No concretaron. Los supuestos máximos expertos del mundo desarrollado aparentaron firmeza y unidad pero no presentaron medidas concretas. Lo único que decidieron es aplicar todos y cada uno la misma medicina que se está ya aplicando, aumentando la dosis: inyectar todos los cientos de miles de millones necesarios para proveer de liquidez y capital a los bancos y otras instituciones financieras -fondos de inversión, aseguradoras, planes de pensiones- y de un escudo a los mercados monetarios para restaurar las reservas bancarias y garantizar los ahorros.
Los países del G7 ya estaban actuando coordinadamente y sus bancos centrales facilitaron miles de millones de dólares en préstamos a la banca privada la semana pasada, además de, a excepción de Japón, bajar simultáneamente las tasas de interés oficiales en medio punto. Probablemente haya más recortes de las tasas de interés e inyecciones mzasivas y generalizadas de dinero de los contribuyentes para estimular la economía. Pero no se sabe muy bien qué hacer con los bancos infectados: o comprarles los activos que producen pérdidas o aumentar su capital con dinero público en nacionalizaciones apenas encubiertas. Los grandes medios parecen de acuerdo; el conservador Wall Street Journal y el liberal New York Times coinciden en que se ha acordado un plan general pero no los pasos concretos.
"El G7 acuerda que la actual situación llama a una acción urgente y excepcional", decía el comunicado al término de la reunión de ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón. En este plan, se comprometen a "continuar trabajando juntos para estabilizar los mercados financieros y restaurar el flujo de crédito". Ese plan incluye, en el caso de Estados Unidos, una intervención histórica en los bancos del país, que pasa por la compra de acciones, algo que no se veía desde la década de los años 1930.
La iniciativa incluye cinco puntos:
--'Utilizar todas las herramientas disponibles para respaldar a instituciones financieras importantes para el sistema y prevenir su quiebra'.
--'Dar todos los pasos necesarios para descongelar los mercados de crédito y moneda y asegurar que los bancos y otras instituciones financieras tengan amplio acceso a liquidez y fondos'.
--'Asegurar que los bancos y otros grandes intermediarios financieros mayores puedan obtener capital de fuentes públicas y privadas, en montos suficientes para restablecer la confianza y permitirles continuar dando préstamos a personas y empresas'.
--'Dar confianza a los ahorradores a través de sólidas garantías a sus depósitos y cuentas corrientes'.
--'Actuar cuando sea apropiado para relanzar los mercados secundarios hipotecarios, es decir, los mercados de compra de hipotecas por entidades financieras e inversionistas'.
"Utilizaremos herramientas de política macroeconómica cuando sea necesario y apropiado", precisan los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales del G7.
'TENEMOS UN PLAN'
"Tenemos un plan de acción agresivo para enfrentarnos a la agitación en los mercados financieros mundiales y las preocupaciones de nuestras instituciones financieras", estimó el secretario del Tesoro Henry Paulson después de la reunión. "Este plan de acción provee un marco coherente que nos conducirá (...) a inyectar liquidez en los mercados, fortalecer las instituciones financieras, proteger a los ahorradores y reforzar las protecciones a la inversión".
La reunión, que se prolongó cuatro horas en la sede del departamento del Tesoro estadounidense, dio origen a este plan conjunto de las potencias industrializadas, que sigue a una histórica operación coordinada de recorte de tasas de interés por parte de los bancos centrales de 21 países.
Tras su cita del viernes, los ministros del G7 se reunirán este sábado con los países emergentes dentro de un marco ampliado, el denominado G20 Financiero, que incluye a 19 países, entre ellos India, China, Rusia, y latinoamericanos como Argentina, Brasil y México. Esa reunión toma una dimensión histórica ante la magnitud crisis. Se trata de la primera vez que el G7 consulta a los países emergentes a causa de una crisis que se inició en un país rico, Estados Unidos.
Los jefes de Estado y de gobierno de los 15 países de la zona euro tratarán de acordar un plan de acción común ante el agravamiento de la crisis, durante una cumbre el domingo en París, en la que participarán el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el titular del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet.
Los ministros de Finanzas estuvieron acompañados por los presidentes de los bancos centrales de cada país. Hoy se van a reunir con el aún emperador Bush. Muchos anuncian y desean que será la última representación del poder yanqui sobre el mundo, y que a partir de ahora, todo va a cambiar en el equilibrio de fuerzas, nuevos organismos serán necesarios, y un mundo multipolar emergerá de la crisis cuando sea superada. Algo que puede necesitar varios años.
En todo caso, aparte del comunicado, se habrán tomado decisiones y compromisos secretos. Intentaremos saber cuáles a la vista de los acontecimientos.
Miércoles, 30 de mayo
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo