Zapatero y Solbes rectifican; dicen que respaldarán los ahorros
07.10.08 @ 17:10:58. Archivado en Planeta Tierra, Españas
Es una suerte que Zapatero y Solbes nos lean en tiempo real, y aunque carezcan de enjundias previsoras, abunden en reflejos y capacidad de maniobra. El presidente del Gobierno reunión ayer a la plana mayor de la banca española para decirles que había que asegurar lam protección 'de iure' y no solo 'de facto' de los ahorros españoles. Y, mientras la UE se quedaba corta en su protección a los ahorros de los ciudadanos, y los 27 ministros de economía de los países de la UE aprobaban elevar a 50.000 euros el fondo de garantía de depósitos bancarios en vez de a 100.000, el vicepresidente segundo del gobierno español y ministro de Economía, Pedro Solbes, después de haberse mostrado el más cicatero de la UE, dice ahora que es partidario de que España llegue a las cifra de 100.000 euros protegidos y que así se lo transmitía al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien anunciará en rueda de prensa esta tarde a las 17.30 la postura definitiva de España.
A una encuesta en línea del diario El País esta misma mañana con la pregunta ¿Debería la UE garantizar los depósitos hasta 100.000 euros?, el 92% de las casi dos mil respuestas son positivas.
España podría subir el nivel de protección hasta esa cifra sin que los bancos tengan que aportar más, pues la dotación del Fondo de Garantía de Depósitos es de 7.000 millones de euros, margen suficiente para afrontar la subida. El fondo se nutre de la aportación de bancos, cajas de ahorros y asociaciones de crédito. Los bancos aportan el 0,6 por mil de los depósitos y las cajas el 0,4 por mil para construir este fondo, que el sector bancario no consideraba necesario ampliar.
CICATERÍA DE LA UE
Los ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE) buscaban este martes en Luxemburgo un acuerdo para aumentar hasta 100.000 euros la garantía sobre los depósitos bancarios, en el marco de una serie de propuestas para calmar a la opinión pública y evitar el pánico, en lo que representa la primera respuesta concreta de la UE en su conjunto a la crisis financiera. Pero la protección se ha quedado en la mitad, cuando muchos países de forma unilateral la aseguran ya sin ningún tope a todos los depósitos sea cual su monto.
El tema fue objeto de debate en la primera sesión de ayer de la reunión de los ministros de Economía del Eurogrupo. A la salida de la reunión, el vicepresidente español Pedro Solbes no precisó la cantidad que Bruselas propondrá como mínimo, pero sí dijo que era "claramente mayor" que los 40.000 euros propuestos el domingo por el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, y a los que el gobiern español pretendía ceñirse.
Durante la reunión de ayer, los jefes de Estado o de Gobierno de la UE se vieron forzados a emitir una declaración política para intentar detener el pánico entre los ahorradores que temen por sus depósitos. "Continuaremos tomando las medidas necesarias para proteger el sistema financiero así como a los depositantes", dice el escueto texto de un solo párrafo. Un mensaje de tranquilidad que llega tras el nuevo hundimiento de las Bolsas de casi el 10%, la extensión de la crisis bancaria y el desconcierto que causó la decisión unilateral de Alemania de garantizar el 100% de los depósitos de sus bancos.
En su declaración los líderes europeos proclaman que "cada uno tomará todas las medidas necesarias para asegurar la estabilidad del sistema financiero, ya sea mediante la inyección de liquidez procedente de los bancos centrales, por medidas dirigidas a ciertos bancos o por medio de disposiciones reforzadas de protección de los depósitos".
Los Veintisiete recuerdan que ningún depositante en los bancos de estos países ha sufrido pérdidas y aseguran que continuarán tomando "las medidas necesarias para proteger el sistema financiero así como a los depositantes". A pesar de que apuntan a que existe "la necesidad de una coordinación y de una cooperación más estrecha", no se apunta ninguna solución concreta.
Esta falta de propuestas fue lo que echó de menos Pedro Solbes, vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía quien sostuvo en todo momento la necesidad de una acción común. "Si no la hay", explicó, "nos reservamos la posibilidad de adoptar las medidas necesarias para garantizar los ahorros depositados en bancos españoles". Solbes expresó su inquietud por cómo se habían desarrollado los acontecimientos marcados por decisiones individuales. En su opinión, cualquier tipo de medida sobre los depósitos debe adoptarse por parte de los Estados Miembros "de forma acordada y no unilateralmente".
Según Solbes, "Alemania se ha visto arrastrada por las decisiones de otros", en un efecto dominó que también ha arrastrado a otros países. Italia intentó reavivar ayer el plan de rescate de entidades en crisis impulsado por Francia y Holanda, por unos 300.000 millones de euros, similar al aprobado en EE UU. Pero el ministro de Economía holandés, Wouter Bos, admitió que no prosperaría la iniciativa y Alemania volvió a rechazarla.
LA REUNIÓN DE MONCLOA
José Luis Rodríguez Zapatero, urgido por las medidas adoptadas días atrás a lo largo y ancho de Europa en torno al aumento de garantías sobre los depósitos bancarios, decidió actuar este fin de semana. Su secretario de presidencia, José Enrique Serrano, convocó para el lunes por la tarde a los presidentes de los mayores bancos y cajas de ahorros españoles. Aunque en un primer momento el Ejecutivo pensó en invitar solamente a los dos grandes de la banca - Santander y BBVA – y de las cajas –La Caixa y Caja Madrid-, por alguna extraña razón al final se unieron los números tres, representados por el Banco Popular y por la andaluza Unicaja.
Las fotos distribuidas a la prensa –no se permitió el acceso a periodistas- provocaron cierto asombro: ni el ministro de economía, Pedro Solbes, ni el secretario de Estado, David Vergara, ni siquiera el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, estaban sentados en los cómodos sofás que rodeaban al presidente del Gobierno. Había, sí, un par de sillas vacías que, una vez despedidos los fotógrafos, fueron ocupadas por el propio José Enrique Serrano y por el responsable de la Oficina Económica de Moncloa, Javier Vallés.
A lo largo de dos horas, Zapatero preguntó muchas cosas sobre temas varios, particularmente los relacionados con la liquidez y la morosidad que afecta al sistema, de acuerdo con un guion que le había sido preparado por el jefe de su Oficina Económica. El presidente advirtió que aquel no era un encuentro para tomar decisiones, había que esperar la vuelta de Solbes del Ecofin, pero que tenía interés en pulsar en primera persona los sentimientos y opiniones de los primeros espadas del sistema financiero español.
Tanto banqueros como cajeros se explayaron con absoluta franqueza, al decir de varios de los reunidos. Incluso hubo más de uno que a la salida se manifestó sorprendido porque Zapatero se supiera bastante bien el “temario”. El presidente, que pidió a los reunidos absoluta reserva sobre lo hablado, volvió a sorprender a todos con el anuncio por Moncloa del aumento de las garantías para los depósitos, aunque sin especificar si esas garantías implicarán desembolsos adicionales por parte de bancos y cajas para dotar el FGD, o simplemente se tratará de una especie de aval del Estado sobre los mismos.
EL ESLABÓN DÉBIL
La mitad del sistema financiero español lo componen 45 cajas que no cotizan en bolsa y son propiedad de los gobiernos locales. Están totalmente enfocadas a un negocio a nivel nacional y, por lo tanto, muy expuestas a la propiedad y también -porque no pueden salir a bolsa o ampliar capital- a tener problemas para conseguir liquidez a corto plazo.
Se estima que el 70% de las cajas combinan 900.000 millones de euros en su cartera en préstamos destinados al sector inmobiliario. Deudas de difícil cobro que el pasado año se duplicaron. Además, Credit Suisse espera que, nuevamente, se dupliquen al 5%, el doble de la media europea.
Así, la bancarrota de la inmobiliaria Martinsa Fadesa, entre otras compañías de este sector, podría suponer la eliminación de las provisiones de las cajas. Los mercados de deuda, se encuentran, por tanto, cerrados. Y sólo una caja, Caja del Mediterráneo, se ha atrevido a sacar al mercado cuotas sin derecho a voto con el fin de aumentar sus fondos. Aunque el precio de las cuotas está apoyado en el mercado secundario por otras cajas, ha aumentado el riesgo de su deuda.
No todas las cajas tienen el soporte de La Caixa, con sede en Barcelona, que pueden vender sus multimillonarias participadas en caso de necesitarlo. Los rescates se producen sobre algunos de los más pequeños, la opacidad en los bancos se presenta inevitable. Las participaciones inmobiliarias en la banca española comienzan a quemarse lentamente. La explosión podría ser grande.
EL SUSTO DEL BANCO DE ESPAÑA
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ve "difícil" que el sector financiero español pueda evitar verse salpicado por la crisis financiera internacional. Las razones que da son que bancos y cajas españoles requieren financiación exterior de forma elevada y buena parte de su negocio deriva del sector inmobiliario.
"Difícilmente el impacto será neutral para los que dependen en mayor medida de la financiación exterior", ha asegurado en su discurso inicial en su comparecencia en el Congreso de los Diputados. Aunque ha renovado su "confianza en el sector financiero español" y asegura que "no hay nada que ponga en riesgo los ahorros de los depositantes españoles".
En su intervención, ha trazado un panorama sombrío: "Estamos ante una crisis financiera global de enormes proporciones", asegura y, en este contexto, "la economía española difícilmente podrá aislarse".
En su opinión, los crecimientos de la economía española en esta segunda mitad de 2008 serán "nulos o incluso negativos". El gobernador cree que la recuperación de la economía en el país "apenas podrá vislumbrarse en 2009". "La recuperación será lenta, moderada y sujeta a incertidumbre".
Por eso, alerta sobre los riesgos de desvío del proyecto de Presupuestos presentado por el Gobierno para el año 2009 y apunta que el déficit público "puede ser superior" al del 1,5% previsto por el Gobierno. Por eso, reclama "prudencia" al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.
CRÍTICAS AL PLAN AMERICANO
Michele Boldrin, catedrático de la Washington University en St. Louis y director de la Cátedra Repsol en FEDEA, resumen los argumentos cada vez más numerosos contra el plan de estabilización aprobado en EEUU. 'El plan Paulson no resuelve los problemas por tres razones: la compra de títulos por parte del Tesoro favorece a los malos bancos respecto a los buenos, no crea ningún incentivo para desmontar el castillo de derivados contaminados, y transfiere una gran cantidad de dinero público a los banqueros que gestionaron mal el dinero confiado en ellos por los inversores, sin pedir ninguna contrapartida.
Hasta las peores estimaciones disponibles dicen que, de momento, el valor total de los impagos no llega a generar pérdidas netas superiores a los 300.000 millones de dólares. Y dado que, en años normales o incluso excelentes, el mismo valor llega a ser de 150.000 millones, no es razonable pensar que esta enorme crisis sea debida "solamente" a 150.000 millones más en impagos hipotecarios. De hecho, cualquier persona informada sabe que los valores de las pérdidas declaradas por los bancos estadounidenses (y no sólo estadounidenses) son mucho más grandes que las pérdidas hipotecarias reportadas hasta ahora. Por ejemplo, si se suman solamente las pérdidas de capital de las cuatro grandes entidades hundidas (Bears Stern, Lehman, Washington Mutual y Wachovia) el total es ¡260.000 millones! Está claro que estos cuatro no podían tener en su cartera todas las hipotecas tóxicas de la economía de Estados Unidos -si fuera así tendríamos buenas noticias, ya que con su muerte quedaría resuelto el asunto-.
¿Cómo explicarse entonces lo que ocurre con Fortis, UBS y los demás? Debe de haber algo más, ¿pero qué? Muy sencillo: gracias a una combinación francamente extraordinaria de (I) mala política monetaria, (II) pobre regulación (y por consiguiente rica en corrupción) en los mercados de las hipotecas, los seguros y los bancos de inversión, (III) incentivos distorsionados y (IV) ausencia del supervisor/regulador, se ha construido sobre los cimientos de las hipotecas inmobiliarias un castillo de papeles (derivados) de proporciones enormes (los estadounidenses siempre quieren hacer todo a lo grande, incluso las tonterías) y, ahora, se está derribando todo. Por ejemplo, el valor total de todas las hipotecas de Estados Unidos es de 11 billones de dólares. El valor total de los contratos de seguro de tipo credit default swaps (CDS) suscritos sobre estas hipotecas es cinco veces mayor y hay, además, mucho más en otros tipos de derivados comerciados over the counter (realizadas fuera del mercado). Está claro que muchísima gente ha utilizado la liquidez, por artificial que sea, del mercado de MBS (bonos garantizados por hipotecas) y ABS (bonos garantizados por activos) para hacer apuestas variadas, sin tener el capital necesario.
Claramente algunos jugadores hicieron apuestas que nunca podrían pagar, dado que eran de valor muy superior al total de su patrimonio. El problema es que no se sabe quiénes son estos jugadores infectados. Por tanto, cuando X viene y pide un préstamo a Y, éste piensa: "Si X tiene en la cartera derivados que pierden dinero, utilizará mi préstamo para cubrir los pagos de aquéllos, no para invertir, y yo acabaré perdiendo mi dinero. Entonces tengo dos posibilidades: o no se lo presto, o se lo presto a unos tipos altísimos". Este mecanismo paraliza el crédito y, forzando la carencia de liquidez, genera aún más infectados: nadie confía en nadie, nadie hace negocios con nadie, nadie enseña lo que tiene y todo el mundo intenta cerrar sus posiciones positivas dejando abiertas las negativas. Esto, obviamente, se traduce en una desconfianza total y en la parálisis efectiva de las actividades bancarias y de inversión.
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José Catalán Deus
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