El Papa retrasa su encíclica sobre la economía global a causa de la actual crisis
18.11.08 @ 12:35:08. Archivado en Papado Ratzinger, Benedicto XVI y Papado
La encíclica social en la que ha venido trabajando el Papa Benedicto XVI, y que según el Cardenal Renato Martino, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz del Vaticano, debería ver la luz en diciembre, no será publicada debido a los graves cambios producidos por la crisis económica en Estados Unidos y sus efectos globales.
Una fuente del Vaticano citada por el periodista Paolo Rodari del diario italiano "Il Reformista" señala que la crisis financiera de alcances globales que ha golpeado la economía norteamericana "obliga a actualizar" la encíclica del Pontífice, que según habían anunciado fuentes del Vaticano, debía tratar de las exigencias de la solidaridad en la nueva economía global. Las fuentes del Vaticano citadas por Rodari señalan que el Pontífice revisará la redacción de la encíclica, cuya publicación "no tiene fecha estimada".
El Papa ha publicado hasta el momento dos encíclicas: la segunda, "Spe salvi", 'Salvados por la esperanza', el pasado noviembre, y la primera, "Deus Caritas est", Dios es amor, el 25 de diciembre de 2005.
El Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, confirmó el pasado febrero que el Papa estaba a punto de terminar su nueva encíclica: "Sí, el Papa está trabajando en una Encíclica social, que tendrá, yo creo, un impacto significativo en los grandes problemas sociales y económicos del mundo contemporáneo", declaró en una entrevista concedida al diario italiano La Repubblica. "La Encíclica se centrará en los problemas sociales internacionales, con especial atención en los países en vías de desarrollo". Según Bertone entonces, el Santo Padre "abordará en particular asuntos relacionados al tercer y cuarto mundo".
El concepto "cuarto mundo" fue acuñado por el Papa Juan Pablo II en su encíclica social Sollicitudo Rei Socialis, para referirse al número de pobres, marginados e indigentes que viven en los países del primer mundo.
Fuente no identificadas del Vaticano citadas previamente por el diario italiano Il Messaggero, pensaban que la tercera Encíclica del Papa Benedicto XVI sería firmada el 19 de marzo pasado, solemnidad de San José, y publicada durante la Pascua. Es decir, que el retraso ya era evidente antes de que la crisis mundial se agudizara desde el pasado septiembre. En algún momento se dijo que iba a titularse 'La santidad del trabajo'.
La última encíclica social, Centesimus Annus, fue escrita por el Papa Juan Pablo II en 1991, con ocasión del centenario de la primera encíclica social, la Rerum Novarum del Papa León XIII.
NO TEMER AL FUTURO
Mientras, Benedicto XVI pide rezar "para que el mundo sea profundamente cambiado, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre. El Papa explicaba por qué no hay que temer al futuro ni al fin del mundo durante la audiencia general del miércoles pasado dedicó su prédica a la escatología y la vida más allá de la muerte. Explicó que, ante el futuro y en particular ante la espera de la parusía, es decir, de la última venida del Señor, los cristianos deben tener tres actitudes: la ausencia del miedo, la esperanza y la confianza en la misericordia de Dios.
Respecto a la primera actitud, el obispo de Roma afirmó que uno de los efectos esenciales de la predicación cristiana en el mundo antiguo, como también en el mundo pagano actual, de las religiones naturales era "liberar del miedo", ese "miedo a los espíritus, a los poderes nefastos que nos amenazan". "Cristo vive, ha vencido a la muerte y ha vencido a todos estos poderes. Con esta certeza, con esta libertad, con esta alegría vivimos. Este es el primer aspecto de nuestro vivir hacia el futuro".
En segundo lugar, añadió, "en Cristo el mundo futuro ya ha comenzado, esto da también certeza de la esperanza". "Sin Cristo, también hoy para el mundo el futuro está oscuro, hay miedo al futuro, mucho miedo al futuro. El cristiano sabe que la luz de Cristo es más fuerte y por eso vive en una esperanza que no es vaga, en una esperanza que da certeza y valor para afrontar el futuro".
En tercer lugar, la actitud del cristiano debe ser "la responsabilidad hacia el mundo", pero "incluso trabajando y sabiendo en nuestra responsabilidad que Dios es el juez verdadero, estamos seguros también de que este juez es bueno, conocemos su rostro, el rostro de Cristo resucitado, de Cristo crucificado por nosotros. Por eso podemos estar seguros de su bondad y seguir adelante con gran valor". Esta esperanza, añadió el pontífice, "hace tolerables los sufrimientos del momento presente, que no son comparables a la gloria futura".
Comentando la primera carta a los Tesalonicenses, el sucesor del apóstol Pedro explicó que el mensaje esencial de Pablo, más allá de las imágenes con las que describe la vuelta de Cristo, es que "nuestro futuro es estar con el Señor; en cuanto creyentes, en nuestra vida nosotros ya estamos con el Señor; nuestro futuro, la vida eterna, ya ha comenzado".
El Papa habló también sobre la expresión ¡Maranà, thà! que literalmente significa "Señor nuestro, ¡ven!", y que a veces encuentra dificultades entre los cristianos hoy. "¿Podemos rezar también nosotros así? Me parece que para nosotros hoy, en nuestra vida, en nuestro mundo, es difícil rezar sinceramente para que perezca este mundo, para que venga la nueva Jerusalén, para que venga el juicio último y el juez, Cristo".
Sin embargo, aseveró Benedicto XVI, es necesario rezar "para que el mundo sea profundamente cambiado, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre. Queremos todo esto: ¿y cómo podría suceder sin la presencia de Cristo?" Es necesario que Cristo venga "donde hay injusticia y violencia, a los campos de refugiados, en Darfur y en Kivu del norte, en tantos lugares del mundo, donde domina la droga, entre los ricos que viven solo para sí mismos, donde Dios es desconocido". "Ven a tu mundo y renueva el mundo de hoy. Ven también a nuestros corazones, ven y renueva nuestra vida, ven a nuestro corazón para que nosotros mismos podamos ser luz de Dios, presencia suya. En este sentido rezamos con san Pablo: ¡Maranà, thà! "¡Ven, Señor Jesús!", concluyó.
Comentarios:
¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas, que os preocupáis por el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, mientras habéis descuidado lo de más peso en la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que había que practicar y aquello no dejarlo. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, más por dentro quedan lleno de rapacidad y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero por dentro la copa, que así quedará limpio también lo de fuera.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que parecéis sepulcros blanqueados: que por fuera aparecen vistosos, mas por dentro están lleno de huesos de muertos y de todo lo impuro! Así también vosotros: por fuera parecéis unos justos delante de los hombres, más por dentro estáis lleno de hipocresía y de maldad. (Mateo, 23:...
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José Catalán Deus
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