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La guerra de Afganistán se extiende a Paquistán

12.09.08 | 19:22. Archivado en ¿La Cuarta Guerra Mundial?
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'La intervención de la OTAN en Pakistán es necesaria urgentemente para sofocar esta amenaza creciente y garantizar que esta zona no sea una base para el Talibán y Al Qaeda'. The Senlis Council pedía en noviembre pasado a las fuerzas de la OTAN actuar urgentemente en la provincia de la Frontera Nororiental de Pakistán, dado que según sus investigaciones se había convertido en un campo de entrenamiento para elementos de Al Qaeda y los talibán. Según este informe, este incremento de sus actividades nunca podría haber sido posible sin un santuario situado fuera de Afganistán. "Los talibán han establecido raíces firmes a lo largo de la frontera, en Pakistán. El presidente paquistaní Pervez Musharraf ha sido incapaz de eliminar estas bases de operaciones y, en consecuencia, es imposible frenar el crecimiento de la insurgencia en Afganistán.

Para la Casa Blanca ha llegado el momento de actuar en la zona. Ahora se trata de reforzar el potencial bélico en Afganistán, no en Irak, y enviar comandos especiales a territorio paquistaní para sacar de sus guaridas y eliminar a los extremistas islámicos. La nueva táctica militar ya se ha puesto en marcha, según reveló ayer The New York Times. El pasado mes de julio Bush dio luz verde para que militares de EEUU entren en Pakistán sin esperar el permiso de las autoridades de Islamabad. La primera incursión --terrestre-- fue el 3 septiembre en el sur de Waziristán. El ataque acabó con la via de "unas dos docenas de presuntos combatientes de Al Qaeda", según el diario norteamericano. Otras fuentes dijeron que entre los muertos había mujeres y niños. Según dijo el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, "se ha buscado una estrategia nueva y global", que afecta "a ambos lados de la frontera".

Tras la dimisión forzada y pactada de Musharraf, parece quen algo por fin se mueve en Paquistán. En la región noroeste de Bajaur, donde algunos analistas creen que pueden estar encendiéndose los principales líderes de Al Qaeda, las fuerzas de seguridad pelearon en batallas campales con los militantes fieles al comandante local Qari Zia-ur-Rehman. Bajaur ha sido escenario de una de las más duras batallas en las últimas semanas en las cuales han muerto más de 600 presuntos milicianos alqaedistas. 'La mayoría son extranjeros", dicen las fuentes anónimas militares paquistaníes. Además, las fuerzas de seguridad mataron a ocho militantes en el valle de Swat.

Las guerrillas establecidas en Bajaur con frecuencia cruzan a Afganistán a atacar a tropas occidentales y fuerzas gubernamentales. El Ejército estadounidense dijo oficialmente que revisararía su estrategia para combatir a los rebeldes refugiados en Pakistán. El New York Times informó que el presidente George W. Bush aprobó secretamente en julio órdenes que por primera vez permitieron a las fuerzas especiales estadounidenses llevar a cabo ataques terrestres al interior de Pakistán sin la aprobación del gobierno de Islamabad.

Los mercados bursátiles de Pakistán, que han perdido un 34 por ciento este año, cerraron con pérdidas ayer jueves por las preocupaciones acerca de lo que una analista llamó un "desagradable aumento del ruido geopolítico" sobre la conducción de la guerra contra el terrorismo encabezada por Estados Unidos. El nuevo presidente, Asif Alí Zardari --viudo de Benazir Bhutto-- que sustituyó en la jefatura del Estado al dimisionario general Pervez Musharraf, permanece en silencio. El jefe del Ejército de Pakistán, Ashfaq Kayani, dijo ayer que "cueste lo que cueste" no permitirá que "ninguna fuerza externa lleve a cabo operaciones en Pakistán".

La Alianza Atlántica, por su lado --que comparte con el Pentágono la lucha contra el terrorismo en Afganistán-- se desmarcó de la nueva estrategia de la Casa Blanca. "El mandato de la OTAN acaba en la frontera. No hay incursiones terrestres ni tampoco aéreas de la OTAN en territorio paquistaní", señaló uno de sus portavoces. La única voz que ha saludado la iniciativa de Bush es el presidente afgano, Hamid Karzai, que ve también con muy buenos ojos la próxima llegada de 4.500 soldados de EEUU más a su país. Karzai ha pedido que los refuerzos se desplieguen "en lugares donde tengan un efecto en la lucha contra el terrorismo".

Con estas nuevas medidas Washington espera revertir la situación en el país centroasiático, después de que altos mandos militares de EEUU hayan reconocido que no se está ganando la guerra en Afganistán. Las acciones de los talibanes han llegado incluso a las puertas de Kabul, la capital. "Después de los ataques del 11S, cuando Estados Unidos y sus aliados derrocaron a los talibanes, los estadounidenses nos prometieron estabilidad, protección y trabajo", dijo a la agencia Reuters Haji Allah Dad, comerciante afgano. "Pero no han hecho nada por nosotros. Han tirado bombas contra la población civil y han matado a miles de afganos en los últimos siete años, mientras los talibanes se han hecho más fuertes cada día".

El primer ministro británico, Gordon Brown, avanzó su intención de analizar con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a través de una videoconferencia, la necesidad de elaborar una "nueva estrategia" en la frontera entre Pakistán y Afganistán ante el incremento de la inseguridad de la zona.

Waziristán es una región montañosa del noroeste de Pakistán que linda con Afganistán y tiene una superficie de 11.585 kilómetros cuadrados, algo mayor que la provincia de Huelva. El Ejército de Pakistán nunca logró controlar esa zona. Allí se encuentra el santuario de Al Qaeda. La célula de 14 islamistas detenida en enero en Barcelona, y que iba a atentar contra el metro de la ciudad, había recibido entrenamiento en los campos de Waziristán. Y lo mismo sucede con los radicales detenidos en septiembre de 2007 en Alemania. Se habían entrenado allí. En Irak, la capacidad de atentar de Al Qaeda se ha reducido en una cuarta parte, mientras que en Pakistán se ha multiplicado y en Afganistán se ha duplicado. En julio pasado hubo 130 atentados terroristas en Pakistán, 120 en Irak y 100 en Afganistán.

EL DICTAMEN DEL 'SENLIS COUNCIL'

En noviembre pasado, The Senlis Council advirtió de que Afganistán podría partirse en dos Estados plenamente consolidados debido al férreo dominio que tiene los talibán sobre el sureste del país. El estudio realizado por este 'think tank' recomienda que se doblen los efectivos de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) desplegados en Afganistán hasta los 80.000 si quieren lograr sus objetivos.

El grupo destaca que el último informe de la coalición reconoce que en el 54 por ciento del territorio afgano hay una presencia permanente de los insurgentes talibán. "La situación de seguridad ha alcanzado las proporciones de crisis. La insurgencia controla vastas franjas de terreno incuestionablemente, sobre todo zonas rurales, fronterizas, algunos distritos del centros e importantes vías de comunicación", aseguró Norine MacDonald, presidenta y principal investigadora de campo de The Senlis Council. La perturbadora conclusión es que, a pesar del deseo universal de "triunfar" en Afganistán, el país corre el serio peligro de convertirse en un Estado dividido, con los talibán ejerciendo la autoridad de facto en importantes regiones del sur, según este estudio.

Los insurgentes, explotando la frustración de la población por la pobreza y las violentas actuaciones contra el narcotráfico de la coalición liderada por Estados Unidos, ganan día a día legitimidad política a ojos de los afganos. "Es una triste denuncia para el actual estado de Afganistán y la cuestión que se plantea en estos momentos no es si los talibán regresarán a Kabul, sino cuándo lo harán", afirmó MacDonald. "Su declarada intención de alcanzar la ciudad en 2008 parece más posible que nunca y depende de la comunidad internacional aplicar un drástico cambio de estrategia antes de que se acabe el tiempo. Una derrota en Afganistán sería catastrófica para la seguridad global y amenaza con convertir a la OTAN en un organismo irrelevante", agregó.

La falta de tropas sobre el terreno y las condiciones restrictivas impuestas por varios gobiernos europeos han hecho casi imposible que las fuerzas OTAN-ISAF puedan contener el regreso de los talibán, según The Senlis Council. Las tropas de España, por ejemplo, no han participado en misiones ofensivas y el Gobierno defiende que se encuentran en misión humanitaria. Las tropas OTAN-ISAF se ven obligadas a combatir de nuevo en zonas previamente libres de talibán, ya que éstos parecen estar beneficiándose de un aparentemente infinito suministro de reclutas potenciales, explica el informe. Para ganar en Afganistán, los países de la OTAN deben incrementar su presencia en el país, pero los socios deberían distribuir su carga igualitariamente, según The Senlis Council. Es necesaria una fuerza 'OTAN Plus' de 80.000 tropas con contribuciones de al menos 2,3 militares por cada 1.000 millones de dólares de su PIB. Esto garantizaría un incremento hasta los 71.000. Los 9.000 militares restantes podrían aportarlos voluntariamente los países musulmanes.

"La creación de esta fuerza OTAN Plus no sólo mejoraría las opciones de derrotar a los talibán, sino que también enviaría un potente mensaje político al pueblo afgano con una fuerza pancultural y sin condiciones de la comunidad internacional está allí para apoyar al Gobierno de (el presidente Hamid) Karzai y garantizar la estabilidad en Afganistán", explicó el director de Análisis de Políticas de The Senlis Council en Londres, Paul Burton.

"Que haya países de la OTAN que adopten una postura de rechazo y no envíen tropas suficientes o sigan imponiendo condiciones que impiden a sus efectivos combatir en el sur, es un lujo que no podemos permitirnos si no queremos perder Afganistán. La continuidad de tales políticas es lo mismo que abandonar al Gobierno de Karzai y al pueblo afgani", añadió MacDonald. El grupo propone, además, el envío de importantes contingentes de ayuda al desarrollo y humanitaria mediante la gestión militar de la ayuda de las agencias de ayuda humanitaria británica y canadiense (DFID y CIDA) como única medida efectiva para la estrategia contrainsurgente. Según Senlis, en los últimos seis años la ayuda alimentaria y para el desarrollo en el sur de Afganistán no ha logrado satisfacer las necesidades básicas de los miles de víctimas de los combates, la sequía, los programas de erradicación de amapola y los bombardeos.

Senlis también propone reforzar la iniciativa de fomento del cultivo de la amapola como materia prima para la fabricación de morfina. De este modo se lograría reducir la producción de heroína --Afganistán es el primer productor mundial de esta droga-- y fomentar una actividad legal entre los agricultores afganos. En ese sentido, The Senlis Council rechaza la próxima iniciativa estadounidense que pretende rociar los campos de amapola con herbicidas químicos a partir de los primeros meses de 2008. "Rociar químicamente las comunidades agrícolas significa que perderíamos cualquier esperanza de volver a ganarnos los corazones y mentes del pueblo afgano. Sería un desastre para la misión de estabilización de la OTAN en el país", afirmó el director de Investigación de Políticas de Senlis en París, Jorrit Kamminga.

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1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Elphin 12.09.08 | 22:53

    Desde el principio de la guerra contra el islamismo se nos viene diciendo que el gobierno de Pakistán no controla el norte tribal del país.
    Era pues cuestión de tiempo que se decidiera ignorar la ficción de que se trata de territorio de un país supuestamente aliado. Y no hay razón para que Pakistán se haga el ofendido.
    La segunda medida debería ser exigir a los países con tropas allí que cumplan con sus obligaciones, y prescindir de los que han ido a salir en la foto, cuando no directamente a entorpecer a las democracias, como es el caso de España.

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