
Insisto en la difusión de este artículo porque me parece un buen resumen de la doctrina de la Redención tal como hoy se enseña en casi todas las Facultades de Teología. Naturalmente tiene un enfoque y redacción muy personales.
Vuelvo a recordar aquí que la Redención está en la Luz y no en la cruz. Ésa -así con minúscula- la pusieron los asesinos y, de ningún modo, fue querida o impuesta por el Padre como expiación. Sólo podemos escribir Cruz -con mayúscula- cuando se convierte en Luz, deja de ser ensangrentado patíbulo y se constituye en progresivo Camino de Salvación. Y los caminos -ya se sabe- son para caminarlos.
Es un artículo largo para meditar despacio desde lo hondo. No pretendas bebértelo como un refresco.
Durante siglos nos han enseñado que el pecado del hombre causó una ofensa infinita a Dios. Siendo el hombre un ser finito, no podía reparar esa ofensa infinita. Era preciso alguien infinito para satisfacer el honor de Dios. Por otro lado, al haber sido cometida la ofensa por el hombre, tenía que ser reparada por un hombre. Eso explica que Jesús (Dios y hombre) se encarne, muera y merezca con su muerte (sacrificio con valor infinito por tratarse de un ser infinito) la reconciliación con Dios. Al quedar pagado el justiprecio por todos nuestros pecados, quedamos redimidos y los cielos abiertos.
Se me ponen los pelos de punta al recordar esta nefasta doctrina que ha durado casi diez siglos, ha denigrado el rostro de Dios revelado por Cristo y ha causado tanto temor. Bajo ella laten los conceptos de "culpa" y "expiación" judaicos de los que estaba impregnado San Pablo y con los que, a veces, contamina sus cartas. La superada "interpretación literal" de la Escritura nos permite ahora distinguir el diamante (Palabra de Dios) de los defectos causados por su tallador (el escritor sagrado). No podemos olvidar que los autores del Nuevo Testamento también eran judíos. Es normal, por tanto, que su mentalidad judía esté presente en sus escritos. Algo que es imprescindible considerar a la hora de interpretar.
En el siglo XI San Anselmo, influido por la literalidad de la Escritura y el ambiente feudal de su época, escribió la teoría de la redención que he resumido. La recogió después Santo Tomás y se ha ido trasmitiendo por generaciones. Ahora los teólogos la rechazan pero no se hace lo necesario para informar a los creyentes y borrar del subconsciente colectivo esa trágica teoría. Cuando se descubre un error, lo lógico es corregirlo inmediatamente. Sin embargo, determinados textos oficiales, la liturgia y algunas predicaciones siguen reflejando esa deplorable historia del pasado.
A esto hay que añadir la insistencia de algunos en considerar como prueba de santidad o camino de santificación la "masoquista autoagresión" de algunos santos del pasado. La explicación histórica de tales bien intencionadas "aberraciones" son una consecuencia más de la "expiación" judaica y la antigua teoría de la redención. Si el Señor mereció nuestro perdón por el doloroso derramamiento de su sangre, los santos pretendieron imitarle convencidos de que el dolor y la sangre eran ofrenda satisfactoria para Dios, reparación de los pecados propios y ajenos, además de mérito para obtener la conversión de los pecadores. Su rígida y acrítica fidelidad a "lo establecido" les impidió preguntarse: ¿Qué "dios" se alimenta de dolor y sangre? Hoy podemos responder: ¡Desde luego un ídolo ancestral, nunca el Padre revelado por Cristo!
Todo esto, que para mí es una evidencia interior, debiera ser publicado y divulgado por nuestros dirigentes. Pero parece que ellos no comparten que “rectificar es de sabios”. Siguen teniendo un “temor insuperable” a la autocrítica y los pasos adelante. El conservadurismo, disfrazado de tradición, les atenaza. Temen que su autoridad quede mermada por los cambios de rumbo. Piensan y dicen que su sabiduría se identifica con la inmutable e infalible sabiduría de Dios y que son los únicos con tal privilegio. No leyeron la alabanza: "¡Yo te alabo Padre porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los sencillos!" (Mt 11,25).

Tampoco leyeron a San Paulino de Nola: "Estemos pendientes de los labios de los fieles, porque en cada fiel sopla el Espíritu de Dios". Tal vez tampoco oyeron a Juan Pablo II: "La fe no se impone, se propone" y se vive -añado yo- porque “hacer es la mejor forma de decir”. Me duele la falta de celo, el inmovilismo, la ausencia de conversión (rectificación) de nuestros obispos. Me duele que al Pueblo de Dios no le lleguen las luces nuevas, la liberación del error y del temor. Es éste un tema esencial para los cristianos. Es gravísimo no corregir las antiguas explicaciones erróneas. Aunque comprendo la pesada inercia de los siglos.
Los doctores de hoy, como los de ayer, son expertos en construir torres de Babel con el pensamiento, en hacer encaje de bolillos con la razón. El error surge al apartarse de la realidad, al barajar fantasmas. Esos cerebralismos, esos despegues de la realidad, inscrita en el corazón y recogida en el Evangelio, dibujaron un "dios sádico" (a ras de los dioses mitológicos), capaz de desangrar a su hijo para darse a sí mismo una reparación. ¡Qué barbaridad! ¡Rechazo pública y firmemente ese “dios falso” y esa “redención mercantil”! ¿Qué ceguera nos impidió ver esa terrible idolatría?

¡Me adhiero al Padre revelado por Jesús en la parábola del hijo pródigo! ¡Creo en el Dios Amor que no necesita para perdonar ni pagadores, ni justificadores, ni expiaciones, ni holocaustos, ni sacrificios! Mi Dios es fina lluvia templada que se derrama constantemente sobre sus sedientas criaturas. Es el calor que necesita mi piel, la luz que ansían mis ojos, la música que sosiega e inunda mi ser. Es el perfumado horizonte de flores que busca mi corazón. Es la Felicidad plena que creó al hombre para hacerle partícipe de su felicidad. Es pura Gratuidad que no espera respuesta, sólo anhela que su regalo haga feliz al otro. No hay precios que pagar, no hay expiaciones que colmar.
¿Entonces, la venida de Cristo para qué? Para que no perdamos el regalo. Para que no mendiguemos comida de cerdos teniendo un Padre millonario. Dios nos creó libres "a su imagen y semejanza" (Gen 1,26) pero elegimos emplear ese don contra nosotros mismos. Huimos de nuestra humanidad y nos convertimos en alimañas ("homo homini lupus" decía ya el comediógrafo Tito Marcio Plauto allá por el 200 a.C.). Contagiamos nuestras erradas decisiones a las generaciones siguientes (pecado original). Y nos fuimos hundiendo en la violencia, el temor, la oscuridad y la desesperación. El Amor gratuito de Dios no podía quedar indiferente y decidió "recrearnos", enseñarnos a ser humanos.

Para eso viene el Hijo del Hombre, el modelo, para devolvernos nuestra identidad y, con ella, el mapa de la felicidad. Lo dice Juan maravillosamente: "Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único, para que quien crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3,16). Creer significa confiar, seguir, adherirse a la persona y al mensaje. Tener vida significa crecer, realizarse, avanzar hacia la felicidad para la que fuimos creados. Por eso la salvación no está en la cruz, sino en el seguimiento del Salvador:"Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6).
Él nos reveló un Rostro en quien confiar y un Camino para el encuentro. Él vino a iluminar las tinieblas de este mundo, a abrirnos los ojos, a tomarnos de la mano y convertirse en nuestro lazarillo por puro amor, por pura gratuidad. Lo dice expresamente el cántico de Zacarías: "Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz" (Lc 1,78).

¿Tan difícil nos resulta creer en un Dios perdidamente enamorado de sus criaturas? ¿Un Dios hecho manos para sostener nuestra inseguridad, hecho peregrino para acompañar nuestro camino, hecho sol para iluminar y calentar nuestras vidas; un Dios que clama por sus criaturas hasta el punto de "correr el riesgo" de humanarse para enseñarnos a ser humanos? Está escrito: "Y la Palabra era Dios… Ella contenía vida y esa vida era la luz del hombre; esa luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la han comprendido" (Jn 1,1-5).
¿Y la pasión y muerte? De ninguna manera son divinas, ni sagradas. Son hechura de nuestras manos homicidas, como lo son las "crucifixiones” a que hoy sometemos a tantos hermanos nuestros. Son nuestra terrible respuesta al que viene a ayudarnos. Nos lo escribió Juan: "La luz verdadera, la que alumbra a todo hombre, estaba llegando al mundo. En el mundo estuvo y, aunque el mundo se hizo mediante ella, el mundo no la conoció. Vino a su casa, pero los suyos no la recibieron" (Jn 1,9). Lo cuenta el mismo Jesús en la "parábola de los viñadores homicidas" (Mt 21,33).
No existe una cruz redentora querida por Dios. Él aborrece el sufrimiento de su Hijo y de sus hijos. Existe el horror de la cruz con la que aplastamos al Justo, al Bueno, al Pacífico, en contra de la voluntad de Dios, para proteger -terrible y vergonzante paradoja- la religión. (Los religiosos de hoy deberían meditar seriamente esta historia).
Ante nuestra libertad criminal, Dios pudo quitárnosla de un plumazo ("¿crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre que me enviaría doce legiones de ángeles?" - Mt 26,53). Hubiese sido la destrucción del hombre porque sin libertad dejamos de ser humanos. Su obra creadora hubiese fracasado. La respuesta no fue fulminarnos sino enseñarnos, cogernos de la mano. Y ahí entra la pedagogía del Crucificado: "vencer el mal con abundancia de bien" (Rom 12,21). Ante la atrocidad de nuestra libertad deicida, Él certifica con su sangre el contenido de su predicación, los valores que mantuvo siempre, incluso ante una muerte atroz: paz, amor, verdad, confianza, bondad, perdón, fortaleza, oración, aceptación, etc. Y se convirtió así en ejemplo, en camino, en luz y en fortaleza para tantos mártires posteriores y para todos los que hoy pretendemos seguirle.
La muerte del Señor no tiene ningún sentido expiatorio, ni salvífico, ni sacrificial, ni perdonador. Eso es colgarle a Dios nuestro crimen, como si Él nos exigiera la sangre de su Hijo para perdonar y salvar. ¡Qué atrocidad! El Padre, que yo vislumbro, nos tiene perdonados desde la eternidad. Lo que quiere ("su voluntad") es que nos abramos a ese perdón, soltemos nuestros fardos y caminemos ligeros a su encuentro.
En resumen: la pasión y muerte son el testimonio extremo y la rúbrica final de un Camino, una Verdad y una Vida, la "Vida de Dios", el "Reino", que Él nos reveló y al que vino a llamarnos. ¿Cómo no hemos acertado a comprender todo esto?
Muchas veces nos quedamos en la sensiblería y el dolor de la cruz, nos estremece tanta crueldad. Pero no profundizamos en las lecciones que en ella nos dejó el Crucificado. En la cruz existe un lúgubre ANVERSO: Es el instrumento de tortura abominable con el que "el poder religioso" y la masa ciega condenan al Justo. Una vez más matamos a los profetas... ¡Cuánto necesitamos meditar esta realidad y olvidarnos del "dios sádico" que reclama dolor y sangre para perdonar! ¡Qué pocos aciertan a ver en la cruz nuestra espeluznante obra, repetida a lo largo de los siglos con el mismo falso argumento: "la voluntad de Dios"! ¿Qué voluntad y qué dios?

Pero la Cruz -con toda lógica "escándalo para los judíos y necedad para los griegos" (1Cor 1,23)- tiene un REVERSO luminoso que se nos resiste: La Cruz es la síntesis de los valores del Crucificado, de todo aquello por lo que se deja matar. Por eso es el símbolo de los cristianos, el resumen de toda su doctrina. Por eso no puede llamarse cristiano al que porta o besa una cruz, se cree salvado, repite unos ritos, pero no se conduce de acuerdo a los valores implícitos en ella. La Resurrección probará que esos valores son el camino del triunfo definitivo.
Y le llamamos Redentor porque ciertamente nos redime de nuestra ceguera, de nuestros temores, de nuestra desesperanza, de nuestro fracaso como seres humanos. Su dolor resucitado, además de certificar el Mensaje, es consuelo y esperanza para los que sufren, en cualquier tiempo, bajo las garras del mal: "No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma" (Mt 10,28). "Como Él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella" (Heb 2,18).
El corazón maternal de Dios no podía renunciar a su deseo de hacernos felices. Ésa es la finalidad de la Creación, de la Encarnación y de la Redención. Ése es el regalo de su Gratuidad. Quien estúpidamente lo rechaza en esta vida tendrá que rehabilitarse en la otra, tendrá que hacer la dolorosa gimnasia de convertirse en humano y sufrir indeciblemente al darse cuenta de que rompió su décimo premiado. La posibilidad de ser feliz está indisolublemente ligada a la naturaleza humana. Un animal podrá estar satisfecho pero nunca feliz. Nadie que renuncie a la "imagen y semejanza", inmersa en su humanidad, podrá encontrar la felicidad. Por eso "la parábola del hijo pródigo" -síntesis de todo el Evangelio- es una historia de gratuidad, libertad errada y felicidad recuperada ("volveré junto a mi Padre") (Lc 15,18).
Ni salvados, ni redimidos, pero sí iluminados, amados, llamados, atraídos, esperados y abrazados. De ti depende caminar el Camino de tu redención, de tu salvación, de tu humanización y de tu felicidad: "A los que la recibieron (la luz de la Palabra) les hizo capaces de ser hijos de Dios" (Jn 1,12). Eres tú el que has de abrirte a recibir esa Luz, caminar hacia tu plenitud (redención) y no dejar de buscar ese Amor gratuito que te llama "hijo", hijo querido.
También puedes alejarte, despreciar "tu herencia" y hacer la experiencia de sobrevivir pasando hambre entre los puercos. ¡Es cosa tuya! Ése es el misterio de la libertad y de la redención. El Camino está trazado y bien iluminado, de ti depende tomarlo o rechazarlo. Cuando decidas tomarlo, Él siempre te acompañará con abrazos florecidos y besos horneados.
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Muestra de BIBLIOGRAFÍA:
- Cristología para empezar, librito de José R. Busto Saiz (Jesuita, Teólogo, Rector de la Universidad de Comillas). Editorial Sal Terrae.
- El dios "sádico", François Varone (Sacerdote, Teólogo, fue Rector del Seminario de Sion en Friburgo). Editorial Sal Terrae.
Cita de comienzo del libro: "Dios no sólo reclama una nueva víctima, sino que reclama la víctima más preciosa y querida: su propio Hijo. Indudablemente, este postulado ha contribuido, más que ninguna otra cosa, a desacreditar al Cristianismo a los ojos de los hombres de buena voluntad en el mundo moderno" (René Girard, "De choses cachées depuis la fondation du monde" - Pag. 206).
- Matar a nuestros dioses, José María Mardones (Marista, Teólogo y Sociólogo). PPC. Madrid 2006 (año en que murió de un infarto).
- ¿Qué Dios y qué salvación?, Enrique Martínez Lozano (Sacerdote, Teólogo y Sicólogo). Desclée De Brouwer.
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Hola, buenas tardes.
Lo siguiente del artículo me ha llamado la atención:
"Quien estúpidamente lo rechaza en esta vida tendrá que rehabilitarse en la otra, tendrá que hacer la dolorosa gimnasia de convertirse en humano y sufrir indeciblemente al darse cuenta de que rompió su décimo premiado."
¿Qué quiere decir "tendrá que hacer la dolorosa gimnasia de convertirse en humano y sufrir indeciblemente al darse cuenta de que rompió su décimo premiado."?
Muchas gracias.
Sí la esencia de la salvación es contemplar en Jesús el rostro humano de Dios y saber que él es el camino, la verdad y la vida. Si vivimos y morimos con él resucitaremos con él.
El Amor se nos da, Dios nos da su propia Vida, pero tenemos que aceptarla. Ese Amor nos transformará en imagen suya en cada momento de aceptación consecuente.
Gracias Blogger por la aclaración. Con lo dicho, 100% de acuerdo con usted y vuelvo a reiterar que es un artículo precioso. Como usted bien dice, lo sencillo y claro es mejor que lo enrevesado. Por eso desde muy joven me ha ayudado el lenguage del Hno Roger de Taizé (y en general de Taizé, ahora Alois) a descubrir a un Dios enamorado del ser humano y a un Jesús, camino de vida y plenitud. Gracias otra vez.
Abrazos entrañables a Alberto y Franz: por su fidelidad a: La Palabra Encarnada en Jesús.
No es malo vivir en la "frontera" Jesús también lo vivió…
Somos muchas las personas, que seguimos queriendo llevar adelante su proyecto de ¡Vida! para toda persona que lo quiera ¡¡escuchar!!
Trabajar por ese hermoso y esperanzador camino hacia el Reinado de Dios Abba ya aquí y ahora.
mª pilar
Hay un sufrimiento salvador y otro para salvar. No la curz es lo que debe cuativarnos, sino las causas de esta tan horrible ejecución: Jesú lo ha previsto: "El mundo odia la luz, porque pone al descubierto su iniquidad". La luz, la verdad nos hace libres, libres de falsas dependencias, de miedos y mitos. Liberarnos, con el riesgo de las consecuencias es el extremo del amor. Es este amor que nos ha salvado, no sus consecuencias, la cruz. Totalmente conforme con el autor del artículo.
extraordinario el articulo.Soy sacerdote y a pesar de lo que me enseñaron sobre la teoria anselmiana,nunca la he podido aceptar y he vivido mi sacerdocio en la linea pastoral de este mensaje de un Dios Padre,que se revela en en su Hijo como "como camino,verdad y vida " de su amor gratuito a todos los hombres.Esto en mi vida pastoral "en la frontera de la institucion" me ha traido serios problemas pastorales en especial en la pastoral sacramentaria.v.g penitencia comunitaria,colegialidad en las decisiones parroquiales en igualdad con los laicos,la critica profetica con la expresiones religiosas populares etc.Pero me siento feliz : creo que lo unico importante en la vida es "pasar por el mundo haciendo el bien,anteponer la ortopraxis a la ortodoxia ,vivir la teologia de la misericordia..Muchas gracias al articulista.En Xto vivamos la esperanza del Reino.
A un Dos amor,nada que signifique dolor, angustia, hambre,sufrimiento o mal en general.Dios repudia el mal y no quiere que la muerte sea el final, por eso al cruzar la barrera del tiempo y el espacio, nos recupera para una nueva vida.la existencia de un mundo- sin- mal, es como pensar en la posibilidad de un hierro de madera, o en un triangulo cuadrado.El mundo creado es finito y por lo tanto, imperfecto y por eso existe el mal.Todo lo creado se mueve de acuerdo con unas leyes y no son responsables de sus fallos, únicamente nosotros, por la libertad que tenemos que significa la capacidad de elegir, somos responsables de nuestras actuaciones.El dolor no cura, es un síntoma de que algo no funciona y el dolor de los que sufren es sintoma de que algo hacemos mal.Como el Buen samaritano, debemos ser las manos de Dios para resolver los males fruto de nuestra finitud y nuestra irresponsabilidad.
A los pies de la cruz María
llora con la Magdalena,
y aquel a quien en la Cena
sobre todos prefería.
Ya palmo a palmo se enfría
el dócil torso entreabierto.
Ya pende el cadáver yerto
como de la rama el fruto.
Cúbrete, cielo, de luto
porque ya la Vida ha muerto.

Profundo misterio. El Hijo
del Hombre, el que era la Luz
y la Vida muere en cruz,
en una cruz crucifijo.
Ya desde ahora te elijo
mi modelo en el estrecho
tránsito. Baja a mi lecho
el día que yo me muera,
y que mis manos de cera
te estrechen contra mi pecho.
Lo cierto es que el sufrimiento existe y ay muchas veces, paga el justo por el pecador. Veo bien las nuevas teorías de la redención pero siempre me pregunto por el MISTERIO del dolor que, si acaso, es tan fuerte como el del AMOR. También es cierto que se ha destacado hasta la saciedad el valor de la Cruz asociada a la culpa y a la expiación, pero creo que como conductora a la luz de la que habla Cristo. En cualquier caso, el dolor hay que asumirlo aun cuando éste sea injusto y no nos pertenezca, por decirlo así, como a Cristo no le pertenecía. El fue inocente y hoy día siguen existiendo inocentes que sufren...mi pregunta es...¿dónde queda la expiación? ¿Ya no se expía nada? No me gusta el término, pero uno paga por lo que hace si eso que hace está mal...y también paga el inocente por lo hecho y bien... Tal vez no se trate de culpar, de sentirnos culpables de nada y, por supuesto, que no creo en ningún Dios sádico...pero el sufrimiento existe como ley para el bueno y el malo...
La aparición de Jesús en la Historia representa tres grandes aportaciones:1º capta su filiación divina, se siente hijo de Dios y nos hace saber que nosotros también lo somos(el Padrenuestro es en plural) 2º Un discurso político-religioso: el Sermón de la Montaña,Parábolas como la del Hijo pródigo, que revela el rostro humano de Dios;la de Buen samaritano, que nos remite al amor al prógimo;la de los hijos que van a la viña, etc y 3º un mensaje de amor isuperable: que os ameis los unos a los otros.De estas tres grandes aportaciones y de la definición es de donde hemos de beber para entender a ese Dios que es puro amor irrestricto, agápe, que no impone ni exige y que únicamente desea que nos dejemos amar por Ël.El mundo rebosa de amor porque todo él es fruto de una creación por amor.Si fuésemos conscientes de la cantidad de amor que hay , otro mundo sería.¿Acaso no es un acto de amor, hacer un favor o dar un consejo?,Abrazar aun amigo ,esbozar una sonrisa,son el eco, el reflejo del amor.
Creo en un Dios creador de cuanto existe, que crea por amor, que no busca gloria,que crea un mundo al que dota de autoomía mediante unas leyes que no no modifica caprichosamente, que mediante un maravilloso proceso evolutivo nos crea como seres inteligentes, dotados de razón, capaces de relacionarnos con todo el cosmos y con una característica que no tiene ningún otro ser viviente: la libertad, que significa la capacidad de elegir , reflexionar y decidir; y todo ello con el único interés de compartir su infinita felicidad y amor , de tal manera que no sabe, ni quiere, ni puede hacer otra cosa que salvarnos.
Entendida la imagen anterior, si se asume, el 90% de nuestras creencias se desmoronan salvo que les demos una nueva interpretación.De la teoría de san Anselmo de deriva la nacesidad de una encarnación, un hombre-Dios o un Dios-hombre.Ese papel se le adjudica a Jesús de Nazaret.
Mgnífico artículo.Creación, Revelación, Salvación. Dos crea por amor, se revela desde siempre a todo hombre y mujer,en la naturaleza,en la historia, en el ser de cada uno y nos salva de nuestras resietencias culpables y de nuestra finitud negándoswe a que el mal, la muerte sea el final.
En la bibliografía noto a faltar a Andrés Torres Queiruga.
La naturaleza meramente humana, aun la más auténtica y completa, no creo que pueda conducir por sí sola a una salvación como la que esperamos los cristianos. No basta, pues, con el buen ejemplo de Jesús, ni con su enseñanza moral, para que podamos obtener su salvación. Esa salvación no puede ser el fruto de nuestro buen comportamiento según la moralidad cristiana. Es al revés: nuestra moralidad cristiana debe ser el fruto de nuestra fe en la salvación, que recibimos gratuitamente –“cuando todavía estábamos en nuestros pecados”- como un don del Espíritu que procede de Jesús, muerto por todos y resucitado para ser compartido por todos.
¿Me siento redimido? Con absoluta seguridad: SÍ. Por la gratuidad de Dios y mi total adhesión a ella. Se deduce del texto del artículo. ¿Por qué entonces un título tan rotundo? Pues para llamar la atención sobre dos cosas:
1) "Ni salvados, ni redimidos" de esa manera que nos contaron. Eso es una aberración.
2) "Ni salvados, ni redimidos" automáticamente. Es necesaria la colaboración del hombre, es necesaria la apertura del ser humano a esa redención ofrecida. Lo dijo san Agustín: "Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti".
¿En qué consistió la redención? En la revelación de un Rostro (la meta) y un Camino (los medios para llegar). Así de simple. Cristo nos sacó de las sombras, de la degeneración y la desesperación.
Todas las demás filigranas intelectuales que han multiplicado los teólogos y la historia no son más que "los árboles que no dejan ver el bosque". A mí me va lo sencillo, directo y claro. No me van las torres de Babel.
Espero que esto aclare a algunos comentaristas.
Sin dudas la excelencia siempre procede de las alturas. Y no hace falta que se diga nada más.
Añado a los saludos cordiales un abrazo en Cristo.
Sin dudas excelente Jairo iene ud toda la razon cada uno es lo que es y como es no hace falta que se diga nada mas.Un abrazo
Talita, no te cortes y no nos dejes con el suspense, por favor. ¿Cómo acaba? (y ya te han dicho que lo puedes escribir todo de una vez)
Estoy muy de acuerdo con el comentarista ¿Redimido, salvado?
Precisamente comenté en otro blog que aunque el título les pareciera provocativo, el contenido no lo era.
Tal como yo entendí el artículo me parecía que era perfectamente asimilable por cualquier cristiano aunque fuera católico.
Ahora al ver que está de acuerdo con lo que dijo Galetel, me confirmo en que le he entendido bien.
Por tanto sí podemos decir que estamos salvados, algo que no tiene nada que ver con tétricas visiones anselminianas.
Bien está lo que bien acaba, y espero que a partir de este instante en este blog sólo se hable de lo que es el tema del post.
Saludos cordiales
Me parece perfecto que Caminante haya pedido disculpas y retirado sus insultos, y por tanto yo hago lo mismo. Pero un mínimo sentido de la justicia exige que se diga la verdad. Es lógico que tanto él como yo hayamos pedidos disculpas por nuestra discusión, lo que no tiene lógica es que diga que la blogger permitió que nos insultásemos:
Cuando volvió la blogger y se encontró la papeleta nos pidió que dejáramos la discusión y nos centráramos en el tema. De modo que la responsabilidad será mía y de quien discutía conmigo. Cierto que no pudo borrarlos, pero Jairo también parece incapaz de borrar ese insulto de caminante que tanto le disgusta y que caminante dice que retira. Estará ausente, pues supongo que si no, una vez que nos hemos puesto de acuerdo en rectificar, lo lógico es hacerlo de verdad y no de boquilla.
Pero estoy convencida de que los dos estaríais encantados de hacer borrón y cuenta nueva ¿me equivoco? Espero que no.
Perdon Jairo pero Talita tambien puede escribir 1000 caracteres por comentario
Adelante.
que quiere decir: "Muchacha, a ti te digo, levántate"
Y tomando la mano de la niña le dice: "Talita kum"
Y se burlaban de él. Pero él, después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña.
Escribo por primera vez en este blog. Solo decir que el artículo me ha parecido precioso, aunque no creo que sea contradictorio lo expuesto con el sentirse redimido y salvado, lo cual me parecería necesario matizar. ¿Es compatible este lenguaje con la visión del artículo?, por que bíblico sí lo es.
Como dice el blogger, es increible que esta visión mucho más acorde con el Evangelio no sea más difundida entre los crisitanos de a pie.
Gracias Jairo.
Entra y les dice: "¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.
Y no permitió que nadie lo acompañara a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
Llegan a cas del jefe de la sinagoga y observan el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos
Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: "No temas; solamente ten fe."
Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: "tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al maestro?"
Él le dijo: "Hija tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad."
Entonces la mujer, viendo lo que había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad
Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho.
Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"
Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: "¿Quién me ha tocado los vestidos?"
Inmediatamente se secó la fuente desangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal.
Pues decía: "Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré"
habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.
y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor
Entonces una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos
Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.
Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: "mi hija está a punto de morir; ve impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva"
Jueves, 16 de febrero
Jesús Mauleón
Pedro Tarquis
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Ana Bou
Francisco Baena Calvo
Jose Luis Cortés
Salvador García Bardón
Asoc. Humanismo sin Credos
Carmen Guaita