Santander y BBVA se muestran arrogantes, pero ambos necesitan dinero. Más el primero. Por eso Santander quiere ayudas estatales secretas y BBVA quiere que sean con nombre y apellidos. Rojos contra azules, como se reconocen en el sector. A 30 de septiembre, Banco Santander contaba con 2.251.033 accionistas frente a los 885.131 de su gran rival, BBVA. Claro, que muchos son repetidos, lo que quita dimensiones y crudeza al enfrentamiento. Pero el caso es que los dos grandes gigantes bancarios españoles necesitarían aportaciones de capital público según un último informe de Merrill Lynch, que estima en 73.000 millones de euros las necesidades de capital adicional por parte de quince bancos europeos. Deutsche Bank, Unicredit y BNP liderarían este ránking de la incertidumbre, con el Santander en cuarto lugar, con 6.600 millones, y el BBVA en décimo tercera posición, con 2.400 millones.
El mayor banco español podría necesitar reforzar su capital por un importe de 6.600 millones de euros, cerca de un 10% de los 60.000 millones de capitalización que presenta a media sesión. Desde Merrill Lynch cifran en 2.400 millones de euros, casi dos tercios menos que su rival, las necesidades de capital adicional por parte del BBVA, que presenta a media sesión una capitalización de 37.742 millones de euros.
Quizás ello explica el último enfrentamiento público entre ambos. El presidente del Grupo Santander, Emilio Botín, respalda la opinión ya expresada por el consejero delegado del banco, Alfredo Sáenz, de que no es necesario hacer públicos los nombres de las entidades financieras que acudan al fondo de liquidez del Gobierno. En rueda de prensa en Sao Paulo, Botín aseguró que 'para ser transparentes", ese objetivo se puede lograr sin hacer públicos los nombres de las entidades. Preguntado por si el banco acudirá a este fondo, el presidente del Grupo Santander descartó que la entidad vaya a hacerlo "porque no lo necesitamos". No obstante, no descartó que, si en algún momento el banco tuviese problemas de liquidez, la entidad podría decidirse por utilizar estas ayudas.
Por el contrario, el BBVA se había mostrado claramente partidario de que se conozca qué bancos acudirán al plan de ayuda del Gobierno para el sistema financiero. "Nuestra posición es clara, somos partidarios de seguir con los patrones internacionales, basados en la transparencia, porque es bueno que sean comunes en toda Europa", subrayó el consejero delegado del banco, José Ignacio Goirigolzarri, al ser preguntado sobre la conveniencia de publicar los nombres de las entidades que se acojan a estas medidas.
MADRID Y BRUSELAS, ROJILLAS
El secretario de Estado de Economía español, David Vegara, ha apoyado públicamente al Santander en no publicitar el nombre de las entidades financieras que acudan al fondo de liquidez del Tesoro para vender activos. Y Bruselas, la hecho lo mismo. «Si un Estado miembro decide no hacer público qué bancos se han beneficiado, ello no es un problema en sí para nosotros», dijo el portavoz de Competencia de la UE, Jonathan Todd. «Nuestra preocupación es que el sistema no sea discriminatorio y que haya suficientes salvaguardas para evitar que los bancos logren una ventaja indebida gracias al plan». Desde Bruselas han pedido más información sobre el plan español y más garantías de que no distorsionará la competencia. El gobierno de España quiere poner 150.000 millones de euros, -25 billones de las antiguas pesetas- a disposición de bancos y cajas de ahorro.
Hasta ahora, Bruselas ha dado luz verde a los planes de ayuda bancaria de Dinamarca, Reino Unido, Irlanda y Alemania. Y ayer hizo lo propio con los de Portugal y Suecia, tras comprobar que respetan las normas comunitarias sobre ayudas de Estado. Se aprobarán «en un futuro próximo» los planes de rescate bancario español, holandés e italiano y la parte del plan francés sobre las garantías de los préstamos interbancarios.
Algunos países están ampliando sus ayudas a otros sectores sociales. Alemania incluirá ayudas para el sector del automóvil y para la renovación de inmuebles, así como rebajas fiscales que permitirán a las empresas amortizar parte de sus inversiones. Mientras, el Gobierno británico ha habilitado una línea de préstamo de 4.000 millones de libras (unos 5.100 millones de euros) para garantizar que las pequeñas y medianas empresas superan el impacto de la crisis.
Así pues, los banqueros Emilio Botín y Alfredo Sáenz no son partidarios de que se haga público -es decir, de poner en conocimiento de sus accionistas si llega el caso- el nombre de las entidades que acudan al fondo de rescate que el Gobierno de Zapatero ha puesto en marcha, porque tiene "un efecto reputacional negativo y posiblemente desproporcionado" porque el mercado puede entender que esos bancos o cajas están en apuros. Les apoyan en Madrid y Bruselas.
Pero es el banquero Goirigolzarri, el que tiene razón. Se trata de que los accionistas y clientes de los bancos tengan toda la información y puedan decidir con todos los datos en la mano si siguen confiando su dinero a tal o cual institución. ¿Acaso no es ese el espíritu de Ley del Mercado de Valores? ¿No es la obligación de la CNMV que todos los accionistas tengan la misma información y al mismo tiempo? ¿Cómo se come que el presidente Botín y el resto de los ejecutivos del banco que también son accionistas tomen decisiones cuyo contenido se niega al conjunto de la comunidad financiera? Es lo que se está haciendo en el resto de Europa. La Comisión Nacional del Mercado de Valores debería frenar cualquier intento de ataque desde el sector financiero a la necesaria transparencia de un fondo de rescate constituido con dinero público.También tienen derecho los clientes a poner el grito en el cielo si su banco o caja les sigue negando crédito después de engancharse a la ayuda pública. Cuidado, no vaya a ser que nuestro sistema financiero se suba al fondo para comprar Letras del Tesoro, dicen algunos expertos.
Mientras en todo el mundo suenan vientos de control y transparencia, el Gobierno y el principal banco del país se posicionen en el otro lado de la balanza -por mucho que el objetivo final sea proteger al sector- cuando de pedir se trata. Cuando se cotiza en bolsa y se carga en las espaldas con más de dos millones de accionistas, en la foto hay que salir en las buenas y en las malas. Ya deberían estar acostumbradas nuestras empresas a retratarse. Lo hacen diariamente y quieren quitarse de en medio ahora, cuando se trata de medir -a través de sus necesidades de liquidez- el impacto o un parte del mismo que una crisis sin precedentes tiene en las entidades que tiene al personal -clientes y accionistas, de los nervios. ¿Dónde está el buen gobierno del que tanto presumen?
Por esa regla de tres, debería prohibirse también que sea público el nombre de los brokers que operan cada día en bolsa, no vaya a ser que consigamos pistas de dónde desinvierte cada cual en estos tiempos en los que la liquidez en un tesoro y se interprete también como un síntoma de debilidad. Alguien debería recordar a nuestros directivos que no hay nada más desestabilizador que la ocultación. Sobre todo, para los accionistas.
DIFERENTES ESTRATEGIAS
Santander y BBVA de momento están saliendo airosos de la crisis financiera que afecta a su competencia en forma de recapitalizaciones o nacionalizaciones. Ambos bancos han seguido caminos distintos desde el comienzo de la crisis en 2007, pero con resultados visibles, hasta convertirse primero y tercer bancos de la zona euro por valor en bolsa.
Pero sus diferentes estrategias se han enfrentado otras dos veces esta misma semana, escribe R.L.Lapetra en Cotizalia. La primera, el martes, cuando coincidieron en la escuela de negocios IESE los directores generales Juan Rodríguez Inciarte (Santander) y Manuel Castro (BBVA) bajo el mismo paragüas académico: "Fórmulas de crecimiento de la banca española". La ponencia de Rodríguez Inciarte se titulaba "Adquisiciones" y la de Castro, "Crecimiento orgánico e innovación".
El segundo choque de visiones ha tenido lugar en las últimas horas con la presentación de resultados a través de sus dos consejeros delegados. El modelo de "mandíbulas abiertas" de Santander que volvió a repetir por enésima vez Alfredo Saenz -en referencia a crecer más en ingresos que en costes-, frente al argumentario ortodoxo de José Ignacio Goirigolzarri de "políticas de máxima prudencia del capital y liquidez" para mantener su fortaleza.
En la parte alta de la cuenta de resultados, Santander es el líder del sector por beneficios con €6.935 millones, tras incrementar su resultado neto un 5,5% y un 15% el beneficio recurrente, sin contar con la mitad de lo ingresado por la mitad de su sede en Boadilla (€486 millones), y con el cargo de las provisiones por sus pérdidas en Sovereign, RBS y Fortis (€350 millones). BBVA se coloca como segundo de Europa hasta el momento con €4.501 millones a septiembre, un 5% menos en términos comparables y un 9,1% más en de beneficio recurrente, sin contar el extraordinario de €727 millones de la venta del 5% de Bradesco y un cargo por prejubilaciones.
Otra cosa les distingue. Mientras Santander ha comprado €2.700 millones en activos inmobiliarios este año, BBVA sólo ha destinado €340 millones a este concepto. Por un lado, el grupo que preside Emilio Botín se ha convertido en un claro atacante en el marco de la crisis financiera. En apenas una año, hasta una decena de entidades han pasado por sus manos. Desde Banco Real, Antonveneta, pasando por financieras de consumo de RBS y General Electric, Alliance & Leicester (A&L), Bradford & Bingley (B&B) y su próximo bocado, el Sovereign. El banco capitaneado por Francisco González no ha hecho adquisiciones desde enero de 2007, cuando se hizo con el Compass en USA.
Con ratios de morosidad similares (en torno al 1,5%) y de capital (Tier 1, 6,3% y 6,4%), la bolsa les ha penalizado con fuerza pero menos que a sus colegas porque ha reconocido dos modelos de banca clásica. Santander cae un 47% en 2008, que deja su valor en bolsa en €49.000 millones frente al descenso del 50% en BBVA, hasta €31.000 millones de capitalización. Los dos grandes bancos representan la banca clásica, del pasado, pero también el modelo que imperará tras la crisis. Entidades centradas en administrar depósitos y conceder présamos.
PARECIDAS TRAYECTORIAS
Según explicó esta semana el subgobernador del Banco de España, José Viñals, la banca se va a enfrentar dos cambios principales desde el punto de vista regulatorio: más requerimientos de capital, debido a la "subestimación del mismo" y un freno sustancial al incentivo de trasladar a inversores activos en balance. "Hay que poner dinero en una cajita cada vez que se da un crédito por si en el futuro hay un siniestro, que en banca es la morosidad".
"Vamos hacia un modelo de banca comercial más tradicional. Este modelo se llevará a cabo a través de la consolidación del sector en Europa Occidental y estará basado en una estrategia multi-producto orientado al cliente. Toda crisis ha llevado a una consolidación, es decir, a fusiones", resumió en un encuentro con banqueros el profesor de IESE, José Manuel Campa. Según sus cifras, la banca comercial se encuentra extremadamente atomizado. Así, mientras los 5 mayores brókers mundiales representaban -antes de la crisis- el 90% del negocio, o el 73% en el caso del top 5 de tabaqueras o el 70% en el caso de las 5 mayores farmacéuticas, el peso de los 5 mayores bancos comerciales es muy pequeño a nivel mundial y, en el caso de Europa, sólo representan el 16% del total. Esta escasez de grandes jugadores provocará, probablemente, un proceso de fusiones y adquisiciones que todavía no se ha producido. Está por venir.
BENEFICIOS PERMANENTES
Las cinco grandes entidades financieras de España, Santander, BBVA, Caja Madrid, La Caixa y Banco Popular, han reducido su beneficio neto tan sólo un 1,7% durante los nueve primeros meses del año, 15.089 millones de euros frente a 15.349 millones registrados durante el mismo periodo de 2007. Prácticamente, lo mismo.
La falta de liquidez ha provocado un efecto en cascada. No hay dinero y su primer reflejo es un fuerte aumento de la morosidad. Los bancos y cajas se protegen elevando sus provisiones. Caja Madrid ha sido la entidad más afectada de este selecto grupo. Ha multiplicado por cinco su morosidad. El Popular la triplica. No hay calma para ninguno. El único que puede sacar pecho ante el desaguisado financiero que recorre los mercados es el Santander. Desde la posición de privilegio que le da ser el banco español que logra más beneficios, 6.935 millones hasta septiembre, ha engordado sus provisiones hasta los 6.300 millones. Si la entidad que preside Emilio Botín no hubiera incluido los extraordinarios ni el resultado atribuido a los minoritarios hubiera elevado sus ganancias un 14,4%. El BBVA que presentó un retroceso del 5,5% hubiera sacado buena nota sin incluir los extraordinarios. Su beneficio crece un 9,1%. La Caixa disminuyó un 14% su beneficio neto, hasta 1.571 millones. La entidad catalana no ha contabilizado extraordinarios al destinarlos a provisiones. Caja Madrid habría ganado un 9,2% sin incluir los extraordinarios del impacto de la reorganización entre Mapfre y Caja Madrid y la venta de Realia. La entidad madrileña es la que más ha padecido los rigores de la crisis.
Más detalladamente en cuanto a los dos grandes, Banco Santander cerró los nueve primeros meses de 2008 con un beneficio atribuido de 6.935 millones de euros, lo que supone un incremento del 6% con respecto al registrado en el mismo periodo de 2007. Este crecimiento sería del 16% si no se tiene en cuenta el impacto de las plusvalías extraordinarias obtenidas el año pasado. La tasa de morosidad se sitúa en el 1,63%, con una tasa de cobertura del 104%. Y el BBVA obtuvo un beneficio neto de 4.501 millones de euros entre enero y septiembre de 2008, solammente un 5,4% menos que en el mismo período de 2007, aunque su beneficio recurrente (sin extraordinarios) mejoró el 9,1%, hasta los 4.321 millones. La tasa de morosidad es del 1,55%, frente al 0,88% de septiembre de 2007, y el índice de cobertura del 127%, muy por debajo del 234% que tenían entonces. Sólo en el tercer trimestre de 2008, "uno de los más complejos que ha vivido el sistema financiero mundial en toda su historia", la segunda entidad del panorama financiero español ganó 1.392 millones de euros, explica el banco. El margen de intermediación aumentó un 25,5% entre enero y septiembre. Los ingresos por comisiones netas ascendieron a 3.542 millones de euros, un 2,6% más.
ADVERTENCIAS OFICIALES
Por su parte, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernádez Ordóñez, vuelve a exhortar a la banca española a afrontar "con inteligencia y decisión" la tercera fase de la crisis, caracterizada por una "profunda desaceleración de las economías desarrolladas, que, a su vez, se verán negativamente impactadas por la desaceleración del crédito a escala mundial". En su conferencia inaugural del curso académico de Esade, Fernández Ordóñez alertó de que "las tendencias recesivas añadirán problemas adicionales a las entidades bancarias en próximos trimestres, si bien más tradicionales, parsimoniosos y conocidos que los vistos hasta hoy". El estricto control de los costes y el refuerzo del capital es la doble receta formulada por Fernández Ordóñez ante el triple frente del nuevo escenario: incremento de costes financieros, menor demanda de crédito con la consecuente merma de actividad e impacto del ajuste inmobiliario en la morosidad. "La nueva realidad obligará a un proceso de ajuste de los balances bancarios, de tal forma que el crédito fluya a la economía real mientras se presta atención al mayor riesgo de impago", señaló.
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Observo que de estos bancos se comentan, que en los años citados, han reducido sus ganancias. Luego no tienen perdidas. Y en cuanto a aquellos que se acojan a las ayudas del Estado, sería muy conveniente, saber quienes son. En temas de dinero, los secretos son muy, pero que muy malo.
Miércoles, 30 de mayo
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo