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ETA considera 'objetivo legítimo' al Opus Dei desde 2003

31.10.08 | 17:42. Archivado en Papado Ratzinger, Españas, Iglesia española
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Sin duda que el Opus Dei constituye una barrera ideológica para la expansión del independentismo terrorista vasco en Navarra. La explosión de un coche bomba, con cincuenta kilos de explosivo ayer en el campus de su Universidad de Navarra, produjo 22 heridos leves en lo que pudo haber sido una masacre. El atentado terrorista se produjo tan sólo dos días después del anuncio de la desarticulación policial del comando terrorista 'Nafarroa', que actuaba desde esta comunidad autonómica. Es la sexta vez que este centro académico, con más de doce mil estudiantes es objeto de un atentado. Ubicada al sur de Pamplona, la Universidad nació en 1952 por decisión de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

En 2003, a punto de comenzar la campaña electoral, ETA lanzó un comunicado amenazante contra el Opus Dei. ¿El motivo? Sus supuestos nexos con el 'establishment', que habrían perdurado desde la época de Franco. Para ETA, los vínculos entre el Opus y el franquismo eran evidentes y la guerra abierta contra ellos se manifestó en el espectacular atentado contra el Primer Ministro franquista, Luis Carrero Blanco. ETA calificaba entonces literalmente a los 28.000 miembros españoles de este movimiento católico como "objetivos legítimos", en una lista en la que también se incluía a "las fuerzas de ocupación, la oligarquía, políticos, funcionarios electos y los medios de comunicación".

El rector de la Universidad, Ángel José Gómez Montoro, dijo que seguirán su actividad “sin rencor”. "Nos proponemos recuperar cuanto antes la normalidad, retomar las actividades docentes, asistenciales y de investigación. Y lo haremos sin miedo ni rencor. Precisamente en este momento, me parece oportuno recordar la importancia del perdón y queremos hacer un llamamiento a los terroristas para que dejen de hacer sufrir a tantas personas". La Oficina de Información de la Prelatura del Opus Dei en España agradeció las numerosas muestras de solidaridad que está recibiendo de autoridades civiles y eclesiásticas, instituciones académicas, profesionales de la comunicación, amigos y antiguos alumnos de la Universidad.

El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, compareció en la sede de su Ministerio para explicar los detalles del atentado. El centro académico, a media mañana, se encontraba en plena actividad. Rubalcaba dijo: “podíamos haber tenido hoy una tragedia enorme en la Universidad de Navarra. Una tragedia enorme que no se ha producido” y añadió que, “dentro de la desgracia, ha habido suerte”.

Esta Universidad sufrió el primer atentado el 4 de octubre de 1979, cuando ETA atacó las oficinas de la Editorial Universitaria, en la localidad de Barañain. El 12 de julio de 1980, varios terroristas del “comando Nafarroa” colocaron un gran artefacto explosivo dentro de la Universidad. No hubo daños personales de consideración, pero los destrozos fueron de unos 35 millones de pesetas, en valor de entonces. En el tercer atentado, el 24 de junio de 1981, los etarras colocaron varias bombas en los sótanos del edificio central, que hoy también ha sido dañado por un coche bomba. En 1983, ETA volvió a situar varios artefactos en varios lugares del campus de la Universidad, de los que tres llegaron a explosionar, y un cuarto fue desactivado por la policía. El último atentado se produjo el 23 de mayo de 2002, cuando otro coche bomba con veinte kilos de explosivo causó heridas a un policía nacional y tres mujeres, además de provocar daños materiales valorados en unos 250.000 euros.

Como es sabido, la explosión de ayer se produjo a las 11:10 de la mañana (hora local), en el aparcamiento del centro académico y provocó el incendio de unos veinte vehículos. Fuentes del centro universitario precisaron que el vehículo que explosionó estaba ubicado en las cercanías del Edificio Central de la Universidad, próximo a la Biblioteca y a la Facultad de Periodismo. Profesores, alumnos y personal del centro supieron enseguida que se trata de un atentado por el gran estallido, el temblor del suelo y muebles y el estallido de cristales. Tras la explosión, la cual generó una columna de humo que se divisaba a distancia, se desalojaron ordenadamente varios edificios de la Universidad. Unos mil estudiantes y otro personal fueron evacuados con serenidad, recalcó el rector de centro. Los heridos, alcanzados la mayoría por los cristales rotos provocados por el estallido, de los que quedan todavía ocho hospitalizados, fueron atendidos en la Clínica Universitaria de Navarra y en el Hospital de Navarra. Las víctimas presentaban ansiedad, cortes por los cristales de los coches y afecciones auditivas.

El Arzobispo de Pamplona y Tudela, Mons. Francisco Pérez González, dio a conocer este jueves su sentimiento "de dolor y rechazo" al ataque: 'Quiero también manifestar mi especial cercanía de Obispo y Pastor con toda la Comunidad Educativa de la Universidad de Navarra encabezada por su Gran Canciller y por su Rector", dijo el Arzobispo; y destacó que "me siento muy unido a todos los que en ella trabajan o estudian.. no hay ninguna ideología, ningún proyecto político, que pueda justificar el desgraciado atentado de esta mañana... El buen Dios de la paz, la presencia de Jesucristo, Príncipe de la paz, la acción santificadora del Espíritu Santo nos ayuden a estar a la altura de las circunstancias, a cumplir cada uno nuestras obligaciones y a luchar juntos, con las armas de la justicia y de la convivencia civilizada, contra esta amenaza del terror", concluyó.

El Arzobispo de Valencia, Cardenal Agustín García-Gasco, repudió enérgicamente el atentado contra la Universidad de Navarra, como una "una nueva manifestación de barbarie y de la cultura de la muerte" de parte de la banda terrorista "Eusakdi Ta Askatasuna" (Patria Vasca y Libertad), ETA, contra una universidad, cuyo Gran Canciller es el Prelado del Opus Dei Mons. Javier Echeverría. García-Gasco llamó a "rechazar sin paliativos ni ambigüedades el entorno de los violentos y la cultura que lo promueve, apoya, justifica o comprende". "Golpeando a la Universidad de Navarra se ha golpeado a uno de los signos más nobles de nuestra sociedad".

El arzobispo de Tarragona Jaume Pujol, que ejerció durante treinta años la docencia en la referida Universidad, y se encuentra hoy en Barcelona en una reunión de trabajo, al enterarse de la noticia, envió al rector de la Universidad afectada, Ángel José Gómez Montoro, el siguiente telegrama: “Muy apenado atentado Universidad. Rezo por heridos. Encomienda vuestras intenciones Jaume Pujol, arzobispo Tarragona”.

ENTRE ETA Y OPUS

"Además de un lugar para aprender, la Universidad es un foro de pensamiento, de intercambio de ideas, y eso a la banda le molesta", opinan tanto profesores como alumnos universitarios en un reportaje que realiza Eugenia Redondo en soitu.es. Sin embargo, salvo en el País Vasco y Navarra, los ataques contra facultades no han sido muy comunes. Dentro de la misma Universidad de Navarra reconocen que no hay medidas especiales de seguridad. En realidad, hay otra razón que podría estar detrás del atentado de hoy. No es un secreto: ETA se la tiene jurada al Opus Dei, la institución a la que pertenece el centro educativo. Sin embargo, en la Universidad de Navarra, no se sienten amenazados. José María Gutiérrez trabaja en el gabinete de prensa de la facultad de Periodismo y era alumno cuando se produjo el último atentado contra la institución en 2002. "Antes de ese año, la última bomba había estallado en los años ochenta, una época especialmente convulsa, pero después esto no ha vuelto a suceder", explica. Según él, entre las cuatro paredes del edificio que mañana estará de nuevo lleno de gente, no hay miedo, sólo desconcierto.

A la pregunta de si siente que el centro es un objetivo de ETA niega rotundamente. Es más, "la mayoría de los alumnos se pregunta por qué en la Universidad", asegura. En su opinión, "no se entiende el interés" de atentar contra "un espacio de aprendizaje, de intercambio de ideas" como es la institución universitaria. "ETA está formada por personas que no están acostumbradas a que los demás expresen sus propias ideas, como ocurre en la Universidad", señala como una de las posibles razones del atentado en el campus navarro. Eso sí, José María reconoce que los seis atentados han repercutido en el aumento de las medidas de precaución, pero está seguro de que no hay una razón más allá que la de atentar contra "la libertad" y contra "una institución muy representativa de Navarra, incluso a nivel internacional".

Precisamente, esa fama mundial hizo que Jorge, un joven latinoamericano, eligiera la entidad navarra para cursar sus estudios. Con la distancia que le permite no haber nacido en España, Jorge relata la tensión vivida en el momento de la explosión, pero asegura que no le da miedo volver mañana a clase de nuevo. En su opinión, "nadie pensaba que serían capaces de hacer eso". Sin embargo, es consciente de que la condición católica y del Opus Dei de la Universidad han influido a la hora de planear el ataque.

La situación es muy distinta en el País Vasco, donde muchos alumnos, y sobre todo profesores, reconocen que entran en las aulas —sobre todo en las facultades de políticas y periodismo— con miedo, ya que ETA está muy presente en la Universidad.

Edurne Uriarte, catedrática de Ciencia Política en la Rey Juan Carlos de Madrid, ha vivido la relación entre ETA y la institución educativa en sus propias carnes. Ha sido objetivo de ETA y asegura haber sido testigo del "importante papel" que ha jugado la banda en la Universidad, tanto dentro de ella, como en su contra, o mejor dicho contra algunos de sus miembros. Las "fuerzas españolistas" son, para ella, el verdadero objetivo de ETA, más que la Universidad como tal. En opinión de Uriarte, que hace unos años vive alejada de la Universidad del País Vasco, cree que la Universidad es objeto de ETA desde los años 90, en la que comenzó a prestar más atención a la sociedad civil, como intelectuales y profesores.

En esa tesitura llegó Laura a la facultad de periodismo de la UPV, la universidad pública del País Vasco. En realidad unos años más tarde, entre los años 2000 y 2004, "la época dura de Aznar", como ella dice, en la que se "radicalizaron las posturas". Laura recuerda que, a pesar de pasar el día codo con codo con aspirantes a periodistas y a politólogos, "el debate político no existía" por miedo. Se refiere a sus compañeros de clase, muchos de ellos pertenecientes a Ikasle Abertzaleak, el sindicato nacionalista de estudiantes."Eran un tanto por ciento muy pequeño", asegura. Sin embargo, representaban una minoría que "condicionaba" el día a día en clase. Así, explica que "aunque en clase no te hablaban, ellos organizaban huelgas y te decían cuando no tenías que ir a clase". Laura confiesa haberse sentido cohibida en su propia clase. "Nos llamaban perros y españolistas", recuerda. ¿Lo peor? Además del miedo a hablar y a expresar la ideas libremente, la desconfianza. Cuando se produce algún ataque o amenazas contra algún profesor, era inevitable mirar al de al lado. El que lo había hecho, "probablemente estaba sentado a tu lado o en la cafetería", asegura.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Maria 31.10.08 | 20:56

    La universidad como tal tendrá sus más y sus menos. Pero lo que queda claro es que en este partido, ETA pierde 5-0. Ya es casualidad que no haya habido un solo muerto en cinco atentados. Da que pensar, no?

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