
Insisto en la difusión de este artículo porque me parece un buen resumen de la doctrina de la Redención tal como hoy se enseña en casi todas las Facultades de Teología. Naturalmente tiene un enfoque y redacción muy personales.
Vuelvo a recordar aquí que la Redención está en la Luz y no en la cruz. Ésa -así con minúscula- la pusieron los asesinos y, de ningún modo, fue querida o impuesta por el Padre como expiación. Sólo podemos escribir Cruz -con mayúscula- cuando se convierte en Luz, deja de ser ensangrentado patíbulo y se constituye en progresivo Camino de Salvación. Y los caminos -ya se sabe- son para caminarlos.
Es un artículo largo para meditar despacio desde lo hondo. No pretendas bebértelo como un refresco.
A la vida hemos venido para aprender, para desarrollarnos, para conquistar la plenitud. No nos podemos conformar con sobrevivir. Esta premisa me acompaña cada mañana camino del trabajo. Allí, en el entorno hostil de la gran empresa, he profundizado mucho más en el ser humano de lo que nunca imaginé.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya