Por fin había llovido tras una semana de cielos grises irresolutos, de presiones bajas agobiantes, de iones cargados de tensión contenida. Fue una lluvia fina y silenciosa que limpió las calles y apenas duró media mañana. Juan Deca se puso contento, como siempre que llovía, y quiso pensar que el año empezaba adecuadamente, que era un buen signo de los tiempos venideros, de ese año del Búfalo que el horóscopo chino auguraba y que coincidía con su propio signo.
Miércoles, 30 de mayo
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo