Blog de Jairo del Agua

Una boda de tres

16.06.09 | 00:00. Archivado en Amor - Pareja
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¡Vaya invitación, tú! Quien más, quien menos, está invitado a una boda en este tiempo de cerezas y nupcias. Pero sustos no, por favor. Sé que vivimos en una época de oscuridades, desorientaciones y perversiones, mas esto de una boda a tres… se pasa de castaño oscuro.

¿Será que están embarazados? Recuerdo con ternura que, al principio, nosotros inauguramos los “abracitos de dos” que fueron pasando a “abracitos de tres”, a “abracitos de cuatro”… ¡Saldré de dudas! Aunque… no creo que Ana se haya saltado sus sólidas convicciones. ¡Tiene que haber otra explicación!

Ni corto ni perezoso, llamé a la novia bonita. Esta chica no es sospechosa de desvaríos ni excentricidades, pero yo necesitaba una pista urgentemente.

Además, nos convocaba en una ermita, allá por las montañas astures. ¿Se habrá vuelto loco el cura? No -me dijo con voz dulce- ni yo, ni mi novio, ni el dominico que nos casa estamos locos, pero tendrás que venir para comprobarlo. ¡Ah! Tampoco estoy embarazada, que algún picaruelo ya se dejó caer con su imaginación febril. Ya sabes lo que pensamos mi novio y yo sobre eso.

Ya tenía decidido asistir. Frecuentar gente buena es un oasis para mi espíritu. Pero la curiosidad me hizo enjarciar el Seat a toda prisa y navegar al norte en compañía de mi esposa. El día señalado, antes de la hora prefijada, entramos en aquella solitaria ermita y nos sentamos en lugar estratégico para no perder comba.

En su momento, las gaitas enhebraron la marcha nupcial, los novios ocuparon sus sitiales y la santa Misa comenzó solemnemente. Suspiramos aliviados. Ha sido una broma, se trata de una boda preciosa pero normal. Ni siquiera los padrinos son tres.

Tras el compromiso y los anillos todo se paró. Un silencio expectante sobrevoló el centenar largo de invitados y el celebrante esperó, quieto, en el altar. Alguien golpeó la puerta de la ermita y por los altavoces se oyó: “Estoy a la puerta llamando, si me oís y me abrís, entraré y comeremos juntos” (Ap 3,20). "No os dejaré abandonados nunca" (Jn 14,18).

Los novios respondieron: No esperes, entra en esta familia recién fundada y no te vayas nunca. A eso hemos venido ante el altar, a abrirte las puertas de par en par, a hacer un pacto de fidelidad entre nosotros y contigo. Queremos que nuestro amor sea reflejo de tu Amor. Entra, entra y toma asiento. Aunque… si te somos sinceros, nos turba un poco tenerte tan cerca. A veces nos asusta pensar que eres tan “exigente” y “cuadriculado” como algunos te pintan.

Y volvió a oírse la voz: “No tengáis miedo, porque habéis encontrado gracia delante de Dios” (Lc 1,30). “Mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11,30). “No tengáis miedo, tened fe y basta” (Mc 5,36). “Seguid unidos a mí, que yo seguiré estando con vosotros” (Jn 15,4). “No tengáis miedo, queridos míos, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino” (Lc 12,32).

Los novios añadieron: Este mundo nuestro no es fácil, Tú lo sabes. Hay que pelear mucho para salir adelante. Nos abruman los trabajos, los otros, nuestra propia debilidad y tantas circunstancias adversas. Además, nos asusta el futuro con sus responsabilidades, sus novedades, sus peligros y todo eso.

La voz se hizo aún más suave y cariñosa cuando respondió: "Venid a mí cuando estéis cansados y agobiados, yo os aliviaré" (Mt 11,28). “Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo. Vosotros valéis más que una bandada de pájaros” (Mt 10,31). “La Paz os dejo, mi Paz os doy. No estéis angustiados, ni tengáis miedo” (Jn 14,27). “Nada podrá haceros daño…” (Lc 10,20). Alegraos y celebrad vuestra boda pero, sobre todo, “alegraos porque vuestros nombres están escritos en el cielo” (Lc 10,20).

El diálogo con aquella voz misteriosa terminó y la ceremonia continuó. Pero una Presencia invisible se palpaba en aquella ermita. Se nos humedecieron los ojos y un nudo en la garganta nos impidió acompañar los cantos.

Más tarde, al finalizar el banquete, Ana nos confió en un aparte: Hemos querido vivir el Sacramento del Matrimonio en su auténtico sentido, como signo de la Presencia de Dios en la que se sumerge la pareja al casarse. Sabemos que el matrimonio católico es un matrimonio de tres. Hemos querido resaltar ese compromiso público entre los tres: un tú, un yo y un Él. Queríamos un matrimonio de por vida y sabemos que éste lo será porque nuestra fragilidad humana queda superada por la Presencia de un Tercero que nos bendice, nos une, nos defiende y nos abraza. Su Palabra -la habéis oído y no puede fallar- es sumamente pacificadora y vivificante.

Yo la miraba con ojos de plato mientras pensaba: ésta es una mujer católica coherente.

Al terminar, mi esposa me susurró al oído: estos chicos serán felices. ¡Lo serán, ya lo creo! ¡Han elegido el mejor Socio y lo saben!

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19 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por CESAR LOPEZ CAMELO 26.08.09 | 14:30

    EL MATRIMONIO ES UNA RECREACION DE LA CREACION. SE FORMA UNA NUEVA CELULA PARA CREAR UNA NUEVA TRADICION FAMILAR Y UNA ,O UNAS NUEVAS VIDAS QUE COMPLETAN O INTENTAN COMPLETAR LA OBRA DE DIOS. SIN JESUS NADA DE ESTO ES POSIBLE. YO SOY EL CAMINO , LA VERDAD Y LA VIDA..... QUIEN BUSCA AL PADRE ME BUSCA A MI....
    LLEVO 35 AÑOS DE CASADO Y JESUS LO HIZO POSIBLE.
    SIN SU PRESENCIA Y AMOR LA NADA ES.
    SU PAZ NOS AYUDA Y COMPROMETE CADA DIA.
    CON EL CRECEMOS, SUPERAMOS LOS OBSTACULOS Y TENEMOS UN HORIZONTE CADA DIA
    GRACIAS.

  • Comentario por Carmen 19.08.09 | 17:19

    No se, no se, tal vez la asociación esté en que las alianzas despiertan un deseo de renacer, de ser más joven y los corazones de esa manera se vuelven más apasionados y vigorosos. Tal vez la fuente de la nueva vida llegue tras el duelo de la separación, por ello las alianzas motivan un brote nuevo, un torrente de fuerza imparable.

  • Comentario por Carmen 18.08.09 | 21:29

    Le recomendaría la lectura del libro Cuatro corazones con freno y marcha atrás, si es que no lo ha leído todavía.Saludos

  • Comentario por Terete 25.06.09 | 10:56

    Muchas gracias Pilar por tu disponibilidad. Si me fallan otros canales previstos, recurriré al tuyo. Un abrazo.

  • Comentario por Pilar 24.06.09 | 20:44

    es SU DECISÓN?.
    Ahí está la clave. Sin apoyos es difícil que una pareja que quiera formar una familia salga adelante.
    Por eso, el matrimonio no es cosa de dos, es responsabilidad de todos.
    Saludos cordiales

    P.D. Cuando creo que agoto los caracteres, recortando frases para que no quede el texto incompleto, siempre calculo mal. Disculpen

  • Comentario por Pilar 24.06.09 | 20:39

    Terete, esa película es comercial, de hace unos años. En italiano se titula Casomai. Nosotros la tenemos en DVD.
    Si te interesa, Jairo te puede dar mi correo y te pones en contacto conmigo.

    En cuanto a los mal llamados cursillos prematrimoniales, cada año intentamos renovarlos. Los novios de hoy no son los de hace veinte años y por tanto, la forma de afrontar toda la problemática matrimonial, tampoco puede ser la misma.
    Dedicar una tarde a pasar esta película que muestra la realidad del matrimonio y cómo se ve afectado por los problemas sociales como la falta de vivienda, el paro o el exceso de trabajo, la infidelidad, la lejanía de los amigos que no se "comprometen", el cuidado de los hijos junto a padres enfermos, la posiblidad del aborto ... pueden acabar con un matrimonio -incluso bien fundamentado- si la sociedad entera no se compromete también con ellos.
    ¿Estamos dispuestos a comprometernos con la familia o los dejamos solos porque, al fin y al cabo...

  • Comentario por Terete 23.06.09 | 12:05

    ¡Qué bueno, Pilar que hagáis estas cosas en vuestra parroquia! Me alegra un montón. Gracias por compartirlo. Me interesa esa película italiana, espero no sea difícil acceder a ella.

  • Comentario por Pilar 22.06.09 | 15:56

    ... hacia el Padre, de la necesidad de compartir su alegría y su amor con los más necesitados porque el verdadero amor no es a-dos sino que se desborda y expande necesariamente.
    Al final, les pide que firme en su nombre la mujer que está en la puerta pidiendo limosna.
    Muchos de los novios, sinceramente, se sentían reconocidos en el vídeo. A otros les molestaba este comienzo.
    Pero en definitiva daba pie a un diálogo sobre los verdaderos motivos porque los que se casaban por la Iglesia. Un diálogo sobre la fe y el amor conyugal y el sacramento del matrimonio.
    Hay una película italiana titulada: "Comprométete" que va en esa línea, una boda algo especial que repasa los problemas de las parejas actuales para mantener su compromiso de amor y la necesidad de apoyo que tiene la familia por parte de la sociedad entera.
    A mí me encantó. Y también forma parte del cursillo desde hace varios años.

  • Comentario por Pilar 22.06.09 | 15:43

    En los cursillos o convivencias prematrimoniales que impartimos a los novios en nuestra parroquia, comenzábamos hace ya años, con un cortometraje de unos siete u ocho minutos, titulado: "Boda con testigos".
    Una boda normal, novios, padrinos, familiares y amigos, música, firma de los novios y los testigos...
    De pronto, se escuha una voz que procede del crucifijo sobre el altar.
    Es la voz de Cristo que se dirige a los novios porque quiere ser testigo de su amor y compromiso.
    En este caso los novios no responden como estos del relato de Jairo. Mas bien, quedan asombrados ante las palabras de Jesús porque no entienden qué pinta Él en su boda, les parece que viene a aguarles la fiesta.
    Al parecer, han elegido casarse "en" la Iglesia (templo) porque resulta más solemne que en el juzgado.
    Y Jesús, en unas cuantas frases muy hermosas y certeras, les hace ver el sentido del sacramento, les habla de la Iglesia-comunidad de sus seguidores en su camino hacia ...

  • Comentario por encarni 19.06.09 | 20:15



    Esto tenian que pensarlo todos los que se casan, no ir a la boda por tradicion sino para hacer un hueco a DIOS entre ellos, por que EL siempre nos ayuda, en todo momento, y te lo digo amigo Jairo por propia experiencia. Muchas gracias por tus escritos. Sigue,sigue que haces mucho bien.(y no es jabon)

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 18.06.09 | 20:25

    Magistral escenificación de una boda, seguramente literaria pero profundamente teológica. Los contrayentes son los ministros de un sacramento que se administran mutuamente, significando todo el amor de Cristo por su Iglesia. El sacramento causa el amor que significa, causa la unión efectiva entre los contrayentes.
    Al margen de lo poético, el tema exige una densa reflexión teológica en nuestro tiempo con tantos matrimonios rotos, en los que el sacramento se queda vacío, desanudado porque ha desaparecido el "tercero", el lazo de unión. La Iglesia debería ser valiente y reflexionar seria y profundamente sobre la situación de muchos católicos sinceros divorciados, material de desecho, aherrojados porque las circunstancia de una vida atormentada les han conducido al cruel desengaño de un amor que juraron para siempre.
    Gracias, Jairo, por introducir un tema tan urgente y candente. Cierto, los que se casan son tres, pero ¿porqué los que se divorcian quedan reducidos a cero?

  • Comentario por Terete 18.06.09 | 12:07

    (continuación)
    Me admira que en este tipo de bodas, los novios no admiten regalos, sino que ofrecen un número de cuenta bancaria cuyos ingresos van a parar a algún proyecto solidario.
    Bueno, comprendo que no todo el mundo esté dispuesto a esto, pero volviendo a las celebraciones “corrientes”, creo, Jairo, que tu artículo da ideas para revalorizar el sentido del sacramento, por medio de este tipo de escenificaciones, que se pueden incluir muy bien en la dinámica de la celebración. Las citas que has entresacado son auténticas perlas, que las podría proclamar el mismo “Jesús” en el momento de las lecturas. Te animo a que lo propongas en el ámbito pastoral en donde te mueves y en otros posibles a donde puedan llegar los efectos multiplicadores de estas hermosas iniciativas.

  • Comentario por Terete 18.06.09 | 12:01

    ¡Qué gusto, Jairo, como siempre tan inspirado y tan creativo! Ojalá que este bello relato fuera real, pero si no lo es, puede serlo... ¿Cómo hacer para que a nivel pastoral, en nuestras celebraciones a veces frías y aburridas se dieran este tipo de iniciativas? ¿Cómo hacer para que las "bodas por la Iglesia" no fueran tan convencionales, por motivaciones puramente sociológicas y tan consumistas en muchos casos, donde el sentido profundo del sacramento queda muy lejos de la vivencia de los novios, donde solo importa la imagen y el dinero reunido para sufragar -solo en parte- las cuantiosas deudas contraídas por la fastuosidad de tal evento? Por desgracia conozco demasiados casos de estos... Pero también conozco, por suerte, otro tipo de "bodas alternativas" en las que prevalece la sencillez, la imaginación, la creatividad, la participación de todos, la alegría y la fiesta en estado puro, junto con la centralidad de Jesús, dando sentido y profundidad a lo que celebran. Me admira que en e

  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 18.06.09 | 10:20

    Avisado por eclesalia e intrigado por el título de este artículo, he leído con calma el relato nupcial asturiano. Simpático modo de “visibilizar” la presencia del tercer invitado.
    Me inicio como comentador en este blog porque quiero protestar, que no disentir. Protesto por el orden celebrativo. Me explico:
    El que llama a la puerta, porque quiere entrar, ya estaba dentro (en este caso y en todos los demás); la realidad de dos que acababan de celebrar no fue posible sin el Tercer Invitado; por tanto yo creo que debería haber sido el primer acto del evento: expresar dramática y sacramentalmente que ya eran tres, porque Él estaba fundando, alentando, invistiendo, formalizando y "asegurando" la consistencia y permanencia de la nueva realidad de dos en uno, o de tres en dos en uno.

    En fin, que me parece bien esa celebración de la fe, pero que esa nueva expresión, como tú dices, se irá aprovechando por otros y mejorará, como el buen vino, con las aportaciones sucesiva...

  • Comentario por CRISPA 17.06.09 | 18:05

    Excelente relato Jairo...
    También es cierto, que se 'presume' que todas las bodas son de tres... por eso del sacramento del matrimonio...
    Pero, lastimosamente, siempre está tan sobreentendido que se olvida, si vale la contraposición...
    Seguramente pronto habrá 'imitadores' de esta peculiar ceremonia, y habrá que contratar a alguien que haga de 'voz de Dios' o del 'tercero en concordia'
    Si el relato es real, mis humildes beneplácitos a los esposos...
    Es tan necesario que se restituya la institución del matrimonio único y duradero... Porque, sobradamente, hemos comprobado en estos siglos, que el matrimonio por un ratito, es una lacra social, que está destruyendo nuestra sociedad y el mundo y la ESPERANZA de demasiadas generaciones.

    REITERO, BUEN Y ESPERANZADOR RELATO... ¡FELICIDADES A TÍ, JAIRO!

  • Comentario por mªpilar garcía 16.06.09 | 20:33

    Entrañable unión; si lo viven como "camino verdad y vida" nada les detendrá; crecerán en su propio conocimiento, amor, entrega... y vivirán mirando en derredor suyo, para "curar" tantas heridas abiertas por nuestro egoísmo.

    Estar prendidos del corazón de Crsito que nos lleva a ese Dios Abba todo Amor; como Jairo trabajador incansable, para que de verdad nos encontremos con El, (no solo con los "papeles escritos") sino con su ¡¡Corazón, que es Miseriordia infinita!!

    Como siempre... ¡¡Gracias Jairo!! y ¡Adelante! a pesar de las posible (o seguras) críticas, estás le harán más fuerte y fiel a su Mensaje.
    mª pilar

  • Comentario por Blanca 16.06.09 | 20:25

    Un relato exquisito. Es que cuando dejamos que en nuestra vida entre Jesús, todo se vuelve más VIVO.
    Un matrimonio, una amistad, los lazos familiares, los compañerismos laborales, y nuestras relaciones en general, se hacen más profundas, más amorosas. Todo se torna luminoso y se impregna de esa paz y ese gozo, que son diferentes a los que nos da el mundo, y que nada ni nadie nos puede quitar, porque vienen desde dentro y los da Él, sin medida, a todos.
    Sólo tenemos que vivir de acuerdo con Sus criterios, y dejar de lado nuestras pobres ideas preconcebidas, acerca de cómo debe comportarse el otro conmigo, o de cómo debe ser ese amigo o ese esposo o esposa, o hasta de cómo debe ser mi vida.
    Hermosa boda de tres, Jairo. Gracias por compartirla.

  • Comentario por jose antonio 16.06.09 | 13:43

    Bendigo a Dios por tu vida Jairo.

  • Comentario por MARÍA 16.06.09 | 03:20

    Precioso comentario.
    Ojalá todos tuviésemos la misma idea.
    Como de costumbre:¡¡Gracias querido Jairo!!

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