La crisis actual es una oportunidad para superar el agotamiento y perversión del impulso regenerador que supuso la Transición, abandonado por intereses espurios y cortoplacistas en los años noventa. Para acompañar la necesaria y merecida purga económica que nos espera, se necesita una explicación que mitigue el dolor de la cura, un programa ideológico que puede resumirse en la frase ‘Volver a lo básico’. Todo lo que fue inmolado, despreciado, pisoteado en pos del dinero debe volver a la lista colectiva de prioridades:
1.- Urbanidad, buena educación, amabilidad, buenos modales.
2.-Búsqueda de la excelencia, valoración del mérito, trabajo bien hecho, razonable satisfacción en el oficio o profesión de cada uno y responsabilidad en las tareas propias.
3.-Superación del consumismo, auténtica calidad de vida, incorporación de la estética y la belleza a la vida cotidiana, siempre y en todo calidad en vez de cantidad.
4.-Valores democráticos, respeto al prójimo, democracia real en las relaciones sociales. Diálogo constructivo entre izquierda y derecha. Superación de la ideología de confrontación y descrédito del oponente. Recuperación del espíritu de la Transición. Punto y final a las dos Españas.
5.- Justicia y cumplimiento de las leyes. Respeto de las normas escritas y tácitas que ordenan la convivencia. Sobriedad y contención frente a derroche y apariencias. Reivindicación de la actividad intelectual. Abandono del modelo funcionario-enchufe-chollo.
Practicando una madura ética y estética ciudadana puede que se consiga más que legislando, y que se combatan con mayor eficacia los puntos negros institucionales que nos ahogan: degeneración de la vida política, deterioro de la función pública, ineficacia del sistema educativo, colapso del poder judicial, y podredumbre de los medios de comunicación, especialmente televisivos.
Miércoles, 30 de mayo
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo