Isabel Gómez Acebo

Escuchar

24.10.18 | 17:58. Archivado en Acerca del autor

Me ha gustado mucho un artículo de Thomas Reese publicado en el National Catholic Reporter que trata sobre las formas de escuchar a los jóvenes. Habla del sínodo de la juventud que se está llevando a cabo en estos momentos. En la sala hay 367 prelados y 72 auditores de los cuales 30 son jóvenes, situados en las últimas filas, los auditores pueden participar en grupos pequeños pero no votar. Los jóvenes son ruidosos y no se cortan de aplaudir calurosamente a los conferenciantes cuyos discursos les gustan, algo insólito en celebraciones anteriores.
La palabra escuchar se ha convertido en un mantra que todo el mundo repite pero no con el mismo significado. Para algunos significa encontrar lo que los jóvenes piensan, sus necesidades y sus preocupaciones ya que si este sínodo estaba pensado para ellos es obligado hablar de cosas que les afecten. Pero hay obispos que continúan empleando el método tradicional que supone lanzar una batería de ideas con el intento de imponerlas sin consideración a la realidad y podemos estar seguros de que ya vienen con la respuestas de los jóvenes contestadas
La crisis de la pedofilia es un buen caldo de cultivo ya que los métodos tradicionales no han servido y saben que la Iglesia necesita hacer reformas. Los obispos tienen que escuchar para obtener más ideas, para conocer los programas que funcionan en otras diócesis y para escuchar a los jóvenes como partes activas en este cambio necesario
El mejor ejemplo de escucha es el practicado por el hermano Alois, prefecto de la comunidad de Taizé en Francia, pues ha llevado a la escucha a un nivel profundo. Su monasterio es famoso por atraer a los jóvenes incluso a los que no frecuentan las iglesias y tiene personas cuya misión es escuchar a las personas para que descubran al Espíritu dentro de sus vidas, no deben imponer sus ideas sino ayudar a encontrar el camino. El hermano Alois está convencido de que Dios es amor y donde hay amor, hay compasión, sed de justicia y deseo de reconciliación y cree que los jóvenes llegan llenos con ese Espíritu y que hay que ayudarles a reconocerlo. No hay que someter a la juventud a una batería de ideas sino que los cimientos deben ser que reconozcan la existencia del Espíritu dentro de ellos mismos
Tengo la impresión de que estos consejos no son sólo válidos para el sínodo que se está llevando a cabo sino que en general sirven para toda la vida. Se habla de diálogo en muchos foros y los partícipes sólo quieren que sus ideas salgan vencedoras y no escuchan a los oponentes. Nadie tiene toda la verdad y es bueno y sano reconocerlo antes de sentarnos entorno a una mesa


La sombra alargada de Pablo

02.10.18 | 14:01. Archivado en Acerca del autor

El documento para preparar el sínodo sobre los jóvenes, Episcopalis Communio, establece que podrán votar, por primera vez en la historia de la Iglesia, personas elegidas que no necesariamente tengan que ser sacerdotes. Se ha dado la posibilidad a los líderes de las congregaciones masculinas de religiosos para escoger a dos hermanos para que sean miembros del sínodo.

No ha tardado en preguntar la prensa si esta innovación afectaba también a las superioras generales de las órdenes femeninas pero el obispo Fabio Fabene, subsecretario del sínodo, contestó que las congregaciones masculinas podían escoger a dos personas y no tenían que ser obligatoriamente sacerdotes pero que las mujeres tenían que conformarse con ser observadoras y participar en grupos pequeños donde podían tener voz. Por ahora es lo que hay, dijo Fabene. No parece que esta actitud concuerde con las palabras del Papa, al principio de su papado, pidiendo que toda la Iglesia fuera sinodal

Una frase pronunciada en 2015 aseguraba que el sentido de los fieles, sensus fidei, hacía imposible separar rígidamente la “ecclesia docens” de la “ecclesia discens”, en román paladino, los que mandan de los que obedecen. Añadía que el rebaño también tiene la capacidad de discernir los caminos nuevos que el Señor está abriéndole a la Iglesia ¿Parte de ese rebaño no somos las mujeres?

Han pasado más de 50 años desde el concilio Vaticano II y las cosas no han cambiado mucho a pesar de todas las declaraciones de amor respecto a nosotras. Entonces se prohibió a las religiosas aportar su palabra al texto Perfectae Caritatis, aunque tratara sobre la vida consagrada, un colectivo en el que ellas suponían el 80%. “Lo pueden tratar cuando se celebre el IV Concilio Vaticano”, había respondido con sorna el cardenal Antoniutti.

Ayer pronunció una conferencia Ivone Gebara en la que aseguró que las mujeres que piensan no tienen sitio en la Iglesia. Confirmo sus palabras con pena ya que considero que el siglo XXI va a suponer la eclosión femenina en las democracias occidentales y me da pena que nuestra Iglesia aparezca como una rémora que no quiere ver el cambio de la sociedad. Estamos en un mundo que está buscando soluciones a los grandes problemas y todas las personas tienen que aportar su grano de arena pero sobre todo en la Iglesia que parte de una estructura medieval y clerical ¿Tenemos la lucha perdida? Yo seguiré remando porque creo en una nueva Iglesia y pienso que no tengo que esperar hasta los cielos nuevos y la tierra nueva del mañana.


Lunes, 10 de diciembre

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