Blog de Jairo del Agua

Cuaresma, el descanso del guerrero

25.02.09 | 00:00. Archivado en Religión
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De las películas de mi niñez recuerdo con ternura aquélla en que un valiente guerrero volvía maltrecho y exhausto de luchar con el dragón. En el castillo le esperaba una linda dama que curaba sus heridas, le preparaba una tina de agua humeante y le ofrecía reparadores alimentos.

Para mí la cuaresma se parece a la experiencia del galán de mi película. No ignoro que cuaresma viene del latín "cuadragésima" y significa 40 días. Que tradicionalmente se ha entendido que son los 40 días en que "se preceptúa ayuno y abstinencia en memoria de los cuarenta días que ayunó Cristo en el desierto". Que los clérigos suelen sembrar la cuaresma de reflexiones teóricas un tanto tétricas. Que la liturgia (color morado, ceniza, ausencia de adornos…) y las prácticas cuaresmales (vía crucis, ayunos, procesiones…) insisten en el sentido penitencial.

Pero uno tiene la certeza de que la religión o es positiva o no es nada. Por eso no puedo evitar la alegría de llegar al tiempo del "descanso del guerrero". Buscaré mis heridas, cortaré las hemorragias, me daré un largo y desinfectante baño, obtendré ropa limpia y conseguiré -seguro que lo conseguiré- mejorar mi vida. Después de luchar con diversas clases de dragones todo un año, merezco un descanso para reparar mis fuerzas.

¿Y la dama? ¡Ah, eso es lo mejor! Mi princesa me espera siempre, dispuesta a repetir el proceso de cura y limpieza cuantas veces haga falta. ¿Que quién es mi dama? No lo ocultaré. Mi bellísima dama se llama "determinación de progresar". ¡Cuánta alegría y cuánta paz proporciona esta preciosa enamorada!

Resumiré muy brevemente los pasos de recuperación necesarios para fortalecerse y volver a los desafíos de cada día. Bien podría ser el programa de esta cuaresma:

- Análisis de mi vida: Se trata de un análisis interno, no sólo de mis circunstancias y actos externos. Se trata de un "análisis de sensaciones con contenido sicológico", no sólo de un análisis intelectual. Es mucho más que un examen de conciencia, mucho más que un contraste intelectual de nuestra conducta con las normas establecidas. Se trata de encontrar lo que nos produce "malestar interior" (desazón, inquietud, sufrimiento, angustia…). Los síntomas nos revelan un mal funcionamiento, un desequilibrio, una fuente de dolor.

Cuando estoy enfermo acudo al médico, que reconoce mi cuerpo e identifica la causa de mi mal. Después me prescribirá unos remedios. En mi persona hay más que cuerpo, por eso tengo que aprender a analizar mi interior, identificar el origen de mis malestares y acertar con las soluciones adecuadas. Es muy bueno contar con alguien experto y experimentado que nos ayude a reconocer nuestro mundo interior en esa relación personal que llamamos "relación de ayuda".

- Identificación de mis malos funcionamientos: Es la parte más urgente del análisis. Si no identifico lo que funciona mal en mí, no podré rectificar. Puede, incluso, que esté cabalgando la vida mirando a la grupa. Si no rectifico, seguiré retrocediendo. Es imprescindible identificar mis desequilibrios en los cuatro niveles de mi persona: cuerpo, sensibilidad, yo cerebral (inteligencia-voluntad-libertad) y ser. Sin esa inmersión en mí mismo, sin saber lo que va y lo que no va, es imposible salir de la oscuridad de mi laberinto.

Cuando identifico un problema, tengo mucho conseguido. Si me doy cuenta de que estoy sentado sobre un nidal de hormigas, me levantaré de inmediato para evitarlas. Si me percato de que tengo churretes en la cara, el movimiento instintivo será lavarme.

Identificar los hormigueros interiores es algo más difícil. Pero posible y necesario para salir de los dolores que mis malos funcionamientos me originan. Desde luego es ineludible para conducir mi vida, avanzar y llegar.

- Concretar los medios y actuar: Muchas personas -más de las que suponemos- oran repetidamente con éstas o parecidas palabras: ¡Señor, Señor, que me toque la lotería! Hasta que un día el Señor les contesta: ¡Pero, hijo, al menos compra el décimo! Nos reímos del chiste, sí, pero la verdad es que demasiadas veces pretendemos llegar sin emprender el camino.

Tenemos dentro de nosotros todos los recursos necesarios. Si no avanzamos, es porque no sabemos, no podemos o no queremos poner los medios. "Dios, ordinariamente, no nos da peces sino que nos proporciona la caña para pescar". Sin embargo, muchísimos católicos no sólo abandonamos la caña y reclamamos al Cielo los peces, sino que exigimos que sean asados, rebozados o a la plancha.

Después de encontrar los medios hay que actuar en consecuencia, es decir, hay que utilizarlos. Cuando nos ponemos a pescar, entonces la oración alcanza todo su sentido porque Él pesca a nuestro lado, aunque finja dormir. Esa Presencia, tantas veces olvidada, es precisamente nuestro mejor recurso, nuestra mayor fuerza (1).

Me falta recordar que nuestra naturaleza es progresiva. No se pueden conseguir las metas con sólo identificarlas y desearlas. Hay que caminar lenta y constantemente. Eso se hace decidiendo y actuando. Los actos bien decididos, convertidos en hábitos, irán llevándonos a una vida mejor, más ordenada, más consciente, más feliz (2).

Finalmente, muy poco se puede hacer en este proceso de curación, de limpieza, de puesta en orden, de entrenamiento eficaz, si no estamos asistidos por esa bonita dama que lo facilita todo: la determinación de progresar. Sin su ayuda, sin su compañía, sin su permanente estímulo, será muy difícil estar listo para volver a la lucha con los dragones.

________________________________

(1) "Dios actúa de tal manera que hace que sea obra nuestra lo que es don suyo" San Agustín (Epist. 194 ad Sixtum 5,9).

(2) Un medio, eficaz y comprobado, para recorrer el esquema expuesto es la formación sicopedagógica PRH (Personalidad y Relaciones Humanas) www.prh-international.org Su libro "La persona y su crecimiento" os será también de gran ayuda.

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8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Guerrera del antifaz 09.03.09 | 12:04

    Ciertamente, caridad, ayuno y penitencia son "los aperos" necesarios para vivir la Cuaresma. Pero [como bien dice Ramón Hernández] el ayuno y la penitencia sólo tienen sentido desde la Caridad.
    Al fin: Dios es Amor y lo demás son ayudas, mediaciones, caminos, para aprender a amar. Para despojarnos del corazón de piedra y acoger el de carne que Dios nos regala a cada instante.
    Nuestro destino es la plenitud del Amor: llegar a amarnos unos a otros como Él nos ha amado. Y la Cuaresma es una etapa de "descanso" en la misericordia de Dios para reponer fuerzas y llenar el corazón con el vino nuevo que nos trae Jesús.
    Nada más y nada menos.
    Saludos cordiales, amigo Jairo. Seguimos caminando con la alegría de sentirnos amados por Dios.
    Ay!, si de verdad conociéramos el Don de Dios ...

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 07.03.09 | 10:52

    ... (Continúa).
    La "absitencia" será solo positiva si, en vez de verla como privación de determinados manjares, la interpretamos como privación de lo superfluo con el ánimo de ahorrar para socorrer a los necesitados. Vivimos tiempos de aguda crisis que convierten todo el tiempo de muchas familias en tiempo cuaresmal, pues las somete a una abstinencia sin paliativos que, además, las convierte de actores en receptores de caridad.
    En cuanto al "ayuno", deberíamos traducirlo por "austeridad". No se trata de "alinear" el cuerpo con privaciones, sino de consumir moderadamente para dejar algo para los demás. Todos tenemos derecho a vivir, a vestirnos, a cobijarnos y a comer. La idea positiva que subyace en "ayunar" es la de "compartir".
    En resumen, un cristiano no pude dar un paso sin estar impregnado de "caridad". Esa es nuestra dama bellísima, el confortable pecho Paterno, el único sentido positivo que debe tener todo comportamiento cristiano. La clave: Cuaresma = Caridad.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 07.03.09 | 10:38

    Por viaje, acudo tarde a esta cita. Poco importa. Jairo, muy bonita y fecunda la metáfora de la Cuaresma como reposo del guerrero maltrecho y malherido, mimado por su bellísima dama. Creo que Unamuno expresó de forma inigualable la misma idea, recogida en la lápida de su nicho salmantino: "Méteme, Padre Eterno, en tu pecho, / misterioso hogar/. Dormiré allí, pues vengo deshecho/ del duro bregar". La vida, duro bregar; el refugio, el pecho Paterno.
    Para un cristiano todo el tiempo es Adviento y Cuaresma. La esperanza nutre el Adviento y la rectificación de la conducta, la Cuaresma. Si "absitencia" y "ayuno" indican el camino cuaresmal, para que este sea realmente "camino de progreso" ambos deben traducirse, como todo lo cristiano, en "caridad". Tal vez "caridad" hubiera sido el nombre apropiado para la "dama enamorada", nombre, por lo demás, muy femenino y poético frente al más prosaico e intrincado de "determinación de progresar" que tú, Jairo, le das. (Sigue)...

  • Comentario por Terete 28.02.09 | 19:35

    (sigue) ¡Qué Dios tan humano tenemos los cristianos! ¿Puede ser más humano el ayuno que El aprecia,en contraposición al ayuno que rechaza? No,no es ninguna proclama comunista.Es el profeta Isaías quien habla así: “Los días de ayuno solo os preocupáis de vuestros intereses y hacéis trabajar más duramente a vuestros obreros.¿Os pensáis que ayunar es poneros de luto durante un día, ir cabizbajos y sentaros sobre la ceniza vestidos de saco? El único ayuno que yo aprecio es éste: saca y deja marchar a los que has metido en la cárcel injustamente.Desata a los que tienes sometidos bajo el yugo,libera a los oprimidos,destruye los yugos de toda clase.Comparte tu pan con los que pasan hambre, acoge en tu casa a los pobres y vagabundos,no los rehuyas,que son tus hermanos” Y sigue diciendo de manera sorprendente que, si hacemos esto, estallará en nuestra vida la luz del alba y de inmediato se nos curarán todas nuestras heridas. O sea que seremos los primeros beneficiados. Difícil pero hermoso...

  • Comentario por Terete 27.02.09 | 12:50

    Jairo, citas otra de las frases geniales de S.Agustín. Estoy convencida de que si somos capaces de mejorar y crecer por dentro, es desde lo que somos y tenemos como don. Pelagio pensaba lo contrario de Agustín: que nos salvábamos gracias a nuestros esfuerzos. Yo me quedo con Agustín. Dejarle hacer al Espíritu es verdaderamente un descanso. No hace falta que me mate a penitencias, sino que me “determine” (término muy jesuítico-ignaciano, por cierto) a enderezarme de mi curvatura narcisista y me aventure a abrirme al sol y al viento del Espíritu que, sin duda, me desmontará algunos tinglados con los que me he construido en falso. El Espíritu, que es “el amor derramado en nuestros corazones” nos hace pasar –convertir- del yo egoísta y posesivo, al tú y al nosotros humanizadores. Por eso es tan actual el mensaje del profeta Isaías que hoy mismo nos ofrece la liturgia sobre el ayuno que quiere Dios. Es verdaderamente un revulsivo, propio de un comunista -podría pensar alguien- (seguiré)

  • Comentario por Terete 27.02.09 | 12:13

    Qué bonito artículo. Se le puede llamar “cuaresma alternativa”, desde la perspectiva de “una religión humanizadora,positiva,luminosa y alegre” -como dice Jairo en otro lugar- porque si no es así no es más que una instalación en lo tétrico, una concesión a esas pulsiones de muerte que,según Freud actúan en nosotros -junto con las pulsiones de vida-. En el Jesús del Evangelio no hay nada de eso. Claro que habla de ayuno pero ¡desde qué impulso de vida y creatividad nos dice que cuando ayunemos nos lavemos la cara y nos perfumemos! O sea, que nada de ir dando pena por ahí con nuestras ojeras y caras demacradas. Al contrario,nos invita a presentarnos ante los demás oliendo a primavera. A eso huele este artículo,Jairo. Y no es que le quites hierro ascético a la cuaresma porque ¡vaya si es exigente lo que nos propones:! “La determinación de progresar... con un análisis de mi vida, identificando mis malos funcionamientos... concretando medios para actuar”. Casi nada...pero ¡tan liberador!

  • Comentario por Guerrera del antifaz 26.02.09 | 11:55

    Realista y esperanzadora reflexión sobre la cuaresma.
    Solo que yo, la guerrera que llega exhausta del combate y la lucha interior, también necesito un galán que me ayude a reparar fuerzas. Que me prepare el baño, que me alimente y cure mis heridas.
    Como la Determinación es, por supuesto, femenina y la Voluntad también (¿por qué será?), entonces mi galán será el mismo Cristo.
    Él sanará mis heridas, me alimentará con su pan, me limpiará y saciará mi sed con el agua viva que hará brotar de mis entrañas secas.
    Él me espera en lo más íntimo de mí misma (como decía San Agustín), en lo escondido. Allí me repondré durante cuarenta días y allí, en lo profundo, tendrá lugar la transformación de mi ser. De esa manera, si yo cambio, cambiará el mundo, cambiará el cosmos y vendrá por fin el Reino.

    Gracias Jairo, por el regalo de tus artículos, trocitos de tu alma que nos das por entregas.

  • Comentario por Mª Pilar García 25.02.09 | 21:23

    Ciertamente, la más fuerte experiencia que puede realizar el ser humano; es, la "bajada" a su propio pozo interior, para poder crecer como persona, beber del agua de la ¡Vida! y encontrarse con aquel "aliento" de Dios, que todo ser creado lleva consigo, como el más valioso tesoro.
    ¡Gracias Jairo! mª pilar

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