Blog de Jairo del Agua

Correspondencia privada (Meditación para madres de familia)

12.04.10 | 08:00. Archivado en Religión
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A mi ordenador llegan muchas confidencias, consultas, testimonios… No sé cómo, este chisme se ha convertido en un invernadero de preciosas flores de perfumes y colores inusitados. Generalmente son confidencias que se quedan en mi jardín y me empujan a crecer. Pero hoy quiero compartiros el diálogo con una madre de familia, con cuatro hijos adolescentes, que me parece beneficioso para todas las madres. Ella misma en su último correo afirma: "Ojalá que un mensaje, como el que tú me das, pudieran recibir todas las madres católicas (y no católicas) del mundo".

El último cruce de mensajes empieza con uno mío dirigido a un amplio grupo -mis estrellas las llamo- que me pidieron, hace tiempo, les enviase directamente todo lo que escribo. A ese mensaje genérico esta madre -bella por dentro y por fuera- me responde desde la otra orilla del mar:

- Hola Jairo: ¿Cómo estás mi querido amigo? Te escribo sólo para asegurarte que sigo siempre, paso a paso, el desarrollo de tu Blog. Si mantengo silencio es porque a mí también, como a ti, me gustan las cosas dichas con sencillez y claridad. Y cuando los comentaristas empiezan a hacerse "bolas" o, como decimos por aquí, "cuando se les empieza a hacer bolas el engrudo", creo que no tiene ni caso involucrarse.

Pero no quiero dejar de comentarte en privado lo que acabas de compartirnos en tu último correo. He sentido inmediatamente cómo se me "removió" el alma cuando dices: "Que la Semana Santa os haga más santos, si no, será una semana cualquiera". Siento que tengo muchas posibilidades de que mi Semana Santa se convierta en una semana cualquiera. Saliendo a la playa con la familia es fácil "olvidar" la semana que estamos viviendo... ¿Me das alguna sugerencia?

Tú sabes mi deseo de que, no sólo esta semana, sino mi vida entera sea una posibilidad de servir a Dios. Espero no dejar pasar ninguna oportunidad de hacerlo, ni esta semana, ni ninguna de mi vida. Pero fácilmente puedo "convertir" esta semana tan importante en una más y no quisiera que pasara. Si me puedes sugerir algo, te lo agradeceré mucho.

Y, a bote pronto, me nació esta respuesta:

- Sí, mi querida hermanita, no me ha pasado desapercibido tu silencio. Y sé que te asociaste a mi silencio. Tienes mucha razón, hay personas a las que no merece la pena responder porque tienen la mente oscurecida y las palabras cargadas de pólvora. He callado muchos días en mi propio Blog, a pesar de las invectivas de algunos. Recordé el ejemplo del Señor ante sus acusadores: "Iesus autem tacebat" (Jesús, sin embargo, callaba). Eso me da mucha fuerza. Pero me alegra que sigas los comentarios y, llegado el caso, entres para dar tu luz. ¡Eres muy lúcida por fuera y por dentro! No lo olvides.

En cuanto a la Semana Santa y el viaje a la playa. Es muy posible que, si tú vivieras sola, te quedarías siguiendo los impulsos de tu piedad, ese maravilloso "don de piedad" que Dios te ha regalado. Pero recuerda: eres madre y esposa. Ellos te necesitan y necesitan descansar, tomar el sol, relajarse... Tu marido seguro que trabaja mucho, tus hijos se esfuerzan en sus estudios, ¿cuándo van a descansar sino en vacaciones?

Eso es compatible con tu vivencia interior: deja que mane el amor a raudales, que tu cuidado se note (aunque supongo que se nota todos los días), que la paz te inunde y les ayude a ellos a crecer en paz interior y exterior, que seas su ejemplo, su faro y su fuego (el hogar). Es el momento privilegiado en que todo lo que hagas o digas les quedará grabado a tus hijos para siempre. ¡Aprovéchalo!

También es compatible con alguna vivencia externa: dar gracias a Dios por un descanso privilegiado que pocos se pueden tomar, recordar las fechas que celebramos, repetir cómo Dios nos ama y nos muestra el camino de la felicidad, hacer alguna oración extra todos juntos, etc.

Hay muchas formas de hacer "extraordinaria" la vida ordinaria, de santificarla de forma natural, viviéndola desde el fondo y siendo fieles a lo que Dios nos inspira, viviendo las alegrías y las tristezas con sentido espiritual, siendo conscientes de nuestros actos, tomando decisiones constructivas y, sobre todo, amando y enseñando a amar. Esto es lo más importante. Si no amas a los tuyos ¿cómo podrás amar a otros prójimos? Hay que empezar por los de más cerca: tu esposo (que por serlo también es mi querido Alfredo), tus hijos (tan preciosos y apreciados por mí por ser tuyos).

Así de fácil, mi querida niña, así de fácil. Nos complicaron demasiado en el pasado. Es hora de simplificarnos, de crecer en sencillez, de buscar la santidad ordinaria, la de todos los días con sus distintos colores y rutinas. Es hora de dejarnos impregnar por ese Dios que nos circunda y nos inunda por dentro y por fuera, todos los días y a todas las horas.

Disfruta del mar, del sol, del descanso, de la familia, de las comidas (no hechas por ti en esta ocasión). Y disfruta especialmente de la belleza interior que el Señor te ha regalado, de los dones que empujan dentro de ti como un nuevo parto glorioso y pacífico. Déjate ser, déjate estar, déjate crecer. Todo eso es lo que, a bote pronto, me sale decirte.

Te bendigo a ti y a tu numerosa familia con las dos manos, ésas que Dios me ha dado para bendecir sin ser cura, ésas que se me escapan -aladas por el amor- para bendecir y abrazar a los hombres y mujeres que acompañan mi camino a la eternidad. Con todo mi cariño. Jairo.

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18 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por MARCRISPA 20.04.10 | 14:36

    En primer lugar agradezco a todos y a Jairo las oraciones, las siento a travéz del buen Espíritu que no tiene límites, como consuelo para mí y para muchos... es más, veo los efectos beneficiosos, o la recuperación de la salud y la entereza espiritual. GRACIAS, GRACIAS!!
    También quería informarles que la enfermedad que padecí es producto de una epidemia, en otro blog de RD, lo he contado mejor, y son demasiadas las personas afectadas, e incluso noes solo en mi país sino en todo el cono sur de Sudamérica. Es la enfermedad del dengue, trasmitida por un mosquito.
    Me gustaría que pidan conmigo, que los enfermos sean debida y oportunamente atendidos por los servicios sanitarios, que se de la alerta roja sanitaria, que las instituciones sanitarias cumplan con por lo menos las instrucciones de la OMS para contener la epidemia; y que los enfermos y sus familiares sean solidarios y eviten el contagio a otros: NO SE DEJEN PICAR!

  • Comentario por Josefa (Málaga-España) 19.04.10 | 21:48

    Amiga MARCRISPA, cuenta con mis oraciones y yo me encomiendo a las tuyas.
    El dolor y la falta de salud nos puede embotar,pero no separar de Dios.

    “Oh Dios de mi debilidad y mi fortaleza, de mi tristeza y mi alegría, de mi soledad y
    compañía, de mi incertidumbre y mi esperanza.
    En la noche de mi enfermedad me pongo en tus manos de Padre: alumbra mi oscuridad con
    un rayo de tu luz, abre una rendija a mi esperanza y llena con tu presencia mi soledad.
    Señor, que el sufrimiento no me aplaste, para que también ahora sienta el alivio de tu amor
    y sea agradecido a la generosidad de cuantos sufren conmigo. Amén”


    Un saludo a todos

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Asturias 19.04.10 | 20:38

    Marcrispa nos hace oír un grito de dolor, lanzado desde la otra orilla del Atlántico. Su sinceridad y transparencia le dan tal fuerza que uno diría que suena justo al lado. ¿Alguien sería capaz de medir el dolor que padece en un solo día el conjunto de la humanidad? Zarpazos y muertes por la situación de un planeta en constante reestructuración; agresiones y muertes a mano del hombre; paro laboral y hambre; abortos; enfermedades de todo tipo; depresión y desesperación; injusticias; soledad, etc.
    El dilema de Marcrispa es cierto: el dolor embota hasta oscurecer la mente y encorsetar el corazón. Así es difícil e imposible orar si por tal entendemos una comunicación afectiva con Dios. Pero, si la oración es conexión con Dios, entonces el dolor en sí mismo es una intensa oración. Sufrir es estar conectado directamente con Dios, siguiendo su insondable designio. En la felicidad corremos el riesgo de olvidarnos de Él, pero en el dolor es Él quien nos abraza fuertemente.

  • Comentario por MARCRISPA 19.04.10 | 01:44

    Te diré Jairo querido amigo, que creía había hecho comentario en este post, pero por lo visto se me pasó.
    Contra todo plan, en esta Semana Santa la pasamos de pasión. Yo enferma de cama atada, y mis hijos queridos de tareas y cuidados sanitarios y todo lo demás que las madres hacemos normalmente. ¿lo quiso Dios?, no sabría, de hecho no pasó sin su consentimiento, y hemos aprendido la lección, que estamos los unos para los otros y viceversa... uy Dios!
    También aprendí algo demasiado importante: que cuando se está enfermo es muy difícil orar. Así que cada día desde mi postración dedico unos instantes de oración por los que sé enfermos y con dolor. No sabría decir si alguien oró por mí, pero me angustiaba no poder orar, no podía concentrarme en medio del dolor.
    Ya estoy mejorada... Recen por nosotros Como conoceran las argentinas, la canción de Charly y magníficamente interpretada por Mercedes Sosa 'Rezo por vos'

  • Comentario por Ilda Ana de Río Tercero (Córdoba- ARGENTINA) 16.04.10 | 06:13

    Queridísimo Jairo: ¡Felicitaciones por la publicación de tu libro "Meditaciones desde la calle"! ¡Cómo me gustaría tenerlo! ¿Ya se está vendiendo en las librerías de Argentina? ¿Quién los distribuye en mi país? ¡Muchas gracias por esa entrega que sin lugar a dudas será rico en sabiduría y espiritualidad! Un abrazo inmenso.

  • Comentario por Blanca, de Buenos Aires, Argentina 15.04.10 | 18:26

    Muchas veces parece correr dentro de nosotros algo así como un programa de computadora que nos dice qué tenemos que hacer, o adonde tenemos que estar en cada momento. La Semana Santa era para mí blanco de ese programa, y la consigna era que tenía que estar presente en las celebraciones que cada día tienen las Parroquias.
    Pero como esposa y madre, me vi muchas veces envuelta en la contradicción que está relatada en este artículo. Descubrí que estando en un lugar o en otro, podía vivir esa semana, de modo que no fuera una semana cualquiera. Descubrí también que todas las semanas son especiales, porque en todas tenemos la vida y las bendiciones del Señor. Él nos ama en todo momento y en todo lugar. Descubrí que puedo crecer espiritualmente en cualquier parte, si mi corazón late al unísono con mi Dios. Me parece muy bueno este artículo, y corrobora la experiencia de vivir las cosas de ese modo. Muchas gracias, a vos, Jairo, y a la madre de familia que te escribió.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Sierra de Francia (Salamanca) 15.04.10 | 10:20

    Celebro la exuberante aparición de Terete y su sabiduría ponderativa. Todavía ayer mañana, en mi larga caminata, la echaba de menos y la hacía especialmente presente, junto a cuantas atravesáis situaciones de dolor, en la meditación-oración que ella conlleva. Gracias, Terete, ya ves que lo de "intruso" ha sido mera táctica, aunque el ritmo de mis comentarios disminuya.
    Hace ya muchos años que lo de "en adelante, los verdaderos adoradores...." cobró toda su fuerza para mí. Templos y ritos son soportes prescindibles de la fe-fiducia que se diluye en la caritas. Ayudan, sin duda, pero también me conmueven las sinagogas y las mezquitas, sabiendo que quienes entran en ellas son hijos amados de Dios. Por lo demás, el mundo entero es un templo y cada ser humano, presencia viva de Dios. Sin obsesiones, con serenidad, siento que Dios me rodea por todas partes, como templo y como encarnación. De ahí a la suprema alegría y serenidad solo hay un paso fácil de dar.
    Con afecto.

  • Comentario por Terete (Barcelona) 14.04.10 | 13:00

    Ahumada, hago mío tu comentario cuando dices “que nuestra Fe no anule nuestra vida y nos haga tristes beatos. La Fe es amor y el amor es alegría”. Y cuando, dirigiéndote a esa madre de familia, le dices “disfruta, vete a la playa o a comer una paella, y luego da gracias al Altísimo” yo añadiría, como guinda en el pastel, la sensibilidad de Saruce que, también desde la playa, sabe ver la realidad que le rodea: esos “inmigrantes pobres” con los que hemos de llegar a ser hermanos de verdad. Esta es la maravilla de nuestra fe: el amor en doble dirección: Dios y el prójimo; y esto último como única garantía de que es auténtico lo primero.
    Estrella, no te cortes, que aquí si no circula la Sabiduría don del Espíritu, la otra no sirve de nada. Y de la primera todos tenemos un poco, tú también, por eso lo mejor es sacar con sencillez nuestras luces (y a veces también salen nuestras sombras…) Lo importante es acogernos como somos y respetarnos.

  • Comentario por Terete (Barcelona) 14.04.10 | 12:48

    Hermosa meditación, Jairo. Entiendo que dirigida a todos y todas. Quizás en el encabezamiento hubiera sido más propio decir “Meditación ‘desde’ una madre de familia” que ‘para’ madres de familia; así nos incluimos todos sin sentirnos “intrusos” (Ramón, que la meditación va para ti también, con la de esencias universales que destila…No te escapas, no)
    “Hay muchas formas de hacer "extraordinaria" la vida ordinaria… viviéndola desde el fondo y siendo fieles a lo que Dios nos inspira… tomando decisiones constructivas… sobre todo, amando y enseñando a amar”. Es la sabiduría y la autenticidad de nuestra fe cristiana. Dios nos abre los ojos de la fe y lo podemos descubrir, porque El se nos muestra entre los pucheros de Santa Teresa o esquiando en el Pirineo; y se nos muestra de manera especial en el rostro de los que sufren. El amor sabe estar en todo y llegar a todo, sin aguar ninguna fiesta, estando donde tenemos que estar, con el corazon siempre abierto.

  • Comentario por saruce 13.04.10 | 22:02

    Queridos amigos, he pasado unos días en la playa.
    También hablo de madres. De otras madres y de otros padres. Pero es distinto...
    Aún no hemos llegado a ser "completamente hermanos" de los inmigrantes pobres de otras razas, pero creo que ya vamos por buen camino.
    Ellos "observaban" algunas de nuestras costumbres religiosas rituales con respeto, y yo añadiría que hasta con superstición.
    Muchos cristos, muchas vírgenes llorosas, pero los bares, cafeterías y restaurantes llenos a rebosar.
    Ellos, los inmigrantes pobres, también iban a su "bola".
    Trataban de vender sus productos de siempre (gafas, relojes, etc...), a espaldas de los policías.
    Varios bebés que eran paseados por sus madres, reflejaban en sus inocentes rostros, unos de color negro azabache, otros, con ojos achinados, que ellos no tendrán necesidad de ocultarse tanto, para ganarse la vida.
    ¿Llegaremos a ser sus hermanos, o simplemente, sus conciudadanos?.
    Rezo por lo prim...

  • Comentario por josefa. 13.04.10 | 15:10

    ¡¡Gracias amigo Jairo!!

    Me parecía estar en el País de la interlocutora. Con su lenguaje, sencillo claro y lleno de amor.
    Puede ser que muchos no entendamos que el acercarnos a Dios no es en lugares, sino en el fondo del corazón. Lo has dejado tan claro amigo que sobran mis palabras.

    ¡¡Continuemos celebrando la Vida Nueva recibida, donde nos toque!!

    Un saludo pascual a todos. Josefa

  • Comentario por mª pilar garcía de Zaragoza 13.04.10 | 14:22

    Como siempre esperanzador y verdadero mensaje... Para cuantas personas que no pueden ni “deben” abandonar su "labor" cotidiana...

    Hay una hermosa frase en el Evangelio ¡¡como todas!!...
    "Llegará un tiempo... ¡ya está aquí! (dicho a la samaritana) que no se adorará a Dios, aquí o allá... (no copio exactamente el texto) Sino en ¡¡vuestro corazón!!

    Estamos preñados de Dios, de su Amor, de su "Aliento-Soplo-Vida" ¿Por qué nos empeñamos en buscarlo fuera?...

    Esa es la labor más hermosa que Jairo realiza, allanando caminos, senderos, montes... ¡¡¡Adelante, sí, Jairo!!!

    No lo dudemos, ahí donde está nuestro corazón, ahí habita totalmente nuestro Dios Abba.

    Un abrazo especial a todas las personas, que no pueden "vivir" externamente, cualquier celebración que la iglesia nos ofrece; hagamos de cada momento...
    ¡¡Un vivir en y desde El!!

    mª pilar


  • Comentario por Gacela desde Murcia 13.04.10 | 12:51

    Acabo de leer el comentario de JMS y no se si le ha tratocado o es intencionado.
    Si fuera "Adelante Jairo" yo lo comparto !adelante ,adelante porque abres puertas ventanas dinteles y nos muestras su interior ,Claro el que quieres,con sus luces y sus sombras...y esa es su valía.
    Si querías decir "Jarro " tambien estoy contigo,porque eso es lo que es Jairo ,un jarro de agua clara y cristalina que limpia que quita la sed que riega que embellece el entorno,que hace germinar lo que quiere sembrar.....
    ¿Por cual de los dos te decantas?
    Aprovecho para comentarte Jairo que ya tengo en mis manos tu libro y que ...merece la pena leerlo.Ya el prologo me ha encantado ,contado por tu mujer,he empezado leyendo lo que no te conocía y lo de tu oración personal...gracias jairo por dejarnos ver como es tu relación con Dios ese padre bueno que nos inunda y nos colma nos llena de mimos y ternura !gracias!

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Asturias 13.04.10 | 11:48

    Hoy me siento intruso por pertener este post al ámbito privado e ir dirigido a madres de familia. Es un terreno en el que el director espiritual utiliza un lenguaje concreto para aconsejar a un destinatario preciso. Po ello, al hacerse público, es posible que unos lo juzguen innecesario y otros lo reciban como sus directos destinatarios.
    Por mi parte, celebro que Jairo se sirva de la fórmula "Dios nos inunda y nos circunda", que yo utilizo desde hace mucho para expresar la rotundidad de la presencia de Dios. En términos evangélicos, sabemos que Dios tiene contados los cabellos de nuestra cabeza y no olvida ni una sola de las muchas palabras que pronunciamos. La Santa de Ávila lo decía con más gracejo: "Dios también está entre los pucheros".
    Es ridículo encerrar a Dios en fórmulas dogmáticas y ritos litúrgicos. Si tuviéramos clara conciencia de la rotundidad de su amor hacia nosotros y de cómo nos llena, jamás volveríamos a tener miedo y seríamos plenamente felices.

  • Comentario por Estrella Agradecida 13.04.10 | 02:10

    Gracias querido Jairo por la sencillez de tus palabras.
    Con el tiempo uno comprende la sutil diferencia que existe entre tender una mano y encadenar un alma.
    Y,con el tiempo encadenaste la mía...precisamente por tu sencillez.
    Es la única manera de poder llegar a lo más profundo del corazón.
    En verdad ,muchas veces no me animo a escribir en el blog...pero es simplemente porque cuando lo leo
    me dá un no sé qué ante la sabiduría de los que opinan
    Con un Sí a la Vida Eterna y con el Viviente dentro mío,transcurren serenamente mis días,pletóricos de alegría ,inmersos en una música celestial .
    Con el Amor de Jesús y su Madre eucarística llega la Paz que tanto se anhela y que gracias a vos mi Buen Pastor,he encontrado
    Que el Viviente siempre esté a tu lado y te colme de abundantes bendiciones.

  • Comentario por Manuel_RH 12.04.10 | 20:04

    Por esta vez coincido bastante con Ahumada: creo que para ser santos (que no es que yo lo sea precisamente) hay que vivir la vida cotidiana desde la perspectiva de Dios, sintiendo el amor que Dios nos tiene y amando a los demás cuanto sepamos y seamos capaces. Se necesita buscar ratos indispensables de paz para orar y meditar; pero nunca he podido entender la santidad que necesita aislarse de los demás, recluirse, apartarse ó llevar una vida fuera de lo que es la vida ordinaria y cotidiana, como no sea en aquellas congregaciones que se dedican al cuidado de los enfermos, ancianos, etc... Y no creo que sea una cuestión de vocación tanto como de deformación del concepto que tenemos de lo religioso y lo santo. Quizá la familia, allá donde se encuentre, sea el lugar más idóneo para ejercer una sana y perfecta santidad... oportunidades, desde luego no han de faltar. No faltará quien me corrija si me equivoco. Un saludo desde La Mancha.

  • Comentario por JMS.- 12.04.10 | 16:12

    Adelante, Jarro del Agua!

  • Comentario por Ahumada 12.04.10 | 13:54

    Podemos ser santos en la vida cotidiana... también en la playa. Es perfectamente compatible. Hay tiempo para nosotros y debe haber tiempo para Dios. El día es largo, más en vacaciones, e incluso conozco gente que hace su oración paseando por la orilla de la playa. Otra cosa, desgraciadamente, es que las playas cada vez sean lugares más difíciles de frecuentar, pero ese es otro tema. A lo que yo quiero llegar es que podemos seguir haciendo nuestra vida y a la vez enriqueciéndonos espiritualmente. QUe nuestra Fe no anule nuestra vida y nos haga tristes beatos. La Fe es amor y el amor es alegría. Cuatro hijos y un marido, qué maravilla. Ríe con ellos, disfruta, vete a la playa o a comer una paella, y luego da gracias al Altísimo.

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