
Se llamaba Flavia y era una joven escultural. Vestía sus dieciocho años con escasez y atrevimiento. Sabía del tirón de su cuerpo e intentaba enjaretarme como un camafeo. Conquistar a un muchacho inexperto era pan comido para aquella chica vivaz. Con mis veintidós años creí que aquella morenaza era el amor de mi vida. Mi cuerpo la retrataba con toda clase de aceleraciones. Enorme era el esfuerzo para no ceder a la gula de devorarla.
Fue mi primer enamoramiento, si así puede llamarse aquella fiebre primera. Veía por sus ojos, la defendía, la valoraba, a pesar de su superficialidad. Su coquetería la hacía acortar sus faldas al ritmo que abría sus escotes. Se mostraba segura, atrevida y dominante. Yo le seguía como un pelele embrujado. Pero me resistía a viajar sus valles y colinas con la premura que los hervores de mi cuerpo solicitaban. Al fin y al cabo yo era un joven de principios y los efluvios íntimos debían quedar para después del matrimonio.
Poco a poco me fui dando cuenta que tenía fiebre, fiebre Flavia. Recordé que la responsabilidad y el respeto son previos a toda expresión corporal.
Aunque ella desease ser explorada, yo debía ser responsable, respetuoso, humano, no caer en aquel empuje animal que me arrastraba hacia la hembra fácil. Por fin comprendí que aquello no era amor sino pura atracción física, mera necesidad evacuatoria e irracional animalidad.
Después llegó Alba. Su dulzura azul y su melena rubia me cautivaron desde el primer momento. No sé qué me gustaba más si la suavidad de su voz o su mirada embriagadora. No era jovencísima, ni atrevida, ni escultural, pero embelesaba mis sentidos. Su elegancia, su tono de voz, su melena cuidadosamente peinada, sus tacones, sus selectos adornos y vestidos, hasta su perfume y su cadencia al andar me cautivaban. Sus caricias y arrullos me hacían flotar como una nube.
Con algunos años más y la discreción de Alba era más fácil mantener el instinto varonil en segundo plano. Mi sensibilidad se sentía confortable, nada en ella chirriaba. Hablábamos del tiempo, del trabajo, de la moda o el cine sin concordancias esenciales, sin más profundidad. Pero aquella golosina me hacía sentirme orgulloso y cómodo. Otra vez me sentí perdidamente enamorado. Ésta sí es -me dije- porque me siento volar cuando la miro, la huelo o la sueño. No tiene nada de buscona y su presencia es suave como una pluma. Es lo más parecido a la princesa de mis fantasías infantiles y juveniles.
Un día leí que el enamoramiento sensible es perecedero, que sólo el amor profundo es durable y éste sólo se da cuando hay admiración de las cualidades profundas del otro. Me pregunté qué cualidades eran las que yo admiraba en Alba. Las pude nombrar pero, honradamente, tuve que reconocer que eran cualidades periféricas, nada esencial. Caí en que yo era como un caracol, egocéntricamente instalado en el caparazón sensible que aquella rubia me proporcionaba. En realidad la deglutía, la saboreaba, la disfrutaba desde mi sensibilidad, pero no la admiraba profundamente, es decir, no la amaba. Quizás por eso, subconscientemente, había estado eludiendo hablar de boda.
Como nunca he transigido con la falsedad, el reconocer mi verdad me ayudó a tomar distancia, a darme cuenta que otras muchas mujeres me atraían sensiblemente por el mero hecho de ser femeninas. No quise engañarme y seguí buscando la mujer de mi vida, la que de verdad estuviera creada para mí. Yo aspiraba a un amor sin fecha de caducidad. Eso me ayudó muchísimo a ser paciente y proseguir mi búsqueda por el camino de la soledad. No sin sudor, no sin esfuerzo. Pero crecí en madurez, en reciedumbre, en humanidad.

Cuando menos lo esperaba, vencida ya la treintena y metido en la tensa rutina del tráfico laboral, conocí a Luz Marina. Al principio sólo me llamó la atención su rostro, luminoso como su nombre, sin más adorno que su sonrisa. Vestía correctamente, sin exuberancias ni estridencias; su estatura era normal, su porte discreto y su personalidad sencilla, como si pasase por la vida de puntillas para no molestar a nadie. Las primeras conversaciones me fueron desvelando que tras aquellos ojos claros, de color aceite virgen, se escondía una auténtica mujer y una persona cálida, dialogante, alegre, acogedora y honesta. Nada en ella era mentira, no tenía un atisbo de manipuladora coquetería y su cercanía nunca era provocación. A veces se ocultaba tras una fina gasa de espontanea timidez.
Empecé a sentirme lleno de admiración ante aquella mujer, más joven que yo, pero con un aplomo y serenidad envidiables. Sabía escuchar con atención e interés todos los problemas del mundo, sobre todo las confidencias personales, pero nunca caía en el juicio o la maledicencia. Su intuición y comprensión me sorprendían. Apenas le contaba algo, ya había captado su trasfondo. Su dulzura y serenidad me calmaban con su sola presencia, siempre próxima, siempre atenta y servicial. Era como un amigo, como un tesoro vivo y femenino. Sin apenas darme cuenta, sin exageradas atracciones físicas ni apasionamientos deslizantes, me encontré un día amando a aquella mujer desde la hondonada de mi ser. Se me había filtrado hasta el fondo, como nieve en un ventisquero. Fue entonces cuando le dije aquel piropo que me nació como un géiser: “Quiero que tú seas tú, aunque no sea conmigo”. Y aquel otro que hurté a Pedro Salinas: “Quisiera sacar de ti tu mejor tú”.
Tuve la sensación de estar enamorado de una forma nueva, más volcado en ella que en mí mismo. Sentí que aquello era más que atracción física o sensibilidad. Descubrí que había una complementariedad, unas diferencias y unas igualdades, que me hacían verla como mi perfecto engranaje. Mis aspiraciones profundas crecían en su presencia y las suyas me entusiasmaban. Un día me sorprendí confesando: “Tú consigues que yo quiera ser mejor y no deje de intentarlo”.
Después descubrí que había reciprocidad, que aquella mujer estaba anudada a mi alma y compartía mis horizontes interiores. Así que terminé casándome con Luz Marina para toda la vida, seguro de que aquello hondo que yo sentía era amor eterno. Tuve la certeza de que los enamoramientos pasados no habían sido amor, sino pura atracción de la piel, puro sarampión de la sensibilidad, tan fugaz como el fuego fatuo.
Al final me di cuenta que el amor verdadero está hecho de admiración profunda y no sólo epidérmica, que tras esa admiración hay entrega total, altruista, sin restos de egoísmo. Cuando el bien del otro te embriaga de tal manera que lo prefieres al tuyo propio, entonces puede decirse que amas de verdad.
____________________________________________________________

___________________________________________________________
Los comentarios para este post están cerrados.
Para acabar destaco de entre los comentarios aspectos importantes que salen en el estupendo pps. que nos envió Jairo. Blanca dice que “estaremos listos para amar, cuando amemos desde dentro con amor universal…cuando no necesitemos a nadie para ser felices, porque nuestra felicidad brote desde dentro…cuando estemos dispuestos a dejar ir y dejar ser a la persona que amamos, sin querer poseer” Josefa afirma que “en un matrimonio hay “renuncias”que no servidumbre”. Y Clara puntualiza: “hay que tender a la generosidad infinita, pero ¡cuidado!: si solo damos y descuidamos totalmente nuestros derechos y necesidades… seguramente que terminaremos por sentirnos víctimas, aunque sea inconscientemente y la revancha de nuestra naturaleza puede ser tremenda”. Totalmente de acuerdo. Creo que en todo esto hay un largo camino a recorrer. Clara, a mí me ayudaron mucho dos libros estupendos de E. From: “El arte de amar” que citas y “El miedo a la libertad”. Saludos a tod@s.
de ayudarle a esa joven a ver que vale mucho mas allá que su físico, una relación basada solo en eso no tiene muchas posibilidades de ser duradera.
Al menos yo que tengo tres hijos hombres adolecentes si les recomiendo mucho buscar en su futura novia o algún día esposa, una mujer que pueda ante todo ser su amiga, con la que disfruten de la vida y no se dejen cegar por el físico y traten de quedarse con la mas guapa físicamente si no la admiran realmente por su esencia,.
Un abrazo
Cruchy
Yo quiero opinar sobre los comentarios que algunas han hecho en defensa de la "Flavia" del escrito de Jairo, yo estoy de acuerdo con ustedes que NO hay que juzgar nunca a nadie por la apariencia física ni por sus modos de actuar pues muy seguramente nos encontraremos con que atrás de ellos hay una persona muy valiosa, pero también tenemos que reconocer que si existen algunas mujeres que por carencias personales o afectivas actúan con las características que Jairo describe, y aunque pocos, también existen muchachos que viven o tratan de vivir la castidad hasta el matrimonio, por lo que creo que no debemos complicar el tema y sentirnos ofendidas como mujeres sino aceptar que en este ejemplo se trataba en realidad de una muchacha con esas carencias, y un joven en esa búsqueda, y tenemos que reconocer que salvo que el estuviera realmente enamorado de ella y la admirara por otras cualidades que tuviera y que además pudiera dominar su pasión y tratar con cariño y paciencia
Corrección: La palabra ehcar no está en el diccionario... quería decir echar...unas cervecitas.
MªPilar, de momento aparco el tema del evangelio para no desviarnos más de la cuestión principal; seguro que tendremos ocasión de volver sobre él.
Terete, creo que lo has dicho muy bien. Además, se me ocurre algún ejemplo para ilustrar lo que decía antes: a nadie se le ocurre decir que está “sufriendo” cuando está en la final de la Champions que su equipo va ganando por 2 a 0, aunque haga un frío horrible.O que ha tenido que “renuncuar” a ehcar unas cervecitas con los amigos para estar en ese partido... Cuando para alguien seguir su vocación religiosa ó matrimonial supone renuncia ó sufrimiento es porque no siente verdadero amor hacia ella, en cuyo caso, lo mejor es dedicarse a otra cosa.
(continuacion) Por este motivo ya se están dando casos de suicidios y de delincuencia. Así que todos los extremos son malos. Es evidente que la vida nos impone muchas renuncias, la clave está en aceptarlas dándoles la vuelta y descubriendo en ellas horizontes de amor y de vida. Esto es siempre posible. La sublimación es positiva si se hace bien: renuncio a algo inmediato por algo mucho mejor y gratificante. Lo del “niégate a ti mismo” del evangelio esta claro que se refiere al “ego”. El evangelio de hace unos días ilumina mucho: se trata de renunciar al mal que nos “sale de dentro y nos hace impuros: las malas intenciones que nos llevan a robos, asesinatos, adulterios…” (Y sigue la lista) Al ego, que nos hace ser el centro, como muy bien decís algunos, a este es al que tenemos que enseñar a renunciar a vivir encerrado en sí mismo para abrirse a horizontes de LUZ, VIDA y AMOR.
La palabra “renuncia”. Cuestión semántica y también de traducción, que ya sabemos que suele ser a veces traición. Estoy muy de acuerdo con Jairo en que su utilización negativa ha sido fatal. Pero me gustaría matizar. Creo que hoy día nos deslizamos al extremo contrario. He mirado el diccionario y no he encontrado en “renuncia” ningún sentido negativo. En otro de sinónimos aparece el verbo “ceder”, que tampoco es negativo. Quiero decir que no conviene tirar el agua sucia de la bañera junto con el niño. Recientemente he leído varios artículos de psicólogos muy actuales y muy preocupados, que envían un SOS a toda la sociedad y en ella sobre todo a la escuela y la familia, porque no enseñamos a los niños a renunciar positivamente, es decir, no sabemos poner límites y estamos creando seres infelices, que no han aprendido a aguantar la más mínima frustración porque les ahorramos todo esfuerzo y accedemos complacientes a todos sus caprichos sin decirles nunca “no”. Por este m
Por eso, la mejor manera de experimentar la fuerza autentica de la Palabra Encarnada en Jesús es, no separar su lectura, de su vivir y hacer; y de las realidades que te rodean; en silencio, dejarse iluminar... ¡¡¡Y siempre sucede!!!
Cuantas cosas, como nos presenta Jairo, tienen otro significado, otro mensaje...
Tristemente, la iglesia jerarquía no ha sido ¡fiel al Dios Abba! que Jesús nos mostró, han seguido otros derroteros... otros mandatos, otra manera de vivir...
Grandes creyentes, han dicho: la religión, es un impedimento para el encuentro con Dios, con nuestro propio yo, paso esencial para encontrar el camino que nos lleva a la ¡¡Vida!! por las ataduras y obediencias humanas que llevan consigo.
No hay que tener miedo a descubrir que nos susurra el Espíritu, aunque eso suponga: "desaprender" para seguir el camino ¡Nuevo! desde la libertad que nos fue grabada en nuestro ser con infinito Amor.
mª pilar
Ramón, te deseo un "silencio" ¡¡fecundo!! es la mejor manera de que El nos hable al corazón; ¿sabes? te "envidio" un poquito, para mí no es tiempo ahora, mi silencio fecundo tiene que estar ahora más que nunca al pie del cañón, feliz, serena, siempre abandonada al Amor, que jamás defrauda.
Manuel, respecto al Evangelio, puedes estar seguro, que muchas cosas escritas en el, no son palabras textuales de Jesús Señor; los primeros discípulos, ya ni estaban en este mundo; por lo tanto, los "discípulos" de los primeros, cada cual según su experiencia personal, su manera de ser...ect. pudo agregar, suavizar, acercar el ascua a su "sardina".
(continuacion) Moraleja: No nos quedemos en las apariencias externas y no juzguemos precipitadamente por nuestros prejuicios. Por otro lado hago notar que busconas y buscones se dan al menos al 50%. Y esto sin meternos en el mundo de la prostitución donde el porcentaje de buscones se elevaría muchísimo pues la mayoría de ellas ejercen una prostitución forzada por graves precariedades económicas. Y claro que la perspectiva cambia.
Ramon, buen retiro de oracion, tendremos la suerte de verte asomar por aquí renovado y pletórico de ese Dios que es nuestro TODO. Sin duda que en tu oración nos llevarás a tod@s junto a El. Hasta pronto.
Terete, en mi reflexión acerca de las ciencias modernas me refería exclusivamente en referencia a que no pueden perfeccionar el evangelio (el evangelio no está incompleto sin ellas). Por supuesto que, como todo avance humano, siempre serán positivas en otros campos.
Sin embargo me honro con tener algunos amigos dedicados a la enseñanza (uno incluso es catedrático de matemáticas) y no todos tienen buena opinión sobre la influencia que la psicología ha ejercido en nuestra juventud, sobre todo en la concepción de ciertas relaciones paterno-filiales, ya que tienen que luchar contra huesos "duros de roer". Amén de esto conozco tambien algún caso de consejos completamente disparatados; creo que es más la buena voluntad que le ponen que otra cosa y por eso desconfío bastante de su utilidad "a priori". Algún matrimonio, hoy feliz, podría estar separado si hubiera hecho caso de ciertos consejos. Pero en fin, me estoy apartando del tema...Saludos cordiales.
Ramón afirma, comentando el post, que “es una perspectiva meramente masculina”. Creo que es lo normal por el hecho de que lo explica un hombre; aunque ciertamente podría ser una perspectiva más avanzada pero… todo llegará, hay camino a recorrer por unos y otras… Esto último va también para Mª Pilar, agarro tu pregunta: claro que me he dado cuenta y pensaba comentarlo en su momento. Gracias por tu testimonio que aclara muchas cosas y nos interpela a l@s que peinamos canas y nos urge a conocer más a fondo a nuestros jóvenes. Lo que has vivido directamente retrata un poco a la primera mujer del post. que desde lo que ha percibido el varón como mujer buscona, provocadora y hembra fácil, vete a saber lo que había en el fondo de ella y si ella no pensaría que lo que él buscaba era precisamente una buscona… La intuición femenina tiene un gran papel. En contraste aparece un tipo de hombre tan candoroso y controlado que no parece de este mundo. Moraleja: No nos quedemos en las
Buen momento este de reflexionar sobre el amor y la “celebración social” del amor (San Valentín) para la introspección y para descubrir las propias carencias. Ya hace meses manifesté mi deseo de recluirme, al menos un tiempo, en el silencio. Es necesidad que ahora se me impone con contundencia. Sabed, sin embargo, que ese silencio estará construido de oración y que de esa oración, que es comunión, formaréis parte cada uno de vosotros a diario.
El rostro de Dios es impresionante. Ir desvelándolo poco a poco es laborioso. No soy hombre de la “institución” ni del “sistema”, sino de lo instituido y de lo sistematizado. Mi cruz ha sido toda mi vida no plegarme ni a conveniencias ni a servilismos. Soy can que no baila por pan.
He recibido mucho de cada de vosotros y, con suma sinceridad y humildad, he procurado daros lo poquito de lo que era capaz de desprenderse mi corazón. Os prometo que en la oración lo seguiré haciendo a diario.
Con gran afecto juramentado.
A mi me parece diferente el amor propio del egoismo.El amor a uno mismo y el amor a los demás ( que no sé hasta donde puede llegar, cuando se mezcla con el Espíritu de Dios),conviven perfectamente y es preciso que lo hagan.No puedes amar a otros si no empiezas por amarte, parece ser que está en la naturaleza humana.
Y claro que hay que tender a la generosidad infinita, pero ¡cuidado!: si solo damos y descuidamos totalmente nuestros derechos y necesidades,si no existe algún equilibrio en la pareja, seguramente que terminaremos por sentirnos víctimas, aunque sea inconscientemente, y la revancha de nuestra naturaleza puede ser tremenda.Además podemos pecar de soberbia.Olvidarse es bello, deseable y posible, pero si acarrea solo negatividad interior( tristeza, inquietud,victimismo...) no sirve. Dios debe ser un Padre, no un tirano.
Estoy recordando un libro, muy leido en los 60, El Arte de Amar, de E.From.
Como dice Jairo, así somos.
Creo que ya busco entrar aposta en el blog.
He de confesar que he llegado a leer de corrido, sin pararme, pero los dos últimos días no he podido resistir la tentación, y he "leído en profundidad".
Cada comentario es una pura meditación sobre los sentimientos, el amor en especial, y las vivencias expresadas de una forma poética y penetrante.
¡El amor en los jóvenes!. Amigos míos, ¿cuándo dejamos de ser jóvenes?. ¿Cuando notamos que no tenemos fuerzas suficientes para comportarnos como cuando teníamos veinte años, o cuando comenzamos a acumular experiencia?.
Los jóvenes no se dejan aconsejar. ¡No se deben dejar aconsejar sobre el amor!, diría yo. Aunque deberían aprender de otros, pero dicen no tener tiempo. Ellos tienen prisa por llegar, y no entienden que el amor es el camino, y no la meta.
Para mí, que ya estoy canoso (es un decir), ser joven es renovar la ilusión de vivir, día a día.
Y el amor es el mejor alimento de esa ilusión.
y en lenguaje actual le han definido como un tío con una cabeza muy bien amueblada y con un corazón donde se conjugan armoniosamente lo masculino y lo femenino que poseemos todos los hombres y mujeres, pero que nos han enseñado a reprimir. Hace bien escuchar esto “desde fuera”.
¡Cuantas cosas interesantes para comentar! Sí, Manuel, yo confío en las ciencias humanas –entre ellas la sicología- que, bien aplicada, es una ciencia liberadora. Si la ciencia medica cura las enfermedades físicas y mentales, la sicologia tambien cura o endereza los desequilibrios que nos provocan otros o que nos provocamos nosotros mismos, casi siempre por no conocernos interiormente para actuar en consecuencia. Ahora bien, no podemos ocultar que -como humanos que somos- hay sicólogos incompetentes como los hay en todas las profesiones. Pero ya sabemos que unos cuantos árboles no hacen bosque… Efectivamente las ciencias humanas -entre ellas las bíblicas- sí “que nos acercan a la comprensión de las palabras de Jesús”, como muy bien dices por medio de “la hermeneútica ó el estudio de los textos”. Hay sicólogos agnósticos que se han acercado a la figura de Jesús y han quedado deslumbrados de su madurez y en lenguaje actual le han definid
Como anécdota sobre S.Juan de la Cruz te diré Jairo, que en mi época de estudiante estuve dos años durmiendo justo encima de la que fue su celda en el convento de los Carmelitas, de Ubeda, donde aún se conservan sus reliquias; pero se ve que se me ha pegado poco de él; así que comenzaré por seguir tu recomendación. Respecto a la interpretación del evangelio, coincido con Ramón y abundo en lo que ya comenté anteriormente cuando se hablaba del mal, etc: recelo bastante acerca de lo que las ciencias humanas tengan que decir sobre el evangelio, como no sea la hermeneútica ó el estudio de los textos que nos acerca a la comprensión de las palabras de Jesús. Pero siempre estoy abierto a aprender todo lo que sea posible. Un abrazo.
Este post de Jairo se ramifica en tantas direcciones que es difícil abarcarlas con la reflexión y la determinación. Insistiré, Mª. Pilar, en que veo el escrito de Jairo como ficción literaria, obra de teatro en tres actos y un desenlace. ¡Qué razón tienes al ahondar en la primera mujer! En la ficción son en realidad tres caras de una misma mujer. Además, es una perspectiva meramente masculina.
Más trascendencia tiene la apelación de Jairo al propósito de este post y de todos los de este blog: el descubrimiento del verdadero rostro de Dios, del genuino contenido del Evangelio, que es siempre positivo, benéfico. Recordad las clarificaciones sobre la oración, el pecado, el mal. ¡Nunca la botella de nuestra vida está "medio vacía", ni siquiera "medio llena", sino "llenándose"! Pero, Jairo, apañados estaríamos si los cristianos necesitaran 25 años de Sicología para "emborracharse" de Evangelio. Esta visión positiva me llevó a decisiones muy drásticas hace ya muchos años.
Continuación:
Me conformo con despertar la búsqueda. Y te aseguro que nada, nada, contradice al Evangelio. Ése ha sido, para mí, el descubrimiento más gozoso. Todo lo contrario: lo ilumina, lo hace comprensible, realista, positivo y humano. Por desgracia en nuestra Religión ha habido mucha "corrupción" bien intencionada.
Si quieres saber más de esa formación, pregunta. Todavía estás a tiempo de hacer algún Curso (una especie de ejercicios espirituales de 5 días).
Empieza por leer "Todo lo hizo bien" de enero del 2009 (creo). Hay mucho que aprender y difundir sobre el amor auténtico (humano y espiritual, porque son lo mismo). En un Blog sólo puedo dar unas gotitas de esencia y poco más.
Muchos abrazos y ¡emborráchate! En un curso sobre san Juan de la Cruz, cuando preguntaron: ¿Y tú a qué has venido? Le respondí al Carmelita que daba el Curso: "No he venido a que me hables del vino, he venido a emborracharme"...
Cita clave: "He venido para que tengan vida y la tengan abundante" (Jn 10,10).
Sí, Manuel. Eso que dices es el discurso tradicional, válido en ti y quizás en otros muchos. Pero resulta que somos hombres y no ángeles. No basta con querer, con agarrarse a altos ideales. Hay que saber con que "masa" contamos y no querer "quebrar" las leyes naturales de nuestra humanidad.
Hoy es imprescindible la Sicología para comprender al hombre y promover su crecimiento sin romperle. Por desgracia eso se ha hecho, y tal vez se esté haciendo, en nombre de una utópica espiritualidad.
Las citas del Evangelio no se pueden tomar a la letra. Hay que saber interpretar a la luz de la Sicología (ciencia de la interioridad) precisamente. Jesús no podía decir algo "contra el hombre", él hablaba en el lenguaje de entonces. De esa literalidad (en general) vienen muchos de nuestros males religiosos.
Es muy difícil condensar la formación y experiencia de 25 años de Sicopedagogía del Crecimiento en un post o en un comentario. Me conformo con despertar la bú...
Jairo, creo que cuando se vive el Amor, bien sea en el matrimonio ó en la vida religiosa ó consagrada, no importa nada, todo se supedita a él. Es como la parábola de la perla preciosa, que cuando se encuentra se vende todo lo que se tiene para conservarla a buen recaudo. En ese sentido la "renuncia" ó el "sacrificio", no son tales, sino más bien son una inversión para conseguir otra cosa mucho mejor. Cuando uno percibe que tiene que sacrificarse es porque, como dice Cruchy, vivimos en una casa alquilada que tiene goteras. Espero con impaciencia tus palabras para distinguir el amor a uno mismo del egoísmo; ¿ el evangelio no es una invitación a la renuncia de uno mismo en aras de un Bien supremo ?: “El que quiera salvar su vida, la perderá....”.y un largo etcétera...
Estimado Jairo,
me copiare el post, y se lo enviaré a cuanta joven pareja conozca... es muy educativo para empezar.
El problema es que muchos de los que comentamos aquí somos de larga data, y bueno, ya hemos vivido en carne propia y en la de otros las malísimas experiencias matrimoniales fracasadas.
O sea, creo que hay una grave deficiencia en la formación de parejas para una vida digna y dignificante.
Todo están al tan como me vaya mañana.
Creo q en el amor propio esta una gran parte del problema, pero también tenemos que buscar educación afuera de la grandiosa cantidad de familias 'disfuncionales' que son la realidad del momento y confunden a los jóvenes sobre todo.
Lo Iglesia no toma parte en el tema, dan unos cursillos prematrimoniales,de pena. Es una verguenza que los párrocos acepten casar a unos jóvenes sólo porque la chica está embarazada. ¿y después qué?
¿me entienden?
saludos cordiales
Una profesora, tenía entre sus alumnas, una, que aparentemente nos daría, viéndola, la imagen de la primera mujer que Jairo, nos presenta; y así la calificó.
Le comenté a mi amiga profesora, que uno de mis hijos estaba saliendo con una de sus alumnas, cuando supo quien era, sin pensarlo la calificó: “poco bueno saldrá de ella”, es frívola, vacía… muy inteligente.
Desde esa observación, cada vez que venía a casa y en conversaciones con mi hijo, descubrí, que mi amiga, no conocía para nada a su alumna; y pesaba sobre ella, todo lo que mi amiga rechazaba… su apariencia moderna, rubia de faldas cotas, alegre...
Que nada decía de su verdadera personalidad.
Era responsable, cercana, amiga fiel, buena hija, respetuosa, y con la ideas muy claras, estudiante brillante.
mª pilar
Me/os pregunto:
¿De veras creemos que este hermoso leguaje y vida, presentado de forma exquisita por Jairo; que emana también de los comentarios, es lo que los jóvenes de hoy quieren, piensan, buscan, viven?
Sinceramente ¡creo que no! Habrá que encontrar, un lenguaje adecuado al ¡hoy! para hacerles llegar la cara más hermosa, rica, fecunda del Amor, como luz clara; dejando ver esa realidad que hace posible una vida nueva, merecedora de ser ¡¡Vivida!!
Lanzo otra pregunta: ¿nadie ha echado de menos en este hermosos art. de Jairo, que dirían las mujeres en el retratadas…?
¿Se les dio la oportunidad, de mostrar toda la capacidad que poseían para dar? ¿ fueron conocidas interiormente, preguntadas, observadas; y no solo por su apariencia?
Muchas veces, el "escaparate" no nos deja ¡ver! la interioridad.
¡¡Muchas gracias Jairo por tus palabras!!
Amigo saruce. No sufro, tengo plena confianza en Dios y en la medicina,pero hay cosas que hay que saber llevarlas, cuando algo es degenerativo y lo sabes, no le das más vueltas, pones de tu parte e intentas ver a otros más necesitados que tu. Es lo que hago los fines de semana visitar a enfermos que ya no salen a la calle, le llevo la Comunión y estoy un rato escuchando y alentando sus dolores y penas.
Hay algo que me encanta es escuchar hablar de sus parejas (muertos), es raro el día que no hablen de su Amor, de lo que hacían juntos, de sus recuerdos bellos y penosos. Creo que mientras se vive se sigue enamorado de su pareja aunque no estén.
Mil gracias por tu preocupación. Un abrazo Josefa
Además no ignoro la estrecha relación de todo esto con el amor de Dios. Muchos se han ahogado o rebotado por la descripción de "vaciedad", "negatividad", "sacrificio", "renuncia", etc. de la religión. Y yo pretendo, modestamente, predicar una religión positiva, luminosa y alegre. Por eso advierto de lo que conozco bien y he experimentado por mi formación sicológica y por mi acompañamiento sicológico y espiritual a distintas personas.
Tampoco ignoro que los que aquí comentáis sois personas maduras, bien formadas y extraordinariamente buenas. Vosotros no tenéis problema con las palabras porque ya habéis descubierto y vivís una gozosa realidad, la llaméis como la llaméis.
Pero no puedo olvidarme de tantas personas que siguen este Blog, tantas banderitas encendidas en el mapa de mi ordenador. Para ellas, más que para vosotros, son mis aclaraciones. Nunca penséis que voy contra nada o contra nadie, sino a favor de la misión que se me ha encomendado.
¡Nada de disculpas Josefa! Lo de la polémica iba por mí y no por ti. Ni nada que oponer a tus propias percepciones. Lo decía porque no suelo entrar tanto a comentar.
Lo tuyo Manuel -te has hecho esperar- lo puedo firmar. Efectivamente el amor de una madre (amor por antonomasia) no es renuncia sino entrega gratuita. Una sola cosa: Sí, el amor empieza por uno mismo. Quien no se ama a sí mismo no conoce el amor, ni puede darlo. Para dar fuego hay que tenerlo primero. Claro que hay que saber distinguir amor propio y egoísmo, entre el yo y el ego. Algún día escribiré. Nos han dado una educación muy deficiente y con muchos prejuicios en este tema.
Evidentemente, Ramón, estamos diciendo lo mismo. Si he decidido intervenir es porque "las palabras no son inocentes" y me consta el daño que algunas pueden hacer. "La botella está medio llena" me gusta más que "la botella está medio vacía", aunque sea lo mismo. No pienses que te quiero llevar la contraria, ni a ti ni a nadie.
:” Si tu vives en una casa alquilada que necesita mantenimiento como todas, difícilmente le harás arreglos mayores si tienes la idea de que pronto o en un futuro no muy lejano te cambiaras a otra casa mejor o mas nueva…, en cambio cuando has comprado la casa que piensas será tu casa de por vida, no escatimas en hacer todos aquellos arreglos necesarios para mantenerla en el mejor estado posible, se te hace poco cualquier gasto para hacerla un lugar mas cómodo y agradable al cual llegar cada día…” Siento que algo así está sucediendo entre la juventud, muchos se casan muy enamorados pero no completamente convencidos de que Serra “para toda la vida”, y en el momento en que “dejan la puerta abierta” para que la relación sea temporal, inmediatamente dejan de enfocar toda su energía no solo en que funcione sino que sea lo que MEJOR funcione de todas las cosas que hagamos en la vida…
Un abrazo
Cruchy
pienso que la pareja que decida unirse para toda la vida , debe por supuesto sentirse enamorados uno del otro y tener confianza en que ese sentimiento que comparten irá creciendo y cambiando siempre para mejor, pero además y como punto clave deben cada uno en lo personal estar enamorados “del matrimonio” en sí, de esa unión que surgirá y que deberá prevalece , y entonces enamorados uno del otro y enamorados ambos del matrimonio como el mejor “lugar” para crecer como persona y vivir con plenitud, nuestras actuaciones de cada día irán encaminados a ser felices en nuestra unión y a hacer feliz a nuestra pareja, con la que hemos decidido pasar el resto de la vida juntos, (a pesar de todos los “pesares” que puedan y normalmente vendrán) y que mejor que hacer de esa vida juntos una vida llena de alegría. Alguna vez me platicaron esta historia para comprender mejor lo que les comparto:” Si tu vives en una casa alquilada que necesita mantenimiento como todas, difícilmente le harás arreglo...
Retomando las cuestiones que nos hace Jairo sobre que podríamos aconsejar a los jóvenes que buscan encontrar a la persona con la cual compartir un amor de por vida, yo sólo podría hablarles desde mi propia experiencia, después de veintitrés años de estar felizmente casada, puedo reconocer que todo lo que aquí se ha mencionado tiene mucho de cierto, es verdad que para que un matrimonio no solo “funcione” sino que realmente sea la manera mas bella de vivir la vida y disfrutar cada momento de ella, hay que luchar por vencer el ego y estar atentos a los deseos o necesidades de nuestra pareja, pero esto es necesario para toda relación humana, no podremos hacer ninguna relación verdadera y profunda mientras no dominemos el egoísmo que nos llevaría a usar a los otros mas que a convivir con ellos. Sin embargo yo creo que en el Matrimonio y específicamente en el Matrimonio Católico es muy importante un ingrediente que no se ha mencionado, pienso que la pareja que decida unirse para toda la vi...
Creo Jairo que cuando uno tiene que hacer renuncia de su propio yo es porque hay un resto de egoísmo y no existe verdadero amor. Si mi bien es bien del otro, ya no existe MI bien, sino nuestro bien. Mi YO se convierte en NOSOTROS. Mi vida no es mi vida, sino nuestra vida. Una madre, por ejemplo, no siente que tiene que renunciar a algo por su hijo (aunque de hecho lo hace contínuamente), simplemente ama y desea lo mejor para él. No renuncia a su YO; porque simplemente, para ella no existe. Lo mismo creo que debe ser en la pareja. Cuando uno es consciente de que tiene que renunciar a algo es porque el YO particular tira para su lado; y eso es la muerte de la pareja. Cuando se ama no se renuncia a nada, simplemente se ama. Los casos de depresión que dices puede ser cuando se quiere vivir una situación artificial ó forzadamente, aunque no haya verdadero sentimiento, en cuyo caso es imposible vivir así. Dicen que el amor bien entendido comienza por uno mismo; para mí es un gran error.
Buen día amigo Jairo.
Para nada quiero polémicas, entonces no estaría aquí (soy mujer que busca la paz por encima de todo) Creo que con un corazón sincero te he expuesto mi punto de vista, por supuesto respetando el de tod@s. Si mis palabras te han hecho pensar en ello , mil disculpas .Josefa
¡¡Muchas gracias Ramón!!
Desde una cumbre se pueden divisar varias panorámicas muy bellas y los más nobles sentimientos se pueden expresar adecuadamente con palabras que, a simple vista, pueden parecer hasta contrapuestas. Como esas discusiones acaloradas en las que, después de mucho rato e incluso de enfados, cuando los contendientes se apaciguan descubren que dicen lo mismo. Renuncia y entrega, amigo Jairo, por mucho que se maticen, son lo mismo: cierto que el que entrega aumenta su patrimonio; pero no menos cierto que el que renunia a su yo se enriquece con el esplendoroso tú que adquiere. Buscarle a "renuncia" su lado oscuro es hacer trampa, aunque lo hagan los sicólogos. El negarse a sí mismo evangélico siempre ha tenido un sentido clarificador, eminentemente positivo: vaciarse del yo egoísta para llenarse de un Dios enriquecedor. En resumen, la humildad verdadera no tiene vertientes oscuras. La humildad es un ingrediente hermoso del amor.
Josefa, bonito el poema de Mario y hondas tus reflexiones sobre el amor.
Siguiendo la hoja de ruta trazada por Jairo, en mi último comentario apunté la meta de que el matrimonio sea verdadero sacramento. Esto parece poco por obvio, pero tiene enjundia. Ahondar en lo que es un sacramento exige esfuerzo teológico. Al contrayente el preparador debe dárselo mascado para que tenga conciencia de ello y lo viva en profundidad.
La carne, el pan y el vino, el agua, el aceite, un contrato social son elementos muy nuestros, sensibles, a nuestro alcance. Pues bien, en el sacramento todos ellos se cargan de gracia: la carne deviene Dios, el pan y el vino nos nutren de gracia, el agua purifica, el aceite unge y el contrato social garantiza la presencia divina. En el matrimonio Dios envuelve el compromiso en su gracia para crear un nexo mucho más fuerte que la satisfacción de cualquier otra aspiración o necesidad de los contrayentes. La gracia es garantía de durabilidad.
Continuación:
Lo mismo ha de decirse del "yo", "lo mío", etc… Imposible amar desde el corazón de otro, imposible amar con el corazón fuera, imposible dar vida (amor) muriendo uno mismo. Solamente se puede amar con el "yo" (la personalidad) bien construido, sólido y saneado. Nada se puede hacer desde fuera del "yo". El esfuerzo contrario ha dado lugar a muchas depresiones, neurastenias e incluso suicidios (aún entre religiosos). Por eso he insistido en "advertir" sin querer cambiar a nadie (es parte de la misión de este Blog). No me puedo extender más, pero sé de lo que hablo, no es una mera opinión.
Si queréis profundizar, os remito al artículo "Todo lo hizo bien" publicado en este Blog a primeros del 2009.
No tengo ningún ánimo de polemizar. Cuando escribo lo hago con la clara intención de exprimir mis conocimientos y experiencias por si ayudan. Al que no ayuden o tenga mejores soluciones que siga su camino. No quiero obstaculizar a nadie.
Que la palabra "renuncia" no es la más adecuada, no lo digo yo lo dicen los modernos sicólogos que saben bien los sometimientos, humillaciones y "no existencias" que suele encerrar esa actitud. Especialmente en personas con formación religiosa antigua, con una gran carga de dolorismo (masoquismo), resignación, sacrificio y negatividad. El "niégate a ti mismo" del Evangelio ha sido tradicionalmente muy mal interpretado y practicado.
La palabra y actitud "renuncia" (en la pareja) es fácilmente sustituible por "entrega" (nada se pierde en la entrega porque cuanto más se entrega más crece el don que entrego) y "adaptación" (lo expuse) que son menos equívocas y sicológicamente más sanas.
Mario Benedetti
Enamorarse y no
Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo
-------------------------
(Málaga)
Claro que está claro lo que nos dices amigo Jairo.
Pero en esta ocasión comparto con Ramón, que en un matrimonio hay “renuncias”que no servidumbre.
El Amor es ponerse en el otro,darse y no esperar nada a cambio.(Aún recuerdo al sacerdote que nos dio los cursillos matrimoniales; nos explicó tan bien el amor en pareja,con sus pro y contras,siempre nos decía que nunca nos acostáramos sin haber resuelto las diferencias) Para ello uno de los dos debe de “renunciar” a su ego.
Si sólo es el sexo lo que mueve el amor ¡¡Apaga y vayámonos!! En el enamoramiento van a pasar tantas cosas que hay que saber plantarles valor. Lo que en un comienzo es color rosa,van ir apareciendo las espinas, las cuales hay que limar y volver a darle valor.
Un abrazo a tod@s Josefa
Amigos, yo no he llegado a profundizar tanto como Jairo, diseccionando el amor en fracciones muy específicas.
También llevo unos cuantos años enamorado de la misma persona, y mis sentimientos y mis sensibilidades han ido variando con el tiempo. Ninguno de los dos somos como aquellos jovencitos de finales de los sesenta.
Las euforias amorosas, que no han de ser siempre sexuales, aunque puedan serlo, así como los cambios de compenetración entre ambos, forman parte del ciclo vital: Creo que los comportamientos humanos en el amor, son como los dientes de una sierra.
Y los que creemos y confiamos en Dios, al notar que estamos plenos de amor, de vitalidad, le damos gracias, y cuando percibimos que vamos en decadencia, le pedimos fuerzas para continuar.
Siempre cuenta nuestra actitud de "desear amar al otro".
Josefa, a mi también me duele tu dolor. No desfallezcas. La medicina avanza continuamente.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya