Me preguntaron: ¿Cómo te explicas tú el dolor? Y no pude evadirme sin hilar una respuesta. Después me puse a exprimir mis palabras por si a alguien pudieran ayudar.
Lo primero que habría que advertir es que el problema del dolor es el mismo que el problema del mal. El dolor es un mal en sí mismo y el mal causa dolor. A veces, el mal trae placer inmediato pero, a medio o largo plazo, surge el dolor propio o ajeno. Cada cual podría encontrar ejemplos concretos en su vida. El dolor y el mal son pues el anverso y reverso de la misma moneda.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo