¡Pues sí que se ha armado oiga! Este artículo ha levantado ampollas y me han llovido improperios. Aunque fueron muchas más las bendiciones. Me ha causado especial dolor la acusación de escandalizar a “los sencillos”, porque camino entre ellos huyendo de los simples. Me es imposible callar “lo que he visto y oído” (He 4,20) precisamente porque ansío ayudar a “los hambrientos”, a los que buscan con sencillo corazón. “Los hartos”, estáticos en su hartura, llenos de sabiduría y rutina, inmunes a toda conversión, no me interesan. No es mi carisma.
Confieso mi sorpresa por las descalificaciones, insultos, ironías y ataques a mi catolicidad. Quienes así se manifiestan se sitúan fuera de la caridad y, por tanto, fuera del Evangelio. Aunque debo agradecerles sinceramente su vacuna contra toda vanidad.
Mis artículos se publican en diversos medios para hacer el bien. Los escribo con el corazón más que con la cabeza, desde experiencias más que desde teoría o ciencia. Son “confesiones de un pecador en proceso de conversión”, con muchos años y errores a su espalda. ¡Que nadie se ofenda, por favor! Si no te hace bien lo que escribo, deséchalo. ¡Busca lo que te contagie vida! No dicto lecciones y mucho menos dogmas. No hago más que exprimir mis pequeños descubrimientos. Pero vayamos a las siete aclaraciones.
1) No descalifico la “oración de petición”. Es imprescindible para la fragilidad y pequeñez del ser humano (ver parte II). El problema está en cómo oramos, qué pedimos y a quién. Es esencial ser conscientes de todo eso. La “oración de petición” no sólo es buena, puede ser óptima. Hay oraciones sublimes bajo apariencia de petición, como el “Veni Creator Spíritus”, la secuencia “Veni Sante Spiritus”, las invocaciones “Alma de Cristo santifícame”, la oración al Crucificado “Miradme oh mi amado y buen Jesús”, la de san Buenaventura “Traspasa dulcísimo Jesús y Señor mío”, etc. Hoy apenas se usan, las consideramos demasiado almibaradas y anticuadas. Sin embargo, son un verdadero crepitar de corazones incendiados, expresión de aspiraciones profundas de enamorados.
Vengo defendiendo -aunque parezca un contrasentido- que en la “oración de petición” más que PEDIR hay que EXPRESAR nuestras aspiraciones y nuestras necesidades humanas. De esa manera las aspiraciones toman volumen, se expanden, crecen y, si es en comunidad, se contagian. Las necesidades al expresarlas, contarlas y sacarlas fuera, pesan menos, uno se desahoga y descansa en Quien nos cuida siempre. Eso nos prepara para ACTUAR o ACEPTAR, verbos que olvidamos con frecuencia. Esto no es Teología es pura Sicología. Es justamente lo que hacen los que van al sicólogo. ¿Hay algún sicólogo mejor que el nuestro?
Dios no necesita nuestras oraciones, ni le convencen de nada, ni le mueven a actuar de otra manera, ni va a retirarnos su favor sin ellas. Somos nosotros los que necesitamos la oración -esa bendita sicoterapia- para apoyarnos, afirmarnos y avanzar. Los milagros ya están dentro de ti, en las potencialidades que recibiste al nacer. El “milagro de la espiga” está en el grano de trigo que se deja transformar por la vida que contiene. El “milagro de la bombilla” está en vaciarse y abrirse a la energía para incendiarse. Los “milagros de los santos” no son concesiones extraordinarias de lo Alto, son la manifestación de su transformación. La “imagen y semejanza” creció y les tomó, como el fuego convierte al negro hierro en pura incandescencia. No hay posibilidad de milagro sin transformación. Los milagros nacen de “abajo”, no llegan de “arriba”: “si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este monte: vete de aquí para allá, y se trasladaría; nada os sería imposible” (Mt 17,20). Lo que Dios quiere es que su vida -su reino la llama el evangelio- crezca en nosotros y nos haga felices: “en cambio, buscad que Él reine y lo demás se os dará por añadidura” (Lc 12,31).
2) No niego que haya que rezar por otros. Lo que digo es que tendríamos que ser conscientes de a quién oramos y situarnos en coherencia. Mejor PRESENTAR al otro y nuestra aspiración a ayudarle que COLGARLE al Señor las necesidades del otro como si fuera un perchero milagroso. Hay que partir de la convicción (fe) de que Dios ya está volcado por el otro y no hay que CONSEGUIR nada. Más bien hay que IMITAR sus actitudes hacia ese hermano: “¿Además de traerte a esta persona querida, Señor, qué puedo yo HACER por ella siguiendo tu ejemplo? - ¿Cómo puedo SER para ella tu abrazo, tu beso, tu consuelo?”. Puede que nos sorprendan las respuestas.
Las súplicas (incluidas las preces de la Misa) no deberían ser para COLGAR de Dios las necesidades humanas y apaciguar nuestra conciencia. Deberían ser para COMPROMETERNOS con las soluciones posibles hoy. Nosotros somos las manos de Dios. Y, como son tan pequeñas, necesitamos hacerlas crecer. ¿La manera? VIVIFICAR nuestras aspiraciones identificándolas y expresándolas. GRITAR nuestro deseo de ayudar: ¡Quiero ayudar a esta persona, Señor, muéstrame cómo!
Esa forma de pedir nos vitaliza y nos predispone a responsabilizarnos, a solidarizarnos, a MOVILIZAR nuestros recursos internos y externos para ayudar. Saldríamos de la oración (o de la Eucaristía) más o menos “transformados”, según la intensidad con que hayamos vivido y expresado nuestras aspiraciones profundas. Por desgracia, solemos salir como entramos, “solitarios entre solitarios, codeándonos más que conociéndonos”. Eso sí, con la conciencia opiada porque ya le hemos colgado a Dios o a los santos nuestras responsabilidades. Eso explica tanta atonía, tanta rutina, tanto aburrimiento y tanta desbandada.
Cuando hablo de responsabilidades no penséis en grandes cosas. Somos demasiado pequeños. Se trata de dar nuestro pasico de hoy, el que podamos. Se trata de VIVIR lo que decimos que creemos. ¿Cuánto cuesta un beso, un abrazo, una sonrisa, una palabra de aliento, una caricia, un piropo sincero, un “estoy contigo”, un “yo te acompaño a casa” o un “estamos en buenas manos”?... “Muéstrame tu fe sin obras (sólo intercesión) y yo con mis obras te mostraré mi fe” (Sant 2,18).
No tiene sentido que una ola interceda ante el Mar para que conceda agua a otras olas. Más bien la ola “intercesora” debería hacerse consciente de quién es y dónde está para aprovechar su fuerza y levantar las olas desvanecidas en la orilla. La fe no consiste en creer que puedo CONSEGUIR sino en FIARME del Mar -en el que estoy sumergido- y apretarme, fundirme, solidarizarme, abrazarme con esas otras olas por las que me preocupo. Cualquier oración comunitaria debería ser una “sinfonía de agua” cantando al Mar.
3) Tampoco niego la influencia de la Virgen y de los santos en nuestras vidas. No soy un iconoclasta. Para mí, la presencia de Madre en mi vida es esencial. Lo que digo es que no son intermediarios y, por tanto, no se puede hablar de intercesión. Más que orar A los santos hay que orar CON los santos. Y con Madre, por supuesto. Más que pedir hay que VIVIR nuestras aspiraciones CON ellos y COMO ellos.
Nuestra Madre es justamente eso: una “madre” que educa, enseña, aconseja, consuela y acompaña. No es una “diosa menor” a la que haya que pedir milagros, ni el brazo misericordioso que los arranca de un “dios solemne y rígido”. Es la Madre de nuestro Señor y nuestra, la llena de gracia, nada más y nada menos. Los “excesos católicos” en este tema propiciaron (y propician) la huida de hermanos nuestros, temerosos de caer en idolatría. Hay que reconocerlo por mucha carga popularista que tengamos en contra. Ella no es el Camino, solamente quien me impulsa por Él.
Sugiero estas advocaciones: Virgen del Horizonte (imagen de una bellísima mujer judía, con la cabeza descubierta, ataviada para el viaje, con el brazo derecho extendido hacia un camino que se sumerge en el horizonte; en la peana esta leyenda: “Buscad su rostro”); Virgen de la Adoración (la misma mujer profundamente postrada con éste rótulo al pie: “Glorifica mi alma al Señor”); Virgen de la Alabanza (la misma mujer con los brazos extendidos a lo alto y esta frase a sus pies: “Salta de júbilo mi espíritu en Dios mi salvador”. Tal vez algún artista se atreva a plasmarlas.
Todos los que nos aman (en el cielo o en la tierra) NUNCA llegarán a amarnos y estar tan cerca de nosotros como el Padre. Ellos son sólo sus imitadores. Pueden influir en nosotros pero no pueden influir en Dios porque es Inmutable. En esta afirmación -una evidencia para mí- podría resumirse todo lo que vengo diciendo sobre la intercesión.
4) "Cada uno hace lo que puede y es muy respetable". Así me responde un comentarista enojado. ¡Tiene razón! No se puede hacer más que “lo posible” en cada momento. ¡Cierto! Otros me dicen que la intercesión es “de siempre” y figura citada expresamente en la Escritura. ¡También cierto!
Pero... el ser humano es progresivo, está llamado a crecer y madurar ("sed perfectos..."). Las potencialidades del hombre son enormes, bastaría observar el progreso material para darse cuenta. ¿Renunciaremos al progreso espiritual? ¿Nos quedaremos en “esto es lo que me enseñaron mis abuelas”, “se ha hecho o dicho así siempre”? Estamos llamados a crecer -las citas del Evangelio serían interminables-. Y crecimiento significa “movimiento”, “cambio”, “progreso”, “maduración”. El inmovilismo, bajo cualquier ropaje sagrado o profano que se esconda, es totalmente negativo para el cuerpo y para el alma. Lo que hoy no veo o no puedo, tal vez lo vea o pueda mañana. El cristianismo es Camino. No es posible permanecer en camino sin caminar. El cristianismo es Verdad. No eres de la verdad si no te “desnudas” y te dejas penetrar por ella hasta lo más íntimo, aun “soltando” los libros. El cristianismo es Vida. No estás vivo si no creces y maduras.
Hay quienes ven en la Escritura un límite, una gran cárcel, y la utilizan para encerrarse y encerrar a otros. Incluso para amenazarles, injuriarles, despreciarles y agredirles. No practican la Palabra sino “el palabrazo” que es, justamente, la negación de la Palabra. Yo estoy convencido de que la Escritura es una oportunidad, un inmenso camino por recorrer, un precioso canto a la luz, la libertad y el amor, genes dominantes recibidos del Padre. Hay quien confunde la perla -me decía una lectora uruguaya inteligente- con la rugosa valva, la ostra o la baba.
Nos lo dejó dicho el Señor: "Muchas cosas tengo que deciros todavía, pero ahora no estáis capacitados para entenderlas. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará a la verdad completa. Pues no os hablará por su cuenta, sino que os dirá lo que ha oído y os anunciará las cosas venideras" (Jn 16,12). ¿Quién se atreverá entonces a enjaular la Luz? ¿Quién le pondrá cadenas al Espíritu?
No me preocupa que en la Escritura se mencione la judaizante “intercesión”. Si descubro que esa palabra u otras me impiden poner a Dios en el lugar supremo de mi vida, si me oscurecen su Rostro, si me impiden ver su Amor, es que no son perla.
5) Más reflexiones sobre la oración. Hay a quien este artículo le ha sabido a poco y me pide más. ¡Bendita el hambre de estos hambrientos! Tened paciencia. Sólo he tocado la “oración de petición” y dentro de ella la “intercesión”. ¡Ojalá tenga luz y tiempo para escribir sobre la “oración de impregnación” o sobre la “experiencia de Dios”! No sé si lograré hacer la “O” con un canuto. Pero, estad seguros, si encuentro el canuto os lo pasaré.
6) También hay quien pregunta por la santa Misa (o me golpea con el Misal llenito de intercesiones) y el santo Rosario. La santa Misa es nuestra suprema oración comunitaria, la “celebración” gozosa de nuestras aspiraciones, especialmente adoración, alabanza y acción de gracias. También el “llanto” por nuestras necesidades. No para que sean atendidas -que con toda seguridad lo están- sino para “descargar” el corazón y unirnos a las aspiraciones del Anfitrión. Ese doble movimiento: expresar las necesidades y adherirse a las aspiraciones del Señor, me dará luz y fuerza para los caminos a tomar. Será un baño de auténtica conversión, un “hacer y sentir en memoria del Señor”. Para mí, sobran las intercesiones y la rutinaria memoria de tanto principal. Estoy convencido de que el Misal puede y debe mejorarse con oraciones más “vivas” y realistas, menos abstractas, rutinarias y anticuadas (por ejemplo, las referidas a una redención por sangre). Cabe celebrar desde el fondo con palabras preciosas -que las hay- evitando que otras te obstaculicen orar con Él, por Él y en Él.
El santo Rosario es una oración maravillosa y acumula las oraciones primarias de todo cristiano. Para mí, que crecí a los pies de la Virgen del Rosario, tiene todavía más carga emotiva. Quien lo reza sólo con los labios o sólo pasa cuentas, sacará poco provecho. Más fruto sacará quien reza esa “salmodia popular” mientras su corazón se sumerge en ese Padre, al que invoca, o paladea la compañía de la Madre.
La llamo “oración de tren” porque se repite y avanza sobre raíles seguros. Cuando, siguiendo el consejo evangélico, “bogas mar adentro” (Lc 5,4) ya no te sirve el tren y cambias los raíles por el equipo de inmersión. Si la oscuridad, viento o tormenta, te impiden navegar, puede que vuelvas a ese tren seguro y te dejes llevar.
Me han hecho notar que el “ave maría” contiene una intercesión: “ruega POR nosotros”. En coherencia con lo expuesto, sería más adecuado “ruega CON nosotros”. No rezamos a María para conseguir (mediación) sino que acudimos a Madre para que nos acompañe y enseñe a sumergirnos en el Dios que nos abraza desde dentro. Un servidor reza así: “Santa María, Madre de Dios, ruega con nosotros tus hijos, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.
Alguien me cita el “yo pecador” (oración oficial porque está en el Misal). Allí se dice: “Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor”. A la luz de lo dicho, es evidente que sería mejor: “que me ayudéis a convertirme a Dios, nuestro Señor”.
Tengo la esperanza de que éstos y otros brotes verdes del Pueblo sean pronto canonizados, es decir, recogidos por los pastores y propuestos a toda la Iglesia. No esperemos a que nos alimenten sólo desde arriba, como niños pequeños. Ofrezcamos a la Iglesia las espigas nuevas que brotaron en nuestros campos al calor del Espíritu. Así es como avanza nuestra Comunidad a la que cada uno debería ofrecer lo mejor de sí mismo.
7) ¿Olvido la doctrina oficial? A Pablo también le intentaron frenar los legalistas: “Éste incita a los hombres a que den culto a Dios en contra de la ley” (He 18,13). Y escuchó esta voz: “No tengas miedo, habla y no calles, porque Yo estoy contigo” (He 18,9). Yo no soy Pablo claro, pero estoy convencido de que “sus hermanos pequeños” podemos y debemos aportar a nuestra Iglesia lo mejor de nosotros mismos con valentía. La “doctrina”, recogida en libros, es la contabilidad pasada, el cierre anterior, la cristalización del pasado. ¿No habrá que estar muy atentos a las “novedades” del Espíritu? ¿Algún católico sincero puede pensar que ya le hemos agotado? El Evangelio dice cómo actuar: “poner la luz en el candelero” (Mt 5,15).
¿Acaso tú y yo no somos Iglesia? ¿Cómo se renovará la Iglesia si cada uno no aporta su propia renovación? ¿Qué es nuestra Iglesia un cementerio de personajes célebres, de libros sabios, de rutinas multiplicadas? ¿O tal vez un Pueblo que camina, progresa, avanza, se renueva y busca apasionadamente al Padre del que nunca debió alejarse?
Los que creen que la Iglesia está asegurada por la “doctrina oficial” son unos ingenuos, razonan como terrícolas, de tejas para abajo. El seguro a todo riesgo de nuestro Pueblo está suscrito por el Espíritu Santo, no hay nada que temer. Sólo hay que dejarse inundar y ser dóciles a ese Maestro interior que se manifiesta en las “intuiciones profundas” de quien lo busca con sincero corazón. Los libros oficiales nunca pueden ser un obstáculo, deben ser una ayuda.
¿Por otro lado, hay doctrina “más oficial” que el Evangelio? ¿Aquél, al que queremos imitar, fue un cultivador de ritos y rutinas? ¿O más bien un reformador, un sembrador de vida y esperanzas nuevas? ¿Puso "el sábado" por encima de todo o puso todo -incluso su vida- para dar “vida” a sus criaturas? “He venido para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10,10). Que cada uno busque sus respuestas. Por mi parte, me siento orgulloso de pertenecer a un Pueblo que camina con la “gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Rom 8,21) bajo el brazo.
Hubo un tiempo en que las letras, los libros, las autoridades, los signos suntuarios, etc. me amedrentaban, dominaban mi "conciencia social" o "cerebral", me hacían dudar, me hacían sentirme culpable. Eran los tiempos del autoritarismo global y de mi inmadurez total. Hoy me he dado cuenta que nuestra Comunidad Católica no está protegida por enormes murallas (el Papa las descalificó hace muy poco), ni por mandatos severos, ni por sabidurías centenarias. He podido comprobar que en nuestra Comunidad late el Espíritu Santo, que todo lo inunda, que todo lo ilumina, que todo lo renueva. Más que memorizar libros, necesitamos ser dóciles al Espíritu. A esa docilidad nos debe empujar -nunca frenar- la pedagogía de libros y doctrinas.
Juan Pablo II lo expresó magníficamente: “La fe se propone, no se impone”. Si la fe no se puede imponer, menos aún la monocromía. Nuestra Iglesia es una Comunidad llena de luces, colores y carismas. ¿Cómo pretendes tú imponer tus rígidas cuadrículas? Un profeta del siglo XX, Marcel Légaut, lo sintetizó así: “Herederos de una labor inmensa, visitados por una Presencia que no manda sino que llama. Empujados, levantados, solicitados, alzados por encima de nosotros mismos, emergiendo de la servidumbre, alcanzando la libertad. Obreros de un porvenir sin fin, inseparable de Ti, mi Dios”.
No, hermanos míos, no. La “Iglesia oficial” no es para mí un ancla, ni una grúa que me mantenga en dique seco. ¡Todo lo contrario! ¡Es el velero que me invita a domar el viento, a conquistar horizontes, a descubrir al Señor en todos los rincones de la creación! ¡Es el velero que me permite superar el miedo a las aguas profundas y a mi propio miedo! Tal vez un tanto anticuado, con algunas tablas carcomidas y velas remendadas. Pero es mi velero, el que tengo, al que amo, el que me ha sido dado. No renunciaré a él por nada del mundo y en él gastaré mi vida.
Tengo claro que el timón de mi vida es mi responsabilidad, que mi discernimiento, mi libertad y mi conciencia profunda no pueden navegar en la bodega, que debo estar alerta y gritar a mis hermanos las tierras, luces o mares nuevos que entrevea. De ellos espero lo mismo. Y todos juntos reparar y modernizar nuestro barco para llegar más lejos y abrirnos a otros hermanos cristianos (¡qué escándalo tanta ruptura!). A veces me siento frágil, ignorante, dubitativo, inconstante, incluso retenido y apaleado. Pero me tranquiliza oír la voz de Pablo a babor: “El Señor es Espíritu y donde está el Espíritu del Señor allí hay libertad” (2Cor 3,17) y a Santiago a estribor: “Hablad y obrad como quien debe ser juzgado por una ley de libertad” (Sant 2,12). Pero lo realmente definitivo es oír la dulce voz del Señor a proa: “la verdad os hará libres" (Jn 8,32), “duc in altum” (Lc 5,4).
Finalmente, la certeza permanente que habita mis artículos de religión es: Dios nos ama infinitamente porque no puede hacer otra cosa, ya que Él mismo es el Amor. En consecuencia doy pistas de reflexión, delato o critico algunos andamios mentales o prácticas religiosas que oscurecen u olvidan esa verdad. Si alguien cree que eso me aparta de mi Iglesia, que se haga revisar la vista por favor.
¿A alguna madre le gustaría que su niño le suplicase:escucha y ten piedad o te lo pedimos, escucha nuestro ruego? No expresa niguna confianza en su bondad ni en su amor. Más bien suena ofensivo. Dios nos ama más que nadie, más aún que una madre, porque su corazón es más grande.No necesitamos suplicarle que nos de las cosas buenas que queremos. Afortunadamente, porque no conseguiríamos manejarle, hacerle cambiar de opinión a nuestro antojo. Por eso tendrímos que revisar las palabras que empleamos a veces en nuestras celebraciones comunitarias.
También pienso exactamente como Jairo a cerca de las comunidades contemplativas, a las que amo muy entrañablemente: son testimonio, dan muchas veces lo contemplado, nos acogen en sus casas ayudándonos así en nuestra espiritualidad...Además ofrecen a Dios escondida belleza. ¿Quien nos ha dicho que lo que no nos nos parece más evidentemente útil no sirve para nada?¿No será más bien un misterio esa vocación?
COMPARTO TU COMENTARIO ACERCA DEL AMOR INFINITO CON QUE SIN MERECERLO NOS OTORGAN, PERO TENGO UNA DUDA ACASO SEREMOS O ESTAREMOS DESTINADOS A AMAR ETERNAMANTE; PORQUE ENTONCES LA VIDA SERIA UN SIN SENTIDO YA QUE DESDE PEQUEÑOS RECIBIMOS LAS RAFAGAS DE UN AMOR QUE SIN DARNOS CUENTA NOS ARRUYA A VECES CREEMOS EQUIVOCADAMANTE QUE NOSOTROS SOMOS LOS ACTORES TOTALES DE LA EDUCACION DE NUESTROS NIÑOS SIN EMBARGO ES DE PEQUEÑOS CUANDO RECIBIMOS DE CUALQUIER DIRECCION ESE AMOR PLASMADO EN LA VIDA POR ESO PIENSO QUE DESPUES DE TODO SOMOS HIJOS, EL PRODUCTO DE ALGUIEN QUE MANA AMOR POR DOQUIER.
POR LO TANTO HERMANO ACLARAS VARIOS CONCEPTO POR MUCHO TIEMPO EQUIVOCADOS DE NUESTRA FE QUE LE DAN FORMA A MI FE CATOLICA CRISTIANA SIGUE POR FAVOR QUE TU TALENTO ESTA EN PLASMAR Y TRASLADAR AL ESCRITO CON PALABRAS ENTENDIBLES Y DIGERIBLES CONCEPTOS Y DEFINICIONES QUE MUCHOS NO COMPRENDERIAMOS.
POR ESO ES UN PLACER CONOCERTE PORQUE ME ACERCAS A SER MAS LIBRE.
COMPARTO TU COMENTARIO ACERCA DEL AMOR INFINITO CON QUE SIN MERECERLO NOS OTORGAN, PERO TENGO UNA DUDA ACASO SEREMOS O ESTAREMOS DESTINADOS A AMAR ETERNAMANTE; PORQUE ENTONCES LA VIDA SERIA UN SIN SENTIDO YA QUE DESDE PEQUEÑOS RECIBIMOS LAS RAFAGAS DE UN AMOR QUE SIN DARNOS CUENTA NOS ARRUYA A VECES CREEMOS EQUIVOCADAMANTE QUE NOSOTROS SOMOS LOS ACTORES TOTALES DE LA EDUCACION DE NUESTROS NIÑOS SIN EMBARGO ES DE PEQUEÑOS CUANDO RECIBIMOS DE CUALQUIER DIRECCION ESE AMOR PLASMADO EN LA VIDA POR ESO PIENSO QUE DESPUES DE TODO SOMOS HIJOS, EL PRODUCTO DE ALGUIEN QUE MANA AMOR POR DOQUIER.
POR LO TANTO HERMANO ACLARAS VARIOS CONCEPTO POR MUCHO TIEMPO EQUIVOCADOS DE NUESTRA FE QUE LE DAN FORMA A MI FE CATOLICA CRISTIANA SIGUE POR FAVOR QUE TU TALENTO ESTA EN PLASMAR Y TRASLADAR AL ESCRITO CON PALABRAS ENTENDIBLES Y DIGERIBLES CONCEPTOS Y DEFINICIONES QUE MUCHOS NO COMPRENDERIAMOS.
POR ESO ES UN PLACER CONOCERTE PORQUE ME ACERCAS A SER MAS LIBRE.
¡Gracias, hermana mía, por tu comentario! Te ruego releas de nuevo los puntos 1) y 2) de ése artículo. Verás como no hay tanta diferencia con lo que me dices, salvo la palabra "intercesión" que confunde más que ayuda.Te felicito por ser una monja "orante". Ese es para mí vuestro valor y vuestro ejemplo. No creo en lo que se decía antaño (y tal vez hoy) de que las monjas de clausura son "el freno a la ira de Dios" o "la súplica para conseguir la salvación del mundo".
Para mí vuestra finalidad es más sencilla y más humana: Quien ora se perfecciona, quien se perfecciona da luz, quien da luz ayuda a la oscuridad del mundo. No es necesario, como se pensaba, que haya que "arrancar a Dios" la salvación del mundo.
No sé en qué Monasterio estás, pero me consta que ya hay muchos Monasterios de Clausura (de ellos y ellas) que se dedican a ILUMINAR. Junto a ellos están floreciendo verdadero semilleros de católicos que acuden a alimentarse e iluminarse. Los Monasterios de Clausura son hoy (me parece a mí) como un gran árbol: se encierran para cultivarlo, regarlo y hacerlo fructífero primero, para abrirse después a sus hermanos y darles a probar los frutos obtenidos.
D. Jairo te pongo un número del Catecismo de la Iglesia Católica donde habla sobre la oración de intercesión, dice: Intercede, pedir en favor de otro es, desde Abraham,lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios.En el tiempo de la Iglesia la intercesión cristiana participa de la de Cristo: es la expresión de la comunión de los Santos.En la intercesión,el que hora busca"no su propio interés sino el de los demás"(Flp2,4) hasta rogar por los que le hacen mal, como Estéban que rogaba por sus verdugos, o como Jesús.
Soy una religiosa contemplativa y mi misión es interceder por la humanidad y aquí entra usted, auque no cree un el poder de esta oración.
En otra ocasión le citaré otro numero del Catecismo ahora lo doy por terminado.
Espero que no se canse.
Gracias.
D. Jairo, muy poco tiempo llebo recibiendo artículos tuyo por eclesalia, y no te puedo negar que me choco mucho sobre el atículo que tratas sobre la oración de interceción.
Yo desde mi formación religiosa me han inculcado mucho sobre la interceción de la Virgen y de los santos y ahora sales tú dicendo que no es así.
Pero gracias a Dios tengo en quíen me apoyo nada menos en el gran teólogo Antonio Royo Marín O. P.
que alara bien esto. Dice él en su libro: La bondad infinita de Dios no es incompatible con la interceción de los santos, sino que se armoniza admirablemente con ella. Dios es el Padre amantísimo que se complace ver a sus hijos intercediendo ante Él unos por otros. La Virgen es la mediadora universal de todas las gracias.
Hojalá que no sea un error tus artículos.
Antonio
para jairoagua
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Mensaje de seguimiento
Perdone. Sólo quiero expresarle mi más sincero agradecimiento por sus cuatro artículos sobre la ORACIÓN. Los he leído, los guardo como un tesoro, los comparto con mis contactos, los releo y vuelvo a disfrutarlos. Aclara y limpia tantas ideas erróneas que llevábamos incrustadas desde las catequesis primeras, en tantos capítulos leídos sobre el tema, en tantas homilías oídas, en la Liturgia... Es un soplo de aire fresco que nos llena de optimismo y confianza en el Dios verdadero, el de Jesús de Nazareth, que es Amor y Misericordia infinita. Ahora, gracias de nuevo, creo que comprendo mejor el gran valor de la oración, que necesitamos como el respirar...
Perdone de nuevo.
Sigo con interés todo lo que Vd. escriba.
Cordialmente, suyo.
Hola, Jairo. Me alegro saludarle y decirle que sigo sus escritos, todos; no he podido participar antes en su blog, pero siempre hay tiempo para darle las gracias por su extraordinaria exposición de temas tan comprometidos. No me ha sorprendido nada que alguien esté en contra de sus opiniones sobre la oración y la intercesión. Es más cómodo seguir adormecidos siguiendo lo aprendido en lugar de desaprender. Por mi parte decirle que me está ayudando a profundizar en mi vida interior y a encontrar a ese Dios bueno que tanto nos ama. Gracias Jairo por haberle encontrado en su blog y ánimo para seguir siendo así.
Un abrazo. Mari Luz
Felicitaciones a Jairo por su artículo provocador, actual, necesario… por supuesto, como se trata de sacudir nuestra indiferencia se generan malentendidos. Hay momentos para recordar, sacudir -siempre con caridad y, si se puede, con buen humor - y reflexionar; hay otros momentos para precisar y contrastar con más fineza nuestros parecers y fuentes.
Necesitamos reflexiones pastorales, tanto como la teología… y las reflexiones de Jairo tienen un gran valor teológico, para nosotros, crisitianos de a pie, que quisiéramos saber y hablar un poco más de estos temas.
Lo bueno es que el autor reconoce la necesidad de conversar… y quizás hay un sentido válido de intercesión. No uno nuevo que nos inventemos ahora para satisfacerlo a él, a los progres, a los tradicionalistas, etc… sino redescubriendo el valor de mucho de lo bueno (y olvidado prejuiciosamente) de nuestra tradición.
Muy bien por este y otros artículos que nos regala a través de Eclesalia.
...
ME PARECE QUE ES EL ARTICULO DEL CUAL HACE MUCHO TIEMPO QUE LEO ES FANTASTICO Y MUIY BUENO
Escribo desde Avellaneda (Provincia de Buenos Aires), Argentina. He seguido con entusiasmo tus notas sobre la oración, y se las he reenviado a muchísimos amigos. ¡Coincido tanto! Son esos textos ante los cuales uno se pregunta: ¿cómo no se me ocurrió?, porque lo que se dice parece tan evidente... Gracias, Jairo, muchas gracias. Y celebro que me hayas dado la dirección del blog, porque ya estoy viendo que hay mucho para leer. Un abrazo. Carlos
En mi comunidad el artículo fue "signo de contradicción".
No es malo, mis amigos, es nada menos que un apelativo asignado al Mesías.
Adelante y a no cejar.
Cayetano Castello SDB
Comunidad de LA PLATA - ARGENTINA
Segun lo que vos( el vos argentino, aclaro por las dudas) nos compartis, que tanto me ayuda ¿me darias ejemplos de como propondrias las preces en la misa?
Estimado Jairo:
Recibo en mi correo las comunicaciones de Eclesalia porque me lo envió un amigo y me suscribí.
(....) los mensajes que me envian me ayudan a hacer un poco más de camino con un poco más de lucidez. Y respecto a sus reflexiones sobre como rezamos y lo que pedimos, tengo que decir que me quedaron en el fondo del corazón y me han ayudado a plantearme qué actitud es la mía cuando me dirijo a Dios, en la Iglesia, o en mi interior, en cualquier momento del día. Tal vez no he llegado plenamente a su sentido total, pero me sirven para darme cuenta de cuál es mi imagen de Dios, quizá demasiado antigua, patriarcal y alejada de su auténtico amor de Padre; e intentar renovarla y mirarle con otros ojos. Es decir, que si a muchas personas les ha escandalizado o molestado su escrito, yo, en cambio, soy una de las que lo ha encontrado esclarecedor y digno de ser meditado. Se lo agradezco y espero recibir más comunicaciones en esa linea. Gracias por sus meditaciones que ayuda...
Mi nombre es José, y vivo en Rosario una ciudad de Argentina.
He seguido con mucho interés sus intervenciones sobre la oración, las que me han parecido sencillamente brillantes, por su simplicidad y su profundidad. Las he hecho circular por un montón de amigos (una mescla de conservadores, progresistas, y bichos de diversas corrientes de la "catolicidad") y nadie fue indiferente.
Los artículos tocan y es porque tienen contenidos, dicen, interpelan. No son la aburrida y gastada reiteración de las mismas cosas que muchos de nuestros hermanos consumen con la misma pasión que las vacas comen pasto.
Respecto de las críticas ... La iglesia - institución agoniza y con ella todas sus seguridades y promesas de salvacion eterna a cambio de unos ritos. Y el reino, aquél por el cual Jesús se hizo uno de nosotros, se hace cada vez más ostensible y esto desconcierta, asusta, molesta, fastidia. Es comprensible que muchos se sientan sacudidos porque el Reino s...
Querido Jairo: Paz y Bien. A buen seguro que muchos de los que criticaron tu anterior comentario sobre la oración de intercesión se habrán quedado con el culo al aire por estas explicaciones tan estupendas, sabias y evangélicas. Los ritos nos sobrepasan, ocupan el lugar de los Signos de Jesús. El sábado nos come y se pone por delante de la soberanís del Ser Humano habitado por el Misterio y el trueque en suntos que nos interesan se convierte en algo habitual. En el día de la Celebración de Corpus Christi la homilía del sacerdote giró alrededor de dos interes fundamentales de la Institución Sacerdotal, el dinero y el templo. Sobre el Corpus Christi, la Comunidad que formamos el Cuerpo de Cristo. totalmente invisible como si no existiera. Necesitamos una gran renovación desde abajo. Quienes están bien instalados en estructuras de poder no harán nada, mejor dicho continuarán afirmámdose en lo que tienen para no perderlo. Debemos volver al Evangelio, volver a Galilea y aprender nuevamente.
Gracias por todo lo hermoso que nos regalaste.
Lo disfrutamos, primero en familia, luego en nuestra
Comunidad Mateo Perdia, luego con la Comunidad grande.
Carlos Lancellotti
Discipulo de Jesus
Hola Valiente hermano Jairo: Por que solo la valentia basada en la Palabra de Dios y cuando se toma para expresar, denunciar e incomaodar ES LIBERTAD Y VIDA y asi podria claificar estos articulos.. la verdad nos hace libres.. Gracias Hno Jairo por compartir sus escritos... Dios siga adornado su vida con bendiciones... Joel
Me pareció MARAVILLOSO el artículo...nuestras creencias aveces no nos permiten relacionarnos en libertad con el amor infinito de nuestro Padre...orar, para mí, es intentar darme cuenta de cuanto me ama.
Gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
(continuación) Y después vienen los cuatro y últimos hermosos párrafos que son un canto encendido de profesión de fe y de amor a la Iglesial. Es el remache final del artículo que disipa todo equívoco.
Te confieso que me has ayudado a reforzar mi fe eclesial, a veces debilitada cuando veo lo que a mí me parecen demasiados despropósitos de sus jararquías, cuando dices que la ‘Iglesia oficial’...¡es el velero que me invita a domar el viento, a conquistar horizontes, a descubrir al Señor en todos los rincones de la creación! ...que me permite superar el miedo a las aguas profundas y a mi propio miedo! Tal vez un tanto anticuado, con algunas tablas carcomidas y velas remendadas. Pero es mi velero, el que tengo, al que amo, el que me ha sido dado. No renunciaré a él por nada del mundo y en él gastaré mi vida”
Yo también lo intentaré. Gracias Jairo por tu testimonio.
(sigue) El párrafo siguiente de tu artículo abunda sobre este mismo aspecto, señal de que le das toda la importancia que tiene, que es mucha: “Las súplicas... deberían ser para COMPROMETERNOS con las soluciones posibles hoy. Nosotros somos las manos de Dios.” Y hablas de “GRITAR nuestro deseo de ayudar: ¡Quiero ayudar a esta persona, Señor, muéstrame cómo!”
¡Esta sí que es auténtica oración de petición y bien humilde: “No sé cómo, Señor, muéstramelo Tú”. ¡Ya lo creo que nos lo muestra!... Y a no tardar... Siempre empezando por el entorno más próximo... Y siempre agrandando el círculo: desde lo local a lo global... Lo importante es que la oración nos lleve a amar de manera efectiva, unas veces paliando el dolor ajeno, otras veces incidiendo en las causas que lo provocan... Ojalá llegáramos a esto, a lograr un mundo más justo y más humano.
¡Qué bonita la imagen del mar y la ola y la de la oración comunitaria como “sinfonía de agua, cantando al Mar”! (continuará)
¡Ay Jairo! Me has dado en el clavo. La oración-poema-maravilloso de la Secuencia de Pentecostés “Ven, Espíritu divino” es mi favorita. Me pregunto en qué cabeza obtusa cabe pensar que nos cargamos todo esto quienes ponemos ciertas pegas -y bien legítimas- a la oración de intercesión
¡Cuántas cosas interesantes hay en tu artículo! Expresas con mucha claridad lo de PRESENTAR a Dios las personas por las que oramos y no “colgarle”.
Creo que es de suma importancia orar como tú dices: ‘¿Además de traerte a esta persona querida, Señor, qué puedo yo HACER por ella siguiendo tu ejemplo? ¿Cómo puedo SER para ella tu abrazo, tu beso, tu consuelo?’ Puede que nos sorprendan las respuestas”.
Sí señor, así es: a oración,si es cristiana, siempre será compromiso fraterno, especialmente hacia quien más necesita nuestra ayuda afectiva y efectiva. La oración cristiana jamás podrá ser una evasión que justifique nuestra comodidad o nuestro egoísmo. Lo dejas bien claro. Gracias
... y que - eviedentemente- no podemos identificarlas con Dios.
La Teología apofática o negativa, es más humilde y acorde con nuestras escasas capacidades para hablar de Dios. Es más lo que desconocemos o no podemos decir de Él, que lo que podemos afirmar.
Será, en todo caso, la experiencia directa de Dios la que nos permite decir algo, poquita cosa siempre, sobre Él.
Saludos cordiales
Comentando hace años en un blog de mi diócesis un artículo sobre las indulgencias, también se me tachó de hereje. Esto del anatema debemos llevarlo en "la masa de la sangre"o en el ADN como dicen por estas tierras.
Yo me rebelaba contra el mercantilismo que suponen las indulgencias, caso en grado extremo de economía de mercado eclesial.
¿Cómo puedo entender que si yo -que soy una pobre mujer llena de incoherencias y defectos- no exijo nada de nada a los que amo (y hasta a los que no amo) por perdonar sus ofensas, pueda hacerlo el mismo Dios Padre misericordioso para perdonar las secuelas de las nuestras?.
¿Qué mercadeo es este de las indulgencias?.
Pues aquello llegó lejos y como digo fui "anatemizada" por un buen hombre, ya mayor, con una imagen terrible y deformada de Dios.
¡Dios nos libre de semejantes ideas sobre él!. La mejor imagen de Dios es el mismo Jesús y su praxis.
Deberíamos liberarnos de las imágenes mentales que nos hacemos de Dios y qu...
¡QUE MARAVILLA¡ es una gozada comprobar cómo el ser humano puede ir descubriendo la verdad, poco a poco, y reconocer que la verdad no estaba ya interpretada (y muy bien interpretada), sino que a cada instante se nos van aclarando conceptos que se asemejan más a nuestro tiempo y a nuestra forma de vida. ¡valiente¡ ya me gustaría serlo a mi tambien. Todo lo que dices estaba ya en mi mente y corazón desde hace mucho tiempo, pero mi mente y corazón me decían que estaba fuera de LO LEGAL y no tenía que plantearme ESAS BARBARIDADES. Me ayudas a liberar en mi las maravillas de la existencia humana. ¡Gracias¡
Gracias, Terete, por aderezar esta rica ensalada con unas gotas de HUMOR. ¡Qué importante es el humor para la vida! Es una pena que en el Evangelio no se prodigue; pero en él hay mucha ternura, que es otra forma de humor: mientras aquel suelta la carcajada, esta enciende la sonrisa.
¡Maldita la CUENTA DE RESULTADOS! Deshumaniza el trabajo del hombre y manda al paro a muchos trabajadores. Si el trabajo es muy importante porque con él uno se gana dignamente el pan, lo es mucho más porque también se gana la autoestima de sentirse útil a la sociedad.
Para un cristiano tanto el humor como el trabajo son dos formas de oración, pues a través suyo también se conecta con Dios. La oración, ya lo hemos dicho reiteradamente, es conexión con Dios. ¡Qué lejos está esto de una concepción mercantilista de la oración: Te rezo para que me des! La oración está donde debe estar, en las coordenadas en que la sitúa nuestro amigo y maestro Jairo.
(continuación y acaba)
- Y Dios le dijo: No, hijo mío, no es ningún error. Lo que ocurre es que aquí, en el cielo, nos hemos acostumbrado a hacer evaluaciones como las que hacéis vosotros en la tierra.
- ¿Cómo?..... No entiendo.
- Sí, -le dijo Dios pacientemente- ahora trabajamos por objetivos y resultados.. Mira, te voy a explicar tu caso y lo entenderás enseguida. Durante los últimos 25 años, cada vez que tú predicabas, LA GENTE SE DORMÍA; pero cada vez que Joaquín el taxista conducía su taxi, LA GENTE REZABA. Y claro, tu comprenderás: ¡LOS RESULTADOS SON LOS RESULTADOS!
(continuación)
Te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta bata de lino y esta vara de roble con incrustaciones de granito. El sacerdote dice: - Perdón. No es por desmerecer, pero... debe haber un error. ¡Yo soy Joaquín González, el sacerdote!. - Sí, hijo mío, te has ganado el Paraíso. Te corresponden la bata de lino...
- ¡No, no puede ser!.Yo conozco al otro Joaquín González, era un taxista, vivía en mi pueblo, ¡era un desastre como taxista!.Se subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba las farolas, se lo llevaba todo por delante... Y yo me pasé sesenta y cinco años de mi vida predicando todos los domingos en la parroquia. ¿Cómo puede ser que a él le den la túnica con hilos de oro y la vara de platino y a mí una simple bata de lino y una vara de roble? ¡Debe haber un error!. (sigue)
Ahí va un poco de humor para que se note que hemos recibido el Espíritu Santo (el domingo de Pentecostés y todos los días del año) El Espíritu Santo que es AMOR y HUMOR...
Me lo acaban de enviar y se titula “productividad celestial”. Que cada cual saque su moraleja...
Había una vez, en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín González. Uno era sacerdote y el otro era taxista. Quiere el destino que los dos mueran el mismo día. Llegan al cielo donde les espera Dios: -¿Tu nombre? – le pregunta al primero. -Joaquín González. - ¿El sacerdote? - No, no, el taxista. Dios consulta su planilla y dice: - Bueno, te has ganado el Paraíso. Te corresponden esta túnica con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de rubíes. Puedes pasar.
- Gracias, gracias -dice el taxista-
Pasan dos o tres personas más, hasta que le toca el turno al otro Joaquín González. -¿Tu nombre?
- Joaquín González - ¿El sacerdote?. - Sí. Muy bien, hijo mío. (sigue)
Gracias Jairo
Por este nuevo articulo, aunque tengo que decirte que me gustaron mas los anteriores pues era evidente que hablabas desde el corazón, en este IV te has enfocado a aclarar dudas que para mi no era necesario, pero le habrás dado gusto a algunos de tus lectores.....¿Te puedo dar un consejo?, No les hagas tanto caso, sigue escribiendo desde lo que te dicta el espíritu, que el mensaje llegara a los que en ese momento lo necesiten, los otros por mas que trates de aclarar no lo entenderán pues "el mensaje"no era para ellos, ya habrá otros momentos, otros medios, o otras personas por los que ellos recibirán lo que necesitan escuchar. Yo no pienso que hayas ofendido a nuestra Iglesia, aunque claro yo no se mucho de teología, a mi me parece que opiniones como la tuya la ayudan a "hablar" el lenguaje de nuestro tiempo.
Bueno nuevamente Gracias.
(sigue) Un saludo y "Ensalzad al Señor, que es tan bueno, es eterno su Amor" (Salmo 117)
Ya que "A palabras sabias, oídos necios" nada mejor que "A palabras necias, oídos sordos".
Muy agudo y oportuno, querido o querida comentarista. Creo que es lo mejor. Aunque quiero decirle a Troparion que el único “tío grande” y “líder” a quien queremos seguir es al JESUCRISTO de los EVANGELIOS y a ningún otro.
Aquí no se ensalza a nadie,aquí nos reconocemos y valoramos unos a otros y todos aportamos nuestra pequeña luz y compartimos nuestras convicciones y experiencias espirituales que, si no gustan a alguien, no tiene obligación de compartirlas,pero tampoco tiene el derecho de fustigarlas.No nos ofenda a “ese tipo de personas” que si algo deseamos es salir de un “borreguismo” (= sectarismo) impropio de personas en cuyo interior aletea el Espíritu creador y creativo, el que hace pensar y autocuestionarse... No se preocupe:cuestionaremos a Jairo y entre nosotros cuando convenga.
Ah, y sobre los salmos ¿quien ha negado que muchos de ellos sean auténticas joyas? Un sal...
Querido Jairo me encantó el artículo, en el camino hacia el encuentro único y profundo con Dios hay dos cosas por hacer, recorrerlo o apartarse. Comparto la idea que en la oración hay que crecer, de lo contrario damos vueltas en círculos sin hallar la salida. Algunos ven más fácil seguir como están, ya que este tipo de oración y entrega requiere de un compromiso mayor y de una entrega de amor a manos llenas que a muchos les cuesta comprender. Hay que seguir insistiendo, lo que se busca es mejorar, avanzar, encontrarnos con este Jesús que nos ama y espera, este Jesús que nos mira y solo pide que te unas a él através de la oración.
Gracias
Querido Jairo,te felicito,totalmente de acuerdo contigo en la forma de exponer el sentido de la oración;hace tiempo que así lo entiendo. Claro que cuando uno se queda en la forma y no avanza en la intimidad con el "ABBÁ " esta forma de orar le desconcierta. Lo peor y mas triste es que nuestros animadores espirituales no estén preparados para formar a la asamblea,salvo raras excepciones en este sentido,pues no han sido capaces de evolucionar de la letra al espíritu. En un primer momento la relación con el Dios Trino se puede aprender pero si no llegamos a la experiencia es vacio, inseguiridad...
La sabiduría popular tiene respuestas para todo y suele expresarse en sentencias que dan en el clavo más que cualquier reflexión sesuda.
Hay un refrán que dice: "A palabras necias, oídos sordos".
Pero resulta que, en este caso, se cumple la propiedad transitiva pues también se da a la inversa: "A palabras sabias, oídos necios" de todos aquellos que oyendo no oyen y viendo no ven. ¿Les suena?.
Saludos a todos y buenas noches.
Me ha gustado mucho su post, aunque sea para justificar los anteriores; cosa que para mi no era necesario pues están bién claros y si alguien no los ha entendido, es porque no ha querido hacerlo.
No siento lo mismo que usted con algunos de los matices de este post, pero solo son eso... matices.
No me he parado a leer los comentarios pues, aunque escriben personas que merecen ser leidas, me resulta una pérdida de tiempo leer tantos insultos y descalificaciones, y el tiempo es sagrado como para perderlo así.
Muchas gracias por exponernos sus vivencias y espero las siguientes de este tema tan importante, como es la oración.
Faltaba el final. "y lo lleve por sendas de amor".
Aprovecho para dejar un saludos para todos acá, y uno especial para Jairo, a quien respeto por lo que hace, aunque a algunos no les guste.
Para Troparion. Cuando San Pablo habló así, se refería a las mujeres " que se dejan arrastrar por toda clase de pasiones, esas que siempre están aprendiendo, pero nunca llegan a conocer la verdad". Le sugiero que lea ese párrafo y que no lo saque de contexto. Hablar con medias verdades es mentir.
Por otra parte, juzgar la piedad de otra persona entra precisamente en la categoría de "juzgar", y Jesús se refirió exactamente a que eso es lo que no tenemos que hacer.
¿Qué es lo que hace que la gente pueda atacar de este modo a alguien, porque no está de acuerdo con lo que expresa, y encima con medias verdades y palabras engañosas? ¿Es esa una actitud católica?
Lo que le es propio al seguidor de Jesús es el Amor, y el amor no necesita descalificar a nadie.
Le mando un saludo muy especial, y le pido que observe en su interior de qué fondo le salen esas palabras. Cuando algo me molesta de otro, es porque yo lo tengo en mí.
Que el Señor ilumine su camino y lo ll...
Querido Troparion: Cada día me sorprenden más algunos comentarios. Me quedaré sólo con esto:
"tienes apariencia de piedad": ¿conoces tú mi piedad?, ¿no haces un juicio rotundo antievangélico?
"te apartas de la fe católica de forma clara y nitida": ¿en qué en concreto? ¿en qué frase, párrafo, palabra? Descalificar en general es no decir nada. Tal vez sólo calumniar.
"consigues captar la atención de ese tipo de personas de las que san Pablo dice "siempre están aprendiendo, sin lograr jamás llegar al conocimiento de la verdad" (2ª Ti 3,7): En esto tienes razón, sólo escribo para quien BUSCA y CAMINA. Los que ya han llegado a la "VERDAD PLENA" no me necesitan. Lo digo en este artículo.
Y no, NO necesito chiringuito alguno, ni seguidores fieles. Sólo me preocupa DAR luz, poca o mucha, la que tengo. Que cada uno haga con ella lo que quiera, incluso apedrearla como tú haces. Estoy en mi Iglesia católica y en ella moriré pese a los que la manejan como COTO PRIVADO.
¡¡Siempre igual!! los que dan la nota, por su "ironía" sus ataques absurdos, sus condenas...
¿Como pueden seguir su camino, sin darse siquiera la oportunidad, de penetrar en algo que está mucho más cerca de las enseñanzas de Jersús Señor, que muchos "montajes" que llevamos soportando desde antiguo, y por los cuales Jesús, esntró en el templo látigo en mano... ¡¡Y desmontó!! todos los chiringuitos... ¡¡Ah!! ¡¡no todos!!
Curiosamente, ¡¡respetó!! a los sencillos, a los pequeños... ¡¡¡que casualidad!!!
"No basta decirme: para entrar en el reino de Dios; no, hay que poner por obra el designio de mi Padre del cielo" (Mt. 7, 21).
Y este, donde de veras está expresado, es, en el Mensaje que Jesús hizo ¡¡Vida!! y dejó en nuestras frágiles manos.
No juzgueís y no os juzgarán; porque os van a juzgar como juzgueis vosotros... (Mt. 7, 1-2).
Es bueno leer con ojos limpios, no sirve... pues dejarlo para aquellos, que si encuentran ¡¡Vida!...
Lunes, 9 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Mario Bruzzone
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Francisco Margallo
Escuelas Católicas
Sor Gemma Morató
Jesús Rojano