"Allanad, allanad, despejad el camino, quitad todo tropiezo de la ruta de mi Pueblo"
(Is 57,14)
¿Qué os ha ocurrido queridos hermanos Obispos? ¿Quién os ha cerrado los ojos? ¿Cómo no oís el clamor de este Pueblo que busca guías fieles y ejemplos evangélicos?
¿Habéis olvidado vuestros días de fervor? Os imagino orando con fe reventona, con el clamor del Evangelio en las entrañas, con el amor al Pueblo de Dios apretado a la cintura hasta confundirse con vuestra propia carne.

Los magníficos comentaristas de este Blog -teólogos algunos- se habían empeñado en arruinar "la navidad con minúscula" de mi anterior "post" y habían levantado una auténtica Navidad con mayúsculas inefables. Incluso habían ya creado un "coro virtual", repartido sus voces y ensayado algún villancico. Es más, estaban levantando un "belén viviente" en el que todos podíamos elegir nuestro rol y nuestro don. Por ello me veo obligado a publicar este anuncio, que no estaba previsto, y decirles a ellos y a todos los que aquí llegaren:

Cada año nos ponen antes la navidad. Una navidad con minúscula, pequeña y mercantil, que abarrota los escaparates de suculentas ofertas, tan sofisticadas como innecesarias. Nuestros munícipes aportan al festejo sus bombillas de colores que, naturalmente, extraen de nuestros castigados bolsillos.
La importación de interesada y barriguda imaginación siembra el ambiente de gordinflones colorados, ajenos a nuestra cultura.
A este artículo le faltaba un peldaño. Al fin voy a intentar subirlo. Se me quedó en el tintero “el santo temor de Dios” que creo merece alguna reflexión.

El temor es un elemento de nuestro sistema de defensa. Sin él nos estrellaríamos constantemente contra cualquier peligro. No hay más que observar a los niños. Ellos no temen hasta que desarrollan la conciencia de peligro o les contagiamos nuestros fantasmas. Al hacerse conscientes de los peligros de la vida, aprenderán a no meter la mano en la hura del alacrán (a mí me picó uno y no se lo recomiendo a nadie), a evitar un precipicio o a vigilar la cartera en el autobús. Muchos, muchísimos peligros nos acechan y es muy bueno tener temor para protegernos y espabilar nuestro cuidado.
Lunes, 13 de febrero
Carlos Corral
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Isabel Gómez Acebo
Francisco Margallo
Urbano Sánchez García
Rodrigo del Pozo Fernández
JC Rodríguez, A Eisman