Ahora resulta que todos presumen como locos de "nueva evangelización", incluso los que siguen atrincherados en Trento. El caso es figurar en la cresta de Roma, aunque sea con los viejos cacharros o la principesca apariencia medieval. Algunos grupos católicos son verdaderos expertos en apropiarse no solo del Evangelio, sino de la Iglesia, del Papa y de la mismísima Divinidad. ¡Mal comienzo!
Este predicador de secano -sin agrupar y libre como la luz- intuye que la "nueva evangelización" consiste en volver sinceramente al Evangelio. Lo que no significa vivir como "in illo témpore", sino caminar entre la AUTENTICIDAD y la ACTUALIDAD, sin hacernos trampas en el solitario, ni romper la baraja, ni marcar las cartas. Y me parece que lo más auténtico, esencial y actual del Evangelio es la vida humana: "He venido para que tengan vida y la tengan abundante" (Jn 10,10). Permitidme meter las manos en harina durante unos minutos, aunque me salga un pan como unas tortas.
Querido Carlos, sacerdote y hermano, gracias por darme tu opinión. Estoy totalmente de acuerdo. Se ha de cambiar la forma de nuestras catequesis y acentuar la trasmisión del "verdadero rostro de Dios" en todos los niveles. Es imposible amar lo que no se conoce, "nihil volitum quim precognitum", te enseñaron en Filosofía, ¿recuerdas?
Tampoco se puede amar lo que se ve con desconfianza, temor o vértigo. La reacción natural y muy razonable es huir o rechazar. Puede que esa reacción se produzca más tarde, en la juventud o madurez, cuando concientizas que todo eso que te explicaron no te sirve y no te llena. Quizás haya que adelgazar la ortodoxia y aumentar la consciente ortopraxis, como dicen los entendidos. Lo mismo habría que decir de las discutidas clases de Religión: menos temario y más coherencia de profesores y alumnos.
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Es la hora
de hincar nuestras rodillas,
de clavar el aguijón del arado
y abrir surcos de vida a nuestro paso.
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En los prados de Belén han florecido pañales. El arroyo, coronado de madres lavanderas, hila cadejos de espuma.
Un airecillo remedador llora y balbucea entre las casas blancas. Hay perfume de cunas, de madres, de alegrías.
Hay huellas de Reyes. Hay paz.
Hay quienes, para enaltecer la pobreza, aseguran que la familia de Jesús fue pobre y presentan el nacimiento en Belén como un signo evidente. ¡No lo creo! Una cosa es ser pobre -careciendo de lo necesario- y otra vivir desprendido de ambiciones materiales. Esto último es lo que llamamos "pobreza espiritual". ¿Por qué el recelo hacia la vida próspera al tiempo que esforzada, honesta y generosa?
¡Bendecid siempre pues para esto habéis sido llamados para ser herederos de la bendición! (1Pe 3,9)
¡Hola Clara! Me llamo Gabriel y vengo a ayudarte.
¡No mujer, no te asustes! No hay nada de extraordinario en esta visita, forma parte de mi rutina.
No mires la vidriera... ni la hornacina. ¡Estoy aquí, en tu cielo! ¿No llamáis cielo a la morada de Dios? Pues desde ahí te hablo.
Que no Clarita, que no es arriba. Te hablo desde tu interior, ahí donde bullían ahora mismo tus aspiraciones. Por eso he venido. ¿No querías aprender a bendecir?
Dicen los sicólogos -también los confesores- que la PAZ es el mejor síntoma para saber si se actúa en conciencia (me refiero a la "conciencia profunda" y no a la "cerebral" o "social").
Pues os confieso que, con motivo de las dos últimas meditaciones publicadas, he recibido con muchísima paz la avalancha de descalificaciones, excomuniones, condenas y empujones que me han llegado. Pero es que, además, espero con paz más de lo mismo en mis meditaciones de Cuaresma.
(Esta meditación es larga y densa pero muy gratificante. Necesitarás tiempo y relectura)
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No deja de sorprenderme que todavía haya católicos y clérigos de distinto rango que insistan en hablar del demonio (el enemigo) y nos alerten sobre su peligrosa y oculta actividad.
Me incomoda enormemente la falta de actualización de esas personas y me duele que se sigan contando "cuentos" al Pueblo de Dios para amedrentarlo con una imaginación tenebrista, "la loca de la casa" según nuestra santa Teresa.
¡¡Por favor, señores sembradores de demonios, no me hagan daño a la Iglesia y, sobre todo, no me asusten a los niños!! ¿Les parecen pocos los peligros y daños de esta vida terrena para que tengan que importar cornudos e invisibles extraterrestres que nos acosen?
¿Podemos hacer algo por los difuntos? ¿Ellos pueden hacer algo por nosotros? He ahí otro tema de urgente profundización y purificación.
Deberíamos empezar por convencernos de que la muerte, para los cristianos, es una liberación, una meta, una pascua: el paso a la tierra prometida. NO un motivo de tristeza y, menos aún, de penitencia reparadora.
El sol del otoño me trae siempre recuerdos del pasado. En la aldea de mi niñez, durante el otoño e invierno, buscábamos el sol al abrigo de una pared de adobe. Aún hoy, tras mis muchos años madrileños, el mejor recuerdo de vida, el que más caldea y alienta mi corazón es esa imagen de unos aldeanos sencillos abrazados por el providente sol y una rústica pared.

Ayer, mientras esperaba, oí este diálogo en una Parroquia madrileña:
- ¿Cuánto cuesta ahora una Misa? Es que hace tiempo que no encargo ninguna.
- Han subido a 8 euros -respondió la señora de la portería-.
- ¡Ah, bien! Tengo 100 euros para las ánimas. ¿Para cuántas Misas me llega?
- Para 12 Misas y le sobran 4 euros.
La portera (encargada del libro de intenciones) había tirado de calculadora sin inmutarse lo más mínimo. Estaba haciendo lo correcto: ayudar a aquella viejita a desprenderse de sus euros por una buena causa…
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Confieso que me sentí abochornado, avergonzado, confundido, mientras me preguntaba: ¿Ésta es mi Iglesia? ¿Aquí se venden Misas?
Un cura listillo seguramente me respondería:
Miércoles, 8 de febrero
Josemari Lorenzo Amelibia
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Rodrigo del Pozo Fernández
Juan Fernandez Krohn
Desiderio Parrilla Martínez
FCJE
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Isabel Gómez Acebo