Blog de Jairo del Agua

La Despedida (Oración primera del primer Papa)

22.05.09 | 00:00. Archivado en Religión
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¿Te has imaginado alguna vez cómo fue la primera oración de Pedro cuando se quedó sólo, tras la Ascensión, al frente de la Iglesia?

Un santo sacerdote dominico de nuestro tiempo, Fray José Mª Guervós -mi maestro de juventud y de verso- la intuyó y escribió. Es un ejemplo de “oración de petición” magnífica. Más que pedir, expresa las aspiraciones más hondas del corazón.

Tal vez te sirva, porque tú también tendrás una oración que rezar, una misión que cumplir y una "Iglesia doméstica" que defender.

Sé que quedas conmigo aunque me dejas
Señor de la heredad, tres veces Santo,
y sé que de la Fe queda la guarda
en este pobre corazón humano.

Desde aquí veo alegres tus ovejas
triscar por el tapiz verde del prado,
y enjoyarse la boca de amapolas,
rubíes que la tierra va sangrando.

Sé que no he de temer. Que Tú me guardas,
que Tú las guardas. Pero… ¡Temo tanto
no haber hecho sustancia de mi alma
la lección de dolor que Tú me has dado!

Me miraste una vez como jamás
a nadie habías, gran Señor, mirado
y se abrieron las fuentes de mis ojos,
heridas por la fuerza de tus rayos.

La boca me quedó, ya para siempre,
con un dulce sabor suave y amargo,
recuerdo inolvidable de aquel día
que supe, Cristo, que me amabas tanto.

Mis negaciones eran en tu rostro
saliva, bofetada y latigazo,
y mis fuentes amargas desatadas
eran sobre mi rostro paz y bálsamo.

¡Señor no me abandones! ¡Tengo miedo!
Porque tanto sufrí y te quiero tanto.
Quise ser mármol para defenderte
y Tú me hiciste ver que era de barro.

Me ampararé, Señor, en lo sencillo,
en el vuelo tranquilo de los pájaros,
en el manso brotar de los arroyos,
en la oración serena de tus campos.

¡Tiernos, enamorados ruiseñores
enseñadme la paz de vuestros cantos!

Tomillares y flores, que vivís
para aromar las plantas del Amado,
¡enseñadme esa ciencia inaprendida
de vivir siempre a vuestro Dueño amando,
de no guardar para vosotros nunca
ni un trino en vuestro pecho desgarrado,
ni un aroma en la tierra que os sustenta,
ni un color escondido en vuestro tallo!

¡Enseñadme la ciencia del amor
pobladores del aire y de los campos!
Ciencia de plenitud y armonía,
unión de lo divino con lo humano.

Mientras la aprenda, seguiré temiendo
por no saber vivir tan sólo amando.

Se fue mi Labrador. Sin su presencia,
apenas late el corazón varado.
Sé que en potencia en todas partes vive,
pero me aplasta el peso de mi barro.

Tómalo Tú, mi Señor,
y haz de nuevo el milagro.
¡Conviérteme en tierra buena,
de tu Palabra en sembrado,
que la entienda y dé mi fruto
crecido y multiplicado!

Fray José Mª Guervós, O.P.

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24 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Sagrario 28.08.09 | 11:31

    El canto a la Creación es la mejor alabanza a Dios. La paz del Espíritu es la que nos permite admirar y contemlar la grandeza del Padre de la vida. Por ello, cuando alcanzamos la cima de una montaña, tras un duro camino o nos sumergimos en las aguas del océano y sentimos en la piel la caricia de su frescor, no tenemos otra alternativa que alzar la mirada al Ser Supremo y agradecerle lo que de manera gratuita nos ha otrogado.
    Jairo, en tí percibo una persona que no adora a nadie más que a Él. Gracias por tu bogg.

  • Comentario por Alba 23.08.09 | 18:36

    La experiencia místicade sentirse elegida por el Amado ,es algo difícil de traducir en palabras. Todas ellas parecen gastadas y manoseadas. Es preciso un signo limpio y puro que comunique lo sublime del sentimiento de la llamada.Solamente la Cruz puede dar sentido y expresar la belleza del sí a la voluntad del Padre. Es lo que nos mueve a traspasar montañas y a aceptar el insulto y la calumnia, como ofrenda al Señor de la Luz.
    Gracias a quienes me han guiado hasta esta exeriencia religiosa.

  • Comentario por Marciana 10.06.09 | 22:40

    Muy hermoso el poema, tiene ecos de San Juan de la Cruz y de la poesía castellana. Convertirnos en tierra buena, dice Fray José. Algo equivalente al volver a nacer que Jesús dijo a Nicodemo. Pedro también necesitó volver a nacer. En otro verso dice: se fue mi labrador. Sin su presencia, apenas late el corazón varado... Creo que Pedro todavía estaba algo verde. Jamás Dios nos abandona, ni la presencia y compañía de Cristo se va, es más se transforma en cada uno de nosotros y nosotras. Estupendo que salgan a la luz estas joyas de nuestra poesía. Un abrazo, Marcia.

  • Comentario por Ilda de Río Tercero (Cba- ARGENTINA) 29.05.09 | 05:55

    ¡Qué bonito, Blanca! ¡Cómo enriqueciste mi pensamiento con tus palabras! Un abrazo y todo mi afecto.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 28.05.09 | 11:07

    Puesto a subrayar algo del poema de Guervós, me impresiona la torrentada de naturaleza, imagen divina que recuerda lo de "mil gracias derramando...".

    Desde aquí veo alegres tus ovejas
    triscar por el tapiz verde del prado,
    y enjoyarse la boca de amapolas,
    rubíes que la tierra va sangrando.

    Ovejas, prados, amapolas. pájaros, arroyos, campos, ruiseñores, tomillares, flores, Labrador, tierra buena, sembrados, son apoyos sobre los que se construye la oración de Pedro. Todo ello es un torrente refrescante de pura naturaleza, vehículo divino e imagen de la bondad exuberante de Dios.
    Leyendo el poema despacio y dejándose impregnar por sus imágenes de placidez y dulzura, uno siente que los pulmones se ensanchan, el espíritu se esponja y el alma se arrebola hasta la comunión total, hata el éxtasis.
    En cualquier caso, su excepcional belleza no es más que puro instrumento para apretar el lazo con que toda oración anuda al hombre con Dios.

  • Comentario por Fabiana 28.05.09 | 05:05

    Que lluvia fresca para el alma esta oración. Me moviliza mucho la parte "Me miraste una vez como jamás a nadie habías, gran Señor, mirado"

    ...su mirada... esa que busca el corazón para colmarse de amor!!

    ¡Conviérteme en tierra buena,
    de tu Palabra en sembrado,
    que la entienda y dé mi fruto
    crecido y multiplicado!

    Sólo puedo decir ¡¡AMEN!!

  • Comentario por Blanca 27.05.09 | 18:35

    Me sigo dando vueltas el poema en el corazón.
    "Me miraste una vez como jamás
    a nadie habías, gran Señor, mirado"
    Como ha dicho Lida, yo he sentido más de una vez esa mirada de Jesús, y he quedado asombrada por tanto amor.
    He descubierto, he experimentado, que no tengo que hacer nada especial para que Él me ame, que no me tengo que ganar su Amor. Porque es gratuito, y Él me ama porque sí, porque el amor es su esencia.
    Soy valiosa a sus ojos, y no tengo que rendir ningún examen ante Él.
    Cada vez que redescubro esa mirada suya, mi vida se transforma, llenándose de gozo y de paz.

  • Comentario por Terete 26.05.09 | 12:33

    Ramón: ¡Oooooooooh!
    ¡Qué suerte y qué regalo tropezar -sin haberlo buscado- con gente tan buena, tan complaciente y tan eficiente como tú, que además sabes navegar por esos mares internáuticos como pez en el agua y que en un segundo encuentras las cosas!... (qué bien se las debes pedir al Google o al que sea, porque al menos a mí -que nunca acabo de salir de la fase de novata- me cuesta sudores hasta dar en el clavo...)
    ¡Es precioso de verdad!
    ¡¡¡Gracias!!!

  • Comentario por Ilda de Río Tercero (Cba- ARGENTINA) 25.05.09 | 23:42

    ¡Bellísima poesía de hondo contenido y de profundo conocimiento del alma humana! Qué cerca nos hace sentir a este Pedro del que todos tenemos un poco... Todo el poema es muy rico en imágenes y en sensaciones, pero la parte que más me emocionó fue la que dice: "Me miraste una vez como jamás a nadie, habías, gran Señor, mirado" ¡Dios! ¡quién no ha sentido alguna vez una mirada de Jesús, como la que aquí se describe!... Gracias por tanta generosidad en la entrega de tan bonito material y de tan enriquecedores comentarios

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 25.05.09 | 21:52

    .... Disfrútalo como disfrutas tan hondamente del poema de Gúervós.
    Saludos con afecto para ti y cuantos leen este blog y dejan en él sus huellas y su alma.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 25.05.09 | 21:48

    Gracias, Terete, por tu "impaciencia". Reconforta saber que, cuando uno escribe algo, a alguien le interesa. Digo lo mismo de tus "comentarios" y de todos los demás y, particularmente, de los escritos de Jairo.
    En Internet he encontrado en un segundo el siguiente soneto de Javier Bengoechea. No sé si será lo que buscas:

    NADA

    También en los supuestos de la nada,
    el amor se presiente en la querella
    de una futura creación: doncella
    sabiéndose fecunda, recreada.

    Antes de ser mi vida inaugurada,
    fui barro enamorado de una huella,
    de un talle vegetal, de alguna estrella...
    Yo estoy hecho de tierra enamorada.

    Y enamorado estoy de ti, y sustento
    este amor enraizado y presentido
    más allá de la vida y el momento.

    Enamorado sin haber nacido,
    y ahora tan muerto y nada, que presiento
    la tierra enamorada que ya he sido.

    Me parece muy impactante.
    Disfrú...

  • Comentario por Terete 25.05.09 | 18:50

    Sigo ssaboreando esta oración-poema: “Quise ser mármol para defenderte y Tú me hiciste ver que era de barro” ¡Es una experiencia de gracia! La deseo y la pido para todos los que formamos la Iglesia, desde el Papa hasta la viejecita que frecuenta la parroquia del barrio, ¡ella sí que reconoce de manera innnata su fragilidad y comprende la de los demás sobre todo la de su nieto, adicto a las drogas, cuando comenta: “¡Ay, mi Toni, tan bueno y tan débil!
    Me ayuda el comprobar que el saberme de barro no rebaja en absoluto mi autoestima, porque cuando Dios lo siembra lo convierte en "barro enamorado" y cuando descubro lo que va brotando en él, me crecen alas... unas alas no hechas para vuelos espirituales fuera de la realidad, sino más bien para aterrizajes certeros allí donde otros "barros" no pueden desplegar las suyas...
    A propósito, ¿alguien recuerda de qué poeta es esta expresión de "barro enamorado"?. Me gustaría saberlo. Gracias.

  • Comentario por Terete 24.05.09 | 13:20

    Gracias Ramón por el breve credo, tan sencillo y tan auténtico; es un credo trinitario que dice lo único necesario.
    Muy de acuerdo con el papel importante de la poesía, sobre todo en su expresión orante. Fe y poesía se funden. Ahí están nuestros grandes místicos. El Ant.Testamento -aparte de las cosas que no nos gustan ni a nosotros ni a Dios- está plagado de poesía en la expresión de la fe de aquellos creyentes.
    En cuanto a la heterodoxia, la historia se repite. Santa Teresa se libró de la hoguera de milagro... Algunos libros suyos no tuvieron tal suerte. Y después la hicieron santa, la encumbraron como maestra de oración y etc. etc... Es bueno tenerlo en cuenta, relativizarlo y seguir adelante por los caminos que el Espíritu -siempre actualizador- va inspirando hoy a sus hijas e hijos amados.
    Y que sepas que al menos por mi parte, de paciencia nada, en todo caso lo contrario: impaciencia por disfrutar de comentarios sabrosos, entre ellos los tuyos. Un saludo

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 24.05.09 | 12:06

    (perdón, pues se ha evaporado el final del comentario anterior que, más o menos, concluía así:)
    ...sentido del hombre y de su vida: ha nacido del amor para amar. Todo lo demás es achicarse, errar el camino.
    (Gracias por vuestra paciencia y atención; por compartir leyendo y por amar y orar escribiendo.
    Disfrutad de un buen domingo, de cielo muy plomizo y de ambiente muy húmedo en Asturias).

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 24.05.09 | 11:56

    Ayer he participado en Oviedo en un encuentro de tres horas de charla coloquio, animada por un dominico de mente privilegiada para abordar el presente en clave cristiana. Concluyó con una eucaristía. En el contexto de los escritos de Jairo quiero compartir con vosotros el "Credo" que todos recitamos:

    Creemos en Dios nuestro Padre,
    que nos reúne como familia y nos llena
    de su gracia y de su bendición.

    Creemos en Jesucristo, Señor,
    que nos alimenta con su cuerpo, sana nuestras heridas
    y salva toda nuestra vida.

    Creemos en el Espíritu Santo, Amor
    de Dios en nosotros, que nos comunica su fuerza
    para crecer cada día en el amor, en el perdón,
    y en la fraternidad con todos,
    y que es semilla de vida eterna

    Si a todo esto añadimos la efervescente naturaleza del poema de Guervós, seremos capaces de conjuntar el cielo y la tierra, descubriendo así la Piedra Fisolofal del sentido del hombre y de su ...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 24.05.09 | 11:40

    Jairo como poema. No glosaré hoy el emotivo poema de Guervós sino el poema que es Jairo. Su lenguaje para abordar los más intrincados y comprometidos conceptos teológicos, muy bíblico, es poético: instruye y eleva; informa y ora; se expresa y ama. Es suave, dulce, bello, atinado.
    ¡Que raya la heterodoxia...! Pero eso ¿qué es? En la sociedad actual aparece como oscuro, incluso inservible, lo "cristiano". ¿Es lo cristiano un elenco de dogmas, la jerarquía eclesial, un credo de palabras milimetradas, una conferencia episcopal, un sínodo de obispos, un concilio, un viaje papal? ¿O más bien se trata de dar testimonio, de ser palabra de diálogo, de compartir y de disolverse poco a poco, al compás de los días, en obras de misericordia, de amor? "Por sus frutos los conoceréis".
    El lenguaje poético de Jairo le permite adentrarnos en el gran misterio de amor por el que existimos, vivimos y nos proyectamos. Fe y poesía, dos lenguajes en uno que tienen como denominador común el amor.

  • Comentario por Blanca 23.05.09 | 13:50

    encerradas. Me faltaba sólo esa palabra, pero aprovecho para decir, sobre todo a mí misma, que el amor que está dentro mío, lo debo expresar, ser canal para que fluya, y no ponerle trabas que lo dejen atrapado en mi interior.

  • Comentario por Blanca 23.05.09 | 13:45

    Estoy de acuerdo, Terete. En realidad yo me referí a mi primer contacto con el poema, que fue de silencio y contemplación, y que no me habilitaba para escribir en ese momento.
    Pero cuando salí de ese estado, que suele ser pasajero, allí me puse a escribir, para compartir lo que había experimentado.
    A mi me ayudan los comentarios de todos, y los considero como manifestaciones de amor, ya que hay que tomarse el tiempo para sentarse y escribir. Como el amor es una corriente circular, yo también expreso mi amor escribiendo.
    Resuenan en mí algunas partes del poema:
    "Mientras la aprenda, seguiré temiendo
    por no saber vivir tan solo amando"
    De eso se trata: Vivir amando. Y cuántas veces descubro con dolor que no sé hacerlo!!
    Gracias por tu aclaración, que es valiosa para mí y para todos seguramente. Ya que si bien no importa el número, importa la persona que escribe y sus palabras que salen del silencio, palabras que son para decir y no para dejarlas...

  • Comentario por Terete 23.05.09 | 11:41

    Para Blanca con agradecimiento. Solo un matiz: tienes toda la razón cuando dices que el número no es lo más importante, pero en este caso para mí es significativo, porque detrás del múnero hay una persona que vibra, que ama, que comparte, que asiente o que disiente... (todo cabe aquí mientras no se ataque).
    Mira, tú y Pilar no sois los comentarios 4 y 5, sino que sois para mí (entre otros y otras) Blanca y Pilar entrañables que me enriquecéis y me ayudáis...
    Ya ves, desde el silencio salen las mejores palabras. Gracias por haberlas compartido.

  • Comentario por Pilar 22.05.09 | 17:08

    "Mientras la aprenda, ( la ciencia del amor)continuaré temiendo, por no saber vivir tan solo amand.o."
    Aquí se condensa este hermoso poema que trata en realidad del amor y la confianza plena que este engendra.
    Sin amor reina el miedo y la desesperanza. El amor todo lo puede, hasta consigue que nos abandonemos en brazos de Dios sin temor alguno.

  • Comentario por Blanca 22.05.09 | 14:04

    No sé cuántos comentarios suscitará esta entrada, y en realidad el número no me parece tan importante.
    Cuando leí ayer esta poesía-oración, quedé extasiada frente a ella, y no hubiera podido escribir nada si me lo hubiera propuesto. A veces las palabras no me salen, y en este caso lo que acababa de leer era suficiente para sumergirme en el silencio, para quedarme contemplando.
    Un canto de amor mezclado con nostalgia de la partida, y es el anhelo del alma humana por encontrarse con el Amado. Pedro lo expresa muy bien a través de este poema.
    "Sé que en potencia en todas partes vive,
    pero me aplasta el peso de mi barro."
    Me siento identificada con estas palabras, ya que mi barro es lo que a veces me pesa y me impide volar, y me ciega; entonces no puedo ver que "en todas partes vive", que no se fue del todo, porque Él mismo dijo que estará con nosotros hasta el fin.
    Un poema para leer detenidamente más de una vez. Gracias, Jairo, por compartirlo.

  • Comentario por Terete 22.05.09 | 11:31

    Precioso poema-oración. Me ha emocionado y me ha ayudado a orar y a situarme en mi lugar, del que a veces hago escapadas... Mi lugar es el de Pedro y el de toda la Iglesia: barro en el que Dios siembra con amor... Bien por Guervós por componer este poema y bien por Jairo por publicarlo. A propósito, Jairo, ¿de dónde sacas esas fotos siempre tan apropiadas? Debes tener un banco de fotos bien surtido. Qué bien, también ayuda mucho lo visual...
    Saludos a Mª Pilar y a Ramón, me uno a vuestros comentarios siempre sabrosos. Yo también pienso como Ramón en cuanto a la cantidad de comentarios según qué artículos. Pues bien, a ver cuántos comentarios suscita este poema-oración-cristiana-católica a más no poder... Me gustaría que hubiera sorpresas y llegáramos al menos a 30 comentarios. Nos pueden enriquecer tanto... Gracias anticipadas a quien se anime...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 22.05.09 | 10:44

    Jairo, eres un buen comunicador y un excelente transmisor. Gracias por invitarnos a sumergirnos, orando con fervor, en el poema de Guervós. Como "oración poética", seguro que este no alcanzará los casi 70 comentarios del anterior. ¡Ojalá me equivoque!
    Tanto la poesía como la oración necesitan de una chispa que prenda fuego. En aquella es la "inspiración"; en esta, la íntima conexión con Dios. Sin ella, ni la una ni la otra son posibles. Es más, la poesía es oración y viceversa. La poesía eleva el espíritu y contempla el mundo y sus avatares, encarnados en bellas palabras y metáforas, para avivar nuestros sentimientos; la oración nos funde con Dios en un abrazo de total entrega y amor. Tan inútil es ponerse a escribir versos sin inspiración como rezar sin sentir a Dios: lo primero sería vulgar prosa y lo segundo, pura verborrea.
    En este bello poema de Guervós todos somos Pedro; Cristo es el amigo común y Dios, puro amor. Hay que leerlo despacio y saborearlo. ¡Hermoso final!

  • Comentario por mªpilar garcía 22.05.09 | 00:41

    Precioso canto-oración, de abandono en el Amor, desde el reconocimiento de la pequeñez humana...

    Es un gemido y un gozo al mismo tiempo; es una entrega y una petición de gracia, para seguir por los senderos que el Amado dejó abiertos y sembrados...

    Sabiendo que su Espíritu, sigue cuidando de todo lo creado, sigue enseñando el verdader sentido del Mensaje...

    Sigue (a pesar de nosotros mismos) a nuestro lado, día y noche, susurrando la ¡¡Bondad del corazón amoroso del Dios Abba que Jesús nos dejó.
    mª pilar

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