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El G-20 receta moderación y consenso frente a improvisación y pánico

16.11.08 | 20:06. Archivado en Planeta Tierra
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'Estamos decididos a aumentar nuestra cooperación y trabajar juntos para restablecer el crecimiento global y alcanzar las reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales'. La cumbre del G20 más dos convidados, duró seis horas hábiles en las que sólo dio tiempo para soportar una sucesión de discursos mientras el trabajo de fontanería aseguraba la redacción de un comunicado final bastante más extenso y detallado que lo habitual, como corresponde a la situación de alarma económica que vive el mundo. Frente a las preocupantes noticias que todos los días nutren la recesión económica global en marcha, la receta del G-20 sería buscar consenso para mejorar lo existente.

No se crean nuevos organismos internacionales sino que se reforman los actuales con mayor presencia de países emergentes y marginados. Nada de gobierno mundial ni de supergendarme financiero. Ni una sola mención a la ONU. No se condena al capitalismo sino que se trata de preservar sus virtudes. No más proteccionismo sino más libremercado. No se culpó a nadie concreto por la crisis. No se anatemizó a la superestructura financiera que domina el mundo. No se propone claramente aumentar el gasto público. Fue una reunión marcadamente reformista y moderada para tranquilizar a la humanidad y ofrecer una apariencia de cierta coherencia planetaria, de que el caos que agita la superficie esconde un cierto orden interior, quizás ya atisbos de ese New World Order que se viene anunciando desde finales del siglo pasado.

UN COMUNICADO DE DIEZ PÁGINAS

El objetivo -sólo formulado- es 'poner las bases para una reforma que nos ayude a asegurarnos de que una crisis global como esta no volverá a ocurrir' basado en 'la creencia compartida en los principios del mercado, el régimen de libre comercio e inversión, y los mercados financieros efectivamente regulados'.

El comunicado atribuye la crisis actual a que 'durante un periodo de fuerte crecimiento global, crecientes flujos de capitales y prolongada estabilidad en esta década, los actores del mercado buscaron rentabilidades más altas sin una evaluación adecuada de los riesgos y fracasaron al ejercer la adecuada diligencia debida. Al mismo tiempo, las poco sólidas prácticas de gestión del riesgo, los crecientemente complejos y opacos productos financieros y el consecuente excesivo apalancamiento se combinaron para crear debilidades en el sistema. Las autoridades, reguladores y supervisores de algunos países desarrollados no apreciaron ni advirtieron adecuadamente de los riesgos que se creaban en los mercados financieros, no siguieron el ritmo de la innovación financiera ni tomaron en cuenta las ramificaciones sistémicas de las acciones regulatorias locales'.

Además se señalan 'importantes causas subyacentes, entre otras las políticas macroeconómicas insuficientes e inconsistentemente coordinadas, e inadecuadas reformas estructurales que condujeron a un insostenible resultado macroeconómico global'.

El comunicado constata que 'hace falta una respuesta más amplia para restaurar el crecimiento, evitar contagios negativos y apoyar a las economías de los mercados emergentes y en vías de desarrollo. Se trataría de estabilizar el sistema financiero, usar la política monetaria según cada caso, medidas fiscales para estimular de forma rápida la demanda interna sin abandonar la sostenibilidad fiscal, acceso a la financiación de los países emergentes y en desarrollo en las difíciles condiciones actuales, incluyendo instrumentos de liquidez y programas de apoyo, reforzar el FMI con su nuevo mecanismo de liquidez a corto plazo y máxima flexibilidad, movilizar toda la capacidad del Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo en apoyo de su agenda de ayuda y la financiación de infraestructuras y de comercio, y dotar de recursos suficientes a todas estas instituciones multilaterales.

Además, para fortalecer los mercados financieros y los regímenes regulatorios, se recuerda que 'es primero, y ante todo, responsabilidad de los reguladores nacionales', aunque dado que 'nuestros mercados financieros son de ámbito global' se aplicará 'la cooperación internacional reforzada entre reguladores y el fortalecimiento de los estándares internacionales donde sea necesario'. Donde sea necesario.

Y levísimo tirón de orejas a los tiburones planetarios: 'Las instituciones financieras deben también asumir su responsabilidad por las turbulencias y deben poner de su parte para superarlas, reconociendo las pérdidas, mejorando la transparencia y reforzando sus prácticas de gobierno y control del riesgo'.

Los firmantes se comprometen 'a poner en marcha políticas con los siguientes principios reformistas en común': reforzar la transparencia en los mercados financieros ('los incentivos deben ser alineados para evitar excesivos riesgos'), mejorar la regulación con una fuerte vigilancia sobre las agencias de crédito, desarrollo de un código de conducta internacional, proteger la honradez de los mercados financieros, fortalecer la cooperación para vigilar el movimiento de capitales entre fronteras, y reformar las instituciones financieras internacionales salidas de Bretton Woods, así como el Foro de Estabilidad Financiera (FSF), dando 'más voz y representación' a las economías emergentes y en desarrollo.

'Instamos a nuestros ministros de Finanzas, en coordinación con los líderes de 2009 del G-20 (Brasil, Reino Unido y Corea del Sur) a iniciar el proceso y un calendario para ello'. Una lista inicial de medidas específicas se incluye en un Plan de Acción a completar antes del 31 de marzo de 2009. 'Nos reuniremos de nuevo el 30 de abril de 2008 para revisar la puesta en marcha de los principios y decisiones tomadas hoy'.

Se subrraya especialmente el 'compromiso con una economía global abierta' y se cita textualmente 'los principios del libre mercado, incluyendo el imperio de la ley, respeto a la propiedad privada, inversión y comercio libre, mercados competitivos y eficientes, y sistemas financieros regulados efectivamente. En relación a esto último, se advierte: 'Reconociendo la necesidad de aumentar la regulación del sector financiero, debemos evitar la sobrerregulación que podría dañar el crecimiento económico y exacerbar la contracción de los flujos de capital'. O sea, algo más de regulación pero no mucha regulación.

Y por si había alguna duda, el punto 13 dice: 'Subrayamos la importancia vital de rechazar el proteccionismo y de no volver atrás en tiempos de incertidumbre financiera. En este sentido, en los próximos 12 meses nos abstendremos de imponer barreras a la inversión y al comercio de bienes y servicios, imponer nuevas restricciones a las exportaciones o poner en marcha medidas para estimular las exportaciones que choquen con la Organización Mundial del Comercio (OMC). Además, nos esforzaremos para llegar este año a un acuerdo para cerrar la ronda de Doha de la OMC con un resultado ambicioso y equilibrado'. El anatema a la tentación proteccionista es pues unánime y tajante.

No obstante, tampoco se han olvidado, al menos de ser citados, los Objetivos del Desarrollo del Milenio y los compromisos para la ayuda al desarrollo: 'Confirmamos el desarrollo de los principios acordados en 2002 en la Conferencia de Naciones Unidas sobre la Financiación para los países en Desarrollo celebrada en Monterrey, México'. Y se mantiene, al menos teóricamente, 'el compromiso para afrontar otros desafíos críticos, como la seguridad energética y el cambio climático, la seguridad alimentaria, el cumplimiento de la ley, la lucha contra el terrorismo, la pobreza y las enfermedades'.

Como decimos, se presenta un plan de trabajo bastante detallado hasta el próximo 31 de marzo. A corto plazo se trata de que los principales reguladores mundiales de normas de contabilidad mejoren la adecuada valoración de los activos, incluyendo los activos complejos, los productos líquidos, especialmente durante periodos de volatilidad. Se trata de iniciar una 'normalización contable' para identificar las deficiencias y divulgar las normas fuera de balance, mejorar la identificación de los instrumentos financieros más complejos emitidos por las empresas a los actores del mercado, y mejorar los mismo órganos reguladores 'incluso mediante una renovación de sus miembros', para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas'. También 'los órganos del sector privado que ya han desarrollado las mejores prácticas para fondos privados de capital y fondos de cobertura deben presentar propuestas para unificarlas en una norma'.

A medio plazo se trata de crear una sola norma de alta calidad mundial. Además, 'las instituciones financieras deberían mejorar la información sobre los riesgos en sus informes y mostrar todas las pérdidas de forma permanente, en consonancia con las buenas prácticas internacionales', y 'los reguladores deberán trabajar para garantizar que los estados financieros de una institución financiera contengan información completa, incluyendo las actividades fuera de balance, y que informen de éstas regularmente'.

Prolijos calendarios se establecen también a corto y medio plazo para solucionar problemas relacionados con los apartados Mejora de la regulación, Supervisión prudencial, Gestión de riesgos, Promover la integridad de los mercados financieros, Reforzar la cooperación internacional, y finalmente Reformar las instituciones financieras internacionales.

Entre todo ello, promesas de mejorar la transparencia de los mercados derivados, las prácticas de remuneración, y la evaluación de las necesidades de capital de las instituciones financieras internacionales.

Los ministros de Finanzas deberán igualmente establecer una lista de las entidades financieras cuya quiebra afectaría al conjunto del sistema, dice la agencia Reuters aunque nosotros no hemos encontrado la mención precisa en el comunicado.

CINCO MESES DE ESPERA

Habrá una próxima reunión a más tardar el 30 de abril, en una sede por definir, que podría ser Gran Bretaña o Japón. "La próxima cumbre económica se realizará antes del 30 de abril lo cual presiona al presidente electo Barack Obama para que haga frente a la madeja de problemas económicos inmediatamente después que asuma su cargo" el 20 de enero, indicó The Wall Street Journal. The Times da por sentado que la próxima cumbre se celebrará en Londres, ya que Reino Unido presidirá el G-20.

La prensa estadounidense coincide en apuntar que las ambiciones de la cumbre de Washington se han visto mermadas por la ausencia de Obama y el próximo final de la era Bush, por lo que las conclusiones de la cumbre suponen sólo una guía para futuros encuentros, en los que el nuevo presidente de EEUU tendrá ya un papel activo. En este sentido, 'The Wall Street Journal' indica en su edición 'online' que las expectativas sobre la cumbre habían caído en las últimas semanas por la decisión de Obama de mantenerse al margen. Por su parte, 'The Washington Post' afirma un tanto osadamente que "en cierta medida fue una victoria para los europeos, que habían demandado desde hace tiempo la necesidad de una mayor regulación de los mercados financieros".

Frente a la crisis económica "más grave en décadas, los gobernante de 20 países se pusieron de acuerdo en cooperar, pero dejaron las decisiones más difíciles sobre cómo reacomodar las regulaciones financieras hasta el año próximo", sostuvo The New York Times. "Esto representa un grave reto temprano para el gobierno de Obama", añadió. "Queda por ver si, cuando haya un nuevo presidente en la Casa Blanca esos gobernantes pondrán a un lado sus discrepancias políticas y económicas y apoyarán cambios más radicales".

The Washington Post sostuvo que "los gobernantes del mundo se pusieron de acuerdo en un plan de acción de largo alcance que, en los próximos cuatro meses y medio, comenzará a dar nueva forma a las instituciones financieras internacionales y reformará las regulaciones y reglas contables mundiales". "La conferencia en Washington reflejó el nuevo balance de poder que emerge de una crisis financiera que ha devastado hasta a las economías bien administradas".

El diario The Chicago Tribune señaló que "los gobernantes de las potencias industriales del mundo concluyeron una cumbre apresurada sobre la crisis económica global con un compromiso de fortalecer la regulación de los mercados financieros, aumentar los fondos internacionales y evitar nuevas barreras comerciales". "Pero hasta el mismo Bush admitió que es sólo el comienzo de un diálogo global que debe continuar".

El diario The Los Angeles Times, que también opinó que la cumbre se había convocado apresuradamente, añadió que los asistentes se pusieron de acuerdo en imponer "controles más estrictos sobre los mercados financieros y en que trabajarán juntos para contener la crisis económica que se extiende por el mundo". "Pero su reunión se hizo a la sombra de la certeza de que cualquier plan a largo plazo dependerá de alguien que ni siquiera asistió: el presidente electo (de EEUU) Barack Obama".

La prensa británica canta la victoria de Gordon Brown, y la prensa francesa la de Nicolás Sarkozy. El presidente francés, también presidente en ejercicio de la Unión Europea (UE), se felicitó de que el G20 esté de acuerdo sobre la "necesidad de un relanzamiento coordinado, concertado", en tanto el primer ministro británico, Gordon Brown, anticipó "anuncios significativos en cierto número de países en las próximas semanas". Un portavoz de la diplomacia china saludó a una cumbre "propicia al crecimiento de la economía mundial y a la reforma del sistema financiero internacional". Brasil consideró que la reunión se convirtió en un "foro de jefes de Estado", tras proponer su institucionalización, al tiempo que México calificó el encuentro como "un muy buen punto de partida".

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, catalogó el encuentro como un éxito: "Tiene sentido salir de aquí con un plan de acción firme (...) y también tiene sentido decirle a la gente que queda más trabajo por hacer".

En la primera reacción de los mercados, las plazas del Golfo, únicas abiertas en domingo, bajaron sin embargo por las malas pespectivas económicas globales. Dubai en particular perdió un 4,5%.

En muchas partes del mundo han aumentado las señales que apuntan a una profunda desaceleración económica. Los datos mostraron la semana pasada que la zona euro entra en recesión, y se sumaron cifras que revelaron un incremento del desempleo en Estados Unidos y en otras naciones, y una desaceleración en las economías emergentes.

Mientras se desarrollaba el encuentro, el FMI acordó otorgar un préstamo por 7.600 millones de dólares (unos 5.990 millones de euros) como parte de un plan más amplio para Pakistán, donde han caído las reservas internacionales y ha aumentado el riesgo de suspensión de pagos. En otra señal de la magnitud de la crisis, India tomó el sábado nuevas medidas para mejorar la liquidez en el mercado cambiario y ayudar a los exportadores.

El G20 agrupa al G8 (Alemania, Francia, Estados Unidos, Japón, Canadá, Italia, Gran Bretaña y Rusia), a la Unión Europea como tal, y a once países emergentes (Argentina, Australia, Arabia Saudita, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía). España y Holanda, que en principio no formaban parte del grupo y participaron también por invitación de Francia. El presidente español fue un sonrojante convidado de piedra: sin bandera, sin asesores y sin firma en el comunicado final. Pero según su vicepresidenta, España salió así "definitivamente del rincón de la Historia".

Texto íntegro del comunicado final


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