Blog de Jairo del Agua

¿A quién oramos? II - (Beneficios de la oración de petición)

18.06.18 | 00:00. Archivado en Religión

Me había quedado en que la oración no es para mover a Dios, sino para movernos a nosotros, como afirma rotundamente san Agustín.

¿Contradice eso al Evangelio? En él se lee claramente: "Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá. Porque el que pide recibe; el que busca encuentra, y al que llama se le abre" (Lc 11,9).

Para empezar, esas palabras me parecen una preciosa llamada a la constancia. Nada se construye sin permanecer en el proyecto. No se puede llegar sin permanecer en el esfuerzo de caminar. Quien pide, busca o llama está identificando sus aspiraciones, sus objetivos, y es lógico pensar que estará dispuesto a poner los medios para alcanzarlos.


Lo confirma la "parábola del juez injusto" (Lc 18,1). Una lección magistral sobre la perseverancia y NO un retrato del rostro de Dios, en nada parecido a un juez injusto y comodón.
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La súplica tiene además más ventajas:

1. Reconocemos a Dios, su existencia, su superioridad, su cuidado.

¿Qué gritamos instintivamente cuando tenemos un dolor o un disgusto? ¡Ay madre! Aunque ella no esté, incluso aunque haya muerto. Llamamos instintivamente a nuestro apoyo, nuestro auxilio, nuestro amor. Eso nos consuela y sostiene sicológicamente.

Cuando una parturienta grita no es que pida nada, puesto que está rodeada de sus cuidadores y tal vez de su esposo. Grita por el esfuerzo de alumbrar una vida. Es el instintivo desahogo, el impulso para su esforzada aventura.

Algo parecido ocurre o debería ocurrir cuando suplicamos a Dios: "Gritamos mientras empujamos". Quien invoca se hace consciente de esa Presencia invisible que nos rodea, nos tutela y nos impulsa desde dentro. Él conoce, mejor que nadie, nuestra sicología y por eso nos dice “pedid”, agarraos, cógete de mi mano y... camina.
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2. Reconocemos nuestras necesidades (con humildad nos confesamos limitados, pobres, frágiles, ciegos, inconstantes…) e identificamos nuestras aspiraciones (deseamos ser buenos, generosos, pacíficos, justos, fuertes, sabios...).

Eso es un gran avance porque nuestra vida suele estar embarrada en la inconsciencia y sólo las necesidades instintivas nos son evidentes. El identificar nuestras aspiraciones y necesidades es el primer paso para poner los medios y actuar. El más importante: mantener el rumbo (constancia).

La oración nos recordará que no estamos solos, que Él rema a nuestro lado, nos sostiene, nos ilumina, nos abraza y nos protege siempre, siempre, siempre.
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3. Reconocemos las necesidades de los otros y nuestra aspiración a colmarlas. Así expresamos nuestra solidaridad, nuestro cuidado, nuestro amor gratuito. Eso abre el corazón, amplia nuestra mirada, pone nombre a la ayuda y nos predispone a actuar.

La "oración de petición", cuando la vivimos bien, nos pone en nuestro sitio: Seres pequeños y limitados pero llamados a la inmensidad. Oscurecidos pero en camino hacia la luz. Temerosos pero a la conquista de seguridad. Apretados por el tiempo pero con vocación de eternidad. Sumergidos en los vaivenes de la vida pero abrazados por la paz en nuestro mismo centro.

La súplica nos alienta, nos motiva, nos sumerge en las aspiraciones profundas, nos ayuda a conocernos, a acercarnos al tesoro interior. Quien aspira -por ejemplo- a ser pacífico pedirá paz. Con esa petición estará descubriendo y alimentando la paz de su interior que clama por crecer y manifestarse. Podría afirmarse: “Dime qué pides y te diré quién eres”.
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4. Conclusiones: En síntesis, la bondad de la oración -de toda oración- se manifiesta en estos tres efectos:

- ACTUAR frente a lo remediable (somos nosotros los protagonistas y administradores de nuestra vida libre y autónoma).

- ACEPTAR lo que no tiene solución (como una muerte).

- APRENDER de lo ocurrido (un descalabro económico, un accidente, una mala decisión, una muerte o enfermedad).

- ENVOLVERSE, es decir, dejarse acoger, amar e impulsar por esa Madre que nos habita y sostiene. Una de mis jaculatorias más repetidas es: "En ti somos, nos movemos y existimos" (He 17,28). Es muy gratificante hacerse consciente y cierto de que no estás solo, que te desarrollas en el líquido amniótico del seno de Dios.

Nadie conoce los planes divinos, se nos van mostrando a medida que caminamos: “Mis planes no son vuestros planes, ni vuestros caminos mis caminos” (Is 55,8). Lo que NO quiere decir que debamos dimitir de nuestra inteligencia, libertad y autonomía para colgarnos de un "dios niñera" que ya nos llevará en su carrito de bebé. La vida y la madurez nos la tenemos que currar nosotros mismos con las herramientas (talentos) que se nos han dado.

Nos da mucha seguridad, paz y gozo sabernos dando pasos de regreso al Padre, estar convencidos de que "todo es para bien de los que aman al Señor" (Rom 8,28). Pero amar al Señor significa TRABAJAR en su "viña terrenal", ADMINISTRAR nuestros talentos, DECIDIR sabiamente a la luz de la inteligencia y posibles apoyos humanos a nuestro alcance.

Esa frase bíblica lo que nos asegura es que "Dios siempre rema a nuestro favor y todo nos lo tiene preconcedido". No sería Dios si fuera un "prestamista a plazos" con precio e intereses. Pero es a nosotros a quien corresponde orientar y administrar nuestra existencia autónoma y libre.
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Eso es realmente lo que "recibiréis": Luz, Energía, Paz y Gozo. Y no exactamente el objeto de vuestro capricho, necesidad o congoja.

Se explicita en este otro pasaje: "Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa" (Jn 16,24). Porque las consecuencias de la oración son alegría, luz, paz interior e impulso para actuar. Y no necesariamente que el niño apruebe o te toque la lotería. Ni siquiera que se te cure la rodilla (para eso están los médicos).

En realidad nos está diciendo: "abridme y os saciaré", equivalente al "estoy a la puerta y llamo..." (Ap 3,20). Cuando uno se decide a abrirle de verdad, la “oración de petición” decae. Entonces rezas “Señor ten piedad” pero en realidad estás sintiendo “Señor abrázame” o confirmando “Señor TÚ tienes piedad”. Y en verdad que te sientes abrazado y seguro.

Estoy hablando de la oración de petición interiorizada, sentida, personalizada. La otra, la rutinaria, distraída e interesada, sirve para muy poco o para nada. Y, por supuesto, la superstición es pura imaginación baldía (cadenas de fotocopias o PPS, comerse o coleccionar imágenes, los fetiches religiosos de las iglesias, los milagros garantizados, las canonizaciones a la carta, las peticiones a los santos, las peticiones de salud o dinero, etc.).

Hacer “oración de petición” es zambullirse en el regazo del Padre y dejarse sentir su misericordia, su cuidado, su amor. Como el grano de trigo se hunde en la madre Tierra para descubrir su potencial de vida y multiplicarse, así el ser humano necesita sumergirse en el corazón de Dios, sentirse ínfimo y efímero ante su Creador, para poder abrirse al impulso de Vida.

Cuando decimos: ¡Señor ten piedad!, no es para arrancarle a Dios la piedad. Es para sentirnos pequeños y abrirnos a la piedad que el Padre nos regala permanentemente.

Nuestra fragilidad necesita ponerse de rodillas y suplicar, gemir, llorar... No para conseguir nada, sino para abrirnos al Torrente que nos regenera, fortalece y alimenta. Para sentirnos protegidos por el abrazo de Dios.

“Nunca es más grande ni más fuerte el ser humano que cuando está de rodillas ante su Hacedor”. Para eso es el “pedid y recibiréis”. Lo que no niega otros efectos que “se os darán por añadidura” (Mt 6,33).
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Por desgracia, muchos cristianos pretenden conseguir de Dios lo que ellos
no quieren esforzarse en lograr
. En realidad pretenden chantajearle, negociar con Él, intentar manipularle: Si me concedes esto, empezaré a ser bueno. Si me curo, no volveré a fumar. Si me concedes dinero, empezaré a trabajar. Si me das, me pongo en camino… Cuando el proceso humano es el inverso: Si te pones en camino llegarás, si cambias de vida te irá mejor.

Finalmente conviene advertir que la "oración de petición" sólo es la bocamina. Habrá que adentrarse en la "oración de impregnación" -otros le dan nombres distintos- para alcanzar lo mejor de nosotros mismos, nuestras riquezas interiores, nuestro "santa santorum".

Solo en lo profundo se produce el encuentro y el abrazo con el Dios que nos inunda. Quien se conforma con la "oración de petición" (habitualmente oración vocal) se ha sentado al borde de la bocamina sin llegar a tocar los tesoros de su yacimiento interior.

Trataré en la próxima meditación de un tipo de súplica sobre la que me han preguntado: la intercesión. En mi opinión desvirtúa el verdadero rostro de Dios. Lo someteré a vuestra consideración.

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¿A quién oramos? I - (Errores en la oración)

30.05.18 | 08:00. Archivado en Religión

La práctica religiosa esencial es la oración. Para eso son las capillas, iglesias y catedrales. Para eso hay curas al frente de ellas. Curas devenidos en meros "tiralevitas" y "repartidores de ritos y rogativas" como principal actividad, con poco sueldo y enorme sacrificio. ¿Será por eso que escasean?

Inexplicablemente, en vez de enseñarnos a orar y caminar a la luz del verdadero rostro de Dios, nos confunden y pretenden alimentar nuestra natural religiosidad con ritos y rutinas equívocos.

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¿A quién rezo?

12.05.18 | 00:00. Archivado en Religión

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¿A quién rezo? ¿Por qué rezo?
¿A quien rezo, dónde está?
¿Y qué pido a quien pido?
¡Si todo me ha dado ya!

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La voz de la orilla

24.04.18 | 08:00. Archivado en Religión

Aparicion 1

"Algún tiempo después se apareció Jesús a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se manifestó de esta manera..." (Jn 21,1).

Luego hay distintas maneras de manifestarse. Unas veces se hace el encontradizo en cualquier camino. Otras se manifiesta en el huerto de nuestras búsquedas y le confundimos con el hortelano. Otras aparece repentinamente atravesando las puertas y cerrojos de nuestros miedos o tinieblas para decirnos Paz...

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Copla al Resucitado

01.04.18 | 01:00. Archivado en Religión

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"Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te quiero" (Jn. 21, 17)
"Amemos, porque Él nos amó primero" (1 Jn. 4, 19)

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¡Te quiero, Señor, te quiero!
Más que la espuma al aire.
Más que la ola al viento.
Más que el mar a la playa.
Más que la cumbre al cielo.

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Mis manos de palo - (Oración en Getsemaní)

22.03.18 | 08:00. Archivado en Religión

"Sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" (Jn 13,1)
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"Velad y orad para que no caigáis en tentación" (Mt 26,41 - Mc 14,38. - Lc 22,40).

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_________________________ - I - ________________________
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Manos de palo 1

Tengo dos manos juntas,
de olivo tengo dos manos,
que velan cuando me duermo
y rezan si me distraigo.

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Tradición de barro y guías ciegos.

20.02.18 | 08:00. Archivado en Religión

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"Vosotros, por guardar vuestras tradiciones, quebrantáis el mandamiento de Dios" (Mc 7,9)

"Dejadlos. Son ciegos, guías de ciegos; y si un ciego, guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo" (Mt 15,14)
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Bajo la genérica capa de "tradición" escondemos muchos miedos. Tendemos a apoyarnos en "muletas humanas" en vez de sumergirnos en el Espíritu. Nos fijamos en lo "externo", en vez de lo "interno", cuando la verdadera seguridad nace de lo hondo.

Las tres fuentes de la Teología son: Escritura, Tradición y Magisterio. Ahí fundamentan los teólogos todas sus elucubraciones. Pero no se pueden "congelar" y "sacralizar" las fuentes porque eso significaría cegarlas y negar la evidente "evolución humana" y la "revelación sucesiva".

Aclaro que la "revelación sucesiva" no está causada por un "dios tartaja" que nos dice a trompicones algunas cositas y se guarda otras. ¡De ninguna manera! El problema no es de Dios, que desde siempre y por siempre se ha derramado sobre sus criaturas. El problema es nuestro, que no tenemos órganos adecuados para captarle. Solo se nos ha dado la "imagen y semejanza", es decir, la inteligencia y la libertad para buscarle.

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Las caretas con que vivimos - (Atrévete a mirarte en tu espejo interior)

30.01.18 | 08:00. Archivado en Educación, Religión

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En las carnavaladas modernas algunos se disfrazan de aquello que habrían querido ser y no han sido. Otros se apropian de personajes o símbolos para ridiculizarlos. Otros, finalmente, buscan la ocultación para conseguir impunidad y anonimato a su conducta desinhibida, abusiva, grotesca o delictiva.

Sin embargo, estos desahogos puntuales tienen menos repercusión en nuestra personalidad que los disfraces que nos fabricamos para vivir, habitualmente subconscientes.

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Mi Regalo de Reyes - ("Dadlo gratis")

06.01.18 | 08:00. Archivado en Educación, Religión

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Aquí tenéis un libro electrónico -no sé si se dice así- que publico hoy para todos aquellos que deseen buscar y andar el Camino de nuestra religión.

En mi anterior libro "Meditaciones desde la calle", editado en papel, sufrí la frustración de muchos que desearon adquirirlo y no lo encontraron, especialmente en Hispanoamérica.

No sé si falló la distribución, la ausencia de publicidad o el interés de la Editorial. Tal vez todo junto. Al fin y al cabo yo no soy más que un aprendiz de escritor, poco conocido y poco rentable. Mis libros nunca se venderán como churros.

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El niño mago - (A mis queridísimos, constantes y pacientes lectores)

24.12.17 | 08:00. Archivado en Religión

¡Se acabaron las estrellas!
Hay tantas noches negras
y tengo tantas ganas...
que las regalé a puñadas,
en cucurucho a los niños
y a los hombres a brazadas.

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Oración "litúrgica" a la Virgen de Adviento

10.12.17 | 08:00. Archivado en Religión

Señora nuestra, ahora que llevas a tu Hijo en tus entrañas, no podemos evitar decirte: "ten piedad, ten piedad, ten piedad" de ese chiquitín indefenso. Si no tienes piedad de él, se perjudicará su misión. Cuídale mucho. Toma agua suficiente, aliméntate bien y no hagas ejercicios bruscos.

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¡No adoréis a nadie, a nadie más que a Él! - (Solo para laicos no clericales)

20.11.17 | 08:00. Archivado en Religión

El tinglado religioso que tenemos montado está más cerca de la superstición que de la fe. Porque la fe no es ciega, ni debe serlo. Nos han dado una inteligencia -en la que incluyo la intuición- y un ser (el "corazón bíblico", lo más profundo de la persona) que es "el sonar" para detectar a Dios en el mar de oscuridades en que vivimos.

No hay, por tanto, un choque entre ciencia y religión. Lo que se da, por desgracia, es un "choque de rigideces" cuando unos u otros se creen en posesión de la "verdad absoluta", algo muy frecuente en la religión.

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Domingo, 24 de junio

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