Hace ya mucho tiempo paseaba yo con un cura bueno por el jardín de una casa de ejercicios. Mira Eladio -le decía- siento por los sacerdotes y religiosos un amor especial, una preocupación preferente. Se me impone desde dentro una reciprocidad a vuestra entrega. Mis manos de laico y padre de familia se me escapan como mariposas para bendeciros. Me sorprendió la rauda respuesta: “Eso es un don, Jairo Javier, eso es un don. No dejes de ponerlo en práctica. Los sacerdotes lo necesitamos”.
Sí, le estoy haciendo caso. A lo largo de mi vida les he volcado mi afecto y mi sinceridad. No he discriminado entre hombres y mujeres, diocesanos o profesos, jerarquías o simples legos. Siempre les he tenido un cariño especial, no lo he disimulado nunca. Pero también les he pedido coherencia, como mínimo.
Algunas veces me encuentro con consagrados que me miran por encima del hombro, como haciéndome notar mi ignorancia e impiedad, mostrándome que "la clase de tropa" nada puede aportar a un elegido. Es la conocida reacción aquélla: “Todo tú eres pecado desde que naciste, y ¿nos enseñas a nosotros? Y lo expulsaron de la sinagoga” (Jn 9,34). En esos casos no se puede insistir en dar amor a quien sólo busca prestigio, autocomplacencia, poder o distancia de casta.
Hay otros cuya inseguridad les impide soportar el más mínimo cuestionamiento y se amurallan en sus principios, en sus rigideces, en su incomunicación. Hay quien, en nombre de nobles ideales, desprecia, divide y bendice sólo a los que le aplauden. Hay también quien, en nombre de la justicia, siembra acepción de personas, sectarismo, fanatismo y un pesimismo descristianizado. Hay, por fin, quienes blandiendo un progresismo exacerbado atacan toda doctrina establecida y sólo predican sus particulares opiniones.
Todos éstos rechazan sistemáticamente a cualquier laico sincero que no baile su incensario. Llegan a ridiculizarnos, a criticarnos sin piedad, a ofendernos desde el púlpito o la plática. Llegan, incluso, a empujarnos fuera de la parroquia, la cofradía o el grupo. Son incapaces de aceptar cualquier contraste, información, carisma, cuestionamiento o ayuda. Conozco un Párroco que no quiso abrir la carta de un feligrés comprometido y se la devolvió cerrada con este comentario escrito en el reverso: “Emplea tu tiempo y energía en otras cosas. No te he pedido ni tu opinión ni tu consejo”. Me pregunto: ¿Puede un católico quedarse al margen de lo que ocurre en su Parroquia, en su Iglesia?
No se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado. No se puede ayudar a los prepotentes -inconscientes o confesos- que sólo admiten el “fiel” servilismo y la boca cerrada, que no toleran más que la masa silente y la virtuosa rutina. Cuando me tocan estos prójimos, mi don de amor y ayuda vuelve a mí. Es una situación paralela a aquella otra: “Cuando entréis en la casa, saludadla; y si la casa se lo merece, la paz de vuestro saludo descenderá sobre ella; y si no se lo merece, la paz se volverá a vosotros” (Mt 10,12).
Muchas veces he podido relacionarme con consagrados deseosos de compartir su experiencia de Dios, de ayudar y ser ayudados. Como decía un santo misionero jesuita: “Todos somos enfermos y enfermeros al mismo tiempo o sucesivamente”.
Hace un tiempito paseaba yo con un Arzobispo y Nuncio del Papa en una nación lejana. Le conté mi intención de escribir, alguna vez, para religiosos y sacerdotes. Le concretaba, incluso, que un artículo podría titularse “querido cura”, título totalmente sincero y profundamente sentido. El Prelado terció presto: "¿Y por qué no añades querido obispo? También los obispos necesitamos tu amor, tu ayuda y tus críticas fraternas". No supe qué contestar. No me esperaba ese ejemplo de espontánea humildad, de acogida sincera, de reconocimiento a mi carisma. Sólo días después pude decirme: Si todo el Clero supiese abrazar a los laicos y creer en ellos como este Obispo, otros frutos florecerían en la “común unidad” de la Iglesia. Con qué alegría podríamos cantar juntos desde el fondo más sagrado: “No adoréis a nadie, a nadie más que a Él”.
Pues bien, dejando de lado mis aprensiones y apoyándome en mis motivaciones, intentaré escribir alguna vez para nuestros hermanos curas y religiosos (ellos y ellas). Sin duda mis reflexiones servirán también a los laicos, tan necesitados de una "relación adulta, cálida y cercana" con los hermanos consagrados. Contaré lo que se ve desde este lado del altar o la tapia, lo que nos va bien y menos bien, las esperanzas, los temores y los deseos respecto a los que, de una u otra forma, lo habéis dejado todo para ser nuestros “pescadores”. ¿Sabéis ya que muchos laicos estamos intentando subirnos a la red y, a veces, vuestro despiste nos ahuyenta?

Deberían abrirse más vías de comunicación con vosotros, espacios de cercanía, de transparencia, de comprensión mutua, de sinceridad y amor. Serían sumamente útiles para ambas partes y, desde luego, para vuestra misión en la que, como objeto o sujeto, estamos irremediablemente implicados.
En lo que a mí respecta, no dejaré de intentarlo. Procuraré ser valiente a la hora de decir lo que pienso aunque sea crítico, aunque llame al cuestionamiento y la reflexión. Sé de antemano que no soy sabio, tal vez ni prudente, pero me animan aquellas palabras: “Dios eligió lo necio del mundo para humillar a los sabios; lo débil, para humillar a los fuertes; lo vil, lo despreciable, lo que es nada…“ (1Cor 1,27). Así que me atreveré a escribir desde mi nada.
Me muevo en el barro del mundo, el moderno Nazaret, aldea idealizada por los cristianos pero de la que los auténticos de la época pudieron decir: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” (Jn 1,46).
Concédeme al menos, querido hermano, querida hermana, el beneficio de la duda, porque estoy a tu lado y quiero compartir tu misión. Aunque te parezca insólito, a mí también me alcanzó aquel dardo penetrante y gozoso que me hace gritar: “¡Ay de mí si no evangelizare!” (1Cor 9,16).
Querido Jairo como siempre fantástico, y quiero decirte que estás haciendo tanto bien a la humanidad que "estaré contigo hasta el fin de los siglos". Esta frase como ves y tú sabes mejor que nadie, es de Jesús.
He leido algún comentario y, ya veo que no soy yo solo, el que cataloga a tus escritos de "escritos proféticos". Que Dios te bendiga.
Querido Jairo como siempre fantástico, y quiero decirte que estás haciendo tanto bien a la humanidad que "estaré contigo hasta el fin de los siglos". Esta frase como ves y tú sabes mejor que nadie, es de Jesús.
He leido algún comentario y, ya veo que no soy yo solo, el que cataloga a tus escritos de "escritos proféticos". Que Dios te bendiga.
Me encantan todos los comentarios tuyos que leí, realmente me siento muy identificada. Soy religiosa y creo que Dios no hace acepción de personas, a cada uno/a nos llama a distintos servicios, pero lo importante es que a todos/as nos llama hijo/a y nos llama por nuestro nombre, esto es lo fundamental, asi que todos/as necesitamos recibir la bendición de nuestros hnos. y hnas. y a su vez bendecirlos/as. A veces me pongo a pensar que Jesús caminaba entre la gente de su pueblo sin distinguirse en nada, sino en el amor y nosotras/os tenemos que ir vestidos distintos de la gente común para que se nos distinga, y muchas veces nos olvidamos del amense los unos/as a los otros/as, estaremos en la misma sintonía de Jesús?
No todo el mundo posee las cualidades necesarias para ser un buen sacerdote. Además de vocación,es necesaria cierta quietud de ánimo que anime a los fieles a ver con serenidad el mensaje de la Palabra. Si los curas se enzarzan en debates barriobajeros sobre el absurdo del célibato o lo bien que se lo estarían pasando con cierta moza, pues... sinceramente que cuelguen la sotana en un alarde de sinceridad consigo mismos, dejen el ministerio a otros y ellos, pues queden rienda suelta a sus emergencias corporales.
Ocurre como en otras profesiones, pero tal vez en el ministerio del sacerdocio sea mucho más importante:la vocación. Sin ella es difícil desempeñar la tarea a que han sido llamados que no es otra que predicar LaPalabra y dar testimonio vivo de la fe. Yo he sentido admiración por varios sacerdotes a lo largo de mi vida, pero ha habido dos que en especial han hecho que el rumbo de mi vida cambiara y me transformara en vaso nuevo. Desde aquí se lo quiero agradecer, me refiero a mi profesor de Filosofía de la Educación de la Universidad de Comillas Augusto Hortal, que me hizo reflexionar seriamente acerca del sentido de la vida y al agustino Alfonso Garrido Sanz que en los últimos años ha sido mi guía y director espiritual. A los dos y a todos aquellos que yo no conozco, pero que transmiten y hacen viva la vocación: Gracias. Un abrazo.
Me ha gustado mucho lo que has escrito sobre los sacerdotes .No siempre serán acalladas las cosas que no nos gustan,pero yo también tengo un cariño y un respeto muy grande hacia ellos .En tiempos anteriores los tenía como a mi pader IDEALIZADOS cuando fuí madurando como persona me dí cuenta que tenian defectos y contradiciones (luces y sombras ) y que por eso no dejaba de quererlos ,aunque no siguiera en algunas ocasiones sus enseñanzas.La Iglesia no son la Jerarquia ni los curas ,somos el pueblo de Dios en camino ,y como tal tropezamos ,nos ponemos zancadillas y no seguimos las esellanzas del Señor y aun así me siento querida como soy porque soy consciente de que hago el mal que no quiero y no siempre el bien que debería
En definitiva quiero ,apoyo ,comprendo, y ayudo a los sacerdotes que han pasado por mi vida.Me handado mucho y he visto mucha entrega !!He sido una privilegiada!!
Las cualidades y los defectos, la vocación, la llamada de Dios son siempre individuales, personales aunque tengan alcance comunitario, no van asociadas al sexo, la etnia, la religión o clase social. Una Institución que no respeta los Derechos Humaos, que margina a otr@s, está llamada a desaparecer. No tiene nada que hacer en el siglo XXI. La Institución Sacerdotal actual eliminó casi de un plumazo toda una tradición de sacerdocio femenino en el Mediterráneo muy rica. El decir: "sólo yo" nos ha traído consecuencias nefastas para el Evagelio y la implantación del Reino de Dios. El sacerdote actual sería bueno que reflexionara sobre si quiere ser Sacerdote al estilo de Jesús de Nazaret o Sacerdote al servicio de Roma. La diferencia es abismal y también las consecuencias. Se cansan de hablarnos de Fraternidad pero no se presentan ni actúan como hermanos y sí como padres autoritarios y elitistas.
Quiero decir VERGÚENZA, esto es: que ofende el sano amor propio, la dignidad peronal y es algo escandaloso e indignante.
.. desde diferentes perspectivas y mentalidades.
Cuesta trabajo entender, que en pleno siglo XXI existan comunidades de religiosas cuyo carisma sea cuidar de sacerdotes o regentar residencias sacerdotales. Todos sabemos que los frailes y monjes han vivido durante siglos sin necesidad de mujeres que los cuiden y hagan sus trabajos caseros. Me viene a la memoria la maravillosa película "El gran silencio".
No ocurre, ni creo que haya ocurrido nunca, que comunidades de religiosos cuiden a las religiosas, sería ridículo, tanto como lo es al contrario.
Cada comunidad ha de hacer frente a sus tareas domésticas como buenamente pueda, por sus propios medios humanos, contratando personal o bien por medio de un voluntariado laico o religioso. Pero tratar lo relativo a tareas domésticas como un carisma propio de la mujer ... da verguenza ajena.
Es cierto Terete, que colaborar puede ser una táctica. Pero la táctica que está empleando el Espiritu Santo, es precisamente permitir el abandono de miles de sacerdotes ("reducidos" al estado laical), la crisis de nuevas vocaciones, el cuestionamiento del sacerdocio tal y como está planteado en la Iglesia, la ausencia de verdaderas comunidades ... todo esto nos hará tocar fondo y será entonces cuando las estructuras cambien por necesidad extrema, por imposibilidad de continuar con una Iglesia obsoleta que no admite más parches.
Mientras nosotras suplamos las carencias de los varones y obedezcamos sin rechistar haciendo el "trabajo sucio", con perdón, de tapadillo además, no cambiará nada de nada. Oficialmente no podemos ni ser acólitas.
El dinamismo eclesial llevará a nuestras comunidades a vivir presentes en un mundo paganizado tal como hizo la Iglesia primitiva con imaginación y libertad para inculturar el evangelio y propagar la buena nueva ..
Hola Pilar, estoy muy de acuerdo con tu comentario, solo difiero en una cosa, aunque no en el fondo, que lo expresas con tanta sinceridad y que lo aplaudo. Yo no me negaría, sencillamente por razones tácticas. Sí, es triste pena que se haga por acuciante necesidad cuando se tendría que hacer por los motivos que explicas muy bien.
Creo que la meta es esa, meta irrenunciable y por ahí tenemos que caminar y apretar lo que haga falta, pero pienso que en el camino, si somos demasiado maximalistas, puede que desaprovechemos alguna oportunidad para abrir una brecha, meter una cuña y avanzar...
Actualmente es mi postura, me defino como radical en el pensamiento y posibilista en la acción, por eso estoy de acuerdo en toda la cuestión de fondo que planteas y te agradezo que lo hayas expresado.
Ramón Hernández: gracias también a ti, porque planteas el tema al final de tu comentario. Gracias a los dos.
¡Ya ves, Jairo, cómo da de sí la cosa!...
Acabo de leer con estupor que -debido a la escasez de sacerdotes- han encargado a una mujer mexicana y laica, la dirección de una parroquia.
Quede claro que la misión de la mujer en la Iglesia no es ser subsidiaria de la responsabilidad adjudicada por nuestra jerarquía, en exclusiva, a varones célibes y consagrados.
Yo, al menos, me negaría.
Si una mujer puede y debe regir una parroquia y hasta presidir la celebración de la eucaristía, no debe serlo por falta de curas, sino por ser cristiana y miembro de una comunidad que NO PUEDE quedar sin nadie que la presida debido a una disciplina eclesial va en contra y es ajena a las tareas pastorales que Jesús encomendó a sus seguidores.
La voluntad de Dios manifestada en Jesús, no puede quedar al socaire de las circunstancias o del arbitrio humano, y ninguna comunidad debe quedar desasistida por normas humanas que nada tienen que ver con la palabra y práxis de Jesús y de la Iglesia primitiva.
Aquí por Latinoamérica, la figura del cura, es muy relevante, fíjate que les decimos 'pa´í' (en guaraní, nuestra lengua nativa, sería una abreviación de padre, pero también se referiría al nombre que se les daba a los chamanes de la palabra) Tanta es su relevancia que existe un dicho: 'Pa´íma he´i' (el cura ya lo dijo), cual si su palabra fuera de gran relevancia y la única que tiene sabiduría y verdad y poder...
En relación con la fe, muchos de ellos han sido realmente relevantes en mi formación espiritual, pero, como que llega una época en que los curas guardan 'distancia', no sólo en su calidad de 'seres superiores', sino en su calidad afectiva, yo entendería que es por aquello del celibato, pero los veo, que en su afán de preservarlo, pierden su capacidad AFECTIVA... Y me pregunto ¿PUEDE EXISTIR ESPIRITUALIDAD Y FE SIN AFECTIVIDAD?, ¿NO SERÍA ESA LA CAUSA ACTUAL DE TANTA CRISIS DE FE?, AL PUNTO QUE LOS OBISPOS CONSIDERAN QUE LA FE ESTÁ 'DORMIDA' HOY...
Soy presbítero de la Iglesia Católica en America Latina. Gracias por este texto y... por los demás que disfruto enormememnte. Dios te bendiga, bendíceme y te bendigo.
(Continúa) Ello nos eleva a dos contemplaciones muy beneficiosas:
La primera es que lo único importante es el hombre a secas, por encima de cualquier "adjetivación", incluso la de ser cristiano. De alcanzar esta cumbre, lo único que valoraremos es el comportamiento en el amor. Todo fenece, salvo el amor. El Evangelio y Pablo abundan mucho en ello.
La segunda es que, por muy "consagrados" que sean los curas, los frailes y los obispos, afortunadamente no pierden jamás su condición humana, condición desde la que son explicables y hasta excusables sus muchas debilidades e incluso las aberraciones tan escandalosas en las que se ceban los enemigos de su especial ministerio de servicio al pueblo mediante la administración de los sacramentos y la predicación de la Palabra.
¿Por qué la Igesia se empecina en dificultar tanto ese servicio por mantener una obsoleta tradición que excluye del sacerdocio a los hombres casados y a las mujeres?
De nuevo una estancia fuera hace que llegue jadeante y sudoroso al reemplazo de estas tan bellas como cálidas y densas reflexiones de Jairo sobre sacerdotes y religiosos.
Las suscribo, las aplaudo y las comparto, pero, ay Jairo amigo, sin querer, en el subconsciente y entre líneas, transpiras una antigua dolorosa frustración.
Quienes no vemos estos toros desde la barrera sabemos que el tema es complejo y que solo por conveniencias del "gobierno" de la Iglesia aparecen como segregados de la comunidad de fieles, como "elegidos" de entre los laicos. Craso error que muchos comentaristas han destacado: la Iglesia es el pueblo de Dios, los cristianos son un pueblo sacerdotal, etc.
Pero, aún así, me gustaría ir más lejos para dejar constancia de que lo verdaderamente sustanciaso es el hombre, todo hombre, y que cualquier cosa que se le añada, aunque sea una consagración episcopal, no es más que mera adjetivación.... (sigue)
La oración silenciosa y profunda, me lleva a vislumbrar que todos somos uno, lo cual parezco olvidar muchas veces desde mi exterior. Por eso es que Jesús se lo pidió al Padre: "Padre, que todos sean uno como tú y yo somos uno" Si seguimos a Jesús, si estamos con Él en oración interior y continua, Él mismo nos conduce hacia ese ser todos uno. Ocurre que nuestro ego nos juega en contra, porque declara una guerra de ideas y provoca división. La Iglesia de Jesús está formada por todos, y será una realidad de amor y de unión siempre que nos dejemos conducir por el Único Pastor, sea que seamos laicos, sacerdotes, o religiosos, ya que Dios nos ama a todos por igual. La coherencia que Jairo les pide a algunos sacerdotes, es la que tenemos que tener todos, si nos decimos cristianos. Y también entonces nos la debemos unos a otros, ya que somos hermanos con un solo Padre.
A paradoja y ese chico de 18 años que dice amar a la Iglesia que según él muchos han convertido en partido político:no se trata de igualar el estado laical y clerical.Tampoco hacer de la Iglesia un partido o ideología.
Se trata de hacer realidad lo que la Iglesia ES según la Constitución Dogmàtica LG:Pueblo de Dios y Misterio de comunión.La comuniÓn es mucho màs exigente que cualquier democracia.Nada hay màs difícil que SER comunión. Ni el mismo Cristo lo consiguió con los suyos impregnados de la mentalidad judía del sistema de castas. Buscaban ocupar los primeros puestos cuando las prostituitas les llevaban, y siguen llevando, la delantera.
Todos los cristian@s formamos el elegido,consagrado,profético-sacerdotal-real Pueblo de Dios.Los ministerios nacen en su seno y son SERVICIOS que no añaden categoría humana o espiritual a quien los realiza. La”categoría” y la “perfección” vienen dadas por el AMOR con que realizamos las tareas que emprendemos,sea por opción vocacional o por las circunstancias en que nos coloca la vida.Los carismas con que el Espíritu nos enriquece a TODOS son dones recibidos por Amor para ser repartidos con el mismo Amor.Entre los seguidores/as de Jesús no había ningún cura ni monja,aun no existían,pero si Jesús no los inventó,es que no debían ser tan imprescindibles para la evangelización a la que nos llama a todas y todos. Él nos dejó su Espíritu de Amor,Libertad y Sentido Común,para discernir como “Asamblea santa” lo que se debe hacer o deshacer en cada tiempo,lugar y cultura,con la voz y el voto de tod@s. Porque creo en la Iglesia, creo en el "sensu fidelis" ¡Adelante Jairo!
(continuación) ¡Ay, el padre Congar, castigado al final de su vida por sus propios hermanos en la fe! que de hermanos nada y de fe tampoco, solo prepotencia eclesial de quienes consideraron que su eclesiología había dejado de ser sana y que aquel anciano, toda una vida al servicio amoroso de la Iglesia y uno de los puntales del Concilio Vat. II había dejado de ser relevante para ellos. ¡Y la Iglesia como Pueblo de Dios al garete! Menos mal que no faltan quienes pacientemente tratan de apartar la tierra que se ha echado y se sigue echando sobre el concilio. Sobre todo en este tema de la Iglesia. ¡Cosas de la historia!
(Aclaración: en la primera parte del comentario, cuando me refiero a "la clase de tropa", donde dice "frase frase", quería decir "fatal frase". Porque así la considero)
Mi acuerdo total con algunos comentaristas: definir como “consagrados” a los religiosos es no definir nada nuevo, pues consagrados somos todos los cristianos por el bautismo. El concilio Vat. II (espíritu Santo por medio) enterró algunas obsesiones clasistas y separatistas de los “llamados”, los “elegidos” y los de la “vida de perfección” Si hay alguien que aun se apropia en exclusiva de alguno de estos enunciados, es que no ha leído a fondo el Evangelio y el resto del NT.
Hermano Isidoro, dices que “de ninguna manera los fieles son "clase de tropa". Creo que en una sana Eclesiología eso no puede afirmarse"
Claro que no. Jairo lo aplica a lo que piensa el interlocutor que le mira por encima del hombro. Ya sabemos a qué libro de piedad pertenece esta frase frase y qué santo recién canonizado es su autor.
¡Ay, el padre Congar, castigado al final de su vida por sus propios hermanos en la fe! que de hermanos nada y de fe tampoco, solo prepotencia eclesial de quienes co...
La irreal obsesión por igualar a la fuerza el estado clerical con el laical (perfectamente pareja a las demás obsesiones igualitarias modernas, cuyos 'frutos' demagógicos han sido casi siempre sangrantes) me recueda a aquel sabio antiguo que proclamaba que entre vivir y estar muerto no había diferencia. "Entonces por qué no te mueres" le replicaron. Y él contestó: "Porque no hay diferencia". Le faltó añadir "no te j...".
Una reflexión muy interesante y acertada. Soy presbítero, la comparto.
Muy bueno. De acuerdo en todo
soy laico con un gran amor a mi Iglesia, la del post concilio y la de antes las amo, no perdon LA AMO PORQUE ES UNA. que triste cuando intentamos hacer de la Iglesia un partido politico en donde hay de izquierdas y de derechas!!!!!!
los laicos en su lugar y los sacerdotes en el que les corresponde!!!!
por cierto
no soy preconciliar
TENGO 18 AÑOS Y VIVO MY TIEMPO COM OTRO JOVEN PERO ME CANSA K SE UTILIZE A LA IGLESIA COMO PARTIDO POLITICO
4BASTA YA!!
Muchas gracias, por lo que respecta a mi perona como sacerdote. Yo necesito leer muchas cartas en este sentido y en este estilo evangélico. GRACIAS
Gracias querido Jairo por tu reflexión carismática y profética.
Aquí , en mi ciudad,nuestra Iglesia está dividida entre algunos curas de Trento(por suerte pocos) que nos alejan, desde el púlpito de su castillo medieval,de la casa del Señor.. y los postconciliares que nos saben escuchar ,comprender y acercarnos a Jesús.
Allí,donde están estos sacerdotes, está Dios...¿sabes porqué?
Porque reina el amor y la alegría.
¡¡Dios es alegría!! no quiere que nosotros transitemos nuestra vida en medio de penurias y tristezas para alcanzar el cielo. Una de cal y una de arena.Unos nos dispersan y otros por suerte,como buenos pastores,nos acercan al rebaño del Reino.CON EL COMENTARIO QUE ME HAS ENVIADO PUSISTE JUSTO EL DEDO EN LA LLAGA.
¡¡Abrazos!!
Te agradesco como siempre las reflexiones que nos compartes, esta me ha parecido muy interesante y me ha dado mucho en que pensar, yo al igual que tu siento un gran cariño (casi en automatico) por ellos, y te comparto que salvo algunas pocas exepciones, siempre que he tenido oportunidad de convivir y hacer amistad con sacerdotes desde diocesanos hasta miembros de congregaciones desde las mas conservadoras hasta las mas liberales, he encontrado una gran disposición a escuchar lo que a los laicos nos preocupa o deseamos se atienda. Creo que es nuestra obligación como miembros de la Iglesia el hacerlo, lo mas triste que puede suceder y sucede muy seguido es que alguien molesto por los comentarios de algún sacerdote o su actuación poco Cristiana, en vez de hacerle ver su falta simplemente se enoje contra la iglesia en general y se aleje de esta. No olvidemos que somos una familia, con muchos defectos, pero solo juntos podemos mejorar. Además la gente que se va, al final se siente mu...
Quiero aclarar para todos: 1.- Que de ninguna manera los fieles son "clase de tropa". Creo que en una sana Eclesiología eso no puede afirmarse.¡Si el P. Congar lo oyera!
2.- Que los fieles son un " un pueblo elegido", el Pueblo Santo de Dios, un "sacerdocio regio"- regale sacerdotium lo llama S. Pedro.
3.- Que los que hemos recibido el Sacramento del Orden constituimos el Sacerdocio Ministerial y estamos al servicio del Pueblo Santo de Dios, a imitación de Cristo que no vino sino a servir, no a ser servido.
Agradezco mucho esa carta y deseo que los fieles digan lo que esperan de nosotros. Indudablemente nuestra perfección sacerdotal redundará en bien del Pueblo de Dios.
ISIDORO CASTELLANO IZQUIERDO
Sacerdote de JESUCRISTO.
Me alegra lo que nos comenta Raffaelo.
¡¡Seguimos caminando!! aunque pongan todas la difcultades del mundo; también sabemos, que esto no terminará nunca; porque una parte grande de fieles... "les gusta ese camino... paralítico"...
Jesús dijo con claridad meridiana: "A vino nuevo, odres nuevos..." Mt.9, 17
Jairo, gracias por trabajar, por luchar, en medio de las dificultades... no es mayor que su Maestro... así, que si le ponen piedras en el camino... es una ¡¡gloria!! y al mismo tiempo, una señal buena, de que camina por los senderos del Maestro y Señor.
mª pilar
El lunes fuimos 4 laicos a visitar a un amigo sacerdote destinado en un pueblo de montaña. Pasamos una tarde estupenda en su compañía, visitando su casa y algo del pueblo.
Nos dijo que era difícil la evangelización pero que él estaba preparando el terreno.
Humanamente vemos que allí está desaprovechado. Digo humanamente porque sabemos que es un sacerdote con las cosas claras y que puede dar de sí más de lo que allí le permiten las circunstancias.
A la vuelta de esta visita estuvimos hablando cómo era posible que parte de su congregación, principalamente el Visitador y algunos miembros, pusiera tantos impedimentos a la labor pastoral que estaba desarrollando.
Con sorpresa conocimos algunas de las trampas que habían puesto, de las malas formas...Cosas que realmente parecen impensables de sacerdotes.
Hoy día podemos decir que pese a los intentos continuamos caminando con ilusión y nos sentimos unidos a la Iglesia católi...
estimado sr jairo : animo y siga siendoles sinceros ,yo soy un seglar consagrado en una orden .
muchas veces observo como bien dice ciertas diferencias hacia los laicos .a mi me suelen decir que estoy un poco l... cuando les exigo que sean más coherente con lo que predican, con todo mis respectos hacia los sacerdotes-religiosos , parecen ser de ellos el campo pastoral . PyB
...como siempre, ha dado en la llaga.
Saludos cordiales a todos: curas y laicos.
de consagrados, de religados, de hijos de Dios. Todos estamos al servicio de todos, cada uno según dios le indique, pero la llamada es común. Todos somos llamados a estar con él, a vivir para él y para los hermanos. Todos somos profetas, sacerdotes y reyes, según el ejemplo de nuestro Señor desde la entrega y servicio radical a Dios.
Hacer distingos y separar el grano de la paja, no es cristiano ni eclesial.
Somos UNO. Y la misma veneración merece un cura que un laico cuando vive su identidad cristiana con coherencia.
Muchos párrocos aún no se han enterado y muchos laicos tampoco, porque siguen al cura como si de un gurú se tratase. Así no puede haber verdaderas comunidades y sin comunidades no hay Iglesia. Habrá otra cosa: una estructura, una doctrina, una liturgia ... pero la iglesia de Jesús no: Pueblo de Dios que camina unido ejerciendo la corresponsabilidad entre todos. Hay un sólo Espíritu que se posa sobre todo bautizado.
Perdón por extenderme pero Jairo...
Yo tampoco acepto que se les llame consagrados a los clérigos o a los peor llamados religiosos/sas.
Consagrados somos todos y cada uno es llamado a realizarse humana y/o cristianamente, por un camino diferente, ni mejor ni peor. Ni más elevado ni más abajado. Religiosos somos todos los que nos sentimos y queremos vivir religados a Dios.
El clericalismo tiene los días contados y el culto a la personalidad que muchos curas y obispos buscan con verdadero afán, me saca de quicio. Besos de manos, genuflexiones, vestimentas extrañas y anacrónicas, tratamientos antievangélicos: excelencia, monseñor -monseñora todavía no- padre o madre...
El Concilio recuperó una Iglesia de estructura circular, no piramidal. Una Iglesia Pueblo de Dios de la que ya no se habla. En primer lugar la Iglesia es un Misterio de Comunión. Así lo expresa la LG., aunque dicho pueblo se organice jerárquicamente, pero dicha jerarquía se ejerce desde el SERVICIO no de palabra sino de obra. Somos un pueblo...
Gracias, hermano, tus reflexiones son valiosas, tienen mucho de profetismo.
Estupendo Miguel Ángel; y pongo un acento más a tu "mirada" en esta iglesia de nuestras alegrías y "dolores"...(que haberlos áhilos) los bautizados ¡¡todos somos "consagrados, ungidos, enviados".
Mucha "culpa" la tenemos los fieles, por encumbrar de manera ¿extraña? a los clérigos y religiosas.
Hay que amrlos, como a todos los seres humanos, acogerlos, porque ciertamente, en algunos lugares, no lo tienen fácil; trabajar a su lado, llamar la atención si fuera necesario...
¡¡Todos somos iglesia!! todos deberíamos caminar unidos.
A los que se crean "superiores" ellos mismos recogerán el fruto de su cosecha... amor desmedido hacia si mismos = ¡egoísmo-vanidad!...
Tristes frutos, para saciar la sed, y el ambre, de aquellos que caminan "solos, desperdigados, desorientados... pero siempre en búsqueda de algo que les atrae...
¡¡Todos somos llamados y enviados!!
mª pilar
Bendecir, decir bien de, es expresar hacia alguien el cariño que se le tiene. En este escrito hay bendición hacia unas personas por el sólo hecho de haber tomado en un momento de su vida una opción que, aceptada por quien representaba a la Iglesia, les hizo entrar en el selecto grupo eclesial de los “consagrados”.
Me resulta “chocante” que por sólo esta circunstancia estos seres humanos estén considerados como dignos de bendición. Pero no lo discutiré. Al contrario, lo acepto.
No obstante, y sin pasarme del cupo de palabras al que me debo, creo que sólo nuestra bendición para el Abba. Y en Él sean benditas todas las criaturas. Y todas las criaturas bendigan al Abba: pájaros y montes, rocas y manantiales, granizo y niebla, mujeres y hombres…
Y quien se ofrece, porque se siente convocado, para un ministerio, sin diferencia ni distinción de laico o clero, que lo lleve a cabo con “temor y con temblor”.
Muchas gracias.
Sábado, 21 de noviembre
Vicente Haya
Sor Lucía Caram O.P
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Josemari Lorenzo Amelibia
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Siro López
Rodrigo del Pozo Fernández
Urbano Sánchez García