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¿El alcalde Gallardón traiciona a Madrid?

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La reforma del eje Prado-Recoletos, un proyecto de recuperación del centro de la ciudad del que se empezó a hablar a principios de los años noventa del siglo anterior, que ha sufrido todo tipo de hostilidades, zancadillas y oposiciones para impedir que la ciudad recupere su paseo central y cree un área de disfrute y paseo alrededor de sus museos, se aplaza sin fecha. Se suspende. Probablemente, se liquida. El supuesto motivo según el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, es la crisis económica, pero la verdadera razón es política. El alcalde había prometido hace unos meses dimitir si no salía adelante la reforma. Pero no sólo no dimite, sino que es posible que suspendiendo el gran cambio para alejar los coches del centro de la ciudad, haya obtenido apoyos políticos que valora más que cumplir su palabra.

Para Madrid esta reforma es vital: inclina la ciudad hacia el caos o hacia la calidad de vida. El alcalde ni siquiera se ha comprometido a realizarla en el futuro. La obra iba a comenzar con el año 2009, y estaría terminada, con muchas menos molestias de las que se suponían -al afectar básicamente a aceras-, antes del fin del mandato, en 2011. Si como es previsible, el alcalde Gallardón no se vuelve a presentar a otra reelección por pasar a la política nacional, el proyecto aparece tocado de muerte. Se trataría de un escándalo que de confirmarse debería acabar con su carrera política.

Gallardón dice ahora que el gran paseo cultural es «conveniente para la ciudad pero no necesario», que la situación, «es de crisis, y lo es para las familias, las instituciones y las empresas», y que por ello, «algunas medidas que pretendíamos haber realizado en 2009 no podremos hacerlas todavía, y habrá que retrasarlas». Aunque ya se conocía la intención municipal de paralizar aquellas obras municipales que no hubieran sido iniciadas, nadie pensaba que eso afectaría a la estrella del programa popular: el eje Prado-Recoletos. Pero así será: la obra no se abordará en 2009 «salvo en lo que se refiere a la rehabilitación de la plaza de Las Cortes» -frente al Congreso de los Diputados-, un compromiso que «sí estará en los presupuestos» porque además hay que llevar a cabo «por razones colaterales de seguridad, que aconsejan no retrasar el proyecto».

El parón del gran proyecto supondrá que el paseo del Prado se queda como está en la actualidad: asfixiado por el tráfico, incomunicado por tramos, casi inaccesible, con pavimentos y mobiliario deficientes, y con una acera de apenas tres metros en grandes tramos.

La reforma, pues, «tendrá que esperar». ¿Hasta cuando? «Hasta que Madrid recobre el pulso financiero», fue su respuesta. El alcalde justificó que «a la hora de elegir dónde establecer los recortes, se ha seguido el criterio de mantener lo iniciado, como el proyecto Madrid Río, y todas las partidas cuya disminución pudieran perjudicar a los más débiles». Este proyecto y otros se paralizan porque «pueden esperar a otros ejercicios» para realizarse. Sin embargo, la reforma de Serrano sí se hará.

Durante años -desde que en 2002 todos los grupos políticos aprobaron el proyecto de Álvaro Siza, Hernández de León, Riaño, Rueda y Terán para este eje-, los diferentes gobiernos de Madrid han tratado de llevarlo a la práctica, sin éxito hasta el momento. Primero, hubo oposición del Gobierno regional -que presidía en aquellos días Alberto Ruiz-Gallardón-, que declaró Bien de Interés Cultural la zona, con lo cual todas las actuaciones debían contar con el preceptivo permiso de la Comunidad para llevarse adelante. Después, fue la baronesa Thyssen, reivindicando mejor trato a la sede de su museo.

La última batalla ha sido al parecer la definitiva: el gobierno autonómico de Esperanza Aguirre se manifestó contra la reforma del Prado-Recoletos por sus repercusiones sobre el tráfico, y resucitó la posibilidad de construir un túnel bajo el paseo. El enfrentamiento entre los líderes regional y municipal fue muy fuerte: la Comunidad de hecho aún no había dado el permiso para el inicio de las obras. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, se ha mostrado “de acuerdo” con la suspensión pues el proyecto “debe permitir mejorar la zona, pero lógicamente garantizando el resto de los servicios que tienen que prestarse". El colegio de arquitectos de Madrid cree que se deberían realizar unas pruebas previas al proyecto para saber cómo afectará al tráfico. Los coches, ganan; la ciudad, pierde.

La remodelación del eje Prado-Recoletos es una de las obras con las que Alberto Ruiz-Gallardón más se ha querido comprometer. De hecho, el pasado año afirmó que dejaría la política, en caso de no cumplir con su objetivo de “mejorar el tráfico de esta zona”. Además, el alcalde de Madrid ha vinculado siempre este proyecto al de la M-30, en su intento por mejorar la circulación en la ciudad. El portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, David Lucas, recordó al alcalde su promesa de no seguir en la Alcaldía, en el caso de que el proyecto del eje Prado-Recoletos no se llevase a cabo. “El señor Ruiz-Gallardón dijo en enero que si el eje Prado-Recoletos no salía dejaba la Alcaldía y ahora parece que no se va a realizar, previsiblemente por la mala situación financiera del Ayuntamiento y por las desavenencias con Esperanza Aguirre".

Izquierda Unida, a través de su portavoz Ángel Pérez, también ha querido presentar su propia propuesta para llevar a cabo la remodelación. Para Pérez, la solución sería la financiación compartida entre el Ayuntamiento y las corporaciones privadas “a las que más benefician este proyecto”. La inversión para IU no debería “recaer en el dinero de todos los madrileños, cuando los beneficios que extraen estas entidades es evidente”. Las entidades a las que se refiere Pérez son La Caixa o el museo Thyssen, así como grandes hoteles o edificios dependientes de la administración central.

LA PROMESA INCUMPLIDA

El eje Prado-Recoletos abarca una superficie de 145 hectáreas, sobre algo menos de 6 kilómetros de longitud. La solución última, presentada hace un año, incrementaba los espacios para peatones en un 54 por ciento, y las zonas verdes aumentan su superficie en un 15 por ciento. El proyecto de reforma del Paseo del Prado y el Paseo de Recoletos se resumía en aceras más amplias, espacios ganados para el peatón y carriles concentrados en el lado oeste del paseo, arañándole espacio a las zonas terrizas del actual bulevar.

El área concentra siete museos, instituciones tan importantes como el Jardín Botánico o la Real Academia de la Lengua, y cerca de 500 edificios protegidos. Parte de la zona fue declarada en 1999 Bien de Interés Cultural. Es por esto por lo que se pretendía reducir el tráfico privado en la zona, dando prioridad al peatón, a los ciclistas y al transporte ecológico.

La estatua de Cristobal Colón de la plaza del mismo nombre volveía a su ubicación original en el centro de la plaza. También se planteaba la posibilidad de ampliar el Centro Cultural de la Villa -ahora «Teatro Fernán-Gómez»- «permitiendo la construcción sobre rasante».

El tráfico en el paseo de Recoletos, hasta Cibeles, subiría y bajaría por la franja más cercana a la Biblioteca Nacional, por tres carriles en dirección norte y dos en dirección sur.

La fuente dedicada a la diosa Cibeles no se movería, pero crecerían las aceras en todo el perímetro de la plaza. Entre este punto y Neptuno, comienza el histórico Salón del Prado, un tipo de espacio típicamente madrileño que se intentaba recuperar y ahora parece amenazado para siempre.

En este tramo, se liberaba de tráfico la acera este -excepto el carril-bus sentido norte, que se integra en el bulevar-. Las aceras se ensanchaban visiblemente, hasta el punto de que frente al Thyssen pasaban de 3 metros a 7, junto con un amplio paso de peatones que comunicaba este museo, con un pavimento diferenciado, con el bulevar.

Las protestas de la baronesa Thyssen, crítica con el proyecto porque a su juicio discriminaba a su museo y crítica también con la posible tala de árboles en la zona, había obtenido respuesta municipal: continúa teniendo cinco carriles frente al palacio que alberga su colección, pero con una acera más del doble de ancha, y con una mediana que aumenta las distancias entre el museo y los dos carriles en sentido norte. Éstos llegan incluso a hacer un quiebro, al llegar a Cibeles, y se bifurcan para dejar entre ellos espacio para varios árboles.

La plaza de la Lealtad tendría acceso en vehículo desde Neptuno, mediante dos carriles destinados a «circulación local, y no de paso». También se proponía en el proyecto la construcción de un aparcamiento para residentes bajo la Plaza de la Lealtad.

El espacio frente a la principal pinacoteca española ganaba muchos enteros con este proyecto. De hecho, desaparecían los carriles de circulación frente al museo, que sólo mantendría la plataforma reservada para autobuses ecológicos. El resto de la circulación estaría en el lado oeste de la calle, al otro lado del bulevar: tres carriles -uno de ellos para autobús- en sentido sur, y dos para vehículos privados en sentido norte.

