
Tendría aquella preciosa niña unos seis años. En apenas unos segundos saltó la valla, tropezó y rodó por el parterre inclinado del parque hasta un grueso pino. Su mamá, aterrada, corrió hasta ella, la levantó, la examinó, la consoló y secó sus lágrimas. Fue después cuando la oí decir: ¿Lo ves? ¡Dios te ha castigado por desobediente!
Me acerqué y le comenté con una sonrisa: ¡No mujer, no! Dios no castiga, somos nosotros los que cometemos imprudencias, errores, malas decisiones. Y, naturalmente, sufrimos las consecuencias. Él actúa como tú has actuado: socorre, abraza y consuela cuando, por nuestra estupidez, nos herimos.
Le conté esta historia a mi amiga Oliva, una viejita risueña y amable de mi Parroquia, cuya piedad siempre me admira. Me respondió con esa serenidad que ella derrocha:
- Es un ejemplo más de los "falsos dioses" que todavía anidan en el consciente o subconsciente de muchos cristianos. Caretas, caricaturas, rostros deformes, con los que retorcemos o negamos el verdadero rostro del Padre.

- ¿Tú tampoco crees en los "castigos de Dios", Oliva?
- ¡Desde luego que no! El "dios castigador y vengativo" no es el revelado por Cristo. Las consecuencias de nuestros actos son cosa nuestra porque el privilegio de la libertad individual nos hace responsables de ellos. El sol no puede castigarnos con la oscuridad. El sol, por su naturaleza, siempre brilla. Es nuestra decisión de vivir en la caverna lo que nos convierte en alimañas.
- ¡Me gusta tu metáfora! La Luz sólo puede irradiar luz, como el Amor sólo puede dar amor. Negarlo sería una contradicción metafísica, un imposible.
- Ciertamente Jairo. Por eso el infierno no puede ser una creación divina, como algunos creen todavía. El infierno es la "negación del bien" decidida por la libertad del hombre. Estamos creados para ser felices siendo y practicando el bien. Cuando nos alejamos de ese objetivo, nos hundimos en la infelicidad. Cuanto más lejos, más sufrimiento. Dios no castiga, Dios llama. Recuerda: "Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él" (Jn 3,17). Ese versículo y los siguientes son maravillosos.
- Hay quien afirma que el infierno y el purgatorio comienzan en esta vida.

- Así lo creo yo. El sufrimiento progresa a medida que te alejas de la profundidad de tu ser, que es un tesoro repleto de dones o de valores, como decís ahora. Así nos han creado, aunque haya quien lo niegue o ignore. Unos se dan cuenta a tiempo que distanciarse de ese "centro de la persona" les hace sufrir y comienzan a buscar en su interior (la búsqueda del "reino de Dios" ¿recuerdas?). Otros se aferran al exterior como a un flotador. Sólo buscan las pequeñas felicidades (comida, sexo, lujo, acción, prestigio, imagen, ciencia, poder, etc.) y se van hundiendo en un vacío vital. Tardan en descubrirlo porque huyen de sí mismos.
A pesar de todo el ser emite señales, alertas, llamadas, que la persona puede oír o desoír. Bien podemos llamarlas "la voz de la Madre Dios". A veces un accidente, un infortunio, una enfermedad… provoca que la persona se dé cuenta de su libertad errada. Algunos persisten en su error hasta la muerte. Tendrán que rectificar después y hacer una dolorosa rehabilitación: "allí será el llanto y el rechinar de dientes" (Lc 13,28).
- ¿Esa rehabilitación es el infierno?
- Así lo veo yo. Puede que esa rehabilitación -digamos "temporal" para entendernos- sea más dura que las llamas y demonios de nuestra imaginación mítica.
- ¿Y esa interpretación tuya del infierno te asusta o no?
- Mira Jairo, me asustaría muchísimo si no hubiera hecho de mi vida un camino de progreso y permanente rectificación. Sería horroroso que, después del último sueño, me encontrase con que tengo que empezar a humanizarme de nuevo.
- Pues hay muchísima gente que piensa "salvarse" de las llamas del infierno tradicional a base de ritos y agua bendita.

- Me parece una visión miope. "Salvarse" es humanizarse, aprender a ser persona, asignatura para toda la vida. Y no es posible ser persona completa si no has descubierto la Transcendencia dentro de ti. Todos, absolutamente todos, estamos construidos con apertura al Infinito, al mismísimo Dios. Él late en nuestro fondo. Como esos chalés de película, construidos sobre el mar, en cuyo bajo tienen su mar particular, su salada piscina turquesa. Quien descubre esto y se deja inundar está salvado. Es "el reino" de que habla el Evangelio, la misma vida de Dios que pugna por crecer en nosotros y hacernos felices. El obstáculo siempre es el mismo: la libertad, ese poder que Dios nos ha dado de decir sí o no.
- O sea, que tú ni temes ni crees en castigos.
- Temo de otra forma. En mi niñez y juventud me aterrorizaba el infierno y el purgatorio. Hoy lo que temo son mis malas decisiones, el mal uso del don de la libertad. El infierno castigo no existe, existe la autoexclusión, el destierro voluntario, la negación del ser humano que soy. El infierno no existe como no existe la oscuridad. Llamamos oscuridad a la ausencia de luz e infierno a la ausencia de bien, de amor, de humanidad. En el Evangelio se habla de "tinieblas exteriores" (Mt 22,13 y más), el lugar de la huida de nosotros mismos. Y, fíjate, es imposible caer en esas "tinieblas" cuando estamos anclados en la luz interior, es decir, en Dios mismo que nos habita y acompaña siempre, siempre...
Por eso no creo en el infierno eterno, siempre cabe el retorno. Si el infierno es la consecuencia de nuestra mala elección, siempre cabe rectificar. Ocurre sin embargo -lo podemos observar en esta vida- que cuanto más empecinado estás en un error más cuesta salir de él. Por eso necesitamos rectificar raudo, retomar el camino constantemente.

El Dios que a mí me habla, el decidido buscador de la oveja perdida, no fracasará. No sé cómo pero triunfará. Esta certeza no me induce a relajarme. Todo lo contrario. Me empuja a dejarme encontrar, abrazar y cuidar por ese dulce Pastor que, "aunque mi madre me olvidara, Él no me olvidaría" (Is 49,15).
- Explicado así, parece fácil y bonito. ¡Basta con administrar sabiamente la libertad!
- Sí, pero la oscuridad ambiente y nuestra propia oscuridad nos hacen cometer errores de elección. Nadie nos enseñó a discernir desde la "conciencia profunda", desde la sabiduría interior. Se enseñan normas, cuadrículas, leyes. Si no comprendemos la utilidad de esos indicadores, desconfiaremos de ellos y terminaremos olvidándolos. Si a eso añadimos tantas falsificaciones del rostro de Dios como circulan por ahí, aún entre nuestra gente, es comprensible que haya muchos que le rechacen, le abandonen, le ignoren o pretendan utilizarlo.
En el rincón de la iglesia, donde cuchicheábamos, mi anciana amiga me tomó la mano, la apretó entre las suyas y me invitó a repetir:

Mi Dios Amor: Abrázame y abre mis brazos.
Mi Dios Bondad: Empújame al bien.
Mi Dios Entrega: Envíame.
Mi Dios Felicidad: Atráeme.
Mi Dios Hermosura: Imprégname.
Mi Dios Luz: Enciéndeme.
Mi Dios Paz: Sosiégame.
Mi Dios Ternura: Suavízame.
Mi Dios Torrente: Inúndame.
Mi Dios Poder: Enséñame a confiar en mi poder recibido.
Para que Tú seas cada vez más en mí. Amen
Estas "invocaciones desde lo hondo", como ella las llamó, se me antojan un glorioso repicar de campanas, una gozosa contemplación, un auténtico oasis en nuestro polvoriento camino de vuelta al Padre. Me adhiero sin dudarlo a este Dios Amante e Inmenso.
Es gozoso sumergirse en la hondura, precisión y sutileza de cuanto en este blog se comenta, por más que resulte ajeno a las preocupaciones del español de hoy, atenazado por el paro, las dificultades para llegar a fin de mes, los impuestos, antiguos y nuevos, la violencia doméstica, la falta de una autoridad, docente y gobernadora, que ilumine, guíe y anime a no desmayar en la ardua tarea de vivir.
Gracias, Manuel, por traer a colación el canto de San Juan de Cruz, momento cumbre de la mística española.
Pero no debemos olvidar que Jairo, secundando a los Obispos, nos invita a buscar el rostro de Dios, rostro que veo a diario en las arrugas de los ancianos, en la desesperación de los parados, en las privaciones forzosas de tantos, en las heridas físicas y síquicas que nos causamos unos a otros, en el desgarro moral y orgánico que es todo aborto y, en suma, en el rostro de todo ser humano, aunque las obras de sus manos sean despiadadas, crueles. Y en todos vosotros. Con cari...
Muchas Gracias a todos por sus comentarios a mi pregunta, a Jairo por facilitar este diálogo, aunque yo he estado de "espectadora",pues realmente no tengo los conocimientos para opinar, han sido realmente enriquecedores, quiero agradecer especialmente a Manuel RH por su valor para mantenerse firme en su sentir, pues gracias a ello el tema pudo ser analizado profundamente, creo que me quedo como conclusión en un tema polémico y lleno de misterio, en que debemos vivir impulsados hacia el AMOR y por AMOR a DIOS, pero sin olvidar que "hay algo", ya sean nuestras debilidades humanas, ya sea una fuerza externa, que nos estará siempre invitando a hacer un mal uso de nuestra LIBERTAD, el mas precioso regalo que Dios nos dio.
Nuevamente Gracias a TODOS, un abrazo desde Mty, México.
Cruchy
Este comentario al evangelio de hoy, en la línea de Ramón, Jairo y otros comentaristas, no es de un progre de la Iglesia sino del vicario del Opus Dei en Alemania.
Acabo de recibirlo por correo y quiero compartirlo con vosotros. El infierno es un camino equivocado.... Y no habla de otros demonios que nosotros mismos.
Saludos Manuel, y ya ves aquí sigo, porque si nosotros callàramos, las piedras hablarÍan.
".... El infierno, «donde el gusano no muere y el fuego no se apaga» (Mc 9,48). Es una descripción del estado en el que puede quedar una persona cuando su vida no la ha llevado allí adonde quería ir. Podríamos compararlo al momento en que, conduciendo nuestro automóvil, tomamos una carretera por otra, pensando que vamos bien y vamos a parar a un lugar desconocido, sin saber dónde estamos y adónde no queríamos ir. Hay que evitar ir, sea como sea, aunque tengamos que desprendernos de cosas aparentemente irrenunciables: sin manos (cf. Mc 9,43), sin pies (cf. Mc 9,45), sin ojos (cf. Mc 9,47). Es necesario querer entrar en la vida o en el Reino de Dios, aunque sea sin algo de nosotros mismos. Posiblemente, este Evangelio nos lleva a reflexionar para descubrir qué tenemos, por muy nuestro que sea, que no nos permite ir hacia Dios, —y todavía más— qué nos aleja de Él. El mismo Jesús nos orienta para saber cuál es el pecado en el que nos hacen caer nuestras cosas (manos, pies y ojos)."
...
Tus palabras recuerdan a San Juan de la Cruz:
No me mueve mi Dios para quererte,
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tu me mueves Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muevenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor de tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera;
porque aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Amigo Ramón; supones cosas en mí que yo no he dicho. Lo escrito, escrito está, y yo no me lo he inventado. Que Dios nos bendiga a todos.
Amigo Manuel: eres muy libre de interpretar literalmente el texto que recoges y también el relato del Génesis, y de pensar que hay un destino ultramundano terrible para muchos, tal vez para la mayoría de los hombres, y, en consecuencia, de llevar una vida ordenada, incluso ascética, para sacudirte tan cruel y pesada amenaza. Pero todo ello a mí no me dice absolutamente nada.
Me basta con pensar que Dios es "todo" bondad para despejar tan negros nubarrones. ¿De verdad crees que un pobre ser humano, por monstruo que sea, puede merecer el infierno?
Me trae sin cuidado el "más allá" porque no está en mi mano sino en la de Dios, mi mejor amigo y fiador. Que no haya infierno no me invita a ser un "aprovechado", sino consecuente y lógico, responsable y solidario. El amor que provoca y alimenta en mí mi Dios no es de ningún modo interesado. Le amo con todas mis fuerza, es lo natural y correcto, incluso si todo termina con la muerte. Él es mi cielo y no necesito ningún otro.
Pilar, ¿no te habias ido?... Efectivamente, nadie podrá contra nosotros; pero eso no significa que no lo vayan a intentar, otra cosa tendré menos segura que esa.
Me alegro por la lluvia y espero que no necesiteis la barca. En la Mancha todavía estamos secos. Saludos.
Muy buenos los comentarios de todos, especialmente, estos últimos de Ramón.
Manuel, tu nombre significa "Dios con nosotros" y si Dios està con nosotros ... Quién contra nosotros?. Nada nos podrà separar del amor de Dios y tú lo sabes bien.
Saludos desde Andalucía en esta bendita tarde de lluvia que va empapando la tierra reseca durante tantos meses. Aquí la lluvia es casi un milagro.
..... Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo».Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna." Aunque Jesús hablara en metáfora, en cuanto a lo del fuego eterno etc, deja evidencia clara de que hay dos posibles destinos para nosotros, nos está advirtiendo de que hay tambien “un castigo eterno”; y no solo en este pasaje, sino en otros muchos, del que él ha venido a salvarnos. Le podemos llamar infierno o como Vd prefiera; pero si negamos esto sencillamente es que ya estamos hablando de otra cosa distinta…Un cordial saludo.
..... Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo».Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna. Aunque Jesús hablara en metáfora, en cuanto a lo del fuego eterno etc, deja evidencia clara de que hay dos posibles destinos para nosotros, nos está advirtiendo de que hay tambien “un castigo eterno”; y no solo en este pasaje, sino en otros muchos, del que él ha venido a salvarnos. Le podemos llamar infierno o como Vd prefiera; pero si negamos esto sencillamente es que ya estamos hablando de otra cosa distinta…Un cordial saludo.
Bien Ramón, entonces no existe el diablo, no existe el infierno; todos seremos muy buenos y no necesitamos que nadie nos "asuste" con el infierno; Dios nos salvará a todos, hagamos lo que hagamos, en el último momento porque para eso es eternamente misericordioso… maravilloso panorama, podemos vivir sin preocupación. Podremos mantener distintas posturas filosóficas acerca de la interpretación del AT; pero otra cosa es que nos queramos reinventar el Evangelio, y en él está escrito:
Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis». Entonces, también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel y no te asistimos?» .....
... El "mal", pues, por mucho que carguemos las tintas, tiene una explicación sicológica muy sencilla: es producto exclusivo de nuestras equivocaciones frente al principio moral de amar todo y a todos y de hacer el bien, es decir, todo lo que favorezca nuestro ser y existencia.
"Pecado", "mal", "demonio" e "infierno" son terribles tenazas que están ahí, enquistadas en la sique humana, dominándola a placer, como instrumentos de sumisión de las conciencias, pero son conceptos que no resisten el abordaje de un análisis mínimamente crítico.
Dios-Demonio nos llevaría en rigor a un maniqueísmo insoportable; el "mal" es un concepto facilón para explicarnos la complejidad de los comportamientos humanos; el "infierno" permite al legislador imponer a rajatabla sus consignas como leyes incontrovertibles.
Afortunadamente, mi Dios no necesita de ninguno de estos instrumentos para hacerse acreedor a todo mi amor, mi alabanza y mi oración.
Con gran cariño y agradecimiento a t...
... (continúa), asesinos, violadores, adoradores de Satán obran por poder, dinero o placer. Su conducta es "equivocada" y "en su pecado llevan la penitencia". Punto.
2º) La existencia del demonio negaría la presencia y condición de Dios. Si existiera el demonio, mi Dios no podría ser más que un guiñapo, un fracaso, que se habría dejado comer la merienda. Pero mi Dios copa toda existencia, toda realidad, yo incluido, y es pura bondad y un millón de sustantivos positivos más.
3º) El "infierno", al que se le niega ya ofortunadamente la condición de "lugar" de tormentos, tampoco puede ser un "estado" de alejamiento o negación de Dios. Es metafísicamente imposible que nada de lo existente esté lejos o fuera de Dios.
4º) Por ello, todo existe y subsiste en Dios y todo es bueno. El hombre es limitado y de ahí que yerre en sus juicios de valor y elija mal a veces, es decir, que se equivoque, anteponiendo el poder,el dinero y el placer al amor, cosa que siempre le sale cara...
Escribo este comentario para Manuel RH y los millones de cristianos que creen lo mismo que él y, seguramente, tienen las mismas vivencias, incluso la de servirse del "Mal" para amar más a "Dios". Siento estár muy lejos de su postura y de la del autor sagrado cuando, para explicarse la existencia del "mal" en un mundo "bueno", obra de Dios, acude a la fábula del paraíso y se inventa el personaje del demonio para hacer creíble el "pecado original" como principio del "mal", sin darse cuenta de que realmente el principio del "mal" habría que fijarlo en el momento en que Luzbel se vuelve "soberbio" sin que dé ninguna razón. Que Luzbel se rebele contra Dios es ya secuela de su soberbia. Expondré algunos puntos a este respecto:
1º) Lo que llamamos mal no tiene carga moral, pues se reduce a simple "equivocación" de elección. Todas las barbaridades cometidas por el hombre obedecen a intereses de poder, dinero y placer frente al deber del amor. Genocidas, pederastas... (sigue)
He leído todos los comentarios con atención. Cuando se expone con la altura que han utilizado ustedes, aun con las diferencias en las posturas, resulta algo hermoso. Más allá de estas cuestiones, que como bien dijeron no las podemos abarcar desde el intelecto, está Dios. Cuando aparecen, lo que hago es preguntarme si en realidad, que sea una cosa u otra, afecta mi seguimiento de Jesús. Y llego a la conclusión a la que todos llegaron: Lo que cuenta es hacer el bien, hacer lo que Jesús hizo. En el centro de mi ser, al que llego a través de la oración silenciosa, Dios me muestra su amor inquebrantable, y nada puede desmentir eso. Amor es lo que me pide, y amor es lo que me da, para regalar a todos. "El sufrimiento progresa a medida que te alejas de la profundidad de tu ser", escribió Jairo en esta entrada, y lo contrario, que es la Paz, el Amor, el Gozo, la Confianza, progresan a medida que nos acercamos a esa profundidad. Les mando un cariñoso saludo a todos.
No hay que entender el tema como la lucha entre dos dioses, Terete, ni mucho menos. De cualquier forma la principal conclusión es lo que dices, que para erradicar el mal, no hay sucedáneos; sólo se le puede oponer hacer el bien.
Yo también me despido, no sin antes agradecer vuestras valiosas aportaciones. Tus interrogantes, Manuel, que también son los míos, tocan el punto álgido, tras el cual no hay posible respuesta satisfactoria para nuestra razón: ¿cómo aceptar que haya dos principios -como apuntaba Pilar-, una especie de dos dioses en competencia, el del Bien y el del Mal, el Creador y el Destructor? Y por otro lado, ¿cómo aceptar, sin profunda contradicción, que Dios haya creado un ser humano "a su imagen y semejanza" con tanta capacidad de mal? Recurrimos a la libertad, pero eso complica más que aclara, pues en Dios no hay libertad para el mal... o sea que bien poca imagen suya seríamos...
Nuestra lógica no da para más. Eso les pasaba a los que escribieron el Génesis. Ante los mismos interrogantes que les creaba la presencia del mal, quisieron dar una explicación que, de hecho, dejan intactas las contradicciones.
La única respuesta es "vencer el mal a fuerza de bien" como dice Pablo.
Querido amigo Manuel, tengo por fuerza que intervenir ante tus argumentos ya superados afortunadamente. Si todo lo que creó Dios era bueno ... ¿De dónde salió el demonio?. ¿Acaso no eran todos los ángeles buenos?. ¿Qué diablo anterior o quién tentó al demonio para que cayera?. Si un ángel pudo ser soberbio y rebelarse, de igual forma pudo hacerlo el hombre sin necesidad de que existan seres diabólicos. La libertad es una conquista que como la tierra prometida cuesta luchas internas y nunca acabamos de realizar.
De todas formas, gracias por hacer de abogado del diablo -nunca mejor dicho- porque es bueno para todos que las posturas no sean monocordes.
Ahora sí, hasta la próxima.
Un abrazo a tod@s
Correcto todo lo que dices Pilar; pero el texto que enlazas precisamente se reafirma en la existencia real del infierno, si bien corrige la imagen errónea que teníamos de él diciendo que más bien es un estado, en vez de un lugar; pero confirma su existencia real (no es un símbolo) y advierte del peligro de caer en él: "Este estado de auto exclusión DEFINITIVA de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno". La misericordia de Dios, efectivamente, nos evita el infierno; pero sólo a los que en su libertad se quieran acoger a ella. Yo tambien me despido hasta el próximo. Saludos.
Además de todo lo expueso se me ocurre añadir que si podemos constatar que existe el mal y concluímos que éste sólo está en el interior del hombre, pues las obras malas proceden de un corazón malo y no hay nada exterior que lo impele; ¿podríamos deducir que la obra de Dios es perfecta al crear un ser que contiene la maldad en su interior? ¿Podría Dios haber visto que "todo era bueno" al completar la Creación...? ¿Como va Dios a crear un ser que contiene en su interior algo de lo que El es enemigo? Lo que creo que sucede es que el hombre, al ser libre, sucumbe a la tentación del mal; participa del mal; pero la "invitación" es exterior a él. Lógicamente la tentación no le llega por carta, ni por fax, etc.. (aunque tambien podría) sino a través de su espíritu y sin dejar constancia material; por eso podría parecer que procede de él. Exactamente de la misma forma que el Espíritu Santo le inspira a hacer el bien, y sin cuya participación el hombre no sabría hacer el bien por sí solo.
Donde hablo de la nueva formulación de los dogmas hay una errata: empleo la palabra hermenétuca por hermenéutica o arte de interpretacion de textos.
Vísteme despacio que tengo prisa, decía aquel ...
... las mismas palabras que Jairo en su artículo.
El infierno es la consecuencia del propio pecado que Dios siempre perdona y cuyas consecuencias últimas mitiga por su misericordia. Dios no es justo y misericordioso sino que la justicia de Dios es su misericordia.
Para quien desee leer los textos, aquí: http://www.corazones.org/diccionario/infierno2.htm
Al final viene el enlace del texto completo. A destacar el punto 3 que habla de las imágenes con las que se describe tradicionalmente el infierno y que son sólo eso, imágenes para expresar el misterio.
Saludos cordiales y con este comentario me despido hasta la siguiente entrega de Jairo que espero sea tan fructífera como esta.
Haría falta una revisión en profudidad de la doctrina del pecado original, no sólo desde la hermenétuca actual sino desde los conocimientos antropológicos y las teorías evolutivas. La psicología y demás ciencias sociales tienen mucho que decir al respecto y quedarnos con las interpretaciones de los Padres del siglo IV, que contienen intuiciones muy valiosas en muchos aspectos, sin tratar de aplicar dichas ciencias y revisar la expresión de los dogmas, hace que estos sean incomprensibles e indigeribles para muchos cristianos que los asumen sin más, como dos y dos son cuatro por obediencia y porque doctores tiene la Iglesia.
Es necesario actualizar el mensaje, sacar de los textos la sabiduría que contienen pero expresado en lenguaje o medio de transmisión nuevo. Ya lo decía Jesús: a vino nuevo, odres nuevos.
Juan Pablo II dio pasos de gigante en sus catequesis (21/7/99) sobre el cielo e infierno y valiéndose del lenguje personalista describe el infierno casi con las mismas p...
Si concluímos que la observación de la Naturaleza nos induce a pensar en la obra suprema de un Ser Superior, que es Dios, la observación de las obras de su destrucción no puedo achacarlas meramente a la acción negativa del hombre, sobre todo en lo que se refiere a la destrucción del propio hombre. Pienso que hay algo más fuerte que el hombre y que desea su mal, sobre todo a partir de mi experiencia personal. Y si además me lo encuentro perfectamente descrito en el Génesis, tengo que concluir que lo que éste contiene es pura sabiduría. Aunque escrita hace miles de años no deja de ser una sabia constatación de la experiencia del mal . Como ya dije anteriormente, esta constatación es lo que me hace aferrarme a Dios con más fuerza que antes. Un saludo desde La Mancha.
Terete, estoy de acuerdo con vosotros en casi todo. Tambien echo de menos una profunda revisión de los textos sagrados que se han interpretado textualmente, lo cual aún tardará aún siglos porque equivaldría a remover los pilares de la edificación teológica del cristianismo. Sin embargo esto no quiere decir que dichos textos no sean veraces en cuanto a lo que contienen. Mi creencia en el diablo y en el infierno no procede tanto de mi interpretación de dichos textos, sino, sobre todo, de su verificación al observar su obra terrorífica en el mundo. Esa idea estupenda de que el mal es solamente la ausencia de bien, como la oscuridad es la ausencia de luz, yo tambien la tuve, pero la descarté porque creo que hay algo más. ...
¡Qué ricos y profundos cada uno de los comentarios que van enriqueciendo el texto de Jairo y ampliando nuestra mente y nuestro corazón! Gracias queridos amigos, por tanta opinión puesta al servicio de todos... Es una alegría abrir esta página y encontrarnos siempre con un comentario nuevo que abre nuevos interrogantes y plantea nuevas miradas. Un abrazo para Jairo y para toda esta querida comunidad de amig@s. Ilda desde Río 3º- Argentina.
Si nos quedamos mirando al dedo que apunta la luna, no veremos nunca su luz sino simplemente un dedo.
Jamàs podremos llegar a comprender el misterio insondable del mal pero sí podemos vencer al mal. Jesús nos señala el camino pero si nos quedamos mirando al dedo no veremos otra cosa.
Efectivamente, Terete, Juan Pablo II habló del infierno como de un estado de la persona que no està sometido a las coodernadas espacio-temporales. Comprendo que tras siglos tratando de explicar mediante la interpretación literal, los textos sagrados, haya todavía dificultad para una comprensión màs amplia. Pero ya la "Divino Aflante Spiritu" advertía de los peligros de tales interpretaciones.
Y ha llovido mucho desde entonces.
Saludos a tod@s
Manuel, no quiero rebatirte nada, solo informarte -como lo hace Pilar- que "las enseñanzas tradicionales de la Iglesia", ella misma las va renovando y profundizando a la luz de las investigaciones actuales, pues la tradición es algo vivo y no algo inamovible. Mira, yo tampoco tengo el tiempo para buscarte un documento muy importante del papa Juan Pablo II, escrito en la última etapa de su pontificado, que se publicó y se comentó en todos los medios y decía que el diablo no era ninguna personificación tal como la imaginería religiosa nos había presentado y que eso no quitaba el misterio insondable del mal. Y del infierno decía lo mismo, que no era algo material (el fuego) localizado en un espacio y un tiempo, sino el romper voluntariamente con la dimensión divina que nos habita. Siento no citarte textualmente, pero la cosa iba por ahí. También hay otro documento importantísimo (de la Comisión Bíblica Pontificia) sobre la interpretación correcta de la Biblia. Saludos.
¡Aleluya!, pues no existe el mal moral, ni el pecado, ni el demonio y, por consiguiente, tampoco el infierno. ¿Entonces, libertinaje a gogó? No, todo lo contrario: sabiduría, libertad y responsabilidad a tope, pues del "ser" que soy me conviene llegar al "deber ser", única entidad que consigo con el amor incondicional a Dios y a todas sus criaturas.
Cuanto he dicho puede que resulte abstruso. Permitidme un ejemplo duro: si, viendo una hermosa criatura sobre la que no tengo ningún derecho, primero la "violo" en busca de mi placer y luego la "mato" para que no me delate, ¿cómo lo calificaré? Yo no he buscado el "mal" sino mi placer y mi seguridad, lo cual, de suyo, es bueno para mí, pero, haciéndolo, me he equivocado de plano, pues mi "deber ser" me exigía úniciamente respetarla y, si ella estuviera en alguna necesidad, ayudarla. Claro que la sociedad deberá exigirme reparación por mi fechoría y la vida me cobrará un tributo inapelable por ella, pero Dios seguirá amándome.
"Buscad mi rostro", nos dice Jairo refiriéndose a Dios. Tarea difícil y comprometida, pero muy reconfortante. Para ello es preciso eliminar de "nuestro" diccionario todo lo negativo y elevar al infinito todo lo positivo. Ese es el único rostro de Dios que podemos vislumbrar.
Ya me he referido a "pecado" e "infierno". Ahora el debate se centra en "mal" y "demonio", otros dos conceptos vacíos de entidad, inventados para atormentar, dominar y utilizar. El "demonio" era un personaje imprescindible para la fábula bíblica del Paraíso en la que un antropoide peca por todos sus descendientes comiéndose una manzana. Pero ¿quién tentó al más bello ángel, primero, para ser soberbio y, segundo, para retar a su Dios? La novela bíblica no entra en semejante laberinto.
Tampoco el mal existe como categoría moral. Cuanto llamamos "mal" es el resultado de nuestras inevitables equivocaciones al elegir lo secundario o marginal frente al "deber ser" o principal.
La oración que Jesús nos enseñó termina diciendo: no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.
La tentación es la tendencia a seguir caminos equivocados bajo apariencia de bien. Es un engaño que nos hacemos a nosotros mismos.
El mal existe, lo vemos a cada instante, pero está en nuestra voluntad elegir entre los dos caminos que Dios puso ante su pueblo y de los que habla ya el Deuteronomio 30, el camino del bien o del mal.
Nosotros elegimos y luego padecemos las consecuencias de las que Dios mismo se compadece como padre ante un hijo inconsciente y nos salva y nos sana una y otra vez.
Saludos cordiales.
Actúa por mediación nuestra si con nuestra sagrada libertad nos dejamos hacer por Él. Entonces veremos maravillas.
Manuel RH, si a ti te va bien con estas creencias, no hay problema. Pero muchas personas sufren con estas doctrinas ya superadas por la hermenéutica actual. Existe Dios que nos creó y lo demás son formas propias de cada cultura o época para explicar la existencia del mal, que sigue siendo inexplicable. Esto no son mas que alegorías.
Ya lo dije al principio, contral el mal, más que teorias o teologías: acción. El amor es el único antídoto contra Él.
Así vivió Jesús, erradicando toda forma de mal o pecado. Sanando. Amando. Haciendo el bien y transparentando el amor de Dios. Esa luz de Dios hace que lo oscuro, la tiniebla, desaparezca.
No hay otra forma de combatirlo. Amemos entonces, y lo demás vendrá rodado. Eso es lo que quiere decir Jesús cuando habla de la casa "ocupada". Si vivimos haciendo el bien no habrá "lugar" para el mal en nuestra vida....
Jesús le dice a Pedro: apártate de mí satanás (Mc 8,33). Le llama satanás -y no en sentido figurado como si fuera una réplica del diablo- sino porque le está tentando, es decir, Pedro es el tentador de Jesús para que eluda su responsabilidad y su camino y lo sustituya por otro más cómodo y rentable.
Satán significa tentador, y tentadores somos todos. Unos a otros nos tentamos constantemente para evitar el sufrimiento y gozar de la vida sin problemas, aunque eso nos haga infelices porque nos aparta de nuestro camino. De la voluntad de Dios sobre nosotros.
La Iglesia ha enseñado surante siglos la existencia del limbo y muchas madres y padres han sufrido doblemente por la pérdida de hijos sin bautizar. Ahora, afortunadamente, lo desmiente.
Insisto, en nuestro credo no habla para nada del demonio o diablo o satanás. Creemos en Dios que nos da la vida y vive en nosotros y con nosotros. Actúa por mediación nuestra si con nuestra sagrada libertad nos dejamos hacer por Él, v...
Pilar, yo no he dicho que tengamos que tener miedo del maligno, sino que nos cuidemos de él. Efectivamente,creo que en nosotros se desarrolla a diario una lucha entre el bien y el mal. Si estamos con Jesús nada debemos temer; pero sí estar al cuidado (Judas andaba con Jesús). Precisamente es en el Evangelio donde se confirma (Jesús lo cita) la existencia real del diablo, así como del "poder de las tinieblas". No sería capaz de recordar de memoria ni tengo mucho tiempo de buscar; pero son varias las referencias que se hacen en el Evangelio y en NT. Precisamente tiene tanto éxito en el mundo actual, porque la humanidad ya no cree en él, como tampoco cree en Dios. En este punto me quedo con las enseñanzas tradicionales de la Iglesia.
Sinceramente Manuel_RH, esta frase tuya, me parece inspirada en el maniqueísmo más puro:
"No creo que ninguna persona tenga por sí sola la capacidad de obrar tanto mal; lo mismo que como ya dije, nadie puede llegar a la santidad con su sólo esfuerzo, sino apoyado en la gracia de Dios."
¿Hay dos principios pues?. ¿El maligno en lucha contra Dios?. Y en medio nosotros como escenario o campo de batalla donde tiene lugar la lucha entre estos dos "personajes".
Lo siento pero no puedo compartir esta visión. No debemos tener miedo al "maligno" sino procurar estar alerta para no caer en el mal y no hacer daño a otros y a nosotros mismos.
Es mucho más clara y lúcida, pero sobre todo acorde al evangelio, la perspectiva de Jairo y el resto de los comentaristas. Con ella que me quedo.
Saludos cordiales.
Francamente Terete, he tenido la desgracia de conocer alguna persona capaz de hacer mucho mal y disfrutar con ello; y eso no es nada con la maldad que hay en el mundo. Me cuesta mucho trabajo tirar por tierra las enseñanzas y la tadición acerca del diablo, y consiguientemente, del infierno. No creo que ninguna persona tenga por sí sola la capacidad de obrar tanto mal; lo mismo que como ya dije, nadie puede llegar a la santidad con su sólo esfuerzo, sino apoyado en la gracia de Dios. Por supuesto que la superación de la prueba es lo que nos hace avanzar en el camino de la perfección; pero además no descarto que el mal sea una invitación constante del "maligno", cuya figura y metodología describe sabiamente el Génesis. Y desde luego Mª Pilar, su principal habilidad es la de pasar desapercibido, como las serpientes. ¡¡¡Mucho cuidado !!! Un saludo desde La Mancha.
Manuel, tu cita evangélica es muy buena, el mal está en nuestro interior. Basándonos en ello, estoy muy de acuerdo en lo que dicen Pilar y Mª Pilar, la tentación para nada indica presencia del mal en la persona tentada. A Jesús, como humano, también le atraían los caminos cómodos, sin tropiezos, llenos de éxitos y tuvo que discernir lo que el Padre quería de él:¿un Mesías triunfante, como se le esperaba, o un Mesías Siervo, humilde y sufriente? Esa fue su elección.
Yo también creo que los personajillos que nos asedian (envidias,rencillas,ansias de dinero,de fama y de poder) no lo hacen desde fuera sino que son inclinaciones nuestras que anidan en nuestro interior y desde ahí sucumbimos o no a nuestras propias tentaciones.
Un autor (creo que Guardini) nos dejó esta perla: "No puede ser santo quien no tenga la capacidad de ser un malvado". Así que nada de temor a nuestros propios "demonios", Jesús pudo con ellos. Con El nosotros también podremos. Hasta son oportunidades...
El diablo como "ser" no existe.
Jesús, tuvo que "optar, elegir" como cada ser humano, El nunca actuó como Dios; sino que todo lo ponía en sus manos, y oraba constantemente, para discernir el verdadero sentido, del proyecto de Dios sobre la hermosa creación salida de sus manos.
El trato íntimo, la escucha constante, la mirada de cuanto sucedía en su alrededor, es lo que le hizo descubrirlo como ¡¡Dios Abba Amoroso!!
Si Jesús, hubiese actuado como Dios en su caminar entre nosotros... ¿como podríamos seguir sus pasos? siempre (y ya lo hacemos) pondríamos por excusa...
¡¡Claro El era Dios!! ¿Como puedo yo llegar a una perfección tan alta como El llegó?
Jesús fue un hombre total, que respondió al proyecto de Dios... ¡¡¡En plenitud!!! Y con su Espíritu que nos dejó, podríamos vivir como El, y hacer las cosas que El hizo y aun mayores (está en el Evangelio) si... ¡¡¡Tuviéramos fe!!!
mª pilar
... la libertad humanas.
Creer sólo se puede en Dios. El diablo no forma parte de nuestro credo.
Buenas noches a tod@s
Decir que Jesús fue tentado por el diablo es una forma de hablar. La tentación no es el mal, sólo la posibilidad de caer en él. Y Jesús la rechazó pues era libre -como verdadero hombre- para seguir un camino u otro. Localizar las tentaciones en el desierto no implica que dichas tentaciones se limitaran a un espacio o momento histórico. La tentación del poder y del prestigio persiguieron a Jesús durante toda su vida. Dentro de él, como ocurre con cualquiera de nosotros, se libraba una batalla donde debía elegir entre seguir la voluntad de su Padre o, por el contrario, la de aquellos -como sus propios discípulos- que le aconsejaban la vía fàciil y le insistÍan en tomar el poder para instaurar el reino. Esta lucha le acompañó hasta Getsemaní. Y màs aún, hasta el mismo grito de su muerte.
Pero esto no implica que un personaje le hablara y le tentara. La lucha entre las diferentes opciones vitales, entre el bien y el mal, se libra en nuestro interior y es fruto de la consciencia y l...
Miércoles, 25 de noviembre
Guillermo Gazanini Espinoza
Rodrigo del Pozo Fernández
Siro López
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Juan Fernandez Krohn
Jaime Vázquez Allegue
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo