Blog de Jairo del Agua

¿A qué estáis esperando? (Meditación de Adviento sólo para Obispos)

30.11.09 | 00:00. Archivado en Religión
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"Allanad, allanad, despejad el camino, quitad todo tropiezo de la ruta de mi Pueblo"
(Is 57,14)

¿Qué os ha ocurrido queridos hermanos Obispos? ¿Quién os ha cerrado los ojos? ¿Cómo no oís el clamor de este Pueblo que busca guías fieles y ejemplos evangélicos?

¿Habéis olvidado vuestros días de fervor? Os imagino orando con fe reventona, con el clamor del Evangelio en las entrañas, con el amor al Pueblo de Dios apretado a la cintura hasta confundirse con vuestra propia carne.

¿Qué pasa cuando os nombran Obispos? ¿Qué cambia en vuestro interior? ¿Por qué os dejáis uncir como silentes bueyes a la uniformidad, al paso lento, al pensamiento único, a los arcaicos signos y estructuras? Eso no es unidad, hermanos míos, eso es claudicación ante la permanente llamada del Espíritu renovador. ¿No sois vosotros los adalides del Evangelio? Pues deberíais ser los primeros en reflejar el permanente dinamismo de la vida: "He venido para que tengan vida y la tengan abundante" (Jn 10,10).

Sin embargo, os percibimos atrincherados e inmovilizados bajo el incienso de vuestros turiferarios. ¿Os habéis fijado -por ejemplo- en quiénes conforman vuestros Consejos? Con los laicos contáis poco, pero los que escogéis son siempre los bailadores del incensario. No toleráis los distintos, críticos, disconformes, heridos, perdidos o buscadores. Habéis borrado de vuestro particular evangelio a los "zaqueos", "magdalenas", "mateos", "leprosos", "paralíticos", "cananeas", "adúlteras", "bartimeos", "samaritanos" y demás gente sospechosa. Os encanta rodearos de doctores, escribas y fariseos. Por supuesto, la oveja perdida ya falleció de cansancio, desorientación y hambre hace mucho tiempo. "Porque voy a poner en este país a un pastor insensato, que no se preocupará de la oveja perdida, ni buscará la que anda descarriada, ni curará a la herida, ni alimentará a las sanas; sino que comerá la carne de las más gordas y no dejará ni las pezuñas" (Zac 11,16). Podría seguir con Ezequiel 34, pero de sobra lo conocéis. La Escritura debería, al menos, cuestionaros.

Hoy sólo quiero invitaros a meditar sobre vuestros signos, vuestra apariencia, vuestra imagen ante nosotros y ante el mundo. Bajo la pesada losa de la uniformidad e inmovilismo canónicos os amancebáis con la pompa, el lujo, la púrpura, el boato y la profanidad. ¿Os sentís cómodos con vuestras coronas, cetros y tronos? Un sirviente no necesita ostentosa corona. No es propio, no es adecuado, no es digno. Su entrega, su servicio y su sudor son su auténtica diadema. Un pastor bueno escucha, conoce y camina sencillamente entre sus ovejas: "Conozco a mis ovejas y ellas me conocen" (Jn 10,14). No se ciñe picuda corona, ni se fabrica relucientes cetros, sino que apoya su cansancio en un palo, que eso es un cayado.

Si queréis ser guías, mostrad con vuestro ejemplo la luz del Evangelio. No os endioséis en tronos y sitiales que nos confunden y abochornan. No aceptéis palio, baldaquino o dosel para ensalzar vuestra dignidad, porque nada de eso necesitáis para vuestra misión. Es muy difícil percibiros como apóstoles porque no sólo habéis caído en la ambición de vuestra carrera eclesiástica: "uno a tu derecha y otro a tu izquierda" (Mt 20,21), sino que os habéis subido al mismísimo trono divino con la excusa de que sois sus representantes, sus vicarios, sus apoderados, sus mediadores, su autoridad.

Vuestros signos no son los del Señor: "El más pequeño de vosotros ése es el más importante" (Lc 9,48). "Ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón" (Mt 10,10). ¿Cómo podremos reconoceros con tanto disfraz?

¡Rechazad toda apariencia de poder! ¡No os es lícito convivir con esa concubina del encumbramiento, el fasto y oropel! Vuestra legítima esposa es la Iglesia, este Pueblo fiel que os busca y os ama a pesar de todo… Buscad los signos del Señor: "Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío. No será así entre vosotros, sino que, si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el servidor de todos" (Mt 20,25).

¿Cómo podéis haceros llamar Santidad o Santo Padre? ¿Por qué no os habéis conformado con el “servus servorum”? ¿No sois vosotros los especialistas en Escritura? Sus palabras son nítidas y transparentes:

- "Sólo Dios es Santo" (Mt 19,17).
- "Tú eres el único Santo" (Ap 15,4).
- "Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo darás culto" (Mt 4,10).
- "No a nosotros, Señor, no a nosotros sino a tu nombre da la gloria" (Sal 115).
- "Pero vosotros no os dejéis llamar maestro, porque uno es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. A nadie en la tierra llaméis padre, porque uno solo es vuestro Padre, el celestial. Ni os dejéis llamar preceptores, porque uno solo es vuestro preceptor: el Mesías. El más grande de vosotros que sea vuestro servidor. Pues el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado" (Mt 23,8).

Y lo cantamos a voz en cuello: "Sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, solo Tú Altísimo Jesucristo" (Gloria).

¿Cómo podéis haceros llamar “monseñor”, mi señor? Me aterra la lucidez que os ha sorbido esa aduladora vanagloria con la que vivís. "¡No os es lícito!" (Mt 14,4). Me duele hasta el hondón del alma la ceguera a la que os ha reducido. Camináis ciegos y sordos bajo vuestras ilustrísimas, excelentísimas, reverendísimas y eminentísimas contradicciones. Cuanto más os encumbráis más lejos estáis de este Pueblo y de su Dios. Habéis sido nombrados servidores para ayudar, no para vuestro propio medro y prestigio. "¿Cómo podéis creer, si sólo buscáis honores los unos de los otros, y no buscáis el honor que viene del Dios único?" (Jn 5,44).

Os vestís afeminadamente con llamativos colores, sedas, rasos, encajes y borlas. No me refiero a los ornamentos eucarísticos, que prestan un servicio cara al Pueblo, sino a los que usáis para vuestra pompa personal. Os encofráis la cabeza con arcaicos perifollos y os significáis bajo teatrales capas. Os ceñís fajines de generales y nobles, aceptáis reverencias ante vuestra pobre humanidad y no dais un paso sin vuestro maestro de ceremonias. ¿Es propia del reino de Dios tanta farándula? "Guardaos de los maestros de la ley, a los que les gusta pasearse con vestidos ostentosos, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes" (Mc 12,38).

Os colgáis preciosos pectorales, como insignias o condecoraciones, pretendiendo que signifiquen vuestro cristianismo. ¿Se os ha olvidado cómo era la Cruz del martirio del Señor? ¡Madera de la más basta! ¿Por qué no vemos sobre vuestro pecho -y no sobre hartas barrigas- una sencilla cruz de madera con la silueta del Crucificado grabada a fuego? Eso sí lo entenderíamos. ¿Es poco para vosotros? ¿Tan cogidos os tiene la pecadora ostentación? Qué buen ejemplo daríais a muchos católicos que pervierten la cruz en presuntuosa joya de lujo; a muchas religiosas que trocaron la cruz por inexpresivos colgantes; a muchos sacerdotes que, abandonando todo signo de su misión, se ocultan bajo mundanas corbatas o se aderezan con anillos y pendientes. De tal palo, tal astilla.

Vuestras manos han sido consagradas para bendecir, ayudar, perdonar y guiar. Pero vosotros las habéis paganizado con grandes anillos. ¿No os importa nada escandalizar? "Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una rueda de molino y lo tiraran al mar" (Mc 9,42). "Hacen todas sus obras para que los vean los demás. Ensanchan sus filacterias y alargan los flecos del manto" (Mt 23,5). "¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que cerráis el reino de Dios a los hombres! ¡No entráis vosotros ni dejáis entrar a los que quieren!" (Mt 23,13).

Por si todo eso fuera poco habitáis en palacios, usáis blasones nobiliarios, os hacéis pintar grandes retratos para memoria de los años venideros. ¿Memoria de qué? ¿De vuestro amancebamiento con el poder, el lujo, la fama, la imagen, la ostentación y la vanidad del mundo? "Por los frutos les conoceréis" (Mt 7,16). Habéis elegido, como signos de vuestra dignidad, la exhibición de vuestra indignidad cristiana porque os habéis rodeado de signos paganos. ¿No es eso lo que se aprecia, a simple vista, sólo con observar cómo os presentáis ante la Iglesia? "Vosotros sois los que os las dais de intachables ante la gente, pero Dios os conoce por dentro, y ese encumbrarse entre los hombres le repugna a Dios" (Lc 16,15).

Me duele tener que deciros todo esto. Siento una terrible vergüenza porque un pecador no es el indicado. Pero no tengo más remedio que expulsar esta profecía que me lleva corroyendo las entrañas mucho, muchísimo tiempo… ¡Daría por vosotros la vida! Pero no puedo silenciar la contaminación mundana que os rodea. Sé que en los últimos años os habéis simplificado, pero "os falta un largo camino" (1Re 19,7). Sé que sois “creyentes”, algunos incluso "fervorosos creyentes", pero no resultáis “creíbles” porque os falta coherencia. "Como cristiano que soy, digo la verdad, no miento. Mi conciencia, bajo la acción del Espíritu Santo, me asegura que digo la verdad. Tengo una tristeza inmensa y un profundo y continuo dolor" (Rom 9,1).

Tengo la esperanza de que, alguna vez, cuando os arrodilléis a orar ante una talla del Crucificado, os fijéis bien en el vestido que arropa su dignidad, en los rubíes que adornan sus manos, en su corona de Rey, en la magnífica sede magisterial desde la que enseña. Espero, tengo la esperanza, de que esa visión sea el comienzo de vuestra liberación.

Hoy os ruego que meditéis sólo sobre vuestros signos externos, lo que se ve, lo que os desprestigia y os ata. No me siento con fuerza para hablar de vuestro autoritarismo o de vuestra afición a arrancar supuestas cizañas sin esperar a la siega, en contra del mandato evangélico: "¡No! No sea que al recoger la cizaña, arranquéis con ella el trigo" (Mt 13,29). Tampoco quiero extenderme con vuestro protagonismo, con vuestra creencia de que sois los garantes de la Iglesia, es más, de que sois "La Iglesia". ¿Se os olvidó que quien dirige y garantiza es el Espíritu Santo? ¿Por qué no lo veis caminando entre el Pueblo?

Habéis institucionalizado vuestros escándalos, por eso no los veis. Todo lo justificáis bajo un burdo disfraz: la sacralización. Esa capacidad que os arrogáis para convertir en sagrado lo profano o inmoral. Habéis llegado a sacralizar y santificar el oro, la plata, las joyas, las piedras preciosas, el arte profano, es decir, la riqueza mundana. Convertís el oro en “oro del templo” y todos justificados. Habéis promocionado su uso, acumulación y exhibición como signos de religiosidad. Coronáis y enjoyáis imágenes, construís riquísimas custodias, coleccionáis valiosos cálices, copas, relicarios, etc. ¿De verdad creéis que el Señor se encuentra cómodo entre tanta brillante riqueza?

Decís: “para el culto a Dios lo mejor, lo más valioso”. ¿De verdad pensáis que lo más valioso es la riqueza material? ¿Qué haremos entonces los que, como vuestros predecesores Pedro y Juan, "no tenemos oro ni plata" (He 3,6)?

Habéis sustituido los “novillos cebados” por lujos y objetos preciosos. ¿Eso le agrada al Señor? "Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable" (Cant 8,7). ¿Se os olvidó que el verdadero culto a Dios está unido a la misericordia? "Cuando lo hicisteis con alguno de éstos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis" (Mt 25,40). "Porque yo quiero amor, no sacrificios; conocimiento de Dios, y no holocaustos" (Os 6,6).

Incluso habéis creado museos para exhibir la historia de vuestras riquezas, algunas muy antiguas, como antigua es vuestra ceguera. El otro día me hirió de repente una visión aberrante: un famoso Nazareno con corona de espinas… ¡de oro! ¡Qué corrupción tan infame de la religión!

- "Si me ofrecéis holocaustos y ofrendas, no los aceptaré; no me digno mirar el sacrificio de vuestros novillos cebados… Quiero que el derecho fluya como el agua y la justicia como torrente perenne" (Am 5,22).

- "Escuchad mi voz, y yo seré entonces vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo; seguid cabalmente el camino que os he prescrito para vuestra felicidad" (Jr 7,22).

- "Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego" (Sant 5,2).

Mientras tanto, muchos hermanos nuestros suplican medicinas, pan, escuelas, iglesias, catequesis, tantas y tantas cosas muchísimo más importantes que la riqueza que atesoráis en museos y sacristías. "No atesoréis en la tierra, donde la polilla y el orín corroen y donde los ladrones socaban y roban. Atesorad, más bien, en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corroen, ni los ladrones socaban ni roban" (Mt 6,19). "Anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres… después ven y sígueme" (Mt 19,21). ¿No fue eso lo que os dijo al principio, cuando os miró y llamó con tanto amor? ¡Volved al desierto "donde os hablaré al corazón, como en los días de juventud"¡ (Os 2,16).

No es que los tiempos estén en vuestra contra, ni que haya católicos lenguaraces que os abominan. Es que vosotros mismos os habéis desprestigiado, os habéis convertido en sonrojo para los de dentro y en irrisión para los de fuera. Es que vuestro escándalo clama al cielo y el Pueblo no cesa de llorar por vosotros y por vuestra amnesia: "el dios del mundo éste les ha cegado la mente y no distinguen el resplandor de la buena noticia del Mesías glorioso, imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Señor, y nosotros somos vuestros siervos por amor de Jesús" (2Cor 4,4).

¡Desnudaos, sumergíos en el Evangelio, volved al corazón de la Iglesia! "Procurad tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, el cual, teniendo la naturaleza gloriosa de Dios, no consideró como codiciable tesoro el mantenerse igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la naturaleza de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, en su condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz" (Fil 2,5).

Empezad por los signos y atributos, no os dejéis engañar. ¡Volved, volved y caminaremos juntos hacia la evangelización de nuestra Iglesia! No cerremos los oídos a la dulce voz: "¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a Mí!" (Cant 2,10). ¡Volved y podréis vivir con gozo vuestra misión de santificar, enseñar y gobernar en medio del Pueblo!

Hace poco Benedicto XVI, citando a san Juan Leonardi, dijo textualmente: "La renovación de la Iglesia debe comenzar en quien manda y extenderse al resto" (1). ¿A qué estáis esperando?

¡No me lo digáis! Lo sé, lo sé... "Todo tú eres pecado desde que naciste, y ¿nos enseñas a nosotros?" (Jn 9,34). ¡Tenéis razón! Por eso necesito vuestra ayuda, vuestro ejemplo, vuestro caminar delante. ¡Ayudadme, por favor, ayudadme! ¡No me dejéis cargado con mis pecados y los vuestros!
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(1) En Oct. 2009 en la fiesta de San Juan Leonardi (1541-1609), patrón de los farmacéuticos y promotor del dicasterio vaticano "Propaganda Fide", dedicado a la evangelización de los pueblos. La frase es una cita del propio santo.

203 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Josep Sabat Brasó 07.01.10 | 20:37

    Por casualidad una amiga, me ha enviadoeste mensaje, despues de leerlo no puedo hacer otra cosa que FELICITARTE, ya ha llegado la hora de que hablemos claro y con las cartas boca arriba; como ha hecho el jesuita Henri Boulad en una carta al Papa, en la que expone en 10 puntos las causas del titulo de la misma "La Iglesia en el abismo". Jo que tengo 76 años, desde los 14 ya tenia divergencias en los circulos de estudio de Acción Catolica, y hoy que estoy en el cocejo de pastoral diocesano de Tarragona, continuo discrepando, i no estoy de acuerdo de como actua la gerarquia a nivel diocesano, ni con la Conferencia Episcopal Española. Animo y que Dios te bendiga.

  • Comentario por Kkuis Folguera 06.01.10 | 10:00

    Gracias por sus palabras, tan duras como necesarias. Es muy dificil criticar a los que nos han transmitido nuestros mejores valores, pero no hay duda de que cuando uno esta enfermo hay que curarlo, aunque sea en la cabeza, Me acuerdo de mi amigo Pepe cuando dice que "el hombre no sabe tener, y que cuando tiene algo lo estropea". Este amigo ruega a Dios que no le conceda mas de lo que el mismo sea capaz de administrar. Seguramente el poder sea la droga mas dura de administrar tanto en politica como en religion o en economia. Pienso que nuestra sociedad en su camino evolutivo ha llegado a su nivel de ineficacia y que necesitamos un nuevo paradigma mas generoso, con lideres que trabajen para la sociedad y no solo para ellos. Creo que el problema es mas falta de madurez que de mala fe.

  • Comentario por Carlos Lancellotti 20.12.09 | 23:13

    Querido hermano Jairo:

    Es cierto lo que dices, vivimos tiempos difíciles, pero no más que
    lo que le tocó vivir a Jesús.
    Leyendo lo que comentas de los Obispos, me recordó unas palabras
    del pelado Angelelli (Mons. Enrique Angelelli)
    El dijo: "el ministerio del obispo se ha convertido en signo de contradicción.
    Hoy más que nunca el obispo debe ser el hombre crucificado..."
    "No ejercemos este ministerio para ser profetas de calamidades, sino de esperanzas y de vida nueva.
    "En el corazón del obispo deben encontrar cabida las alegrías y los dolores de su pueblo; él debe saber escuchar al Señor en la voz, en los gestos y en los silencios de cada hombre de buena voluntad.
    Pero la fidelidad a la palabra de Dios le exige disentir, a veces, de los juicios de los otros.
    ¿Cómo vas a perder la esperanza?
    NUNCA
    Te necesitamos.
    Somos muchos los que necesitamos de la luz que encienden tus palabras.


  • Comentario por Jose Maria Bisbe 16.12.09 | 11:07

    Soy un joven de 76 años, formo parte de una comunidad de esas que podríamos llamar “de base”, con gente muy solidaria y participativa.

    No tengo el gusto de conocerle personalmente pero he leído bastantes de sus artículos y siempre me han impresionado favorablemente. Pero en este último, que he leído y releído varias veces ¿A QUE ESTAIS ESPERANDO? me parecía leer mis propios pensamientos. Impresionante. Desgraciadamente yo no soy escritor y no me es fácil expresar mis ideas por escrito, pero siempre he dicho que si yo fuera escritor escribiría un libro sobre “La gran Tergiversación” .

    Han habido muchas revoluciones científicas y cada vez habrán más, pero, parece ser que nuestros obispos no se han enterado, permanecen en un lenguaje arcaico, incomprensible para la gente de hoy, anclados en un pasado y pretenden tener aún poder sobre las conciencias. Ciertamente es triste ver la situación de nuestra iglesia, hundiéndose en el abismo, tal como dice Henri Boulad S.J. en su carta al papa que al fin y al cabo es el obispo de Roma, por lo cual también va dirigida su espléndida carta.

    Pienso que estamos al final de un sistema religioso y que los de mi generación somos los últimos. No hay más que ver que las iglesias están vacías y los pocos que quedamos somos gente mayor. No creo que sea malo, al revés, creo será el inicio de un nuevo renacimiento. Un renacimiento más solidario, mas humano, más auténtico...

    Los poderes religiosos caerán, no tengo duda, ya se ve. Recordemos el evangelio: El sol se oscurecerá, las estrellas caerán, ….etc, cuando pasen todas estas cosas es que el Reino de Dios está cerca. Creo que “otro mundo es posible”. Los obispos tendrán que cambiar, saldrán otros “Casaldáligas y Romeros”. El sol del Vaticano se obscurecerá y aparecerán nuevos obispos, sin vestimentas absurdas, que estarán verdaderamente al servicio del pueblo, incluso lavándoles los pies. Es una utopia, quizás, pero tengo esperanza y lo creo. Los de mi generación tenemos que desaparecer por el foro, sin molestar, pero quizás, habiendo sembrado algo para que nuestras generaciones futuras encuentren un campo ya cultivado..

    Muchas gracias y no deje de escribir. Nos está haciendo Vd. mucho bien.

  • Comentario por Vicente De Luca 16.12.09 | 03:46

    Querido Jairo del Agua:

    Me he demorado en responderle, después de su artículo, ¿A qué estáis esperando?, que me pareció muy acertado.
    Si creyéramos en el horóscopo chino, diríamos que la Iglesias, mejor digo: la Jerarquía, esta viviendo el "año del cangrejo"
    Aquí, en la Patagonia, tenemos la suerte de tener grupo de Pastores muy comprometidos.
    Le envío el último mensaje de nuestros obispo de la Patagonia.
    Le deseo una muy Feliz Navidad y un buen comienzo del año.

    Un abrazo muy fraterno.

    Vicente

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  • Comentario por jose sanchez cruces 14.12.09 | 22:03

    soy un seglar de a pie, comprometido en en mundo rural de extremadura. Te leo en la pagina de eclesalia. hoy te he leido tu articulo y deseo que te llegue mi solidaridad y apoyo a tus palabras. Animo y que el señor nos ilumine para seguir siendo sus testigos.

  • Comentario por MARCRISPA 14.12.09 | 00:20

    ¡Vaya Jairo!, estaba muy intrigada porque no se reponía otro post...
    veo que han caído los retro por acá, que no hay que juzgar, que las Escrituras y demás, En Lc 12, 57 encontrarán: '¿Cómo no son capaces de juzgar por ustedes mismos lo que es justo?'
    Con este post has demostrado que nos enchastran el pasaje de 'no juzgar para no ser juzgados' o 'que con la misma medida que juzguemos seremos juzgados...', pero no es tal la cosa, tenemos obligación de juzgar a nosotros mismos, no es el juicio final, claro está, pero juzgando podremos corregir lo injusto, o tenemos la posibilidad siquiera, y claro la esperanza de que exponiendo las injusticias de este mundo, y muy especialmente de nuestros hermanos los obispos católicos, veamos que ellos recapacitan ¡Dios lo impulse! y dejen para una más de las tristes historias de la iglesia católica.
    Reflexionando en 7, también quiero agregar, que se inspire en ustedes la piedad por tanto crucificado como hacen de sus hermanos

  • Comentario por Jairo [Blogger] 13.12.09 | 20:49

    Reflexionando 7:

    Tengo la esperanza de que, alguna vez, cuando os arrodilléis a orar ante una talla del Crucificado, os fijéis bien en el vestido que arropa su dignidad, en los rubíes que adornan sus manos, en su corona de Rey, en la magnífica sede magisterial desde la que enseña. Espero, tengo la esperanza, de que esa visión sea el comienzo de vuestra liberación.

    Hoy os ruego que meditéis sólo sobre vuestros signos externos...

  • Comentario por María Victoria Gómez Morales 13.12.09 | 18:58

    Me encanta, Jairo, la lucidez y claridad que expresas en tu carta a los Obispos. Lo que más me gusta es que está escrito y dicho desde dentro de la Iglesia, desde un amor dolorido - como nos ocurre a muchos-as - y que eres capaz de decirles la verdad del momento que están viviendo, tan parecido a aquel que encontró Jesús en la clase religiosa y dirigente de su pueblo. Todavía siguen pasando aquellas cosas a pesar de las diatribas de San Bernardo, de Sta. Catalina de Siena que lo más fino que decía a los cardenales era "diablos colorados". Y era santa y quería a la Iglesia. Es verdad, podríamos hacerlo como Francisco de Asís, pero ¿responderían ellos como entonces respondieron? Siento de verdad la falta de diálogo más directo con nuestra jerarquía. Condenan sin conocernos. Gracias por tu colaboración.

  • Comentario por Roberto 12.12.09 | 20:10

    Personalmente, me sentiría bien si pudiéramos revisar el "Documento Madre" de éste:
    http://www.aciprensa.com/liturgia/vestidos.htm

    Alguien lo puede aportar?
    Les parece que podríamos reflexionar en grupo y luego elevar nuestra propuesta?

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Benidorm 12.12.09 | 12:41

    Me atreveré hoy todavía con la 5ª reflexión de Jairo, después de haberme referido antes a la 4ª. Jairo apunta la prueba de las pruebas, la que nadie puede falsear: "Por los frutos les conoceréis" (Mt 7,16).
    Señores obispos: denunciáis con facilidad que la sociedad actual carece de valores. Acabáis de señalar como causas de la actual crisis la falta de honradez y la codicia. Pues bien, tened vosotros el coraje de tomar las riendas y guiad a la sociedad para que sea honrada y austera. Denunciando no se consigue nada. Es preciso echarse a andar, dar ejemplo. Primero, la honradez: es decir, acoplad vuestro status a vuestra misión. Sois misioneros, no lo olvidéis. Segundo, austeridad. Enseñadles a las gentes que la bulimia es incómoda, insoportable, que es mucho mejor ahormar el cuerpo para avivar el espíritu.
    En fin, si predicáis el cielo, demostrad a todos que ya vivís vosotros en él, cielo de la caridad, la compasión y la ternura. Ser cristiano es rentable.


  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Benidorm 12.12.09 | 12:26

    Por nosotros mismos no somos nada. La plenitud de nuestro ser la alcanzamos en Dios. Somos alguien cuando lo reflejamos a Él. La conciencia de nuestras limitaciones y de nuestro verdadero poder deberían hacernos extremadamente humildes. La humildad es nuestro estado natural. Jairo se lo recuerda con viveza a los obispos: "El más grande de vosotros que sea vuestro servidor (Mt 23,8).Cuanto más os encumbráis más lejos estáis de este Pueblo y de su Dios"
    Por mucho que se camufle, el estado episcopal tiene mucho que ver con la grandeza y poco con la humildad. Hay un claro escalafón que alimenta ambiciones. Imperan los tronos, los baldaquinos, los ornamentos regios, la condición de "príncipes". Justo lo contrario de lo que impone el Evangelio.
    En la forma en que aquí se puede gritar, grito: ¡por ahí, NO, señores obispos! Menos grandeza y más humildad; menos declaraciones y más testimonio; menos ornamentos y más pastoreo; menos sermones y más "autoritas"; menos vosotros y más Dio...

  • Comentario por Jairo [Blogger] 12.12.09 | 10:48

    Reflexionando 6:

    ¡Daría por vosotros la vida! Pero no puedo silenciar la contaminación mundana que os rodea.

    "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15,13).

  • Comentario por Manuel_RH 11.12.09 | 19:23

    Esto que dice Ramón:"Tenéis mucha tela que cortar para ser creíbles", es lo más preocupante porque no parece que esto sea su responsabilidad. Parece que únicamente se sienten obligados a proporcionar a su pueblo esa "pasta teologal" que han fabricado, amasada con todo tipo de creencias, santerías, milagrerías (algunas fantásticas) y hasta supercherías; a lo que su pueblo, con la conciencia tranquilizada ó adormecida, les responde agradecido con una docilidad servil. No les preocupa si su mensaje no puede llegar a todos; con la escusa de que siempre habrá quien no quiera creer (como decía nuestro gentil anónimo). No es ese el mandato de Jesús: Id y predicad la Buena Nueva a todas las gentes, que obliga a dejar la comodidad y la seguridad, a salir a los cruces de los caminos e "invitar" a todos, pobres y ricos, a las bodas de su Señor. Esto parece que es trabajo de tropa y como que no va con ellos...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Benidorm 11.12.09 | 18:01

    Como veo que Jairo ha publicado ya la 5ª reflexión, para no perderlo de vista abordáré también hoy la 3ª.
    "Los jefes de las naciones las tiranizan y las oprimen. No será así entre vosotros".
    Casi na, queridos obispos. Ni tiranía ni opresión. Sin pretenderlo, sois deudores de ínsoportable tiranía y de dolorosa opresión. La Iglesia ha sido tirana y opresora en el pasado y, a fe, no creo que haya dejado de serlo del todo. Tenéis mucha tela que cortar para ser creíbles. Demostrando que sois servidores, tolerantes y caritativos, tal vez la Iglesia pueda aparecer de nuevo inmaculada para ejercer su misión divina de perdón y no de condena. Sinceramente, no creo que estéis claramente en el camino del perdón. Las apariencias, al menos, dicen que estáis todavía en el de la condena. Así no, pues tiranizáis, oprimís. Debéis ser adalides de la alegría, de la salvación, del aleluya, del rostro amoroso de Dios, de su luz.
    ¿Es tan difícil entenderlo?



  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Benidorm 11.12.09 | 17:41

    Una vez que ha escampado (gracias, Terete), voy hoy con la 2ª reflexión de Jairo.
    No, señores obispos, por ahí por donde hoy mismo van, no, pues ustedes no son políticos sino pastores. Uf, la diferencia es abismal. Jairo lo dice con fuerza: para ser guías, "mostrad con vuestro ejemplo la luz del Evangelio". No hay otro camino. ¡Qué poco cuesta hacer una declaración de principios! El ejemplo es otra cosa. Implica, entre otras cosas, "ir delante del rebaño abriendo camino".
    Y, claro, para guiar un rebaño lo primero es sentirse "pastor". No ha lugar ni para el búnker ni para el corporativismo y, mucho menos, para los signos externos de poder y riqueza. Que sí, que ya lo sé, que ustedes no son poderosos ni ricos, pero lo parecen. Comiencen por ahí, por que salga a la luz su verdadera vida humilde y pobre de pastores. Si lo hacen, ya verán con qué facilidad consiguen que cien mil abortos se queden en diez mil, mejor en mil y, mucho mejor, en cero.



  • Comentario por Jairo [Blogger] 11.12.09 | 17:25

    Reflexionando 5:

    "Por los frutos les conoceréis" (Mt 7,16).

    Habéis elegido, como signos de vuestra dignidad, la exhibición de vuestra indignidad cristiana porque os habéis rodeado de signos paganos.

    ¿No es eso lo que se aprecia, a simple vista, sólo con observar cómo os presentáis ante la Iglesia?

    "Vosotros sois los que os las dais de intachables ante la gente, pero Dios os conoce por dentro, y ese encumbrarse entre los hombres le repugna a Dios" (Lc 16,15).

  • Comentario por Terete (Barcelona) 11.12.09 | 12:43

    José Luis, no sufras, tienes razón, no vale la pena ponernos nerviosos, que es cuando se dicen cosas inconvenientes. Todos tan hermanos -como dices- y ¡adelante! “buscando esos remansos de paz que en ella (en la Palabra) habitan” –como tan bellamente nos recomienda Mª Pilar-
    También quiero expresarte mi preocupación ¿cómo que “por si no vuelvo a aparecer por aquí”?
    ¿Te refieres durante estas fiestas? Quiero interpretarlo así, pues todos tendremos ocupaciones extras en estos días. Pero al menos dinos algo –aunque sea brevemente- sobre tu y nuestra querida Mari Paz. ¿Se va recuperando, aunque sea lentamente?
    Almudena, sí, demasiados silencios cómplices en ciertas esferas. Que la inercia no nos lleve a callar cuando se debe hablar. Manuel se muestra esperanzado, yo también, pues ya son bastantes los que empiezan a romper ese silencio. ¡Claro que alguna "tormenta gorda" será necesaria. Así que, unos buenos paraguas al canto y a resisitir, que es de valientes...

  • Comentario por Terete 11.12.09 | 12:35

    Blanca, bien por recordarnos cuál era la postura de Jesús frente a los dirigentes religiosos-políticos (todo iba junto) de su pueblo. A veces parece como si se nos nublara esta faceta fundamental que es la que le llevó a la muerte.
    Ramón, de acuerdo, vamos a sacar a la luz lo que ha quedado en la sombra y lo que decimos de los dirigentes vamos a tratar de identificarlo también en nosotros, pues en pequeña escala, a nivel personal también tenemos nuestros "montes" que deben ser allanados y a nivel socio-económico no digamos lo que hay por hacer en ese sentido. Roberto lo expresa muy bien. Por cierto, me ha hecho gracia lo que "investir" y "revestir", añado otro verbo: "embestir". Y ahora el juego de palabras: algunos -entre ellos Jairo- se atreven a "embestir" para que los susodichos "investidos" dejen de estar tan "revestidos", pero hay otros que embisten por el motivo contrario. ¡Qué mundo, Dios mío!

  • Comentario por josé luis suárez sánchez 11.12.09 | 00:07

    Y sigue el "invisible": "No deseo verme junto a ustedes a quienes no reconozco como hermanos en Cristo". ¡Qué Evangelio! ¡Qué Buena Noticia más original! Considerar hermanos sólo a "los nuestros", lo hace cualquiera, hasta el mayor monstruo de la Humanidad. Lo cristiano, lo evangélico, va mucho más allá: considera hermanos incluso a los enemigos, incluso a los que nos insultan y persiguen, incluso también, cómo no, a los que piensan de forma diferente, como usted. Por eso le quiero y acepto como hermano,con el carácter que tenga, con las ideas que tenga, sencillamente porque es un ser humano y porque no me permite otra cosa mi conciencia CRISTIANA. Y, por si no vuelvo a aparecer por aquí, deseo que, entre usted y yo, hagamos, con nuestro corazones VAVÍOS de niebla, y de rencores, y de fundamentalismos, un sólo regazo donde pueda nacer realmente Dios, sin avergonzarse..., sin sentir frío, ni soledad, ni falta de comprensión... Que tenga Usted unas Felices y Santas FIESTAS.

  • Comentario por josé luis suárez sánchez 10.12.09 | 23:44

    María, Terete etc., no os pongáis nerviosas. No os dejéis tomar el pelo. Jairo -cristalino y trasparente como el Agua- le está contestando en su justa medida. No digo lo que hacen en mi pueblo -soy de pueblo- con los "topos", porque tal vez resulta poco evangélico. Como tampoco tiene nada que ver con el Evangelio lo que hace ese "indivíduo". Y lo de "indivíduo" lo digo con todo respeto, simplemente porque no sé su nombre. Se arrastra bajo el suelo -si es estiércol mejor- como las lombrices... Y nos dice: "no doy mi nombre porque mi identidad es insignificante". perdone,pero ¡qué creído es usted!. Lo que usted no dice es que sólo busca "notoriedad". Seguro que nadie le escucha en su entorno social y familiar; ahora se siente crecido y orgulloso por la atención que le prestamos. ¿Os dáis cuenta? Además ha conseguido que nos apartemos del TEMA. Así que, a partir de ahora, NI CASO. Que sea yo el último en tragarme la "lombriz". Que se monte otro chiringuito.

  • Comentario por Manuel_RH 10.12.09 | 20:08

    No crea ese señor que se disfraza, ni nadie, que somos sólo nosotros los que alzamos la voz ante lo que consideramos poco adecuado en los obispos y demás jerarquía...No sólo nosotros, sino otras muchas voces, y algunas muy cualificadas, se alzan clamando cambios. Se está comenzando a mover un vientecillo que poco a poco puede levantar polvaredas. ¿Presagio de tormenta? Desde luego hará falta alguna bastante gorda para que algo cambie. De momento vamos marcha atrás y cara al viento... ¡Que Dios ayude a su pobre Iglesia!. Un abrazo para todos.

  • Comentario por Roberto 10.12.09 | 19:32

    Bueno. Jairo nos hizo ver que, para un Obispo, estar Investido no implica necesariamente estar Revestido de la manera en que lo están actualmente... Que la orden de "apacentar" no incluyó el uso de un modelo de ropa para los pastores y menos aún de atributos preciosos... El populacho, (nosotros), dijimos: "mecacho. Tiene razón. La diferencia entre mi Obispo y yo debe ser que él debe superarme en solicitud hacia los menos favorecidos"... Hubo alguna guardia imperial que mostró disposición a arrojar alguna piedra al mensajero... Pero nada más.
    Nada más?

  • Comentario por Almudena 10.12.09 | 18:48

    Basta de silencios!
    Gritad con cien mil lenguas!, que por haber callado el mundo esta podrido.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Benidorm 10.12.09 | 17:18

    Algo importante del blog queda en la sombra: las cuatro reflexiones de Jairo deberían centrar y alumbrar los comentarios. Dedicaré estas pocas líneas a la primera: "Voz que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor...; que los valles se eleven, ... que las colinas se abajen...". (Lc 3,4). Voz del Adviento. En la Iglesia hay valles y colinas. Este blog es valle que se eleva a impulsos del sentido común y de la caridad, mientras clama, a su vez, como voz en el desierto, para que las colinas de los obispos se abajen a su excelsa misión de apacentar los rebaños. Ojalá consiguiéramos que los obispos pastores se muestren como tales y que los que no lo son, comiencen a serlo.
    Bonita estampa para no pararse en miserias humanas ni atender a anonimatos trasnochados y ofensivos.Si algún obispo se ofende, tendrá muy difícil aducir una sola razón convincente que lo justifique. Confiemos en que nuestra voz, que eleva nuestro corazón, no clame en el desierto.

  • Comentario por Blanca, de Buenos Aires, Argentina 10.12.09 | 15:08

    Si alguien no desea verse junto a nosotros, pues que no esté. Libre para irse y libre para quedarse.
    Lo mejor, siempre, es seguir cada uno su camino en paz.

    Jesús, que denunció una y otra vez los desaciertos de los dirigentes religiosos de su pueblo, haga brillar su luz sobre todos nosotros, y nos muestre el camino que nos lleva a su Padre y nuestro Padre, que es un camino hecho de amor, de humildad, de oración. Que sepamos "ver", y que también nuestros dirigentes eclesiásticos sepan seguir los caminos que Él nos muestra a todos, ya que somos seguidores de Jesús, todos por igual, desde el más simple de los cristianos hasta los que ostentan los más altos cargos en la jerarquía.

    Un abrazo a todas las personas que visitan este espacio, y otro para Jairo, que es quien lo hace posible, con su paciencia incansable.


  • Comentario por Terete (Barcelona) 10.12.09 | 12:15

    Me uno a Ramón y María. Punto final también por mi parte. A nadie se le echa ni a nadie se le obliga a permanecer en este blog. Cada cual su camino, en paz y gozo. ¡Viene el Salvador, alegrémonos!

  • Comentario por maria 10.12.09 | 11:44

    Creo que estos blogs sirven para COMPARTIR, también para aprender de los comentarios... y DIALOGAR. Sin ofender, sin ironizar, sin insultar, sin excluir. Por favor ese anónimo que no desea estar junto a nosotros, pues que NO esté. No pasa nada, se auto-excluye. Él mismo decide. Insisto: "Cuando dos o más de vosotros os reunís en Mi nOmbre. allí estoy Yo". Pues este espacio es de encuentro y dialogo fraterno, entre personas que no nos conocemos, pero SI queremos abrirnos, empaparnos, aprender JUNTOS y siempre a la Luz del Espíritu. La cercanía de Dios es patente en medio de este caos y las escisiones están DE MÁS. Si alguien NO quiere unirse, pues que siga " a lo suyo". Abrazos fraternales.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 10.12.09 | 08:01

    Reflexionando 4:

    "Pero vosotros no os dejéis llamar maestro, porque uno es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. A nadie en la tierra llaméis padre, porque uno solo es vuestro Padre, el celestial. Ni os dejéis llamar preceptores, porque uno solo es vuestro preceptor: el Mesías. El más grande de vosotros que sea vuestro servidor" (Mt 23,8).

    Cuanto más os encumbráis más lejos estáis de este Pueblo y de su Dios.

  • Comentario por Pues claro que soy el mismo 09.12.09 | 23:45

    Señor Del Agua, con el debido respeto: he repasado mis comentarios (fácilmente identificables, tal y como he pretendido; ahórrese, pues, si es tan amable, las explicaciones) y no he encontrado en ellos nada ofensivo hacia sus personas (a no ser que les afecten inofensivas ironías o tal vez el contenido de mis palabras, pero esto último, si acaso, por razones de otra índole). Más objetivamente injustas, absurdas y dolorosas me parecen a mí las decimonónicas críticas que espeta usted a los sucesores de los Apóstoles (que están lejos de ser perfectos, pero sus ataques son un ejercicio de auto-regodeo cursi y carecen de profundidad y verdad: ni evangélica ni profana). No doy mi nombre porque mi identidad es insignificante, pero es que tampoco deseo verme junto a ustedes, a quienes no reconozco como hermanos en Cristo (aunque sí hermanos por ser hijos de Dios). Eso es todo, y le agradezco la gentileza de no borrarme (tampoco creo que se lo haya puesto tan difícil, caramba...).

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Benidorm 09.12.09 | 18:18

    ... (continúa) sin sufrir sus inconvenientes. Este blog es cálido y luminoso.
    Esta mañana, un largo paseo me ha llevado a Terra Natura y a Terra Mítica. De retorno, he caminado descalzo por la arena de la playa de Poniente. Era una delicia sentir en los pies el masaje suave de la arena y la caricia fresca del agua yodada. Aunque recibido solo en los pies, ese masaje repercute en toda la masa ósea y en la circulación sanguínea de todo el cuerpo. Por eso, muchas personas de edad lo hacen.
    De repente, me ha parecido que el escrito de Jairo era eso: un masaje suave y una caricia fresca en los pies a los obispos, masaje que repercute en todos los vericuetos de su rol. Leyéndolo, cada obispo sabrá dónde le aprieta el zapato, pues, parece ser que su rol no los inmuniza ni siquiera contra vicios tan execrables como el puterío y la pedofilia. Sin duda, la mayoría de los obispos son unos santos varones, pero “la mujer del César…”.
    Jairo ha escrito un auténtico "vademécum".

  • Comentario por Ramón Hernández Martín - Benidorm 09.12.09 | 18:05

    Vademécum
    Uf, el blog parece volverse sofocante. Faltaban desahogos fuera de lugar. Algunos habéis entrado al trapo con serenidad, educación y corrección, incluso con caridad, como Mª. Pilar, Terete etc.. Quienes se empecinan en lo de “no juzguéis…”, deberían leer la “introducción” y sus comentarios. Ni Jairo ni los comentarios sensatos de este blog juzgan y mucho menos condenan a nadie. Punto final al tema.
    Lo que hace Jairo cara a los obispos es una serena y lúcida meditación, digna de ocupar el frontispicio de unos ejercicios espirituales de ocho días para dirigentes religiosos. Es tan atinada y oportuna que todos los obispos deberían leerla al menos una vez por semana. Esta meditación, que refleja el rol episcopal en el espejo del Evangelio, es una especie de “vademécum” para quien ejerce ese rol.
    Afortunadamente, aquí, en Benidorm, el tiempo no es bochornoso, sino luminoso y cálido. Gozamos de todas las ventajas del verano... (sigue)

  • Comentario por Ricardo Londoño Domínguez 09.12.09 | 17:11

    Una vez más, Jairo, GRACIAS por tus palabras. Las compartiré con algunos de este lado del mar océano. Un abrazo.

  • Comentario por Blanca, de Buenos Aires, Argentina 09.12.09 | 03:34

    Gracias, Jairo. He seguido con atención los comentarios, y me preguntaba por qué había personas que necesitaban ocultarse bajo unas frases para dejar su opinión, sin poner su nombre, siendo que este blog se caracteriza por la libertad. Y como estoy muy cansada estos días, decidí no responder a sus mensajes.

    Ahora te digo, Jairo, y a aquellos que sí ponen sus nombres, (a lo mejor nuestro"amigo de las mil caretas" pueda llegar a hacerlo, y escribir con libertad, tratando de no juzgar ni insultar):

    Doy gracias a todos, porque más allá de la postura que tengan, ponen amor en las palabras que usan, aún cuando lo que hay en este momento es una puesta en común de algunas cosas de nuestra Iglesia que nos duelen a muchos, ya que a ella pertenecemos. También por el respeto que se respira en general, que es signo de madurez y de libertad.

    Les mando abrazos afectuosos a todos. Que tengamos paz, y que el amor incuestionable de Dios nos envuelva.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 08.12.09 | 21:58

    Aviso a los Comentaristas: Este señorín que insiste en comentarios un tanto ofensivos y suele identificarse con una frase (siempre distinta) es el mismo señorín, una única persona. Además se oculta bajo un correo-e falso.

    He intentado en múltiples ocasiones darle las gracias por sus comentarios (participar ya es un mérito) y lógicamente me devuelven mis bien intencionados mensajes.

    Amigo de las "mil caretas": En este Blog hay total libertad, por eso se pueden leer tus comentarios. Pero también hay respeto. Estupendo si quieres comentar pero, por favor, sin ofender a nadie, ni presuponer inexistentes juicios o ataques a nuestra Iglesia. ¿No es eso "juzgar" nuestras intenciones?

    ¡Ah, y no ocultes tu cara, estás entre hermanos! Al menos, eso presupongo. Nada que temer de nosotros.

    Con cariño. Jairo Javier.

  • Comentario por Manuel.RH 08.12.09 | 18:55

    Pues precisamente eso es lo que aquí se habla,Sr. Tambien los esclavistas... que se utilice la Revelación para uso propio, para justificar la esclavitud, y tambien para justificar el lujo en los servidores de la Iglesia , cosa inaudita y contraria al espíritu del evangelio ¿ o no? Ea, pues no dé coces en este sitio que aquí empleamos la palabra...Un saludo.

  • Comentario por mªpilar garcía de Zaragoza 08.12.09 | 18:22

    Esto es muy curioso; cuando el que ataca e insulta, utiliza para ello La Palabra...

    ¡¡Es bueno y necesario!!

    Cuando se responde con La Palabra... ¡¡para serenar, reposar, tranquilizar!
    Buscando esos remansos de paz que en ella habitan...

    ¡¡Está mal!!

    Bueno, como no hay forma de que serenen su carácter, mejor, dejemos La Palabra en el interior de nuestros corazones, y dejémosla hacer su obra maravillosa, en cada persona, que sea capaz de escucharla e intentar ¡¡vivirla!!
    mª pilar

  • Comentario por También los esclavistas... 08.12.09 | 17:31

    ...en Norteamérica justificaban la esclavitud con versículos del Génesis.
    Es fácil justificárselo uno todo desgranando convenientemente unos pasajes de la Biblia (e ignorando arteramente otros). Pero, en fin, estáis tan ensimismados que tampoco lo entenderíais. Ea, por mí podéis seguir dando coces contra el aguijón (que ya sabeis quién lo dijo...).

  • Comentario por mªpilar garcía de Zaragoza 08.12.09 | 17:15

    MT. 5, 1-11.- 11.- "Dichosos vosotros cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por causa mía. Estad alegres y contentos, que grande es la recompensa que dios ¡¡os da!!; porque lo mismo persiguieron a los profetas que os han precedido...

    "Venid a Mí, (dice le Señor) todos los que estéis cansados, agobiados, ¡¡Yo os aliviaré!! Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde; encontrareis vuestro descanso, pues mi yugo es llevadero y mi carga ligera. Mt. 11, 28-30

    Lc.6, 43-45. "Cada árbol se conoce por su fruto...”44;
    45: El que es bueno, de la bondad que almacena en su corazón saca bien, y el que es malo, de la maldad saca mal; porque lo que rebosa del corazón lo habla la boca.

    ¡¡Cuanta sabiduría rezuma La Palabra, regenera el corazón y lo sana!!
    Pues la medida que uséis, la usarán con vosotros.
    mª pilar

  • Comentario por Si os hubierais convertido... 08.12.09 | 14:07

    ...no expondríais a nuestra madre la Iglesia a la vergüenza ajena y pública, con razón o sin ella. Y encima en este caso sin razón, porque también yo he regalado oro a mi esposa cuando tuvo a nuestros hijos y no me arrepiento y respeto a los pobres. Si le hubiese regalado una caja de cartón o siquiera las gracias, me sentiría un miserable y un Mister Scrooge, ahora que estamos en Navidad.
    Vosotros sólo estáis llenos de vosotros mismos y carecéis de sensibilidad para entender el amor, la divinidad, la belleza y el arte. Buñuelos rellenos de aire, rellenos de nada, que se creen tesoros espirituales.

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