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El Vaticano intentará mantener buenas relaciones con Obama

12.11.08 | 18:38. Archivado en Planeta Tierra, Vaticano y Santa Sede, Iglesia universal
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El Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, Cardenal Javier Lozano Barragán, señaló esta mañana que "cierta propaganda periodística ha presentado a las células estaminales embrionarias como la panacea a todos los males. En realidad, hasta hoy, se ha demostrado que no sirven para nada porque no se ha logrado ninguna curación con ellas". Aunque algunos han interpretado esta precisión como 'munición gruesa contra el presidente electo norteamericano Barack Obama', la verdad es que el Vaticano y el Papa han apoyado su elección y abandonado la causa del partido republicano, en un giro espectacular tras una alianza de ocho años con las fuerzas que representaba George W. Bush: el apoyo católico llevó a Bush a la Casa Blanca en 2000 y 2004, y el apoyo de Bush colaboró grandemente a elevar al cardenal Ratzinger al pontificado en 2005. Pero Bush es historia, y ahora se trata de entenderse con Obama.

Al presentar una conferencia internacional de su dicasterio, Lozano señaló que "de las repetidas intervenciones de los 'medios' sobre las células estaminales embrionarias se colige una mentalidad estrictamente maltusiana porque disminuyen los nacimientos en los países pobres". "En cambio la Iglesia defiende el concepto de que no se puede usar al hombre como un medio tampoco en su etapa de embrión. El hombre es siempre un fin". Durante la campaña electoral el tema del uso médico de fetos abortados, y el del aborto en general, enfrentaron públicamente a algunos dirigentes eclesiásticos con el candidato demócrata. Parece claro que el nuevo presidente americano no mantendrá las posiciones "pro-vida" sobre las que se basó la estrecha alianza entre Juan Pablo II y Benedicto XVI con el presidente cesante George Bush.

Pero es posible que los católicos estadounidenses, liderados por los sectores más liberales integrados en el partido demócrata, intenten una etapa de coexistencia con el nuevo gobierno, y arrinconen las posiciones más beligerantes de los sectores hasta ahora dominantes. Este giro es probablemente bien visto en el Vaticano, que bastantes problemas tiene ya en Europa como para tomar actitudes de enfrentamiento al otro lado del océano.

Durante la campaña electoral y especialmente en las semanas previas a la votación del 4 de noviembre, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos se mostró especialmente cauta. No hubo esta vez declaración oficial contra los enemigos de la fe, tradicionalmente los sectores pro abortistas del partido demócrata, y el resultado ha sido un apoyo trascendental del voto católico en la elección de Barack Obama.

El 23 de octubre, Benedicto XVI recibió al Cardenal Francis Eugene George, arzobispo de Chicago y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, acompañado por el obispo Gerald Frederick Kicanas, de Tucson y por monseñor David J. Malloy, respectivamente vicepresidente y secretario general del mismo organismo. Y unos días después, el día 27 concretamente, al Cardenal Roger Michael Mahony, arzobispo de Los Angeles. Estas reuniones servirían seguramente para fijar la posición católica en el tramo final de la campaña electoral: ninguna toma de posición pública contra la candidatura abortista y más laicista de Obama ni a favor de la candidatura antiabortista y más religiosa de McCain. La suerte estaba echada.

Las posiciones del cardenal Lozano, que son las de siempre de la Curia romana, fueron refrendadas en el mismo acto por el profesor Alberto Ugazio, Coordinador del Departamento de Medicina Pediátrica del Hospital Bambino Gesú de Roma, quien afirmó que "en el ambiente médico nos encontramos con la insistencia de los 'medios' sobre las células embrionarias fetales, sobre las que debo confirmar su ineficacia". "No existe –precisó el médico– un solo estudio que diga lo contrario. En vez de ello es necesario afirmar que los resultados significativos en un vasto rango provienen del uso de células estaminales provenientes del cordón umbilical, las de la piel, o hepáticas o de otros órganos".

EL FACTOR RELIGIOSO

En un análisis publicado en 'Safe democracy', y titulado 'El factor religioso en las elecciones de EEUU' escribíamos acerca del dilema: 'Por el partido demócrata, un afroamericano que se hizo cristiano de adulto y un católico defensor del aborto libre; por el partido republicano, un anglicano tibio y una evangelista convencida. No hay otra nación en Occidente donde el factor religioso influya tanto en la vida política y social'. Y decíamos: 'La religión importa, y mucho, en la campaña electoral de Estados Unidos. Tres de cada cuatro estadounidenses ve necesario que el futuro presidente tenga “fuertes sentimientos religiosos”.

'Barack Obama perteneció durante unos años a la Trinity United Church of Christ, en la cual decidió ser bautizado. Nació musulmán de padre musulmán no practicante y durante algunos años tuvo una educación culturalmente musulmana bajo los auspicios de su padrastro indonesio. La Trinity es una congregación afroamericana con 8.500 miembros, afiliada a la United Church of Christ, una corriente cristiana protestante de origen calvinista que practica el gobierno "congregacionalista" de la iglesia: cada congregación maneja sus propios asuntos de manera independientemente y autónoma. El 31 de mayo pasado, Obama se dio de baja en esta iglesia, después de que su titular se reafirmara en declaraciones políticamente incorrectas a favor del radicalismo afroamericano.

El candidato mestizo se declara “religioso y al mismo tiempo partidario del aborto”, una postura ambigua que no convence a los fieles de la Iglesia de Roma. Los cristianos no terminan de ver al senador por Illinois como su candidato. Por eso ha elegido al católico Biden para acompañarlo. Una encuesta sugiere que si Obama conquista al 10% de los creyentes que suele votar republicano, la balanza se inclinaría a su favor.

La fe religiosa es uno de los temas más importantes de las elecciones estadounidenses y pese a la separación Iglesia-Estado, a los candidatos se les radiografía exhaustivamente sobre el papel que juega la religión en su vida y sobre la influencia que podría tener en su eventual presidencia. El más reciente y completo estudio, realizado por el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, concluye que casi un 80 por ciento de los estadounidenses se consideran cristianos, 5 por ciento pertenece a otras religiones y 15 por ciento se considera no religioso, ateos o agnóstico. Los protestantes son el 44% de la población, -un 26% de las iglesias evangélicas y un 18% de los protestantes tradicionales. Los católicos son el 24 por ciento. Dado que la población del país es de 300 millones, los católicos serían 70 millones y los protestantes unos 120 millones.

Las iglesias y grupos religiosos evangélicos tienen sus raíces en el movimiento renacentista protestante del siglo XVIII en Estados Unidos e Inglaterra. Los evangélicos hacen hincapié en la experiencia personal religiosa, la conversión individual, el estudio de la Biblia, el papel de los laicos en la expansión de los principios religiosos y la necesidad de practicar la moral religiosa en la vida pública. Los grupos evangélicos más grandes en Estados Unidos son los bautistas evangélicos, los pentecostales y los evangélicos sin denominación. Las iglesias que son parte de la tradición evangélica protestante comparten la convicción de que Jesucristo es la única ruta hacia la salvación.

La corriente principal del protestantismo estadounidense comparte “un punto de vista menos excluyente de salvación” que el estricto hincapié de los evangélicos en la aceptación personal de Jesucristo. Las iglesias protestantes tradicionales más numerosas en Estados Unidos son las metodistas, luteranas, presbiterianas tradicionales y bautistas tradicionales. Los anglicanos son una minoría del 1.8%.

Después de que la esclavitud fuera abolida en Estados Unidos a mediados del siglo XIX, los cristianos afro-estadounidenses comenzaron a establecer sus propias iglesias para fortalecer sus comunidades, escapar de la discriminación y practicar su culto en sus maneras propias y culturalmente distintas. Esas iglesias se convirtieron rápidamente en las principales instituciones sociales, culturales y políticas de la comunidad afro estadounidense. Pastores y predicadores negros, como Martin Luther King Jr., entre otros, desempeñaron un prominente papel durante el movimiento de los derechos civiles de la década de 1960. En la actualidad, muchas iglesias históricamente negras continúan combinando funciones religiosas y comunitarias, al igual que fomentan formas únicas de culto y expresión espiritual. Las más numerosas entre las iglesias cristianas negras son las bautistas y las metodistas.

Estados Unidos tiene la tercera población católica más grande del mundo (después de Brasil y México). El catolicismo es la religión tradicional de la mayoría de los estadounidenses de origen latino, italiano, irlandés y polaco. La Encuesta del Panorama Religioso indica que “la proporción católica de la población de personas adultas en Estados Unidos se ha mantenido constante en décadas recientes, en alrededor de 25 por ciento”. Aproximadamente un tercio de los encuestados que crecieron siendo católicos, ya no practican esa religión. Sin embargo, esta cifra se ha compensado parcialmente por inmigrantes católicos provenientes particularmente de América Latina. El catolicismo romano es la iglesia individual más grande en Estados Unidos.

Las encuestas de opinión han mostrado una apretada contienda por el voto católico a nivel nacional, con una leve ventaja para Obama. Los votos de la minoría religiosa más importante de EEUU, en 2004 dieron el empujón definitivo a George W. Bush en los estados clave, los 'swing states'. Los católicos históricamente han tendido tradicionalmente al voto demócrata. Los republicanos representaban al votante blanco y protestante, y los católicos, con fuerte implantación en los sindicatos, tendían a un voto más progresista. La tendencia culminó con la campaña electoral de Kennedy, que consiguió la victoria sobre Nixon en 1960 gracias a las habilidades de su padre y al apoyo masivo de los católicos.

La tendencia cambió tras las derivas radicales de los 70, y en particular gracias a Reagan. Como ha explicado Michael Novak, colaborador de Juan Pablo II, Reagan comprendió que una de las claves del voto de los católicos era y es la familia. La insistencia en la familia le ganó un apoyo importante del voto de los católicos, que luego volvió a los demócratas, con Clinton, y ahora está de nuevo en disputa.

En las últimas elecciones Bush fue votado por entre el 47 y el 52 por ciento de los votantes católicos. Hay líderes católicos prominentes en ambos partidos (Jeb Bush, converso al catolicismo, en el republicano; Mario Cuomo en el demócrata). En total hay 128 representantes católicos en el Congreso, y 24 senadores. La presencia de Bush en la catedral de San Mateo y luego en el funeral de Juan Pablo II, así como el elogio que el arzobispo McCarrick hizo del Papa recién fallecido, indican hasta qué punto el catolicismo, como predijo Tocqueville, ha pasado a formar parte del establishment de la sociedad norteamericana.

Los sondeos de opinión muestran que los católicos blancos están divididos por igual entre Obama y su rival republicano John McCain. Jon O'Brien, presidente de Catholics for a Free Choice (Católicos por una Libre Opción), opina que "los católicos no hacen caso a los obispos en muchos asuntos", al igual que en Europa. Por ejemplo, en materia de aborto y matrimonios entre personas del mismo sexo, las opiniones de los votantes católicos "tienden a reflejar las del conjunto de la población. En general, a los católicos no les preocupan tan profundamente las cuestiones del matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto como uno cree que ocurriría entre los conservadores", dice.

Según el jesuita Thomas J. Reese, los católicos votaron por el ganador en todas las elecciones desde 1932, excepto en 2000, cuando apoyaron al candidato demócrata Al Gore que perdió por unos cientos de votos. Los católicos son la influencia electoral más importante del país" sostiene. Los católicos tienen un peso decisivo en estados como Ohio, Pennsylvania, Michigan, y Texas.

John Green, profesor de religión y política estadounidense en el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, cree que 'aunque hay católicos que forman parte de la derecha religiosa, y muchos católicos conservadores tienen valores similares, los católicos moderados y liberales tienen perspectivas políticas muy diferentes', y añade que para consternación de conservadores, muchos de los asuntos que estaban sobre la mesa en 2006 --la guerra en Iraq, la atención a la salud, la inmigración-- que hicieron que los católicos volvieran al Partido Demócrata, sin duda seguirán siendo importantes el próximo noviembre.

Por su parte, la situación es muy reñida también entre los evangelistas. Un sondeo de Pew Forum mostró que el 61% de los 70 millones largos de cristianos evangelistas apoya a McCain, una cifra que se queda por debajo del 69% que apoyó a Bush en 2004. El respaldo a Obama es similar al que obtuvo John Kerry en 2004 (el 25%). La diferencia está en los indecisos, que se han triplicado: en 2004 eran el 4%; hoy , el 12%.

"Durante el último cuarto de siglo, los católicos conservadores y los evangélicos blancos cada vez votaron más a los republicanos, convirtiendo la oposición al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo en sus principales temas políticos", subraya el Religion News Service.

EL CATÓLICO JOE BIDEN

En este apretado contexto, ambos candidatos han elegido a sus acompañantes para el cargo de vicepresidente prestando atención preferente al factor religioso.

La nominación del católico Joe Biden como candidato demócrata a vicepresidente, es un factor lleno de paradojas cuyo resultado final nadie podría adivinar. Al tratarse de un conocido disidente de las posiciones oficiales católicas sobre el aborto especialmente (en general en todo el abanico de 'la defensa de la vida'), no ha sido bien recibida por el catolicismo oficial, la Conferencia Episcopal y los sectores conservadores. Es un bien conocido 'pro-choice', como lo fuera John Kerry, cuya nominación hace cuatro años desató la llamada 'guerra de la hostia' (wafer war), alrededor de la posibilidad de negarle públicamente la comunión.

Biden, aunque pro abortista, es católico practicante, acude a misa todos los domingos. 'Un nuevo dolor de cabeza para la conferencia episcopal estadounidense', opina el vaticanista John Allen. Que se prolongaría cuatro años si Obama ganara. Biden, hijo de obreros irlandeses y con el rosario siempre en el bolsillo, siempre ha apoyado la sentencia Roe vs. Wade del Tribunal Supremo, que abrió el camino al aborto legal en los Estados Unidos. Dice aceptar la doctrina de la Iglesia católica sobre la vida desde la concepción, votó a favor de una ley que prohíbe el aborto en las últimas semanas de gestación, pero juzga la sentencia Roe vs. Wade justa para una sociedad que tiene diferentes visiones sobre el aborto. En una entrevista a "Christian Science Monitor" Biden dijo considerar sus ideas como “del todo coherentes con la doctrina social católica”.

Pero no es esta la idea del arzobispo Charles J. Chaput de Denver, que ha dicho que el apoyo dado por Biden al llamado “derecho” al aborto es un grave pecado y que por coherencia debe abstenerse de querer comulgar, mientras otro arzobispo estadounidense, Raymond L. Burke, desde Roma donde ocupa el cargo de prefecto del supremo tribunal de la signatura apostólica, se reitera en la misma línea: hay que negar la comunión a los políticos católicos pro aborto. Asimismo, Michael Saltarelli, obispo de Wilmington, diócesis a la que pertenece Biden, manifestó el mismo criterio.

Varios líderes católicos y pro-vida en Estados Unidos expresaron también su desacuerdo con la postura abortista de Biden. George Weigel, intelectual de confianza del actual Papa y del anterior, indicó que la elección de un partidario del aborto era de esperar porque "Barack Obama es un radical abortista. No hay nada sorprendente en que haya escogido también a un compañero que apoya el aborto en la fórmula más abortista de la historia".

Austin Ruse, Jefe del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos, advirtió que con la elección de Biden "los demócratas están abofeteando a los fieles católicos. Primero, han nominado al candidato más abortista de la historia. Luego rechazan invitar al Arzobispo de Denver incluso para dirigir una breve oración en su convención nacional. Y ahora eligen un católico abortista para vicepresidente. Sólo los católicos que se odien a sí mismos votarían por esta fórmula".

Pero, hay también una parte 'pro choice' entre los católicos americanos que se sentirán atraídos por la posición de Biden, que comparten además otros líderes demócratas católicos como Nancy Pelosi y Giuliano Giuliani. El extenso apoyo de Biden al derecho al aborto podría ayudarlo con los católicos más liberales, mientras que su oposición a la interrupción de embarazos en estado avanzado podría atraer a aquellos que no se sienten cómodos con el procedimiento pero que no lo rechazan por completo.

"Sumar a Biden a la apuesta demócrata fue una medida extremadamente inteligente," opina Michael Lindsay, de la Rice University de Houston. "Biden tiene lazos en un Estado indeciso muy importante, Pensilvania, donde los católicos son el mayor grupo electoral". Las elecciones presidenciales de Estados Unidos a menudo se definen gracias a los Estados indecisos que cambian de preferencia. Los católicos han sido un voto indeciso durante décadas.

Más allá de las etiquetas, el partido demócrata se consolida como opción para los cristianos progresistas y el partido republicano lo es para los cristianos conservadores. No hay sorpresa en ello. Ambos partidos satisfacen a sus electorados naturales, mientras intentan atraer a los votantes dubitativos con perfiles más específicos en cada uno de su dúo de candidatos. Obama se complementó con Biden, y McCain lo intentó con Palin.


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