Las Cuatro Fuentes de la Fama, que se concibieron como un conjunto y ahora están separadas por la corriente de coches, volverían a integrarse. Y la estatua de Velázquez avanzaría hacia el centro del bulevar y se giraría para encarar la fachada del museo y la entrada al mismo a la que da nombre.

Además, la plaza de las Cortes, frente al Congreso de los Diputados, también se rediseñaba, con un importante incremento de las aceras. La que da a la original puerta principal del palacio que alberga el Museo Thyssen llega a alcanzar los 14 metros de ancho. Y la del Parlamento español también se ampliaba, a la vez que el tráfico se reducía frente a esta institución para darle un mayor protagonismo a los peatones.

Para la plaza del Emperador Carlos V se proponía un desplazamiento, configurando de nuevo la isla central, e instalando allí la original fuente de La Alcachofa -ahora en El Retiro, obra de Ventura Rodríguez-. Por el este, la calle se ensanchaba y seguía siendo peatonal hasta pasada la Cuesta de Moyano.

La gasolinera de la zona se suprimía, y también el colegio que se encuentra entre la avenida Ciudad de Barcelona y la avenida de la Reina María Cristina. De este modo, se despeja el campanile del Panteón de Hombres Ilustres -que el alcalde propuso llamar «de Personas Ilustres»-, manteniéndose hasta allí el bulevar.

Por lo que respecta al lado oeste de Atocha, los planteamientos que hacían aquí los autores del proyecto para el eje Prado-Recoletos incluyían un desplazamiento hacia el sudoeste de la boca del túnel ahora existente, de manera que su salida se trasladaba y de este modo se incrementaba el espacio peatonal en torno a la ampliación del Centro de Arte Reina Sofía. También se «dulcificaban las condiciones de la plaza de acceso principal al Reina Sofía», ensanchando aceras en un punto especialmente susceptible de recibir visitas masivas de peatones.

En conclusión, el tráfico privado se reducía entre un 27 y un 37 por ciento, según los tramos. Un dato que preocupaba al Gobierno regional madrileño al no ver claro el efecto que esta reducción tendría en la circulación de la ciudad. Por ello, sugerían que se retomara la idea original de construir un túnel para desviar el tránsito privado.

No se talaba ni un solo árbol, y además se plantaban 2.273 más. ¿Cómo conseguir que donde ahora hay cinco carriles en sentido sur y una acera de 2,70 metros, pueda caber después una acera de 5 metros o más, y los mismos cinco carriles, sin tocar los árboles? La explicación es sencilla: por un lado, carriles más estrechos. En lugar de los 3,80 que ocupan actualmente, los nuevos carriles se harían de 3 metros de anchura, una medida disuasoria de la velocidad, que se pretendía reducir en toda la zona.

Demasiado bonito, demasiado civilizado, demasiado europeo para ser verdad. Se lo van a cargar ante demasiados silencios, complicidades y barbarie. No puede ser. Por favor, mire este vídeo y dígame si podemos callarnos ante su ignominioso final.

Estimado señor alcalde: el Eje Prado-Recoletos no puede retrasarse más. Si necesita ayuda ciudadana para sacarlo adelante, pídala. No sé cuántos madrileños pondrán por delante los intereses generales, pero seremos muchos. Termine el Paseo de los Museos. Pasará a la historia.

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2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Pedro 18.08.09 | 23:32

    Si los carriles pasan de 3,80 metros a 3,00 creo que no sólo se obliga a reducir la velocidad, sino que también aumenta el riesgo de accidentes. Tras unos cuantos accidentes, en unos años habría que:
    reducir los carriles y pasar a 4 (más atascos)
    hacer el tunel
    deshacer las aceras extra-anchas.

    Arquitectónicamente puede ser un proyecto muy bonito, pero para la vida diaria un (otro) incordio para los ciudadanos.
    Así que, en algo, la crisis nos ha venido bien.

    A ver si ocurre lo mismo y no nos tocan las olimpiadas que no podemos pagar.

  • Comentario por testimonio cristiano 08.11.08 | 13:53

    ¿Recuerdan que cuando hablaba J.J.Cortes, padre de Mari Luz, los tertulianos callaban y escuchaban ante la dignidad, firmeza, verdad que manaba de este hombre?. Sepan porque , vean este video. Y reflexionen.


    http://www.emision.net/new/descargavideo.php?videos/JJCortesPEC08.wmv


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