Nuestros hijos ya han vuelto al colegio, a la formación profesional o a la universidad. Este año me he visto sorprendido con la exigencia a los padres de cursar asignaturas propias y específicas. Sin ellas -me dicen- será imposible que mis hijos se desarrollen emocional e intelectualmente. Estoy alarmado. Ahora resulta que el que tengo que formarme soy yo. El aprovechamiento y desarrollo de mis hijos -me aseguran- depende de mí, de mi mujer y del entorno familiar, además de la concurrencia de su esfuerzo.
Dicen que soy un poco brujo. No sólo porque suelo intuir el fondo positivo de las personas sino porque presiento el futuro. ¡Se equivocan! Lo mío no es brujería, es sentido común. Hay cosas que se ven venir.
Ahora resulta que la actual crisis global nace de la "codicia". Y hasta un eminente banquero diagnostica que la causa son los "excesos". ¡Es urgente, dicen, refundar el capitalismo! ¡Hay que limitar prebendas y pernadas de los magníficos! ¡Hay que volver a la realidad y salir de los fuegos fatuos!
Vuelvo a ofrecer esta reflexión -escrita también hace años- por si cae en manos de algún político inteligente y se la apropia. No me importaría. Porque, efectivamente, el capitalismo salvaje y el neoliberalismo a ultranza son por sí mismos "excesos" que la Humanidad no se puede permitir y que necesitan unos límites claros, razonables y éticos. Ahí va mi reflexión de entonces por si arroja luz al futuro.
Hace tiempo que escribí este artículo pero resulta que está de plena actualidad. El cardenal Marc Ouellet (relator de la Asamblea General del actual Sínodo de Obispos) acaba de declarar solemnemente: “La Iglesia católica pierde numerosos fieles que emigran a otras iglesias o sectas por las malas homilías y la carente predicación de los sacerdotes”. En su largo discurso el cardenal canadiense afirmó rotundamente: “sentimos la insatisfacción de numerosos fieles con respecto a cómo se predica”. Por fin la Jerarquía pone el altavoz a las continuadas quejas de muchos católicos.

En tiempos de oscuridad siempre nacen estrellas que iluminan y orientan. Ha habido épocas de mártires, de fundadores monacales, de predicadores, de teólogos, de misioneros, de místicos, de formadores, de solidarios ayudadores, etc. Así se ha ido tejiendo la historia de esta Iglesia nuestra hasta conseguir un brocado de sublime belleza y variedad. Véase, si no, la multicolor pluralidad de instituciones, movimientos y grupos integrados en el mosaico eclesial.
Jairo del Agua es escritor, católico, laico, padre de familia, orante por vocación y enamorado del Pueblo de Dios, es decir, de la Iglesia. Prematuramente retirado de sus funciones directivas en una empresa multinacional, se dedica ahora -casi exclusivamente- a lo que él llama su "misión virtual": la ayuda a otros a través de sus artículos y charlas, además del acompañamiento personal a quien se lo solicita.
Aspira a la "sabiduría de los sencillos", aunque cuenta con una amplia formación universitaria y una sólida andadura espiritual. Sus pasiones son la búsqueda del verdadero rostro del Padre y el amor a su Pueblo. El resultado lo comparte sin ningún pudor y con total transparencia en sus artículos, que él llama "confesiones de un católico en proceso de conversión".
La formación que más le iluminó y transformó en su edad adulta -nos cuenta- fue la Sicopedagogía del Crecimiento, porque le ayudó a comprender, actualizar y "encarnar" su larga búsqueda espiritual. La Sicología -dice- es herramienta esencial para la arcilla humana y la oración profunda es el horno.
Le preguntamos por su motivación para abrir este Blog. La respuesta es inmediata y rotunda: "la misma por la que hablo y escribo: hacer el bien, ayudar al crecimiento humano y cristiano de los que buscan sinceramente".
En este Blog podréis seguir sus artículos sobre varios temas y, en especial, sobre una religión humanizadora, positiva, luminosa y alegre que es, según Jairo, la que mana del Evangelio.
¡Bienvenido a bordo! ¡Que se cumplan tus deseos!
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Observaciones del autor:

Este no es un Blog al uso. Aquí no veréis noticias o chismes eclesiales, ni comentarios de actualidad, ni historietas personales, ni erudiciones sabias, ni comentarios sublimes. Solo encontraréis sencillas reflexiones -meditaciones las llaman algunos- sobre temas esenciales de la vida: religión, matrimonio, familia, educación y trabajo, resumidas para vosotros por un buscador sincero.
Tal vez añada algunas colaboraciones, muy seleccionadas, de terceras personas que escriben también desde el corazón y la experiencia. Por tanto, no es un Blog para ojear sino para leer sin prisas, dispuesto a dejarse desinstalar y a disfrutar desde el fondo. Lo que aquí encontraréis serán ralladuras de vida, por si os ayudan a reconocer un camino de humanización personal y social.
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Me considero un modesto "aguador" que suministra gratuitamente un vasito de agua limpia y fresca a quien va de camino. O un "coleccionista de rayitos de luz" que alberga la secreta esperanza de que alguno ilumine conciencias y suavice heridas.
Poca cosa, pero es lo máximo a que podemos aspirar los seres mínimos e ignorantes.
¡Ojalá este Blog te aporte luz, agua y color, es decir, vida!
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Y si prefieres leer en papel, aquí tienes un libro que te gustará:

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Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo