Zapatero adula a Cañizares mientras la CEE amenaza con manifestaciones
07.01.09 @ 17:35:17. Archivado en Papado Ratzinger, Españas, Iglesia española
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, deseó "suerte y éxitos" al cardenal arzobispo de Toledo y Primado de España, monseñor Antonio Cañizares, recientemente nombrado por el Papa como Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, durante el encuentro que mantuvieron esta mañana en el Palacio de la Moncloa, y le aseguró que "puede contar con la colaboración del Ejecutivo español en la etapa que iniciará pronto cerca del Papa Benedicto XVI en el Vaticano". Coincidiendo con la entrevista, la Conferencia Episcopal anunció manifestaciones contra la liberalización del aborto.
La entrevista se desarrolló, por espacio de más de una hora, en un "clima cordial y de cortesía", informó la Moncloa, que recordó que Zapatero ya había felicitado a Cañizares el día de su nombramiento, y entonces ya le había propuesto que, con motivo de sus nuevas responsabilidades y su traslado a Roma, le despediría personalmente en La Moncloa.
Coincidiendo con la entrevista, el portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. Juan Antonio Martínez Camino declaraba que los obispos están dispuestos a respaldar nuevas manifestaciones públicas si el actual gobierno persiste en liberalizar la ley del aborto que se debate actualmente en el Parlamento, "para que los legisladores sepan que los católicos no quieren eso". "Es contradictorio con la conciencia humana y cristiana promover leyes que den licencia para matar", agregó. Además recordó a los diputados y legisladores, sobre todo los creyentes, que promuevan "este tipo de leyes" que el castigo de la excomunión "no es solo para las mujeres, sino para todos aquellos cuya colaboración directa haya sido necesaria para la ejecución de un aborto".
El nombramiento de Cañizares como prefecto del Vaticano se conoció el pasado día 9 de diciembre e implica su marcha a Roma tras seis años como arzobispo de Toledo, aunque en principio compaginará ambos cargos. Diversos medios e instancias han aprovechado la entrevista para juzgarla como signo de entendimiento entre ambos al margen del presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Rouco. Un medio católico digital dice que 'Zapatero puentea a la Iglesia española recibiendo a Mons. Cañizares: de esta manera, Moncloa trata de mantener una línea de comunicación con la Iglesia a través del Vaticano, saltándose el trámite ordinario de la Conferencia Episcopal' mientras que un periódico pro gubernamental afirma que 'Moncloa elige a Cañizares como interlocutor con la Iglesia frente a Rouco'.
Todo ello son especulaciones sin fundamento que intentan como siempre debilitar la autoridad de Rouco al frente del episcopado español. Cañizares durante la pasada legislatura negoció con la vicepresidenta del gobierno, Teresa de la Vega, los puntos fundamentales del acuerdo en materia de financiación de la Iglesia, en las que hubo acuerdo, y las que versaron sobre la implantación de la asignatura de Ciudadanía en sustitución de la Religión, en las que no lo hubo. Los que pretenden erigirle en anti-Rouco, como antes lo pretendieron con el obispo de Bilbao, Blázquez, afirman que pese a que, doctrinalmente, Cañizares pertenece, como Rouco, al sector duro, la experiencia del Gobierno socialista con el cardenal de Toledo hace que lo definan como un "obispo con el que se puede dialogar" y cuyo trato personal es infinitamente más afable que el de Rouco Varela.
En este tejer y destejer a voluntad los hechos objetivos, hacen caso omiso de que durante la pasada 'legislatura' episcopal (2004-2008) el cardenal Cañizares representó la línea más dura frente al gobierno socialista, convirtiéndose en blanco de unos ataques tan desaforados por parte de los sectores laicistas que ni siquiera Rouco ha recibido. No parece que Cañizares, hombre astuto y de principios, vaya ahora a caer en las redes melosas de un gobierno que considera terrible. Zapatero creerá por un tiempo que ha ganado un amigo en Roma. Pero lo cierto es que de momento no hay fisuras entre la calle Añastro y la Secretaría de Estado.
En una entrevista realizada el mes pasado, el nuevo Prefecto decía: 'De mí se ha dicho que soy el obispo que está más en contra del Gobierno de Zapatero. Eso es completamente falso. Pero, insisto: yo proclamo y defiendo lo que la Iglesia dice. No le impongo a nadie, sino que propongo, y reclamo que, cuando haya en juego cuestiones fundamentales, los ciudadanos espabilen".
Y añadía: "Es mi deber de caridad como servicio a los hombres y a la sociedad, enseñar lo que dice la Iglesia... Yo no me pronuncio en contra de nada, y menos de ningún Gobierno. Yo soy de los que acatará siempre con todo respeto y fidelidad al Gobierno. Pero eso no me quita que, por caridad política, como dice el Papa en 'Deus caritas est', yo tenga que decir que los derechos humanos no se respetan cuando no se respetan". Por ello, precisó el Cardenal "tendré que reclamar con los padres cuando el derecho a la educación no se cumple enteramente. O tendré que pedir que el derecho a la vida se respete desde que el niño es concebido hasta que la persona muere por muerte natural'.
Al ser preguntado sobre si existe en el gobierno español el tinte masónico, el nuevo Prefecto explicó que "se ha escrito muchísimo sobre ese tema y, efectivamente, hay toda una serie de signos que son innegables y que están en la cultura mundial, no sólo en este Gobierno. Existen valores de raíz cristiana que han sido desprovistos de su significado original y se exponen como eslóganes de un futuro de solidaridad, de tolerancia, de igualdad, de fraternidad, pero sin su sustrato cristiano. Así, tratan de ordenar la vida con esas palabras grandilocuentes pero al margen de Dios. ¿Eso es masónico? Pues ciertamente es masónico, lo cual no quiere decir que se pertenezca a una logia".
En la misa de ayer en Toledo, el Primado de España dijo que veinte siglos después de la adoración de Dios por los Reyes Magos comienza en el tercer milenio una nueva era, pero que «el nuevo orden no funciona» sin una «renovación espiritual», sin un «renovado humanismo». E instó a «aprender a contribuir a que Dios esté presente en el mundo».
El pasado 18 de diciembre 2008, durante la inauguración de la Casa de la Iglesia de Talavera de la Reina, en uno de sus últimos actos tras ser nombrado prefecto (ministro vaticano) de la Congregación para el Culto Divino, prometió que trabajará en Roma "sin olvidar" España. Cañizares presidió una solemne misa en rito hispano-mozárabe que estuvo concelebrada con más de cincuenta sacerdotes de la diócesis y que se prolongó hora y media.
En su intervención después de la misa, el arzobispo de Toledo dijo que este acto era "casi" su "despedida real" del cargo porque ya llevaba ocho días trabajando como prefecto de la Congregación para el Culto Divino "sin olvidar España" y, en particular, lugares como Toledo, Ávila, Granada (diócesis en las que ha sido obispo) o Valencia (su tierra natal). "Sigo muy unido a todos vosotros y sentiré siempre mucha vinculación porque pertenecéis a mi vida", dijo el cardenal Cañizares añadiendo que sus cinco años como prefecto en Roma dedicará "todos" sus esfuerzos a "recuperar el sentido profundo y religioso que tiene la liturgia y la vida eucarística".
Es una incógnita quién le sucederá en Toledo, -la sede del Primado de la iglesia española- y en las negociaciones con el gobierno con vistas a la posible revisión del concordato vigente. Una opción posible sería el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, que fue presidente de la CEE en 2004-2008 y ahora es su vicepresidente, y que no se dejó convertir en proa del anti-rouquismo, muy debilitado en la jerarquía española.
El corresponsal vaticano del diario italiano Il Riformista decía, al conocerse su nombramiento como 'ministro' vaticano:: “Sacando a Cañizares de España, el Papa, a sugerencia de Bertone, le haría involuntariamente un favor a Zapatero, cuya política laicista tuvo en el purpurado español uno de sus más acérrimos enemigos”.
MALAS RELACIONE SIGLESIA-ESTADO
No parece que el 'laicismo positivo' pactado por el presidente francés Sarkozy y el papa Benedicto XVI sea posible en España. 2009 se presenta para la iglesia española como muy tranquilo internamente y lleno de peligros en el exterior. Realizadas en marzo pasado elecciones en la Conferencia Episcopal, el liderazgo volvió a las manos firmes y seguras del arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco, cuyo control se verá reforzado por la reelección también hace pocas semanas del secretario y portavos de la CCE, Martínez Camino, un jesuita conservador que ah sido también promocionado el año pasado al puesto de obispo auxiliar de la diócesis de Madrid.
El Comité Ejecutivo de la CEE está en lo esencial unido: los Cardenales Rouco Varela, Amigo Vallejo, Cañizares Llovera y Martínez Sistach; el Arzobispo Osoro Sierra y los Obispos Blázquez Pérez y Martínez Camino, forman ahora un bloque más compactado que en el pasado. Rouco y Camino avanzarán sin duda en la homologación 'ratzingeriana' de la jerarquía, donde se reduce la disidencia a muy pocos nombres.
Según sean los resultados en las elecciones políticas pendientes en el país durante el año próximo -gallegas y vascas en marzo, europeas en junio- si unos malos resultados provocaran una hipotética crisis del PP, eso permitiría a la CEE reforzar su influencia en el Partido Popular, mediante sectores que vienen siendo representados por Esperanza Aguirre y Francisco Álvarez Cascos frente a un Ruiz Gallardón que defiende la línea aconfesional y un Rajoy que la practica. Si por el contrario, la crisis deteriora en mayor medida la posición del gobierno del PSOE, sin duda tendrá la CEE un aliciente en arreciar sus críticas, en un panorama de grave crisis que podría conducir incluso a elecciones anticipadas a finales de 2010.
En todo caso, en lo que se refiere al frente exterior, las crecientes dificultades de la iglesia ante una fuertísima ofensiva laicista, no parecen predominar las posiciones extremas en la cúpula episcopal sino ' el modelo Rartzinger' de puño de hierro en guante de terciopelo. Los mandamientos 'irrenunciables' que Benedicto XVI ha planteado a los católicos claramente desde el inicio de su pontificado han ido concentrándose en una sola palabra: familia, familia, familia. La familia tradicional, con un hombre y una mujer unidos indisolublemente, que reza y permanece unida, que nunca recurre al aborto, ni a la píldora anticonceptiva, ni al divorcio, que cuida de los ancianos y los enfermos, y le repugna la eutanasia. La salvación del mundo está en ella, dice el Papa, mientras una buena parte de la sociedad occidental la da por periclitada y desaparecida acostumbrándose rápidamente a alternativas arriesgadas.
Los laicistas en el poder en España -en el poder gubernamental, cultural y económico- presentan a menudo la reacción tradicional como un invento de la iglesia española en connivencia con el PP, pero el combate ideológico supera con mucho el escenario ibérico, para ser sin duda de carácter planetario e importancia histórica.
El PSOE acometerá sin duda otra vuelta de tuerca de laicismo, aprobada en su 37º Congreso Federal. El "Comité de Expertos" de la ministra Bibiana Aido trabaja para que la nueva ley del aborto entre en vigor a finales de año o inicios del 2010. El ministro de Sanidad, Bernat Soria, prepara la regulación dentro de esta legislatura del suicidio asistido en casos de enfermedad irreversible. Ya ha sido inaugurado el primer servicio municipal de asesoría gratuita en 'muerte digna' en la localidad madrileña de Rivas.
Rouco ha ofrecido ceder a la implantación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía -planteada como alternativa a la de Religión, y con fuertes contenidos anticristianos-, a cambio de una modificación del programa de la asignatura. Pero el acuerdo no parece viable, pues el gobierno está ganando la batalla.
Rouco también pretende mantener los acuerdos que hoy rigen las relaciones entre la Iglesia y el Estado, firmados en 1979 como continuación de los de 1953. El Gobierno ya ha dicho que quiere reformar la ley orgánica de Libertad Religiosa para 'adecuarla a las nuevas circunstancias y al pluralismo religioso' que caracteriza a 'la España de hoy', establecer garantías para la libertad de conciencia e incorporar los acuerdos hoy vigentes entre el Estado y otras confesiones religiosas, además de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional de los últimos años.
La intención del PSOE es equiparar todas las convicciones, «con independencia de su carácter religioso o no», mientras que la ley de 1980 excluía de su regulación a las creencias que no fueran de tipo religioso. Es decir, que las asociaciones de tipo filosófico o humanista pasarán a tener la misma consideración que las creencias religiosas. Además, el programa electoral socialista avanzaba que «la contribución de las confesiones a la deliberación pública en las sociedades democráticas, a su desarrollo ético y cultural» debe entenderse «siempre subordinada a la soberanía de las instituciones democráticas, al imperio de la ley y, en definitiva, a la voluntad ciudadana mayoritaria».
DIEZ CARDENALES, UN SÓLO 'MINISTRO' EN EL GOBIERNO DE LA IGLESIA
Actualmente forman parte del Colegio Cardenalicio diez españoles. De estos, tras el nombramiento del Cardenal Cañizares, cuatro residirán en Roma, aunque sólo él en activo: Cardenal Julián Herranz Casado (1930), Presidente emérito del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y Presidente de la Comisión Disciplinar de la Curia Romana; Cardenal Eduardo Martínez Somalo (1927), Camarlengo emérito y Prefecto emérito de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y el jesuita Urbano Navarrete Cortés (1920), Rector emérito de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Residen en España, el Cardenal Antonio Mª Rouco Varela (1936), Arzobispo de Madrid; el Cardenal Carlos Amigo Vallejo (1934), Arzobispo de Sevilla; el Cardenal Agustín García-Gasco Vicente (1931), Arzobispo de Valencia; el Cardenal Lluís Martínez Sistach (1937), Arzobispo de Barcelona; el Cardenal Francisco Álvarez Martínez (1925); Arzobispo emérito de Toledo; y el Cardenal Ricard Mª Carles Gordó (1926), Arzobispo emérito de Barcelona.
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(Tanto una como otras son para el debate racional y todos las tenemos).
El Gobierno sí sabe que es conveniente para la correcta convivencia entre españoles que es mejor estar a buenas que a malas con todo el mundo y también sabe que la Iglesia Católica Española es un mal enemigo, no por los votos que ésta pueda condicionar sino porque a los enemigos, es mejor tenerlos tranquilos.
Es evidente que la Iglesia española es enemiga del actual gobierno y lo demuestra conmbatiéndolo desde la COPE y con actos públicos multitudinarios.
También es evidente que al gobierno le falta mayoría absoluta, para poder denunciar el Concordato y modificar las condiciones de financiación de la iglesia al estilo alemán, que sería la única forma de saber cuantos ciudadanos están dispuestos a aportar de SU BOLSILLO a la Iglesia en su declaración del IRPF.
laicismo [laicismo]m.
1. Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa.
Yo puedo vivir sin el Vaticano, sin la CEE y sin las iglesias, las mezquitas y las sinagogas, como vivo sin el futbol, los toros, el tabaco, etc. y a ninguno de ellos ataco como tampoco ataco a los que van a la iglesia, al futbol o los toros o fuman.
Soy independiente de ideologías y confesiones.
¿Tan grave es que el Estado quiera ser independiente de toda confesión, como para llamar masón al gobierno español o tan delictivo es se masón que para mi es igual que ser católico?
El Vaticano y la Iglesia no son democráticos y carecen de fuerza moral para decir cómo debemos vivir los ciudadanos.
http://www.icrsp.org/Evenements-2007/ordinations-2007/Sacerdoce/index.htm
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José Catalán Deus
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