Se ha acuñado de manera general que esta época en la que estamos viviendo actualmente se le puede denominar la era de la comunicación. Gran parte debido a los avances tecnológicos que han acercado mucho a los pueblos y ha creado la famosa “globalización”.
Parece que lo que ocurre al lado opuesto del globo, está ocurriendo en la calle de al lado, sobre todo por la instantaneidad de las imágenes volcadas “on lyne” tanto en vídeo como en foto, que hacen más real de lo que suele ser cualquier situación nueva. Y es que lo que hoy en día ya no se le pone el calificativo de “on lyne”, parece que no tiene tanta veracidad y como llegue mucho más Tarde se transforma de una manera sorprendente en viejo o trasnochado…
Por todo esto, creo es necesario hacer una reflexión de cómo nos comunicamos hoy, tanto en el ámbito personal, grupal, laboral y social. Se llegan a normalizar una serie de situaciones que se les puede denominar como grotescas o ridículas pero al contrario, no son erradicadas sino que se integran perfectamente en la mecánica diaria de las relaciones habituales en el día a día.
En estos momentos de crisis, es necesario recurrir a la creatividad y el ingenio para tomar medidas e iniciativas originales que redunden en la mejora y bienestar de las personas de esta sociedad del bienestar. Si además, en estas novedades aparte de conseguir una mejora ostensible de las personas a las que va dirigido, encima se pueden valer del colectivo de la discapacidad, mostrará una vez más la gran valía de todos los miembros y grupos que conforman esta sociedad civil para que siga avanzando.
A finales de noviembre de 2012, leí la noticia de que el arzobispo de Madrid Rouco Varela, había inaugurado una nueva iglesia parroquial en Madrid un poco peculiar: estaba dedicada a personas sordas con lo que en este templo el silencio sería predominante.
Después del gran eco producido por el anterior artículo de Lillo con su jubilación, me ha dado un poco de envidia sana y como muchos me habéis pedido que os cuente yo algo más…¡ aquí lo tenéis!.
Este artículo de hoy es muy especial para mí.
Desde que comencé a colaborar en este sitio Web con este blog “invidente pero visible” hace más de año y medio, os he ido relatando anécdotas, cuestiones de mi vida y de la actualidad, que espero os hayan mostrado otra imagen diferente del mundo de la ceguera y de la discapacidad en general. Este que leéis, es el artículo número 100 y para celebrarlo, estuve pensando mucho para realizar algo especial. La vida parece que en ocasiones nos intuye y camina junto a nosotros, pues justamente hoy estas líneas os las remite mi inseparable y fantástico perro guía Lillo que os quiere comunicar algo importante. Es tu turno Lillo:

El otro día en una charla distendida con una amiga, me comentaba una anécdota que le ocurrió con una persona sordociega en un viaje que realizaban en avión hacia un congreso internacional. Era su primer trabajo con una persona con esta doble discapacidad, conocía el sistema dactilológico para comunicarse con él y pasó lo siguiente:
No nos damos cuenta que cuestiones básicas en esta sociedad llamada del bienestar, cuando no pueden utilizarse adecuadamente por algún tipo concreto de colectivo, infringe una brecha en el sistema que es necesario paliar de inmediato. Un ejemplo de ello ha sido el sistema de prevención de la violencia de género con el teléfono 016 que hasta hace muy poco era inaccesible para un área de la población de este país: las personas sordas.
Anticipándonos al próximo día del libro en este mes de abril, reivindicaremos una vez más un nuevo elemento para la lectura dirigido especialmente a personas con discapacidad intelectual. Desgraciadamente todavía no está muy difundido y como en numerosas medidas para el ámbito de la discapacidad, pueden aprovechar este recurso también otros colectivos como los mayores, el público infantil o personas con baja formación cultural o problemas de tipo social. Se trata de la lectura fácil y que hace unos días se ha publicado un libro para darla a conocer.
Comprobamos en los últimos meses, que debido a la crisis, los índices de pobreza y exclusión social están creciendo desgraciadamente y nos alertan. Cuando indagamos en el ámbito de la discapacidad, estas cifras se elevan pero gracias a organismos como la Fundación ONCE, por lo menos en España los números son más bajos y de ello, nos debemos de sentir orgullosos y contentos.
Como habréis podido apreciar, las aceras de numerosas calles en muchas ciudades, están llenas de multitud de obstáculos que dificultan el paso y en unos sitios más que en otros, sobre todo a personas con diferente movilidad como somos las personas ciegas que apoyamos nuestro vagar por esas vías con nuestro bastón blanco o nuestro perro guía.
Ser madre es un derecho de cualquier mujer, pero en cuanto hablamos de mujeres que tienen discapacidad el tema puede llegar a convertirse en tabú. Sigue existiendo una fuerte resistencia tanto familiar como de la sociedad por la supuesta incapacidad de estas personas para poder cuidar de un hijo.
La discapacidad intelectual está muy denostada en nuestro país, siendo los más incomprendidos. Ya nacen cada vez menos niñas y niños con síndrome de Down pues actualmente se pueden prevenir este tipo de nacimientos. Dos noticias han llegado en estos días a mi alcance, que demuestran una vez más que todas las personas sean como sean, tienen capacidades distintas y que lo que en verdad hay que hacer, es darles oportunidades y desmentir que lo aparentemente “perfecto”, no tiene que ser muchas veces lo mejor.
Viernes, 24 de mayo
Peio Sánchez Rodríguez
Faustino Vilabrille Linares
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
JC Rodríguez, A Eisman
Ana Bou
Manuel Mandianes
José Moreno Losada
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia