Blog de Jairo del Agua

¿A quién oramos? III (La mal llamada intercesión)

10.05.09 | 00:00. Archivado en Religión
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Tengo que confesar que, cuando oigo hablar de intercesión, me chirrían todos los goznes. Interceder, en nuestra preciosa lengua española, significa "hablar en favor de otro para conseguirle un bien o librarlo de un mal".

Cuando intercedemos por otro nos comportamos como si Dios fuese un potentado, que no conoce a nuestro colega, y "se lo recomendamos" para que le haga algún favor. Estamos rebajando a Dios a la estatura de un “poderoso hombrecillo” y a nuestro amigo a la condición de “desconocido” en vez de “hijo”. ¡Qué dos errores tan enormes! Si estuviéramos seguros de que Dios es Padre, que nos conoce y cuida uno a uno (“hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados” – Lc 12,7), que se vuelca permanentemente por mí y por el otro, nos daría vergüenza recomendar a alguien a su propio Padre.

Por eso no creo en la oración de intercesión. A lo más que llego es a musitar con rubor: “Señor que aprenda a acogerle, a amarle y apoyarle como Tú lo haces”. Tampoco creo en la intercesión de los santos o de la santa Madre. No necesitamos intermediarios, recomendaciones, ni enchufes. (Aquí, algunos me mandarán a hacer puñetas, pero les animo a seguir leyendo).

Dios nos quiere más que todos ellos juntos porque su amor es infinito y el de ellos finito. No necesita que nadie se lo recuerde tirándole de la manga. La gran ayuda de los santos y de la Madre es su ejemplo. Son las montañas del horizonte que nos ayudan a orientarnos, los indicadores que jalonan y animan nuestro camino. A veces necesitamos besar el indicador agradecidos, incluso descansar a su sombra, pero es de necios agarrarse al indicador y dejar de caminar. Tan necio como intentar beber del cartel que te señala la Fuente. Tan necio como confundir al lazarillo con la Luz.

El origen de la intercesión me parece verlo -un caso más- en las adherencias judías del cristianismo y especialmente en el principio de expiación: “la Justicia siempre exige reparación”. O expías tú o expía otro por ti. O ruegas tú o ruega otro por ti. Hay que saturar al Poderoso con méritos, reparaciones y súplicas para conseguir borrar su enfado y que nos sea propicio. No hemos asimilado el rostro del Padre revelado por Cristo. No le hemos hecho caso: “a vino nuevo, odres nuevos” (Mt 9,17), por eso hay tanto Evangelio vertido por el suelo. Nos mantenemos atados al temor, a la medida, al "diente por diente". No nos hemos abierto al Dios Amor, al Dios Padre y Madre que nos busca insistentemente. Todavía pensamos que hay que enviarle poderosos emisarios, personalidades influyentes, repetidas solicitudes, para doblar su brazo y obtener su favor.

Yo entiendo la intercesión a la inversa: Es el Padre el que nos llama, el que nos envía mensajeros y lazarillos que nos despierten y orienten. Nuestra Madre, los santos y cuantos nos quieren bien interceden ante nosotros con su ejemplo y sus palabras. Cuando nos acercamos a ellos nos gritan por dónde se regresa al Padre, nos convencen de la certeza de su amor. Nos repiten: "Haced lo que Él os diga" (Jn 2,5), por ahí se llega. El favor de Dios está garantizado. No es necesario que nadie le empuje para que salga a buscarnos. Él siempre nos espera en el camino con los brazos abiertos y la mesa puesta. No lo digo yo -mero copista- lo afirma el Evangelio.

Nuestro Dios, el de Jesús de Nazaret, el de la “parábola del hijo pródigo” (Lc 15,20), no necesita intercesores. ¿Nos lo creeremos algún día? El mismísimo Señor en su despedida nos lo dejó bien claro: “Yo no os voy a decir que rezaré por vosotros al Padre, porque el mismo Padre os ama, ya que vosotros me habéis amado y habéis creído que yo salí de Dios” (Jn 16,26).

Por tanto ni intercesión, ni intercesores. Desde que lo he descubierto, mi relación con la Madre y los santos es más cercana, más fluida, más amorosa. Ya no les pido, ni siquiera les hablo, les escucho y con ellos adoro: “Glorifica mi alma al Señor y salta de júbilo…” (Lc 1,46). Me he dado cuenta que la oración no consiste en "pedir" sino en "abrir" a quien está deseando entrar. Cuando se trata de orar por otro ya no "intercedo" -pretensión fatua- sino que me dejo empapar de fraternidad, amor, ayuda… hacia esa persona o grupo. Ahora sé que “el mismo Padre les ama”, no necesitan influencias.

Cuando "vivo" el amor a una persona y se lo cuento al Señor, no consigo nada especial del Cielo. Sólo consigo que mi amor se ensanche, crezca y se oriente a esa persona concreta. Si esa persona está presente en mi vida, sin duda notará mi amor en múltiples detalles (trato, sonrisa, apertura, paz, escucha, apoyo, etc.). ¡Mi oración ha sido eficaz! ¡He ayudado al otro! Si esa persona está ausente, la fuerza de mi amor le llegará secretamente. Las vivencias espirituales se transmiten a más velocidad que la luz. Si la telepatía -por ejemplo- está demostrada, ¿cómo no creer en las energías espirituales?

Cuentan que las lágrimas de santa Mónica conmovieron a Dios y le concedió la conversión de su hijo Agustín. ¡Totalmente falso! Fue el amor y la insistencia de una madre lo que movió al hijo a abrirse al Dios que su madre reflejaba. Y, ya se sabe, en cuanto Él encuentra un resquicio… nos inunda. Disparata quien afirma que “arranca” favores a Dios. Nada hay que arrancar, lo tenemos todo preconcedido porque Él está pirrado por nosotros. Somos nosotros los que tenemos que “arrancarnos” para caer en sus brazos.

Pretender "transformar" o "conmover" a Dios para que nos sea favorable es un tremendo error y una infantil idolatría. Somos nosotros los que debemos transformarnos en “su imagen y semejanza” y conmovernos ante el bien que evitamos y el mal que promovemos o no frenamos. El éxito de la oración se recoge en esta sencilla ecuación: oración = transformación. Cuando decididamente busco que el bien me inunde, estoy creciendo yo y llamando al corazón del otro. Si abre, mi oración será eficaz también para él. Cuando la oración hace crecer el bien en mí, redunda en el retroceso del mal en el otro. Cuando ambos nos sumergimos en el Bien, la oración nos convierte en racimo que madura al Sol. Es la "comunión de los santos", "vencer el mal con abundancia de bien" (Rom 12,21).

La oración por otro no es un triangulo: yo suplico al Cielo para que ayude al otro. Más bien es una conexión horizontal entre yo y el otro. Se parece a ese infantil juego del agua en el que cargamos nuestros globos o juguetes en el mar y nos empapamos con algazara. El frescor y la caricia del agua nos empuja a sumergimos con alegría en el inmenso Mar cercano, siempre abierto y disponible.

De alguna forma, los que leéis estas mis "cuentas de conciencia" sois mi racimo. El Sol lo tenemos asegurado. Falta que nosotros nos dejemos transformar en alimento dulce, nutritivo, embriagador, y nos lo transfiramos. La oración -toda clase de oración- o es transformante o no es nada. Por eso es esencial preguntarse: ¿A quién estoy orando? ¿Con quién conecto? ¿Con el lejano “ídolo cicatero” al que pretendo arrancar algún favor? ¿O con el Dios Torrente cuyo amor gratuito se está volcando permanentemente sobre mí?

Insistiré una vez más: Nuestro Dios no necesita mediadores, ni influencias, ni expiaciones, ni holocaustos, ni sacrificios. Somos nosotros los que necesitamos despertar de nuestra inconsciencia, de nuestro aletargado sueño, de nuestro complejo de esclavos. Nuestro Dios es un Torrente, una Catarata infinita, la Atmósfera que nos da vida. Vivimos por Él, con Él y en Él, llamados por nuestro nombre, deseados, esperados, amados y abrazados... Nuestra tragedia es que no lo creemos, que huimos, que vivimos escondidos como miserables cuando somos herederos enormemente ricos. Es realmente una tragedia, una enorme tragedia de la que podemos y debemos despertar.

Termino mis reflexiones sobre la “oración de petición”. Dios dirá si he de continuar. Mientras tanto, mi oración -hecha amor que desea apasionadamente el bien de cada uno- os acompañará siempre.

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84 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Amparo Peruchena Ovelar 23.06.09 | 19:45

    He leído todos los artículos publicados por eclesalia y el último, el IV. Estoy totalmente de acuerdo con todos los planteamientos, yo así explico la oración, y además he recibido las mismas críticas. Me ha encantado y creo que debemos seguir en la línea que creamos correcta más que "regalarle" el oídoa a las personas manteniendo un cristianismo en el que le cargamos todas las cosas a Dios, el "todopoderoso".

    Mis palabras son símplemente de ánimo, apoyo y agradecimiento

  • Comentario por Roberto 02.06.09 | 01:48

    Recuerdo que, de niño, me llamó la atención una Oración Colecta que, me parece, resume la esencia de tu reflexión:
    "Señor, haznos desear lo que es recto, para que así consigamos lo que con fe te pedimos".
    El primer movimiento es nuestro. Despojarnos de nuestra caparazón para que el Señor actúe.
    Y le pedimos que nos sintonice con su voluntad para que nuestra acción sea positiva en "clave de Reino"

  • Comentario por Pilar 26.05.09 | 19:18

    Nouwen escribió un libro maravilloso que tal vez hayáis leido: El regreso del hijo pródigo. Lo màs importante de su mensaje no es la conducta del hijo menor ni el orgullo del mayor, sino lla figura del padre. Todos tendemos a identificarnos con uno de los hijos pero es al Padre a quien hemos de parecernos. Su gran amor incondicional ha de encarnarse en nosotros como hicieron los santos, como hizo María. Esa es la intercesión que enseña Jesús: él se comporta como el Padre y de esa forma intercede mostrando el amor divino en el amor humano.
    Javier, la mejor forma de defender la intercesión no es comentando con ironía y desprecio las opiniones ajenas, sino amando como Jesús nos amó, también a los que oran de diferente manera. Así hay santos vivos y muertos que interceden continuamente con su amor para bien de la humanidad. La oración es el mayor acto de amor que podemos hacer. Cambiemos la crítica por oración. Es màs constructivo y màs cristiano.
    Saludos cordiales.

  • Comentario por mªpilar garcía 24.05.09 | 19:16

    (final) fuere necesario.

    Finalizo aquí mi intervención en este tema. ¡¡Que le vaya bonito!!
    mª pilar

  • Comentario por mªpilar garcía 24.05.09 | 19:14

    D. Javier, otra cosa que me produce escalofríos... son las personas que sin respeto ninguno, ironizan sobre el caminar por la vida de otras personas; la ironía baldía, la que jamás he podido asumir.
    Personalmente, no me afecta, pero he visto, como otras personas se sienten mal, cuando son el centro de esta manera tan absurda de ¿defender? algo.

    Por mi parte, quedan zanjadas mis intervenciones en este ir y venir sin sentido alguno; si quiere, si lo necesita, puedo darle mis datos personales, para que vaya al obispo (al actual no tengo el gusto de tratarlo) y presente sus quejas.

    He estudiado teología varios años, ¡¡no para obtener un título!! sino para "conocer, rumiar, dejarme embriagar por La Palabra Encarnada en Jesús" He tenido la dicha, de tener entre el profesorado a personas extraordinarias no solo por su saber, especialmente... ¡¡Por su vivir!!

    ¿Necesita datos? ¡¡No tengo ningún miedo!! y lo mismo que digo aquí, lo repetiría donde fu...

  • Comentario por mªpilar garcía 24.05.09 | 19:00

    De nuevo tengo que darle la ¿razón? algo que siempre me ha dado "inquietud" son las personas que se saben la Escritura de ¡¡memoria!! no para dar ¡¡Vida!! sino para "criticar, avergonzar, infravalorar..." Durante mi larga vida...(y es larga de verdad) es algo que me ha producido nauseas.

    No tengo miedo a los obispos, tengo un par por lo menos, a los que de verdad puedo llamarles ¡¡amigos queridos!! y alugún otro, con los que he tenido la suerte de tratar, escuchar y compartir.

    La iglesia ¡bueno! sus altos gobernates y quien los sigue sin criterio alguno, que no sea el del "cacareo" (camino para escalar) ya condena de vez en cuando ¡¡injustamente!!

    Y ni por esa razón les tendría miedo; porque pueden "acabar" con algo exterior de mi personilla... nada importante; más no sería suficiente para abandonar mi seguimiento, quizá "inculto" pero lleno de ¡¡Vida, su Vida!! quizá por eso nada me dicen. (sigue)


  • Comentario por Terete 24.05.09 | 18:51

    D. Javier: permítame una última puntualización: dirigiéndose a Mª Pilar, le dice: "Si usted es católica y cree que Don Jairo también lo es debería alegrarse de que todos los obispos del mundo conocieran y recomendaran los escritos de Don Jairo"
    D.Javier, con el corazón en la mano, ¿lo dice con ironía o puede decir con sinceridad que su afán por "tomar nota" es precisamente para ésto? ¡Cuánto lo celebraría!
    Pero D.Javier ¿no se da cuenta de que hablar de "tomar nota" en el contexto en que Vd. lo hace tiene connotaciones inquisitoriales? Si no es así, por favor tendría que aclararnos "para qué" quiere tomar nota. Evitaría añadir más confusión a la que Vd. -en su opinión personal que siento no compartir- considera que tiene este blog.

  • Comentario por Terete 24.05.09 | 18:32

    D.Javier:una puntualización; quisiera hacérsela con un poco más de respeto que el que Vd hace gala cuando se dirige a la Sra.Mª Pilar. Vd juzga que los sentimientos que ella expresa aquí -y que yo los comparto- son meras dramatizaciones y le pide expresamente que deje de hacer teatro. Eso es un juicio de valor, es una descalificación bastante grosera hacia una persona cuyo pensar y sentir son absolutamente verdaderos y no escénicos como Vd injustamente le atribuye. Aquí se pueden expresar todos los pareceres, todo menos ataques, juicios y descalificaciones personales. Lo siento, pero si no lo hace así es peor para Vd,pues queda automáticamente descalificado para la mayoría de los y las que frecuentamos este blog.
    También aprovecho para decirle que lo que compartimos espontáneamente aquí no está destinado a presentar ningún trabajo académico-bíblico, por lo tanto no es de recibo exigir a nadie que cite o deje de citar de memoria los pasajes bíblicos vea oportunos. Un saludo

  • Comentario por javier vicens hualde 24.05.09 | 02:22

    Vamos, Doña Pilar, no dramatice. No estamos en los tiempos de la inquisición y, aunque lo estuviéramos, no habría nada que temer sino al que puede echar el cuerpo y el alma al infierno. A ese sí. ¿Le dan a usted miedo los obispos? No me lo puedo creer, Doña Pilar. ¡A estas alturas! Si usted es católica y cree que Don Jairo también lo es debería alegrarse de que todos los obispos del mundo conocieran y recomendaran los escritos de Don Jairo. Y si no es católica ¿qué le importan los obispos? Venga, sea buena y no haga teatro, que no es para tanto. Y, si me permite un consejo, no cite usted la Escritura de memoria porque eso solo trae más confusión a este blog bastante confuso.

  • Comentario por javier vicens hualde 24.05.09 | 02:21

    Vamos, Doña Pilar, no dramatice. No estamos en los tiempos de la inquisición y, aunque lo estuviéramos, no habría nada que temer sino al que puede echar el cuerpo y el alma al infierno. A ese sí. ¿Le dan a usted miedo los obispos? No me lo puedo creer, Doña Pilar. ¡A estas alturas! Si usted es católica y cree que Don Jairo también lo es debería alegrarse de que todos los obispos del mundo conocieran y recomendaran los escritos de Don Jairo. Y si no es católica ¿qué le importan los obispos? Venga, sea buena y no haga teatro, que no es para tanto. Y, si me permite un consejo, no cite usted la Escritura de memoria porque eso solo trae más confusión a este blog bastante confuso.

  • Comentario por M Luz 24.05.09 | 00:15

    Me han gustado mucho sus escritos, Jairo. Gracias por tanta claridad en el enfoque de la oración. Yo también creo que debemos escuchar al Señor y dejarnos empapar de su bondad. En medio del silencio siempre se da el encuentro, de tal manera que nos hace transformar; en eso consiste la oración. Si nos llenamos de amor así sabremos transmitirlo a los demás.
    Un saludo cordial.


  • Comentario por Angela Lacarra 23.05.09 | 23:09

    Jairo, muchas gracias por el magnífico enfoque que das a la ORACION, los "Torrente l ll lll" me han aclarado muchas cosas, me han ayudado, de verdad. Gracias, es la primera vez que entro y escribo en un blog, me has abierto otra ventana y en ella veo un filón de posibilidades que sé que me van a enganchar.

  • Comentario por mªpilar garcía 23.05.09 | 22:32

    Es cierto D. Javier: les dijo que no hicieran lo que ellos (los sacerdotes) hacian; pero cambió por completo el significado de lo que ellos enseñaban y hacían. También les dijo, obedeced a Dios antes que a los hombres... Hay dodne elegir.

    El pueblo lo escuhó constantemente, y seguro que a partir de ahí, algunas personas que le creyeron... tomarían otro rumbo... Por eso fueron perseguidos y martirizados...

    En infinidad de parroquias o centros de ayuda al obispado; los seglares reciben encargos de los responsables: "Impartir la Comunión, catequesis; lectores, enfermos..."

    Discúlpeme, siento como un escalofrío... cuando le pregunta al autor de estos escritos (y otros muchos que posee) que quiere saber que obispo le dió autoridad... ¡¡para tomar nota!!

    Creía, que ya no estábamos en tiempos de la inquisición; como le contestó Jesús Señor al discípulo que preguntó ¿y Juan? y les respondió... ¿y a tí, que? tú, ¡¡ven y sígueme!!
    mª pil...

  • Comentario por javier vicens 23.05.09 | 00:56

    Don Jairo: Dos de sus amables comunicantes se han referido a mi comentario. Doña Terete, no sé por qué razón dado que firmo con mi nombre real y mis dos apellidos, en vez de usar el tú o el usted habla de vosotros como si yo fuera una multitud. No, no, Doña Terete, soy una sola persona y nunca se me ha pasado por la cabeza denunciar a nadie. Si Don Jairo tiene misión pastoral en la Iglesia Católica se la habrá dado un obispo. Yo querría saber quién ese ese obispo para tomar nota. Siempre se aprende algo nuevo. A doña Pilar García le respondo que no, que ningún cristiano necesita permiso del obispo para hablar de su fe. ¿He dicho yo lo contrario? Y le recuerdo que Jesús trató a los sacerdotes de su tiempo mejor de lo que ellos lo trataron a él, a pesar de lo cual, obedeció y recomendó obediencia.

  • Comentario por Bártel 22.05.09 | 17:04


    Aquí estoy ya, Jairo.

    He leído con atención los artículos que has escrito con el título general "¿A quién oramos?". Tengo que decir, en primer lugar, que me han gustado, me han hecho reflexionar, y que estoy de acuerdo en un noventa-y-muchos por ciento.

    Pero ahora me surge una dificultad: ¿Qué estamos pidiendo a la Virgen cuando al rezar el Ave María recitamos "ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte"? ¿No estamos pidiendo su intercesión? Ya he leído lo que dices: "Nuestra Madre, los santos y cuantos nos quieren bien interceden ante nosotros con su ejemplo y sus palabras". Entonces, ¿qué estamos pidiendo?

    Espero no haberte molestado con estas líneas, pero me gustaría que aclarases -puesto que pareces haber meditado mucho sobre este punto- cuál es tu opinión: cómo conciliar este final del Ave María con la idea de un Dios Padre Misericordioso que nos conoce y nos cuida personalmente a cada uno, sin necesidad de...

  • Comentario por María 21.05.09 | 22:15

    Una corrección, Jairo: no somos "tu racimo", y desde aquí te doy gracias por tu oración por mí, si quieres, tú, nosotr@s, somos uvas del mismo racimo cuando estamos unidos en la oración, que somos todos racimos de la vid, que es Jesús abrazo fraterno para tí y todos los lectores del blog, María

  • Comentario por Blanca 21.05.09 | 01:07

    Que cada uno recorra su propio camino, y que sepamos respetar el tiempo y la senda de los demás.
    Por último, quiero destacar la alegría que tengo de haber encontrado este blog.
    Se necesitan personas que como Jairo, provoquen revuelo con sus palabras, para desestabilizar lo que uno cree muy seguro, que a veces por ser demasiado seguro, no representa ningún crecimiento para la propia vida.

  • Comentario por Blanca 21.05.09 | 01:03

    En verdad, lo único que nos da el conocimiento acerca de la oración, no es leer sobre ella, hablar o escribir sobre el tema, sino simplemente ponerla en práctica.
    Los artículos que escribe Jairo son interesantes, porque además movilizan, y en mi caso me hacen replantear el estado de mi oración y de mi vida de fe.
    Si generan polémica, es porque valen. De lo contrario nos serían indiferentes, y pasarían inadvertidos, como tantas cosas que uno lee.
    Lo que a mis ojos es bueno para mí, es como ya dije, sentarme a orar, para descubrir la verdad que hay dentro de mí
    En mi experiencia personal, ya que el camino que cada uno recorre es único, las palabras se me han quedado mudas, porque al llegar al silencio en la presencia, ellas sobran.
    De nuevo digo, como otras veces. ¿Qué le puedo decir a quien ve dentro mío más que yo misma?
    ¿Qué le puedo pedir para otro, si Él sabe que yo quiero lo mejor para esa persona, y Él conoce mejor que yo lo que ella necesita? (...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 20.05.09 | 21:23

    (Sigue del anterior) Disculpen, solo faltaron al final tres letras, las más bellas, pues en forma de oración, el interrogante se completa así: ¿Verdad, Papá? (¡Ojalá al morir uno tenga la fortuna de poder exclamar: "Papá, ya estoy aquí"!)

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 20.05.09 | 21:17

    Cuando estos artículos de Jairo sobre la oración parecen tocar techo o llegar a su fin, vaya como colofón una apreciación personal clarificadora.
    Antes, observemos que algunos hemos escrito incluso más que Jairo. Buena señal, pues él nos ha dado pie para exponer pensamientos, compartir sentimientos, confesarnos y "orar".
    He aquí mi apreciación personal: califíquese la oración como se quiera, es conversación con el mejor de los amigos. Imaginemos una conversación con un buen amigo un día de dolor o de euforia. Nos vale para disminutir penas o multilicar alegrìas. La oración es lo mismo elevado al infinito. En ella cabe, pues, todo lo humano, lo que somos, lo que sufrimos y lo que gozamos. Jairo nos lo ha dicho con precisos conceptos telógicos, con profundidad sicológica y con un lenguaje llano y bello. La conciencia de hablar con Dios nos reafirma en la humanidad, nos ennoblece y nos obliga a rectificar. ¡Ánimo, amigos, es mucho mejor orar que hablar de oración! ¿Verdad, P...

  • Comentario por Pilar 20.05.09 | 13:57

    También el comentario de Martha me hace pensar. Sobre todo esta frase:
    "Personalmente, estoy plenamente segura de que le agrada que piense primero en quien más lo necesita, hasta olvidándome de mí misma."
    Pues ahí tenemos un camino a seguir en nuestra oración de petición, los primeros son siempre los más necesitados. Y por tanto, en ellos debe volcarse especialmente nuestra misericordia. Si así sentimos, actuamos e intercedemos con amor unos por otros y con otros, Jesús nos dice que ... lo demás, se nos dará por añadidura.
    Saludos cordiales, Martha

  • Comentario por Terete 20.05.09 | 12:40

    Apreciada Martha: Jairo te lo dirá mucho mejor que yo, pero tu comentario me ha "tocado", es decir me ha hecho reaccionar y no quiero reprimir el deseo de decirte que nada de ofensas a Dios ni a la fe, que tu oración es auténtica porque brota desde tu propio corazón.
    ¡Que hermosa tu oración: "Sólo le estoy diciendo : "Amo a mi sobrino, como Tú lo amas y le amo con misericordia, la misma de que Tú estás lleno". Y seguro que añades con tus propias palabras algo así como: "Échale una mano, sé que lo estás haciendo, porque confio plenamente en Ti y por eso te lo dejo en tus manos de Padre-Madre"
    Precisamente a esta oración auténtica de petición se refiere todo el artículo II de Jario sobre los beneficios de esta oración. Si lo vuelves a leer despacito te verás identificada. No sé por qué en este blog hay algunos que quieren denigrar a Jairo haciéndonos creer que desprecia la oración de petición. A esos también les remito al 2º artículo. Gracias, Martha, un saludo

  • Comentario por Martha, desde el Perú 20.05.09 | 04:48

    Mi muy querido Jairo :
    ¿Qué duda cabe de que Dios es Amor y Misericordia?
    Cuando yo converso con mi Señor y le digo : "Acuérdate de mi querido sobrino(o hijo, o esposo, o amigo) necesitado , mira su vida y ábrele un camino, te lo ruego por tu bondad", no le estoy diciendo al Señor que es un déspota manipulable, ni un zonzo desinformado.
    Sólo le estoy diciendo : "Amo a mi sobrino, como Tú lo amas y le amo con misericordia, la misma de que Tú estás lleno".
    Por ventura, ¿crees que ello podrá ofenderle a Él o a la fe? Personalmente, estoy plenamente segura de que le agrada que piense primero en quien más lo necesita, hasta olvidándome de mí misma.
    Un abrazo, porque sé que eres un hombre bien intencionado.
    Martha

  • Comentario por mº pilar garcía 19.05.09 | 18:07

    Hermenegildo...Uffffff ¡¡Lo que Vd. diga!! siga su camino, y respete por favor el de los demás.

    Solo una cosita en voz baja..."Hay revelaciones que ¡¡¡asustan!!! ¿En que Dios se cree?

    Gracias, a que es infinitamente misericordioso y todo ¡¡Amor!!
    mª pilar

  • Comentario por CC 19.05.09 | 17:53

    Por favor Jairo! Uno de los problemas que veo es que estas viendo a Dios como alguien que se deja manipular por otros. Si abres tu corazon y permites que Dios te conceda participar con amor de la intercesion, te vas a llevar sorpresas muy gratas y mas que ver lo grandiosos que son Maria, los Santos, tus hermanos de comunidad que piden por ti, los sacerdotes, etc, se ve lo grandioso y misericordioso que es Dios.

  • Comentario por Terete 19.05.09 | 13:28

    También muy hermoso el comentario de Pilar. A veces no me fijo y pienso que es la misma Mª Pilar.

  • Comentario por Terete 19.05.09 | 13:22

    Suscribo al 100% los comentarios de Mª Pilar García, de Ramón Hernández y de Blanca. En ellos hay suficiente material de reflexión y de la buena:"Quien tenga oídos que lo oiga" decía Jesús.
    Este es el drama:que el que cierra su mente, cierra también su corazón.
    Los que tenéis tanta formación doctrinal ¿no recordáis que la Iglesia, desde el principio ha sido plural?
    Pues la Iglesia se constituye en el Espíritu Santo y El se manifiesta siempre de manera pluriforme para que aprendamos a vivir en comunión desde la diversidad.¿Es que desde el ataque se puede aprender a vivir en comunión? Y si tenéis tanta formación, ¿no recordáis que le corresponde solo y exclusivamente a Dios juzgar la vida personal de cada uno, que es Templo sagrado del Espíritu Santo?
    Cuando sepáis el nombre del obispo ¿qué haréis: denunciarlo como en la Inquisición?
    Aquí nadie desprecia la Tradición. El integrismo sí que es una herejía porque no admite la pluralidad que viene del Espíritu....

  • Comentario por Pilar 19.05.09 | 12:22

    ... Y nos dejamos querer.
    Sólo eso basta.

    Saludos cordiales

  • Comentario por Pilar 19.05.09 | 12:19

    Así hablaba Dios por boca de los profetas:
    Misericordia quiero y no sacrificio.
    El sacrificio que yo quiero es que repartas tu pan con el hambriento, que socorras al huérfano y a la viuda.

    Jesús resucita a los muertos sin que nadie se lo pida, por pura misericordia resucita al hijo de la viuda de Naim, a Lázaro su amigo, cura al paralítico en la piscina de Siloé y a tantos otros, como signo patente del Reino de Dios que irrumpe con Él.

    Estos que sacan a relucir un Dios padre autoritario que necesita de las súplicas y los sacrificios humanos para compadecerse, me recuerdan al hermano mayor de la parábola del hijo pródigo. ¡Qué mal le sentó el gran recibimiento del hermano con fiesta y cordero cebado, pero sobre todo, el perdón concedido sin contraprestación alguna!.

    Ocurre, que nos resulta muy difícil comprender con nuestro corazón de piedra cómo es el inmenso corazón de Dios.

    Mejor nos abrimos todos a su amor y nos dejamo...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 19.05.09 | 10:42

    ... (sigue) Puede que en el judaísmo primitivo algunos de estos rasgos "divinos" (políticos) no fueran simple caricatura. De cualquier modo, para el cristiano y el hombre de buena voluntad todo ello es manipulación que responde a intereses perversos.
    El verdadero Dios es puro amor, donación, comunicación de ser y gloria para todos, absolutamente para todos. Jamás Dios podría "anatematizar" a nadie ("buen pastor"). Orar es simplemente hablar con Él y, en esta conversación de tú a Tú, cabe todo: desde glorificarlo y adularlo hasta increparlo cuando las cosas no nos salen bien. Claro que cabe pedirle cosas e interceder por los amigos o servirse de apoyos para hacerse valer ante Él, igual que cabe darle tono de dulzura o de queja dolorida a la conversación, con la seguridad absoluta de que lo que Él haga es lo mejor ("hágase tu voluntad"). A esta relación de amor nadie puede ponerle obstáculos, ni siquiera los "dogmas". Así, Dios, nuestro Dios verdadero, es siempre pura alegría.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 19.05.09 | 10:26

    Para muchos, Dios es un despiadado déspota, juez implacable, insaciable en poner cruelísimos castigos a quienes no se le rinden como esclavos a perpetuidad, un sádico ser superior omnipotente que se recrea sometiendo a los humanos a terribles calamidades y exterminios (genocidios, inundaciones, terremotos, guerras) cuando con un simple chasquido de sus dedos podría parar tanto dolor y tragedia. En fin, un ser abominable que dicta mandamientos imposibles y se recrea arrancándole a los hombres la piel a tiras. Para mayor inri, este Dios, que ni siquiera atendió la súplica angustiada de su Hijo ("pase de mi este cáliz"), mantuvo su voluntad de someterlo a la muerte más dolorosa y humillante como venganza por el "pecado" de un cuasi simio, Adán. Pues bien, además, este Dios nos arroja una verdad como espada que clava en nuestra carne el "anathema sit" (maldición, excomunión) si dicha verdad no encaja tal cual, sin fisuras ni matizaciones, en nuestro cerebro de mosquitos. (sigue)...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 19.05.09 | 10:24

    Para muchos, Dios es un despiadado déspota, juez implacable, insaciable en poner cruelísimos castigos a quienes no se le rinden como esclavos a perpetuidad, un sádico ser superior omnipotente que se recrea sometiendo a los humanos a terribles calamidades y exterminios (genocidios, inundaciones, terremotos, guerras) cuando con un simple chasquido de sus dedos podría parar tanto dolor y tragedia. En fin, un ser abominable que dicta mandamientos imposibles y se recrea arrancándole a los hombres la piel a tiras. Para mayor inri, este Dios, que ni siquiera atendió la súplica angustiada de su Hijo ("pase de mi este cáliz"), mantuvo su voluntad de someterlo a la muerte más dolorosa y humillante como venganza por el "pecado" de un cuasi simio, Adán. Pues bien, además, este Dios nos arroja una verdad como espada que clava en nuestra carne el "anathema sit" (maldición, excomunión) si dicha verdad no encaja tal cual, sin fisuras ni matizaciones, en nuestro cerebro de mosquitos. (sigue)...

  • Comentario por Hermenegildo 18.05.09 | 23:49

    Mª Pilar Guerrero: los dogmas de la Iglesia no cambian nunca. No son pensamiento humano; son verdad revelada. Creo que no tiene Vd. tan buena base doctrina como cree tener.

  • Comentario por Carmela Garcia 18.05.09 | 23:13

    Estoy de acuerdo con su comentario sobre "la mal llamada interseción", pero yo creo que es humano en un momento de debilidad, impotencia...echarnos en sus brazos y decirle, por ejemplo: "Señor, echale una manita a mi hija para que vea con claridad"...La razón me dice que es absurda una petición al PADRE que todo lo dá, pero hay veces que este tipo de oraciones nos salen instintivamente.


  • Comentario por mº pilar garcía 18.05.09 | 19:06

    Hermenegildo: eso me lo proporciona a manos llenas ¡¡La Palabra Encarnada!! iluminada por la Ruah que jesús Señor nos dejó; mucho más, vamos... ¡¡Sin comparación ninguna!! con lo que la doctrina de la iglesia me puede dar.

    Sé que es necesario una buena base, no se preocupe la tengo; pero repito ni los dogmas, ni las encíclicas, ni las cartas pastorales, ni los catecismos (y me examiné de ellos durantew toda mi niñez y primera juventud representando a mi colegio, parriquia, con muy buenos resultados) me han dado ¡¡Vida!! que si recibo a manos llernas, en la ¡¡escucha de La Palabra y su contemplación desde la vida!!

    La doctrina de la iglesia, es pensamiento humano, cambiante segun el siglo, las circunstancias, la necesidad... y no siempre, ha sido buscada para "resaltar" la fuerza de La Palabra Encarnada, sino para enfrentar pensamientos dispares.

    Está donde tiene que estar, pero ¡¡sobre!! nada ni nadie. Poruqe no es ¡¡Palabra de Dios!!
    mª p...

  • Comentario por Hermenegildo 18.05.09 | 17:58

    Mª Pilar: el amor es muy importante, pero también lo es tener una base doctrinal clara, para encauzar adecuadamente ese amor.

  • Comentario por mº pilar garcía 18.05.09 | 15:01

    Defiendo plenamente la perosna de Jairo, su rectitud, honestidad, conocimiento, su buen hacer en su vida personal.
    Pero sobre todo ¡¡Su fe!! ¡¡Su experiencia de Dios!! su entrega y bondad.

    Tiene personas de valía dentro de la iglesia, que le animan, le empujan a que siga, precisamnete, por su claridad y sencillez a la altura de todos las personas de buen corazón; a veces los teólogos, son entendibles solo en su entorno.

    Jairo, escribe a pie de calle, como le digo; escribe, para que llegue sobre todo: ¡¡¡Al corazón de los sencillos!!! que ansían conocer el verdadero rostro de Dios como Padre amoroso que es.

    Todos deberíamos gozar, con esta manera tan "refrescante" de acercarse al Mensaje de Jesús, quien nos pone tan cerca el "corazón" de Dios todo Amor... Quizá, descubriéramos algo de ¡¡Vida Nueva!!
    mª pilar

  • Comentario por mº pilar garcía 18.05.09 | 14:48

    Javier Vicens: no sabía que alguien que escribe sus expriencias de fe, amor, alegría y gozo, que llena a todo aquel que entra en su interior y ¡¡Escucha!! el ¡¡Susurro!! del Espíritu; necesite permiso de su obispo, para comunicar su fe; cuando ha nadie falta, ni intimida, ni amenaza... Solo ezpresa su ¡¡Fe!!

    Deje que cada persona, que siente y percibe el dolor de los pequeños; "cargados saturados de leyes, mandatos, órdenes, amenazas con el infierno??? si no se siguen las directrices de los que mandan"...

    Voceen el Amor de Dios Padre, con sencillez, (en este caso, con verdadero conocimineto de las leyes eclesiásticas por sus estudios)

    Creame, la sola letra, según nos dijo Jesús ¡¡Mata!! el Amor es el guía, que debe dirigir todo nuestro hacer; ese ¡¡Amor!! que Jesús nos dejó bien clarito en su Mensaje.... Y no fue precisamente, obedecer a los sacerdotes de su tiempo... Quizá tengamos que mirar como hacen también los de abhora...
    mª pilar

  • Comentario por mº pilar garcía 18.05.09 | 14:13

    Sr. Hermenegildo: si todo su afan consiste en ser un buen católico; no será mi insignificante personilla quien se ¿oponga?...

    Mi camino está, en el seguimiento de Jesús Señor, en la ¡¡escucha atenta, silenciosa, abandonada de su Palabra de Vida!!, como deseo fiel de la voluntan de el Dios Padre-Abba-Papaito, (como le gustaba llamarle al Maestro.

    Estudié los documentos de la iglesia en su día... y salvo horosas excepciones, no me han aportado ¡¡Vida!! ni nadanecesario para vivir mi fe.

    No soy católica? en mi comunidad nadie me ha preguntado si la base de mi fe son los dogmas... y si así fura, con toda paz repondería... ¡¡¡mi fe, la alimenta la Ruah, que sopla libremente, y jamás meha llevado por esos vericuetos tan ¿dudosos? como muy bien nos ha comentado Ramón Hernández.

    No se preocupe, Dios Padre de ¡¡todos!! (católicos o no!! no le preocupan en absoluto; pero ¡¡si!! el Amor que nos tenemos unos a otros.
    mª pilar

  • Comentario por Blanca 18.05.09 | 14:07

    A quien admiro por el coraje de escribir estas cosas en su blog.

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