Si un Papa se jugara el cargo en un asunto concreto -perdonen la 'boutade'-, sería éste en el actual pontificado. El Vaticano está a punto de iniciar las conversaciones con la Fraternidad San Pío X, fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre, para intentar allanar el camino de su vuelta a la obediencia oficial católica. La parte vaticana estará representada por el nuevo secretario de la Comisión Pontificia «Ecclesia Dei», Guido Pozzo, el nuevo secretario de la Comisión Teológica Internacional, el dominico Charles Morerod, el experto jesuita alemán Karl Joseph Becker, y el número dos del Opus Dei, su vicario general Fernando Ocáriz, de 65 años de edad, profesor de teología en la universidad del Opus en Roma.
Resulta de especial significado que el Opus Dei haya sido convocado a estas negociaciones junto con los dos máximos responsables curiales de segundo nivel en el plano doctrinal, y este conocido jesuita, un estrecho colaborador del actual Papa a lo largo de los años, con cátedra en la Gregoriana Universidad. A Becker se le considera arquitecto teórico de la tendencia 'evangelista' dentro del catolicismo, que como sus homónimos protestantes, ponen un fuerte énfasis en la identidad tradicional, una tendencia que empieza a ser hoy dominante, cuyo arrastre de masas y de inteligencias se muestra todos los años en Rimini, el foro anual de Comunión y Liberación.
Digamos que se trata de una delegación equilibrada entre dos funcionarios curiales y dos representantes de la esencia intelectual de los dos carismas predominantes (y enfrentados): jesuitas y opusdeianos.
Pozzo fue promocionado el pasado julio para representar en la comisión creada para dialogar con los lefebvristas hace dos décadas, el nuevo poder de la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo cuya dirección ha quedado después de anularse su autonomía a raíz del escándalo del levantamiento de las excomuniones a los cuatro obispos lefebvristas, sobre todo al británico Williamson, durante el primer trimestre de este año. El prefecto de esta congregación, el 'ministerio' vaticano más importante tras la Secretaría de Estado, es como es sabido el cardenal americano William Joseph Levada.
Morerod, decano de la Facultad de Filosofía de la universidad de los dominicos en Roma, fue colocado el pasado abril al frente de la Comisión Teológica para cubrir el puesto del jesuita español Luis Francisco Ladaria Ferrer a quien el Papa nombró en julio de 2008 secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe. La función de esta Comisión es ayudar a la Santa Sede y especialmente a la Congregación para la Doctrina de la Fe a examinar cuestiones doctrinales de mayor importancia. Se compone de teólogos de diversas escuelas y naciones, 'eminentes por ciencia y fidelidad al Magisterio de la Iglesia' y en número no superior a 30, nombrados por el Papa por cinco años.
Ocáriz (París, 1944) es la persona más cercana al prelado del Opus Dei. Autor de numerosas publicaciones filosóficas y teológicas, especialmente en el ámbito de la filosofía de la historia y de la cristología, desde 1986 es consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe. También es miembro de la Pontificia Academia Teológica y desde el 23 de abril de 1994 es el Vicario General del Opus Dei.
«Benedicto XVI considera como su deber, con razón, el comprometerse por la unidad de la Iglesia. Es la única motivación de sus esfuerzos por traer de vuelta al redil a un grupo de católicos que se ha separado de la Iglesia», ha declarado el cardenal Schönborn, arzobispo de Viena, en una entrevista publicada el sábado por el diario bávaro Passauer Neue Presse.
Según el cardenal austriaco, con motivo de ese diálogo le serán «claramente indicados» a los tradicionalistas los puntos que para el Vaticano «no son negociables»: la posición respecto a los judíos, las otras confesiones, cristianas y no cristianas, así como la libertad religiosa como derecho fundamental de la humanidad.
Sin embargo, la Fraternidad sacerdotal San Pío X ha destacado siempre que el diálogo con el Vaticano sólo puede prosperar si la Santa Sede «admite los errores del Concilio Vaticano II» (1962-1965), que impulsó el ecumenismo y un acercamiento entre católicos y judíos que no les gusta.
En 'Después de Ratzinger, ¿qué? Balance de cuatro años de pontificado y los desafíos de su sucesión', un exhaustivo análisis del autor de esta información, que publicará la editorial Península próximamente, se presta una gran atención a la llamada 'crisis lefebvriana' que azotó Roma a comienzos de este año, la más grave y abierta en muchos, mucho años.
El capítulo segundo del mismo, titulado Grietas en «Il Cuppulone», recuerda a lo largo de sesenta páginas la evolución de los acontecimientos a través de apartados como Descontento en los palacios episcopales, Murmuraciones en la Curia, El silencio de la Secretaría, Lombardi se destapa, La hora de las conspiraciones, Los fallos de Bertone, Las visitas a Madrid, ¿Quién manda aquí?, Williamson se lamenta, y Una circular urgente.
'Después de Ratzinger, ¿qué?' viene a considerar que el asunto del retorno a la iglesia católica de los cismáticos lefebvrianos se ha convertido en una viga maestra del actual pontificado.
Copiado del vaticanista Sandro Magister
Bajo la fuerte presión de la escuela bíblica protestante, finalmente la Iglesia católica, pero sólo de mala gana, parcialmente y en determinadas condiciones, aceptó algunos aspectos del método histórico-crítico. El Papa Benedicto XV dio comienzo a este proceso de aceptación condicionada en la "Spiritus Paraclitus", publicada en 1920, pero fue sólo con la "Divino afflante Spiritus" del papa Pío XII, de 1943, que los eruditos católicos han sido finalmente autorizados a ponerse en sintonía con el avanzado estado de los estudios bíblicos protestantes.
Por eso es bastante irónico que algunos eruditos católicos acusen ahora a los musulmanes de un rechazo imaginario, que más bien describe con más precisión el propio rechazo pre-1943 del Vaticano a las metodologías histórico-críticas.
los lefrebrvianos no han dejado de confesar la Fe de la Iglesia. Si el Papa desea dialogar con ellos es para que puedan recapacitar y acepten en totalidad el Magisterio y el Vaticano II
Decir que el cristianismo es un humanismo es como hablar del Glorioso Movimiento, la Guardia Mora bajo palio o los Principios Fundtales. del Movto. No tiene sentido. Es como Navarro Valls intentando que los obispos comuniquen las virtudes de la dictadura.
San Pablo fue un caballo de Troya enviado por el Sanhedrín para infiltrar el movimiento cristiano y mantenerlo sujeto a la Sinagoga. Desde entonces el talón de Aquiles de la doctrina de la Iglesia ha sido el profetismo judío. La lucha intestina entre conservadores y modernistas, promovida sutilmente por la Sinagoga amenaza abrogar la doctrina milenaria dejando intacto el profetismo judío. Monseñor Lefebre injustamente fue excomulgado por no acatar las implicaciones judaizantes del modernismo. El subdesarrollo espiritual de los pueblos cristianos se debe a los falsos valores del fideísmo bíblico que promueve la religión chatarra judeo cristiana en que hemos sido adoctrinados desde la infancia. Es hora de impulsar nuestro desarrollo espiritual, promoviendo los valores supremos de la trascendencia humana y la sociedad perfecta que promueve el humanismo secular cristiano: www.scribd.com/doc/17694382/EL-HUMANISMO -SECULAR -CRISTIANO -Y -EL -DESLINDE -OBJETIVO -DEL -CAMINO –ECUMÉNICO
Gabino Diaz Merchán: "Después del Concilio cambió mucho el ambiente romano con los obispos; era una evidencia eclesial del sentimiento de comunión».
Efectivamente la "viga maestra" de este pontificado es precsiamente los lefebvrianos, que en el fondo tiene la contrareforma liturgica del actual Papa, pues todo parece ir hacia ese rubro. No veo aqui diálogo, sino un deseo personal del papa, pero no un deseo que brote de una autentica vida eclesiual, sino de un deseo meramente individualista
creo que la viga maestra a la que se refiere creo que no son los lefebvrianos, mas bien el ecumenismo, que es otra cosa. además esto es una cuestión sobre la soberbia de unos obispos que se creen importantes, y se han olvidado de lo que de verdad es importante que son las almas a su cargo, por las que Dios les pasará cuentas. recemos toda la Iglesia por ellos.
los enfrentamientos entre los jesuitas y el opus son más lo que se quieren ver que en realidad los que hay, en la Iglesia hay sitio para todos, esta es la casa del Señor
Martes, 9 de febrero
Peio Sánchez Rodríguez
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Miguel Blanes Coll
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Robert Blair Kaiser
Ediciones Khaf
Mario Bruzzone
JC Rodríguez, A Eisman