Como un fiel más, el Papa recibió las cenizas en la cabeza de manos del cardenal eslovaco Jozeph Tomko, prefecto emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y titular de la Basílica de Santa Sabina, en la misa de inicio de Cuaresma, este miércoles por la tarde. El Papa presentó el rito de bendición y de imposición de las cenizas como "un gesto de humildad que quiere decir: reconozco lo que soy, criatura frágil, hecha de tierra y destinada a la tierra, pero también hecha a imagen de Dios y destinada a Él". Y añadió: "Polvo, sí, pero amado, plasmado por su amor, animado por su soplo vital, capaz de reconocer su voz y de responderle; libre y, por este motivo, capaz también de desobedecerle, cediendo a la tentación del orgullo y la autosuficiencia".
Miércoles, 30 de mayo
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo