Después de las 191 intervenciones preparadas y leídas y de 99 intervenciones libres, que se han podido escuchar durante la primer semana, entre el 6 y el 13 de octubre, en el Sínodo de los Obispos sobre"La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia", observadores de las dos ópticas en que se divide la visión humana contemporánea (hasta que podamos superar el dualismo) coinciden bastante en las valoraciones: un sínodo muy pacífico y de orientación práctica para volver a poner la Biblia en el lugar que había perdido entre los católicos.
Para John Allen, el desafío de este Sínodo está en cómo subrrayar que la Biblia es fundamental sin hacer fundamentalistas a los católicos. El cardenal australiano George Pell, uno de los tres copresidentes, persona que ha estado presente en los cuatro sínodos anteriores, le dijo que era el 'menos dividido' que había presenciado, precisamente por su enfoque pastoral, es decir, no se abordan cuestiones doctrinales ni interpretativas, sino cómo difundir mejor la Biblia. Para el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, desde que se restableció tras el Concilio Vaticano II, la práctica de convocar al Sínodo, esta asamblea es quizá las más serena, signo de una nueva unidad encontrada en la Iglesia tras divisiones de décadas pasadas.
Se reconoce que el nivel general de las predicaciones ha bajado, que dentro de una liturgia anodina poco hacerse, y que por tanto el problema es más general, afecta a mejorar la liturgia, sin olvidar que su estudio no debe ser académico, debe enmarcarse en la vida actual y a los problemas reales.
Aún con su enfoque pastoral, las cuestiones doctrinales también han aparecido en el foro como no podía ser menos. El arzobispo Fisichella ha estado brillante y a él se deberá el que la iglesia abandone la expresión de 'religiones del Libro' pues el cristianismo no es 'del libro' sino 'de la palabra'.
Se ha debatido indirectamente sobre la infabilidad de la Biblia, según las dos líneas tradicionales: los que la creen restringida a las partes referentes a la salvación y los que la creen absoluta, que todo lo que contiene es verdad no literal. Nadie propone literalismo, pero muchos creen en su 'infabilidad completa o no restringida'. El cardenal Francis George de Chicago ha sugerido que Doctrina de la Fe prepare un documento sobre esta infabilidad bíblica.
Jesús Colina, de la agencia Zenit, por su parte y desde el otro ángulo, destaca cinco asuntos: que la palabra divina no es sólo la Biblia; que hay que predicar con el ejemplo y mejorar el nivel de las homilías; que hay que generalizar la "lectio divina" o meditación comunitaria de textos sagrados; que es un poco conocido el Antiguo Testamento; que una exégesis académica desenfocada ha introducido dudas en la misma revelación; y que debe mejorarse la distribución de la Biblia sobre todo en países y regiones pobres.
El cardenal Marc Ouellet, P.S.S., arzobispo de Quebec, planteó claramente que la palabra diniva es mucho más que la Biblia, no es un simple texto escrito, es el mismo amor de Dios hecho hombre en Cristo. Varios participantes han pedido un documento de la Santa Sede sobre la interpretación de las Sagradas Escrituras, e incluso Oullet ha propuesto que tenga el rango de texto papal en forma de encíclica.
La preocupación por el nivel de las homilías en general se ha repetido constantemente. A este problema se le ha llegado a atribuir el abandono de la Iglesia por parte de fieles. Varios obispos han pedido un Directorio con indicaciones practicas sobre la predicación. En este sentido, el cardenal Angelo Scola, patriarca de Venecia, relator del Sínodo de 2005 sobre la Eucaristía, ha confirmado que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, está preparando material para las homilías temáticas que sirva de ayuda para los sacerdotes, aunque no se trate de un manual de predicación. Numerosos participantes, como el cardenal Agostino Vallini, vicario del Papa para la diócesis de Roma. han insistido también en la necesidad de que los seminaristas y sacerdotes no sólo estudien la Biblia, sino que aprendan a saborearla, meditándola.
Muchos obispos, particularmente en las intervenciones libres han explicado que la homilía no sólo es una cuestión de formación retórica o académica. El cardenal Sepe citó las famosas palabras de Pablo VI, cuando decía que el mundo escucha a los maestros pero sigue a los testigos. Si la palabra del predicador no es seguida por la vida pierde toda su credibilidad, se ha constatado. En este sentido, se ha recordado también la expresión de Benedicto XVI cuando explica que la Palabra no es sólo "informativa", es "performativa", es decir, debe conformar la vida de una persona.
Quizá uno de los términos más repetidos en esta semana ha sido "lectio divina". La meditación orante de la Palabra de Dios, particularmente en comunidad (existen diferentes metodologías, como los siete pasos para compartir del Evangelio), parece convertirse en la propuesta que los participantes de este Sínodo quieren hacer a las parroquias. Se puede decir, por tanto, que la eficacia práctica de este Sínodo se podrá medir dentro de diez años según la extensión de esta práctica, que ha sido impulsada desde el inicio de su pontificado por Benedicto XVI. Pero la 'lectio divina' es una práctica monástica y algunos adivierten de que su aplicación al mundo exterior necesitará de adaptaciones, tal como solía hacer el cardenal Martini en su diócesis de Milán con enorme éxito.
En los primeros días de Sínodo fueron numerosas las ponencias de obispos en las que constataban cómo una exégesis académica de la Biblia llevaba en ocasiones a dudar de la historicidad misma de Cristo o de que la Escritura sea un texto revelado. Esta lectura sin fe del texto revelado habría llevado a católicos a buscar una interpretación de fe en grupos protestantes. Si bien este fenómeno preocupa profundamente al Sínodo, la asamblea también ha subrayado la importancia de la aportación de la exégesis a la comprensión de la Palabra. Por eso, se está imponiendo la idea de 'exégesis espiritual' en la línea que mantenía el télogo Von Balthasar con su 'teología de rodillas'. El Papa le admira, y Oullet y Scola son alumnos suyos.
En la relación de apertura, el cardenal Ouellet propuso a los exégetas y biblistas una visión de fe y de escucha del Espíritu, superando así desde el inicio un debate no necesario. Fe y ciencia bíblica no están reñidas, han insistido los obispos.
Varios obispos han constatado la dificultad que los católicos tienen para leer y meditar el Antiguo Testamento. De este modo no pueden gozar en plenitud de la revelación divina. Este fenómeno se agrava en algunos ambientes por otros dos fenómenos. En el caso de las Iglesias orientales, como explicó monseñor Kidane Yebio, obispo de Keren (Eritrea), en la sagrada liturgia prácticamente nunca se leen pasajes del Antiguo Testamento. En el caso de los cristianos de Oriente Medio, a causa del conflicto entre israelíes y palestinos y de interpretaciones sionistas de la Biblia, rechazan la lectura o meditación del Antiguo Testamento.
Este grave fenómeno ha sido constatado en particular por dos patriarcas: Su Beatitud Fouad Twal, patriarca de Jerusalén de los Latinos, y Su Beatitud Grégoire III Laham, B.S., patriarca de Antioquía de los Greco-Melkitas (Siria). Este último explicó, como ejemplo, que en una celebración litúrgica un fiel árabe había cambiado la expresión bíblica "Pueblo de Israel", por "Pueblo de Palestina".
Monseñor Louis Pelâtre, vicario apostólico de Estambul (Turquía), constató que en muchas lenguas locales todavía no se ha traducido la Biblia. Cuando estas poblaciones minoritarias son pobres, tampoco existen recursos para imprimir y distribuir Biblias a precios asequibles. Han sido numerosas las intervenciones de obispos africanos, latinoamericanos y asiáticos para pedir que se cree un organismo en la Iglesia católica que ayude en todos los sentidos a resolver este grave problema, también desde el punto de vista económico.
La Biblia ha sido traducida ya en 2.454 lenguas diversas: completa a 438, el Nuevo Testamento a 1.168 y sólo algunos libros como los Evangelios o los Salmos a otras 848. Quedan todavía otras 4.500 lenguas a la espera.
COMISIÓN DE REDACCIÓN
Redactará el mensaje final de esta asamblea sobre la Palabra. La Comisión está compuesta por doce miembros, de los cuales ocho han sido elegidos por la Asamblea y cuatro, incluidos el presidente y el vicepresidente, por el Papa. El Mensaje será presentado a la asamblea sinodal para ser votado y será publicado en una rueda de prensa al final del Sínodo de los Obispos.
Presidente
Monseñor Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio de la Cultura.
Vicepresidente
Monseñor Santiago Jaime Silva Retamales, obispo auxiliar de Valparaíso (Chile)
Miembros
Cardenal Godfried Danneels, arzobispo de Bruselas, presidente de la Conferencia Episcopal de Bélgica, elegido como representante de Europa.
Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, S.D.B., arzobispo de Tegucigalpa, presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, elegido por la asamblea como representante el continente americano.
Cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, elegido por la asamblea como representante de la Ciudad del Vaticano.
Monseñor Anthony Sablan Apuron, O.F.M. Cap., arzobispo de Agaña (Guam), presidente de la Conferencia Episcopal del Pacifico, elegido por la asamblea como representante de Asia.
Monseñor John Olorunfemi Onaiyekan, arzobispo de Abuya (Nigeria), elegido por la asamblea como representante de África
Monseñor Thomas Menamparampil, S.D.B., arzobispo de Guwahati (India), elegido por la asamblea como representante de Asia.
Monseñor Basil Myron Schott, O.F.M., arzobispo de Pittsburg de los Bizantinos, presidente Del Consejo de la Iglesia Rutena (Estados Unidos), elegido por la asamblea como representante de las Iglesias Orientales Católicas.
Monseñor Zbigniew Kiernikowski, obispo de Siedlce (Polonia), nombrado por el Papa.
Monseñor Louis Pelâtre, A.A., vicario apostólico de Estambul, nombrado por el Papa.
Padre Carlos Alfonso Azpiroz Costa, O.P., maestro general de los Frailes Predicadores, elegido por la asamblea en representación de la Unión de Superiores Generales de la Congregaciones Religiosas.
COMISIÓN DE INFORMACIÓN
Han sido nombrados por los por los presidentes delegados del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra que se está celebrando en el Vaticano los cinco miembros de la Comisión para la Información. A sus nombres,se añaden los miembros escogidos por el Papa -el presidente y vicepresidente--. Además, otros forman parte del organismo por el cargo que ya desempeñan. La Comisión tiene por objetivo responder a "los justos pedidos" de información sobre el Sínodo.
Presidente
--Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, arzobispo de Cape Coast (Gana), presidente de la Asociación de las Conferencias Episcopales de África Occidental.
Vicepresidente
--Arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales.
Miembros por el cargo que desempeñan
--Arzobispo Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos
--Monseñor Laurent Monsengwo Pasinya, arzobispo de Kinshasa, presidente de la Conferencia Episcopal de la República del Congo, secretario especial del Sínodo de la Palabra.
Miembros
--Monseñor Terrence Thomas Prendergast, S.I., Arzobispo de Ottawa (Canadá)
--Monseñor Diarmuid Martin, arzobispo de Dúblín (Irlanda)
--Monseñor Filippo Santoro, obispo de Petrópolis (Brasil)
--Monseñor Joseph Aké, obispo de Yamoussoukro (Costa de Marfil)
--Monseñor Luis Antonio G. Tagle, Obispo de Imus (Filipinas)
Secretario por cargo
--Padre Federico Lombardi, S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede.
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decidir quitarle la vida a otro, no es un derecho,en latinoamerica las mujeres todavia estàmos concientes que por ley natural tenemos ese gran don de guardar por nueve meses la vida para dar vida.y aunque no pertenecieramos a ninguna iglesia, jamàs nos causaria risa decidir quitarle la vida a un ser indefenso que espera amor y protecciòn de los seres que lo engendraron.
Doy gracias al otro supremo porque me permite entender que la palabra es viva y eficaz,lo unico capaz de romper la muralla de la decepcion y por fin nos reconozcamos como personas, y alcanzemos algun dia el fin ùltimo. !
!gracias padres sinodales por seguir intentandolo!
esta todo resumido en el comentario de jalon, asi es la iglesia x eso no hay quien la crea, si puede asusta, es para lo unico que sirve, perdon para pedir dinero tambien
El mundo escucha a los maestros, pero sigue a los testigos.
Se puede condenar el aborto, pero manteniendo relaciones exquisitas y educadas con Sarkozy. Nada de excomulgarlo o llamarle asesino. 300.000 abortos anuales en Francia son un derecho de la mujer que no se va a poner en duda. Cosa distinta es el aborto en latinoamérica. Allí se le llama crimen y se les amenaza con la terrible excomunión, cosas que harían reír a un francés.
Miércoles, 30 de mayo
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo