Blog de Jairo del Agua

Las caretas con que vivimos

16.02.09 | 00:00. Archivado en Educación
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En las carnavaladas modernas algunos se disfrazan de aquello que habrían querido ser y no han sido. Otros se apropian de personajes o símbolos para ridiculizarlos. Otros, finalmente, buscan la ocultación para conseguir impunidad y anonimato a su conducta desinhibida, abusiva, grotesca o delictiva. Sin embargo, estos desahogos puntuales tienen menos repercusión en nuestra personalidad que los disfraces que nos fabricamos para vivir, habitualmente subconscientes.

En la vida ordinaria solemos usar distintas caretas que podemos sintetizar en estos cuatro tipos: la negra, la negra con purpurina, la brillante y la transparente.

1.- La careta negra es la de quien se ve y se muestra en negativo. Quizás reconozca en sí algún rasgo positivo "pero"... siempre relativiza y neutraliza lo positivo. La imagen de estas personas se estructura a partir de lo negativo y de sus carencias. Con frecuencia el origen estuvo en la comparación con un hermano o en una educación exigente en vez de estimulante, que subrayó los fracasos exigiendo siempre más. Puede enraizarse también en un gran fracaso o en una serie de fracasos en edad más avanzada. Si nadie le ayuda a encontrar su caudal positivo, dudará de sí mismo y se hundirá en la negrura de su imagen negativa.

Estas personas carecen de confianza en sí mismas porque no encuentran nada en qué apoyarse. Eso no les impide llevar adelante lo que emprenden pero no se atribuyen el mérito sino que lo achacan a la suerte, a los otros, etc. No se sorprenden nunca de sus fracasos o sus defectos, como si siempre los esperasen. Esto refuerza su imagen negativa, aunque no la acepten ni sean muy conscientes de ella. Hay quien la sublima bajo el concepto de humildad y encuentra una compensación en el reconocimiento de su falsa virtud.

2.- La careta negra con purpurina la portan quienes se supervaloran para defenderse de lo negativo. Ellos se reconocen con sombras y luces pero la forma de defenderse cuando les critican es lo que hace decir a los otros que son muy orgullosos, que viven sobre zancos. Se descubre fácilmente a estas personas por la "desproporción" con que se defienden de lo negativo, real o supuesto.

Detrás de esta careta hay una "gran inseguridad" con raíces en un pasado doloroso. En realidad su imagen es negativa, pero la ocultan tras grandes chorreras de purpurina dorada. Se defienden de su secreta imagen negativa con una artificial y exagerada estima. Ante los demás pueden pasar como orgullosos, vanidosos o chulos, cuando en realidad son pobres personas sin una autoestima real.

3.- La careta brillante se la encajan a fuego quienes se sobrestiman siempre. Tienen un concepto muy elevado de sí mismos y se afanan a toda costa para que los otros les vean brillar. Su vida se organiza en torno al "éxito social".

El origen pudo ser un ambiente familiar preocupado solamente por el éxito, en el que al niño se le valoró por sus triunfos sociales, escolares, deportivos, etc. sin que importasen los medios empleados o su auténtica personalidad. Se puso el acento sobre el "parecer" y no sobre el "ser". Esta influencia se acentuó por un sistema educativo y social que valora el éxito intelectual (culto a los títulos) y el éxito social (culto a la carrera, a las relaciones, a la buena posición). Dentro de estos ambientes el niño, el joven y más tarde el adulto no se estructura sobre "lo que es" en su fondo sino sobre lo que los demás aplauden. No se apoya en sus propios cimientos sino en la quebradiza peana de los otros. No se preocupa de su realización personal sino de su actuación teatral y su hambre de aplausos.

Detrás de estas tres caretas hay inseguridad subconsciente, una personalidad sin cimiento, un ser atrofiado. Estas personas son sicológicamente enanas, les es imposible apoyarse en sí mismas para existir y avanzar en la vida. Esta inseguridad se compensa con los éxitos (o con la apariencia de virtud, que también es un éxito), por lo que el hambre de gloria se acentúa. Si el individuo está bien dotado y nunca tiene fracasos, esto puede durar toda la vida, aunque con una sensación de vacío e infelicidad. Cuando fracasan vuelven a empezar, salvo si el fracaso es demasiado grave. Entonces viene el derrumbamiento y la depresión.

La relación con los demás no es armoniosa, desprecian a los débiles (o no virtuosos), a los que no tienen éxito. Hay "dependencia" de las personas cuyas opiniones pesan. Hay "incapacidad para aceptar la interpelación de los otros" porque falta solidez interior. La respuesta a quienes les cuestionan es la ironía, el desprecio, la suficiencia, la justificación o la prepotencia. A veces la humillación propia, que oculta la "prepotencia de la virtud". Esta última es una forma sutil de prepotencia: la de sentirse y hacerse ver "mejores" que los otros. Estas personas se reconocen algún defecto, pero sólo porque es de buen tono tener algo que reprocharse. Sobrevaloran la importancia de los modales refinados a los que estas personas son sensibles en exceso.

4.- La careta transparente, para terminar, corresponde a quienes tienen una imagen normal, ajustada a la realidad de su persona. Las caretas anteriores son opacas y buscan aparentar. La transparente se estructura a partir de lo que uno es realmente, ni más ni menos. Las personas que la consiguen se perciben hechas de riquezas y sombras. Pueden caer en la tentación de aplicarse algún colorín o tiznón pasajeros, pero se desmaquillan con rapidez cuando se detectan embadurnados. Su verdad de fondo les apasiona y sirve de guía.

Frente a los otros no tienen dificultad en reconocer tanto sus riquezas como sus límites. Los reconocimientos positivos no les provocan euforia. Los comentarios negativos no les llevan a la desvalorización o a la duda sobre sí mismos. La percepción de su imagen no es rígida ni fija. Su imagen cambia y evoluciona porque integran en ella los elementos nuevos, consecuencia de sus descubrimientos y sus cambios. Frente a las críticas son capaces de dejarse cuestionar sana y serenamente sin buscar la justificación. Son capaces de discernir el valor de sus actos y de sus actitudes sin alienarse a los otros y al ambiente.

Paradójicamente estos últimos -menos protegidos porque no ocultan su personalidad- se suelen sentir más felices dentro de la naturalidad y verdad de sus sonrisas o sus lágrimas, sus lindezas o sus arrugas.

¿Con cuál de ellas quieres vivir?

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14 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Andrés Buedo Ballesteros 02.06.09 | 17:47

    Amigo Jairo del Agua, acabo de imprimir tu ¿ A QUIEN ORAMOS IV ? y de leerlo ¿que te voy a decir que no sepas como he reaccionado?. Parece mentira que haya personas que les parezca mal: pues yo respeto a todas estas personas, pero no comparto con ellas su forma de pensar. Estoy totalmente de acuerdo con tu "el ser humano es progresivo". Ya debemos quitarnos de la cabeza "esto es lo que me enseñaron mis abuelos " pues tenemos una nebulosa en la cabeza que yo creo debemos olvidarlo porque, ya nos estas abriendo los ojos para hacerlo. Que Dios te dé sabiduria y fuerza para seguir enseñándonos cosas.
    Paz y bién. Recibe un abrazo Andrés

  • Comentario por ANGELICA 20.02.09 | 22:21

    ah....! la careta transparente, quien pudiera!!!!
    dice un poeta argentino de seudónimo ALMAFUERTE

    "El mundo miserable es un estrado
    donde todo es estólido y fingido,
    donde cada anfitrión guarda escondido
    su verdadero ser, tras el tocado...."

    cuanto en mi vida ha cambiado Jesús!!!
    no fue fácil pasar del cinismo de estos versos
    al abrazo eucarístico.
    El CARNAVAL es un exorcismo social del mal
    asi lo entienden los pueblos andinos de América
    que mucho saben del maligno
    en sus mas sutiles formas
    por ejemplo: hoy TARTAGAL llora sus muertos y su destrucción a causa del desmonte del bosque nativo ¿por quién?
    por la tradicional familia de Homero Bibiloni quien autorizó cifras récord de talado de arboles para forestar con especies foráneas .¿quien es? nuesro SECRETARIO NACIONAL DE MEDIO AMBIENTE
    que siga el "corso"dice el tango - Angélica

  • Comentario por Terete 19.02.09 | 12:15

    ¡Ah! Se me olvidaba "confesarme" y recibir vuestra "absolución"… Resulta que yo, que tanto defiendo las no-caretas, firmo los comentarios con pseudónimo. Aunque las razones por las que lo hago me parecen válidas, acepto esta y otras muchas incoherencias que descubro en mí. Por otro lado, creo que tampoco hay que obsesionarse por la coherencia-transparencia pura, que no la alcanzaremos nunca del todo. Ya ves, Jairo, lo que da de sí tu artículo. También te comento que la careta que me ha parecido más peligrosa es la brillante. Qué pena construir nuestra personalidad sobre lo que los demás nos aplauden y qué miedo las consecuencias en nuestras relaciones con los demás: esa prepotencia y ese fariseísmo de creernos mejores… Es un buen toque de atención...

  • Comentario por Terete 19.02.09 | 11:28

    Se pueden hacer comentarios a los comentaristas ¿no? Todos dicen cosas preciosas que me ayudan. Mª Pilar García, ¿tú sabes la transparencia que transmites con solo expresar con esa espontaneidad lo del colorete? Sí mujer, ponte el que quieras, que ya dice Martha que nos tenemos que gustar y yo añado que “por dentro y por fuera”, solo que, para gustarnos por dentro, no hace falta que nos "maquillemos".
    Mª Pilar Segarra dice “A mi me parece que la trasparente no es careta, ya que no protege ni oculta” ¡Anda, si es verdad! La transparente es una no-careta, es sencillamente ser lo que se es sin aparentar lo que no se es.
    Ramón, cuánto sabes y qué discretamente lo demuestras. Gracias también por recordarnos el lado positivo del carnaval y al mismo tiempo por nombrar la crisis, creo que no podemos permitirnos ciertas alegrías si son superfluas, cuando muchos a nuestro alrededor necesitan lo básico para sobrevivir. Gracias a todos y todas.

  • Comentario por Terete 19.02.09 | 11:14

    ¡Qué interesante, Jairo, tu artículo! Desde muchos puntos de vista: el psicológico que nos ayuda a conocernos y construirnos como personas; el social, que nos sitúa entre los demás, en interacción; el familiar y grupal y el de la convivencia a todos los niveles… Si fuéramos por el mundo con la sinceridad en los labios y con el corazón en la mano, lo transformaríamos, como se transforma nuestro pequeño entorno cuando nos situamos así, en autenticidad, aunque nos caiga algún palo de vez en cuando. Es que si necesitamos tanta protección, la cosa pasaría de careta -que solo es la cara- a coraza -que es todo el cuerpo, interior, claro, ya nos entendemos. He disfrutado mucho con el artículo y también con los comentarios, todos dicen cosas preciosas. Alguien nos llamó tus “parroquianos”, pues yo estoy muy orgullosa de pertenecer a esta “parroquia” que me enseña y me enriquece mucho. (sigue)

  • Comentario por Martha, desde Lima 19.02.09 | 03:44

    ¡Vaya tema Jairo!
    Seguro que -queriéndolo o no- todos nos "encaretamos" más de una vez en nuestras vidas. Por algo dice una canción que la vida es un carnaval.
    Pero el tema, aunque cierto, no deja de ser tristón. Porque pobres seres somos (en el buen sentido de la palabra!!, nadie se ofenda) y quien se pone consciente o inconscientemente una careta no deja de vivir la pena o la desazón de sentirse no capaz o digno de mostrarse a cara "limpia y pelada", como se dice por aquí.
    Mi deseo para todos y para mí : que nos guste nuestro ser, con sus linduras y sus feúras, lo suficiente como para salir por la vida sonriendo a los que encontramos.
    Abrazos y buenos recuerdos,
    Martha

  • Comentario por Juan 18.02.09 | 12:43

    ¿Y si celebrásemos un carnaval al revés, un carnaval sin caretas?. Un carnaval de almas desnudas, como hizo San Francisco, loco por Dios, cuando se quitó las vestiduras ante el obispo Guido de Asís y las devolvió a su padre, como expresión de su deseo de vivir en la más absoluta pobreza interior y exterior.
    Esto es la cueresma, una conversión del corazón que nos lleva a quitarnos las caretas y reconocer que polvo somos, aunque del polvo resucitaremos.

  • Comentario por Jairo [Blogger] 18.02.09 | 10:01

    No todo cabe en un artículo. La continuación, al detectar nuestra "imagen real o embozada", es emprender el largo camino de la madurez y la libertad. Demasiado tema para un artículo, aunque todos los míos apuntan en esa dirección.

    Nada hay en el artículo de peyorativo o descalificador. Símplemente resumo las cuatro imágenes con que las personas nos presentamos ante nosotros mismos y ante los demás. A nadie se juzga, se describe solamente. Y conviene llamar a las cosas por su nombre para entendernos. Un médico te dice tu enfermedad y no por eso te juzga, todo lo contrario, busca curarte.

    Muchos cariños desde Madrid, Carmen.

    Jairo

  • Comentario por carmen Molina 18.02.09 | 02:55

    Estimado Jairo.
    Paz y bien.

    Muy interesante la información de las caretas. Por supuesto que todas y todos querríamos llevar "la careta transparente"
    Más todas las personas somos fruto de nuestro ambiente familiar,de amigos, educación, clase social etc...

    Hay un cierto tono en el articulo, algo peyorativo que descalifica y condena a las personas que llevan las caretas negras,al referirse a esas personas como "enanas" y "atrofiadas". Me parece más respetuoso y amable decir que ha habido en ellas falta de desarrollo personal debido a su entorno.
    Encuentro que faltó en el articulo orientación para como poder sacarse las caretas negras y colocarse la transparente.

    Un saludo perfumado de respeto y cariño.

    armen


  • Comentario por María Cristina Di Nardo 18.02.09 | 01:32

    Querido Jairo:No puedo elegir ninguna careta.Las he leído varias veces y en parte de cada una de ellas me siento identificada.Si tomo esas partecitas ,de las 4 que ofreces, conformaría una propia.La llamaría "Chispita". o"Lucesita"o "Estrellita" o algo relacionado con la transparencia. ¡¡Muchas gracias!!.Como siempre me has ayudado a reflexionar.Lo que sí te podría explicar que mi careta es una, cuando estoy con los niños en el consultorio,otra ,cuando doy una conferencia antre extraños y la verdadera,compendio de las cuatro tuyas,es como tal cual me muestro ante mi esposo,mis seres queridos,mis amigos . CREO TENER UN PORCENTAJE MAYOR DE LA TRANSPARENTE ¡¡por suerte!!Un fuerte y apretado abrazo

  • Comentario por La careta transparente 18.02.09 | 00:55

    No me gusta el Carnaval porque me desagrada el disfraz, la caricatura, la chanza y la burla, la conducta deshinibida sin control, y sobre todo no me gusta esconderme bajo ninguna careta añadida.
    Cada uno tiene la suya que es su personalidad. Todos la vamos fabricando en nuestro ámbito mientras crecemos porque la necesitamos sobre todo como defensa. Pero llega un momento en la vida que debemos comenzar a quitarnos las caretas y a medida que la vamos haciendo transparente -pues nunca podremos deshacernos del todo de ella- nuestro ser interior saldrá a la luz. Y veremos la belleza que ocultaba el antifaz.
    La vida es un gran carnaval que no llama la atención porque nos acostumbramos a la mentira, al engaño, al maquillaje, al liftin del alma. El Carnaval es por tanto, una ocultación sobreañadida, una sobreactuación para distraernos de la cruda realidad vista desde el humor como si las comparsas no fueran el pan nuestro de cada día.
    ¿Por qué no jugamos a ser sinceros?. Es ...

  • Comentario por Ma Pilar Segarra 17.02.09 | 06:40

    A mi me parece que la trasparente no es careta, ya que no protege ni oculta. Al leerlo me ha hecho pensar si en todos los medios podemos presentarnos con la cara (la persona) sin protección alguna o si prefiero en algunos casos mostrar, según señalas por inseguridad, la careta brillante o con colorines o tal vez la negra con purpurina. Creo, como dice Ramón, que es fácil identificarse con ellas en diferentes momentos.
    Gracias, me he quedado reflexionando sobre el rostro que muestro, el que quiero o puedo en un momento mostrar. Sobre lo que me lleva a ocultar la verdad de lo que soy y presentar un rostro distorsionado que por alguna razón quiero que los otros perciban.

  • Comentario por Ramón Hernández Martín 16.02.09 | 22:27

    Digamos como apertura que el Carnaval, a pesar de sus connotaciones negativas, por mor de su ingenio, colorido e imaginación resulta hoy, por lo general, una fiesta bonita, animada, con raudales de humor, divertida. Imagino que este año la tristeza, inherente a la terrible crisis que padecemos, zafará muchas expectativas y achicará los ánimos.
    Por lo demás, recordemos que el mismo concepto de "persona", tan básico para nuestra cultura y para cimentar nuestros derechos, equivale a "máscara" o careta. Me parece que las cuatro descripciones que hace Jairo, más que un estudio científico o psicológico, son algo así como una caricatura que exagera intencionamente algún rasgo particular de los seres humanos. En realidad, es posible que todos podamos identificarnos, en un momento u otro, en una situación u otra, con todas ellas. Bajo este punto de vista, es muy rico y aleccionador leer todas esas matizadas descripciones y que cada cual vea dónde le aprieta su zapato. Gracias, Jairo.

  • Comentario por Mª Pilar García 16.02.09 | 19:15

    Certero comentario, muy rico en su contenido, veraz, comprometido con el ser que cada uno somos he intentamos a veces "camuflar" ante los demás.
    A mi me encanta llevar la "cara" limpia, tal cual, y un corazón transparente; pero a veces... para ocultar una ojeras por cansancio, dolor, trabajo; me animo la carucha con un poco de "color" queriendo ocultar a los demás (en especial familia) el momento que paso; mostrar un rostro más saludable. Otras veces, para "conquistar" una sonrisa, un gesto amable, un apoyo humano... ¡ya sé! es mejor no llevar nada de nada, presentarse tal cual un@ es... y eso me gustaría hacer siempre... pero un poco de colorete, para estar mejor... ¿no está mal, verdad? ¡Gracias Jairo! me encanta como presentas los temas que nos dejas compartir contigo. Un abrazo entrañable. mª pilar

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