El Papa cambia de banquero
23.09.09 @ 19:54:34. Archivado en Papado Ratzinger, Vaticano y Santa Sede, Benedicto XVI y Papado
Relevo por sorpresa en las finanzas vaticanas. La Comisión Cardenalicia de Vigilancia del Instituto para las Obras de Religión (I.O.R.), presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, ha renovado el Consejo de Superintendencia del Instituto, tras aceptar la renuncia del anterior presidente, Angelo Caloia, y los demás miembros del Consejo. Un bombazo que dará lugar a no pocas elucubraciones.
La salida de Caloia supone un hecho muy relevante. A sus 69 años, dirigía la institución financiera vaticana en los últimos 20 años, tras sustituir al destituido arzobispo estadounidense Paul Marcinkus después del grave escándalo de las implicaciones del IOR en la quiebra del antiguo banco Ambrosiano y sus operaciones fraudulentas en los años ochenta. Caloia estaba considerado un probo y eficaz gestor que había devuelto la tranquilidad y la rentabilidad al IOR, fundado por Pío XII en 1942 y con personalidad jurídica propia. Caloia, elegido en 1990, fue reconfirmado en 1995 como presidente del IOR para otro quinquenio. Y también en el 2000. Y lo mismo en 2006, después de un año de prórroga "ad interim" con voces insistentes de que era inminente su sustitución. Su cuarto mandato no vencía a hasta el 14 de marzo del 2011, dentro de año y medio.
El 'primer ministro' Bertone ha nombrado a Ettore Gotti Tedeschi nuevo presidente del Consejo de Superintendencia y a Ronaldo Hermann Schmitz vicepresidente. Los restantes nuevos consejeros son Carl A. Anderson, Caballero Supremo de los Caballeros de Colón (EE.UU.), y Giovanni De Censi, Presidente del "Credito Valtellinese" (Italia), mientras el economista español Manuel Soto Serrano, que también pertenece a la ejecutiva del Banco de Santander, repite en el puesto.
Gotti Tedeschi, de 64 años, dirige las operaciones italianas del Banco Santander español. En su libro "Money and Heaven" (el dinero y el cielo) ha indagado en la relación entre el capitalismo y los valores católicos. Casado y padre de cinco hijos, es presidente del Santander Consumer Bank, filial italiana del Grupo español Banco de Santander, entidad de la que es fundador. Es también editorialista del vespertino de la Santa Sede 'Osservatore Romano" y profesor de la Universidad Católica de Milán. A su interesante figura se presta atención en el libro de próxima aparición 'Después de Ratzinger, ¿qué? Balance de cuatro años de pontificado y los desafíos de su sucesión' (José Catalán Deus, Editorial Península, Noviembre de 2009).
Los cargos 'técnicos' del IOR no han cambiado: el Prelado del Instituto sigue siendo monseñor Piero Pioppo; el Director General, Paolo Cipriani y el Subdirector, Massimo Tulli.
EL 'IMPOLUTO' CALOIA
Juan Pablo II heredó una Iglesia en bancarrota, amenazada por el escándalo más grande en decenios, -en un siglo al menos, se podría decir-, pero dejó en herencia a su sucesor unas finanzas en regla, con beneficios consolidados y administradores de confianza, al menos en lo que se refiere a la parte más importante y la que estaba realmente más necesitaba, el famoso IOR, el Instituto para Obras de Religión, en la ruina después de desembolsar 4O6 millones de dólares en forma de ‘contribuciones voluntarias’ para acallar el escándalo de sus implicaciones con el fraudulento Banco Ambrosiano. El IOR es el tercer puntal de las finanzas vaticanas, junto a la Prefectura para los Asuntos Económicos y la APSA.
El hombre en que se apoyó Wojtyla para conseguir este no pequeño 'milagro', era el cesado Angelo Caloia, un laico católico lombardo que sustituyó al célebre arzobispo Paul Marcinkus al frente del IOR en 1989-1990, y al que el Secretario de Estado Sodano encargó redactar unos nuevos estatutos para el ente moribundo. Caloia pasó a presidir el Consejo de Superintendencia, un cuarteto de 'sabios' que asesorarían desde entonces al Papa en la buena marcha del IOR, en el que se han sentado entre otros el alemán Theodor E. Pietzcker, del Deutsche Bank, el español José Angel Sánchez Asiaín, del BBVA, y el suizo Robert Studer, de la Union de Banques Suisse (UBS).
Caloia contó desde el principio con el apoyo de Philippe De Weck, ex presidente del poderoso UBS suizo, considerado próximo al Opus Dei. Tuvo que vencer muchas resistencias internas, la más importante la del prelado De Bonis, al que restaría poder con el nuevo estatuto, para aparcarlo en tareas de índole espiritual. Y sobre el que acaban de aparecer documentos muy comprometedores, como veremos más adelante.
También fracasarían dos maniobras para sustituirlo, la primera al término de su primer quinquenio, con el apoyo del cardenal venezolano Rosalio José Castillo Lara, entonces al frente de APSA, y la candidatura del banquero americano Dechant, gran financiador de Solidarnosc. Y la segunda al término de su segundo mandato quinquenal, promovida por el cardenal americano Edmund Casimir Szoka, entonces presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos, que propugnaba a Hans Tietmeyer, que acababa de dejar la presidencia del Bundesbank.
En el verano de 2006 volvía a hablarse de su posible sustitución, y se nombraba de nuevo a Tietmeyer y al ex gobernador del banco de Italia, Antonio Fazio, como posibles sustitutos, aunque parecía más probable monseñor Piero Pioppo, secretario personal del poderoso cardenal Angelo Sodano, que se jubilaba como Secretario de Estado. Pero Pioppo no consiguió el puesto de Caloia y tuvo que 'conformarse' con el de prelado de la institución.
El muy reservado Caloia rompió su proverbial silencio en junio de 2004 para publicar un libro titulado 'Finanzas blancas' en el que reivindica al actual IOR como ejemplo de gestión financiera moralmente correcta desde el punto de vista católico más exigente. Y Benedicto XVI no parecía tener intención de removerlo. Hasta la sorpresa de hoy.
El Instituto opera en todo el mundo desde su sede en el torreón de Nicolás V, junto a la residencia papal. No hace préstamos, no emite cheques, su objetivo es rentabilizar el patrimonio disponible para emplearlo en obras de caridad. Una parte importante de los rendimientos es entregada al Papa directamente. Los –digamos- clientes del IOR son diócesis, parroquias, órdenes religiosas, especialmente femeninas, y entes y personas privadas ‘con finalidad religiosa’. Invierte sobre todo en acciones y opera con divisas fuertes, dólar, euro y yen. Obtiene resultados calificados de ‘absolutamente respetables para los mercados financieros incluso en períodos difíciles’, según fuentes solventes. Ha ido vendiendo todas sus participaciones en empresas italianas salvo un importante paquete en el mayor grupo bancario del país, Banca Intesa, del que posee el 0’8% a través de la financiera Mittel.
LOS DOCUMENTOS DE MONSEÑOR DARDOZZI
Cuando en 1990 Caloia asumió la presidencia del banco vaticano, este había salido hace poco de un terrible desequilibrio, ligado al nombre de su predecesor, el arzobispo Paul Marcinkus, y a las temerarias operaciones realizadas qon Michele Sindona y Roberto Calvi, ambosfallecidos posteriormente de muerte violenta en circunstancias misteriosas.
El cardenal Agostino Casaroli, secretario de Estado de entonces, cerró el escándalo ordenando indeminizar a los acreedores con 242 millones de dólares a título de "contribución voluntaria" (otras fuentes elevan la cifra hasta 400). Para investigar sobre las acciones de la banca vaticana, de acuerdo con el gobierno italiano, Casaroli había delegado en dos especialistas en finanzas y derecho administrativo, Pellegrino Capaldo y Agostino Gambino, y en un prelado de la Curia de su absoluta confianza, monseñor Renato Dardozzi, nacido en 1922, ordenado sacerdote a los 51 años, licenciado en ingeniería, matemática, filosofía y teología, una carrera de manager en telecomunicaciones, y director y canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias.
Desde entonces y hasta pocos años antes de morir en el 2003, Dardozzi siguió desarrollando un papel de vigilancia sobre las obras del IOR, por cuenta de la secretaría de Estado vaticana, con Casaroli primero y con su sucesor, el cardenal Angelo Sodano, después. Dardozzi documentó su trabajo de vigilancia. Y esta documentación se ha hecho pública en un libro que ha salido hace poco en Italia, escrito por un periodista de investigación, Gianluigi Nuzzi ("Vaticano SpA", Chiarelettere, Milano, 2009, pp. 282, euro 15,00).
Los documentos citados y reproducidos en el libro son absolutamente fiables. Muestran que el alejamiento de Marcinkus y su sustitución por Caloia en 1990 no fue suficiente para eliminar las malas prácticas enquistadas en el IOR. En el papel clave de "prelado" del banco vaticano permaneció en su puesto hasta 1993 monseñor Donato De Bonis. Y este puso en obra, en aquellos años, una especie de banco paralelo oculto, bajo su exclusivo mando, que de nuevo corrió el riesgo de arrastrar al IOR al desequilibrio.
A Caloia, la sospecha de que hubiera irregularidades le surgió en la primavera del 1992. Ordenó una investigación interna y esclareció de que en efecto llegaban hasta De Bonis cuentas a nombre de fundaciones ficticias, que en realidad enmascaraban operaciones financieras ilegales, por decenas de miles de millones de liras de entonces. En agosto de ese año, un detallado reporte sobre estas cuentas ficticias llegó a la mesa del secretario de Juan Pablo II, monseñor Stanislaw Dziwisz.
En marzo del 1993, De Bonis fue cesado del IOR. Nadie tomó su lugar en el cargo de "prelado" del banco, que quedó vacante. Y él, consagrado obispo, fue nombrado capellán de la Soberana Orden de Militar de Malta, un cargo que goza casualmente de protección diplomática. Con De Bonis salió también de escena el cardenal que más lo había apoyado en el Vaticano, José Rosalio Castillo Lara, presidente del APSA y de la Gobernación, las otras dos puntas del tridente financiero vaticano.
Pero aún después de su salida del IOR, De Bonis siguió actuando gracias a funcionarios que estaban ligados a él. Alarmado, a fines de julio de ese año, Caloia escribió al secretario de Estado cardenal Sodano: "...Aparecen siempre más claros los contornos de neta actividad delictiva conscientemente conducida por quien, por opción de vida y tarea, debería al contrario constituir severa conciencia crítica. Resulta cada vez más clara la vigencia de una situación en la que el nombrado [De Bonis] continúa manjeando indirectamente la actividad del IOR…"
El riesgo era tanto más grave en cuanto que, precisamente en esos meses, la magistratura italiana estaba investigando una colosal "tangente" ilegalmente pagada por la sociedad Enimont a los políticos que la habían favorecido. Y las investigaciones llevaban también al IOR, como trámite oculto de esos pagos, a través de las cuentas ficticias manejadas por De Bonis. En otoño del 1993 los magistrados de Milán pidieron al Vaticano, por rogatoria, que proporcionara los datos de las operaciones cuestionadas. El Vaticano se las arregló proporcionando lo mínimo indispensable, menos de cuanto había descubierto con sus propias investigaciones. Algunos funcionarios fueron sustituidos, las cuentas ficticias fueron bloqueadas y De Bonis no recuperó ni una lira de las sumas que en ellas estaban depositadas.
Pero en el verano del 2006, una docena de años después del alejamiento de De Bonis y de que su cargo como prelado del IOR permaneciera vacante, el cardenal Sodano, antes de dejar la Secretaría de Estado a su sucesor Tarcisio Bertone, nombró apresuradamente para el mismo a monseñor Piero Pioppo, quien actualmente lo ocupa y no ha sido afectado por la renovación del equipo dirigente del instituto.
VATICANO S.A.
«Mientras el banco del Vaticano no adopte las normas antiblanqueo y asuma los acuerdos bancarios internacionales, siempre habrá alguien con la tentación de usarlo para negocios sucios», afirmaba Gianluigi Nuzzi en julio pasado, entrevistado por Rossend Domenech en El Periódico.
Con el título Vaticano SA, Nuzzi ha reconstruido en su libro una parte de cuanto sucedió desde mitad de los 80 hasta principios de este siglo. Es decir, la continuación de cuanto ya se conocía desde el escándalo del arzobispo Marcinkus y el banquero Roberto Calvi. Lo más importante es que, tras el escándalo y el propósito de enmienda, en realidad «se constituyó un IOR paralelo y oculto», que llegó a mover 270 millones de euros.
Dentro de las dos maletas que recibió Nuzzi había unos 5.000 documentos, que comprendían el archivo personal de Renato Dardozzi, del Opus Dei, muerto en el 2003. El monseñor había sido un consejero del secretario de Estado del Vaticano, Agostino Casaroli y después Angelo Sodano, para casos especiales. Su especialidad consistía en prevenir y ayudar a neutralizar aquellos asuntos financieros que podían transformarse en escándalos. «Asegurar que la creencia en Jesucristo y las actividades del IOR se correspondan», subraya Nuzzi. En otras palabras: protegerse frente a las personas que, con la complicidad de empleados o directivos del Vaticano, hacían un uso poco cristiano del banco papal.
Las finanzas paralelas fueron puestas en pie por monseñor Donato de Bonis, difunto, que cubría el cargo de prelado del banco. Era la conexión entre el IOR y la comisión de cinco cardenales que supervisaba las decisiones. De Bonis trabajaba con 17 cuentas, con las que, entre 1989 y 1993, se realizaron operaciones por 275 millones de euros. Una de las firmas que gestionaban este IOR paralelo, era la del mismísimo Giulio Andreotti. En los documentos, al político italiano se le llama con el alias de 'Omissis', que en italiano significa omitido o censurado. «No recuerdo muy bien», respondió escuetamente Andreotti, de 90 años de edad, cuando Nuzzi le preguntó por su firma.
Ente los documentos del archivo Dardozzi figuran cartas del presidente del IOR, Angelo Caloia, dirigidas al Papa o al secretario de Estado, alertando sobre cuanto iba descubriendo. En una afirma que «los títulos (acciones o deuda pública) pasados por el IOR son el resultado de pagos de comisiones a políticos, con importes que luego les han sido devueltos limpios». Esto sucedía en los años 80 y 90, después de haberse zanjado el escándalo Marcinkus-Ambrosiano. Nuzzi reconstruye, con el archivo y otras fuentes, la existencia en el IOR de cuentas bancarias de Vito Ciancimino, difunto, exalcalde de Palermo, condenado por relaciones con la Cosa Nostra, la mafia de Sicilia. Massimo, su hijo, afirma: «Las transacciones a favor de mi padre pasaban todas a través de cuentas y cajas de seguridad del IOR». En las cartas del alarmado presidente del banco del Papa, un profesional muy apreciado en Italia, salen los fantasiosos nombres de los titulares de las cuentas en las que se ocultaba el dinero sucio de las comisiones: Mamá De Bonis, Lucha contra la leucemia, Jonas Foundation, Francis Spellman, Misas, Niños pobres o Manicomios. Con la friolera de 120 millones de euros, unas monjas que cuidaban de enfermos mentales resultaban ser más ricas que muchas diócesis juntas, lo que se interpreta como dinero usado por otros y para otras finalidades.
Antes de morir, monseñor Dardozzi pidió que su archivo personal fuese publicado. Nuzzi admite que, «hasta fines del siglo pasado, el IOR, que sigue respondiendo únicamente al Papa de cuanto hace, pierde o gana, no aplicó el anunciado cambio de rumbo», nombrando un nuevo equipo de banqueros que debía asegurar una nueva línea. «Entiendo que mi libro favorezca a quienes ahora intentan hacer limpieza dentro del Vaticano», pensaba este verano Nuzzi.
¿Hay relación entre el escándalo De Bonis y el cese de Caloia con tan sólo tres meses de intervalo? A Gotti Tedeschi no le espera un trabajo fácil, aunque es la nueva estrella emergente en las finanzas católicas.
EL NUEVO BANQUERO DEL VATICANO
Tal como se relata en el próximo libro de este comentarista (DESPUÉS DE RATZINGER, ¿QUÉ? Balance de cuatro años de pontificado y los desafíos de su sucesión, José Catalán Deus, Editorial Península, Noviembre de 2009) el banquero católico practicante, Ettore Gotti Tedeschi, presidente para Italia del Banco de Santander, es desde hace un año comentarista económico del remodelado diario vaticano. Ha escrito recientemente que 'las finanzas pueden ser usadas para el bien. En cierto sentido pueden hacer milagros. La ocasión existe y es la solución a la crisis en curso. El modo existe y es la proyección de una "good bank" que financie un proyecto planetario'. En vez de ayudas estatales al sector financiero, préstamos occidentales para mejorar las condiciones de vida en el mundo pobre es la propuesta.
Gotti merece atención en el apartado noveno del balance del actual pontificado, el titulado 'Críticas a la gestión del mundo'. Quiere imitar ejemplos del siglo pasado. En el bienio 1939-1940 fueron emitidos préstamos para financiar la segunda guerra mundial y a continuación, obligaciones para financiar el plan Marshall. La tragedia de la guerra resolvió – si se puede decir así – los problemas de desocupación. El plan Marshall resolvió los problemas de pobreza, garantizando la reconstrucción de la Europa post bélica. Ambas iniciativas resolvieron los problemas económicos estadounidenses.
'La guerra que se tiene que financiar hoy para derrotar a la crisis es en cambio la guerra contra la pobreza global, afirma Gotti. La reconstrucción que se tiene que garantizar hoy es la de los países pobres (...) Hoy se puede sostener la capacidad productiva – mucho más global y a costos mucho más bajos – con un plan de intervenciones a favor de los países pobres, para satisfacer su demanda potencial y para dar inicio a actividades económicas adecuadas a través de inversiones en obras de infraestructura (...) El proyecto de una guerra a la pobreza para afrontar la crisis, daría inmediatamente paso a iniciativas económicas inducidas y a las consiguientes inversiones. Se alimentaría de nuevo la iniciativa empresarial y las bolsas premiarían a las empresas involucradas, garantizando el sostén a su capacidad productiva'.
¿Cuánto vale este proyecto y cómo financiarlo? Puede valer lo que la absorción pública de la burbuja de la "bad bank" de la que tanto se habla y, como esta última, podría ser financiado con un préstamo de cincuenta años a ser suscrito por todos los países ricos del mundo, responde sin dudar el banquero católico. ‘Asusta el mero cálculo de los recursos necesarios para ello. Pero debería asustar más la falta de verdaderas alternativas. En vez de razonar en términos de costos y de ganancias, se debería razonar en términos de oportunidades, como se hizo cuando se decidió financiar la segunda guerra mundial y el subsiguiente plan de reconstrucción (...) Como fue para Europa, reactivada con el plan Marshall, que en diez años retomó su crecimiento hasta producir un boom económico, así podrá ocurrir – inclusive con fases y procesos diferentes – para las economías de los países pobres que en veinte o treinta años podrían comenzar a pagar de vuelta la deuda, produciendo a su vez bienestar y riqueza. Así ha sido en los últimos veinte años en Asia, donde ahora hay economías que están incluso sosteniendo a las nuestras. La solidaridad paga también en términos concretos (...) Se trata de un proyecto audaz y complejo. No producirá inmediatamente los resultados esperados y muchos serán los obstáculos. Pero es un proyecto factible, y lo es precisamente usando las finanzas. Que podría así recuperar su verdadero sentido. El sentido bueno'.
Comentarios:
Desde el profundo respeto que tengo por su capacidad intelectual y moral, a pesar de otras profundas discrepancias, le pido que deje de colaborar con Periodista Digital. Su prestigio merece más que un medio que ha publicado dos noticias falsas en el último mes (sin ninguna enmienda) y la infame campaña en contra de las hijas de Zapatero de las últimas 48 horas, que se salda con OCHO notas en primera plana sobre dicho tema y absolutamente ninguna sobre ningún otro tema español o mundial.
Un cordial saludo.
La Iglesia católica alemana ve aumentar el número de feligreses que la abandonan oficialmente. Si en el 2007 fueron casi 94.000 los que la abandonaron, en el 2008 la cifra de salidas asciende a 120.000. La tendencia ascendente de excomuniones implica que en el 2010 las dos grandes iglesias alemanas, católica y evangélica, ingresarán un 10% menos que en el 2009. La Voz de Galicia, 24.9.2009
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
José Catalán Deus
autor
Contacto



