El juez Garzón inicia un censo completo de la víctimas de la represión franquista desde 1936. Empieza el curso. El jueves pasado, el juzgado central de instrucción cursó unas diligencias previas del juez Baltasar Garzón en las que solicita al Archivo General de la Administración, a la abadía benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caidos, a la delegación del Patrimonio Nacional en San Lorenzo del Escorial, a los alcaldes de Granada, Córdoba, Sevilla y Madrid, al rector de la universidad de Granada, al Centro Documental de la Memoria Histórica, al ministerio de Defensa, a la dirección general de los Registros y del Notariado, y a la Conferencia Episcopal Española, los datos que obren en su poder sobre desaparecidos y enterramientos "como consecuencia del denominado 'alzamiento nacional' y la situación de guerra civil que provocó y la posguerra bajo el mandato del nuevo régimen en España". Y pide acceso libre de la policía judicial a los registros civiles y las parroquias de toda España.
Asociaciones de familiares de desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo han presentado hasta ahora ocho denuncias en el juzgado de Garzón por diferentes casos en Navarra, Baleares, Canarias, Cataluña, Galicia, Andalucía y un caso individual de un diputado socialista, y, de forma genérica, han denunciado la desaparición de unas 30.000 personas durante esa época.
Las cifras de muertos a consecuencia de la guerra civil española, los caídos en combate, las víctimas enm retaguardia y los distintos componentes de la tragedia, siguen siendo controvertidos.
La estimación de muertos como consecuencia de la Guerra Civil Española ha sido calculada en 190.000 personas ( Santos Juliá, coord. Víctimas de la guerra civil, Madrid, 1999, ISBN 84-8460-333-4), De ellos, unos 50.000 los asesinados en la retaguardia de la zona republicana y unos 100.000 en la retaguardia de la zona franquista, cifra a la que habría que añadir unos 40.000 muertos en la represión que siguió a la guerra civil.
Por su parte, la investigación realizada por Ramón Salas Larrazábal basada en el Registro Civil, da un número de 165.764 muertos en la guerra propiamente dicha, 73.297 ejecuciones y homicidios en la zona republicana, y 57.883 ejecuciones y homicidios en la zona franquista. Un total de 296.944.
La "Causa General", la gran inviestigación llevada a cabo en los primeros años del franquismo para reinvidicar los caídos de su bando, suma 38.000 asesinatos en el bando republicano. Recientes cálculos antifranquistas sobre registros militares, de cementerios, documentación diversa y exhumación de fosas comunes en algunas provincias, añadiéndole la cifra de desaparecidos y evaluaciones sobre los casos en los que no se llevó a cabo ningún registro, ampliada en igual proporción respecto de las provincias de las que no aún hay datos, disparan de forma poco creíble la cifra de los asesinados en zona franquista a 200.000 (Antony Beevor, La guerra civil española, Memoria Crítica, Barcelona, 2005, ISBN 84-8432-665-3).
Según datos de la Iglesia Española, en las «persecuciones religiosas» registradas durante la Segunda República y la Guerra Civil (1931-1939) fueron asesinadas en todo el país entre 8.000 y 10.000 personas, entre sacerdotes y laicos. Según la documentación de la Conferencia Episcopal Española, sólo desde el 18 de julio de 1936 al 1 de abril de 1939 -el tiempo que duró la contienda- cayeron asesinados 6.832 personas, de ellas unos cuatro mil sacerdotes diocesanos. Fueron asesinados doce obispos, un administrador apostólico, varios seminaristas, dos mil religiosos y unas 300 monjas.
EN LAS TRINCHERAS
Escribe en el diario Público Emilio Silva, presidente la de Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica: 'Durante casi ocho años decenas de voluntarios han asumido la responsabilidad de investigar, exhumar, identificar a cientos de hombres y mujeres que desaparecieron a causa de la dura represión franquista. Sobre ellos ha recaído el peso de construir algo que se pueda parecer a la justicia para muchas familias que, tras la muerte de Franco, habían tenido que convivir con el miedo y el abandono al que los pactos de la Transición los condenaron por pensar que sus derechos eran un obstáculo para la democracia. Con la emergencia de un movimiento social que reclama justicia histórica, algunas instituciones llevaron a cabo tímidas políticas de memoria. Mientras las asociaciones reclamaban responsabilidad al Estado, la conocida como Ley de Memoria Histórica ha continuado delegándola en colectivos de voluntarios.
'La resolución dictada por el juez Baltasar Garzón, para hallar en diversas instituciones información acerca de los desaparecidos, es un punto de inflexión. Por primera vez tras la dictadura franquista, una institución del Estado como es la Audiencia Nacional lleva a cabo trámites para averiguar quiénes eran los hombres y las mujeres detenidos y desaparecidos tras el golpe militar de 1936. El juez Garzón inicia un proceso del que la providencia que acaba de dictar ha de ser un peldaño. Una vez que tenga conocimiento de la dimensión de los hechos (decenas de miles de desaparecidos) tendrá que ordenar nuevas diligencias que deberían pasar por tomar declaración a las víctimas, a los testigos y llevar a cabo exhumaciones e identificaciones con carácter judicial.
'La búsqueda de documentación, la toma de declaración a las víctimas o exhumación de fosas comunes serían elementos que perfectamente podrían constituir una Comisión de la Verdad, como las que en otros países se han llevado a cabo por democracias que han sucedido a dictaduras. Ojalá este proceso sirva para construir justicia para las personas que todavía viven y para las muchas que han muerto durante estos últimos años de democracia sin recibir la más mínima reparación por parte del Estado'.
Dice Libertad Digital: 'Remover una tragedia nacional como fue la Guerra Civil con intereses políticos constituye una inmoralidad de primer orden que atenta contra el sentido común y contra el espíritu de reconciliación que, al menos en sus primeros tiempos, inspiró a la democracia española. Ahora, cuando las heridas ya han cicatrizado y la guerra es un doloroso pero necesario recuerdo que nos enseña la senda que los españoles no debemos volver a pisar, no viene a cuento poner en marcha una investigación judicial sobre los crímenes cometidos entonces. Ha pasado demasiado tiempo y, tratándose de una Guerra Civil, es difícil establecer responsabilidades y más cuando los dos sistemas políticos que se enfrentaron –la República y el régimen de Franco– se han extinguido hace varias décadas. ¿Qué pretende Garzón sacar en claro de esta ocurrencia?... no busca la Justicia ni el esclarecimiento de la verdad histórica que, como ya hemos apuntado más arriba, es algo que pertenece al ámbito de los historiadores. Garzón quiere publicidad y escándalo, esferas en las que se encuentra como en casa. Si, además de ganar peso mediático, con esta absurda campaña consigue armar barullo suficiente para suavizar el otoño que se le avecina a Zapatero pues mejor aún. Así de simple, así de estúpido y así de ruin'.
Dice El País: 'La providencia de Garzón viene a deshacer la contradicción en la que se había colocado la Audiencia Nacional al investigar desapariciones en América Latina mientras que, en España, parecía ignorar la represión llevada a cabo por el franquismo. Paradójicamente, Garzón no se ha apoyado en la Ley de Memoria Histórica, sino que ha partido de sus incongruencias jurídicas y sus insuficiencias. Falta por saber si el sobrecargado aparato judicial español estará en condiciones de asumir el ingente trabajo que Garzón ha echado sobre sus hombros. Pero, en cualquier caso, la providencia habrá contribuido a abrir archivos que estaban cerrados y que, si no en el ámbito de la justicia, serán útiles en el de la historia'.
No explica Garzón en su requirimiento las razones últimas de su iniciativa y el objeto de la misma, y a fe que el hecho merece una exposición razonada de motivos y deseos. Su auto es de una pobreza narrativa deprimente. Para el presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, José María Pedreño, la investigación no debe realizarse sólo para buscar a los desaparecidos, sino que debería ir más allá e investigar los actos de represión cometidos bajo el régimen franquista, 'y si alguno de sus responsables sigue vivo debería ser juzgado por los hechos'. Otros por el contrario opinan que 'más parece que el juez se está cargando de razón jurídica antes de preparar el terreno para el cerrojazo judicial de un asunto'.
TODOS LOS MÁRTIRES
Es un hecho que el actual movimiento de reivindicación de la memoria histórica está únicamente orientado a establecer la represión sufrida por las izquierdas, mientras ignora o niega la sufrida por las derechas. Pero también es verdad que desde la iglesia católica, la reivindicación unilateral de sus víctimas se inició hace dos décadas por el anterior pontífice. Juan Pablo II elevó a los altares a casi quinientos católicos españoles -exactamente 473- asesinados durante la guerra civil y sus prolegómenos, la mitad del total de beatos de su pontificado. Han sido un total de nueve las ceremonias de beatificación de mártires españoles durante el pontificado de Juan Pablo II, en 1987, 1989, 1990, 1992, 1993, 1995, 1997, 1998 y 1999.
La beatificación masiva de 498 'mártires de la persecución religiosa en España durante la Guerra Civil' llevada a cabo en octubre de 2007, anunció que existían además otros dos mil casos que ya estaban siendo investigados. y que se habían realizado anteriormente otras 1.800 beatificaciones, lo que da un total hasta el momento de 4.300 reconocimientos de asesinados por sus ideas religiosas.
La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), en una carta enviada a los 65 obispos con diócesis españoles y al nuncio del Vaticano, en vísperas de la quinta y última visita de Juan Pablo II a España, pidió que se leyera un sermón en todas las iglesias en homenaje a las víctimas republicanas, y que el Papa hiciera "un gesto simbólico para pedir perdón por la colaboración que tuvo la Iglesia con la dictadura franquista". La petición no tuvo respuesta.
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Un familiar que luchaba con los comunistas en madrid, murio en marzo de 1939, durante la sublevación del coronel casado( hubo segun he leido 20 muertos). Nadie me ha podido indicar donde se pudieron enterrar sus restos. Algunos parecen molestarse porque se trata de un desaparecido "algo incomodo"
Pablo: ¿Y qué tiene que ver lo que dices ahora con lo que decías antes? Lo sientro, pero no va a valer el ponerte falsamente plañidero como tampoco te ha valido tu intento de justificar el Terror Rojo, simplemente porque ni tú mismo te lo crees.
Por cierto: la carrera de Historia no es la historiador. Lo mismo que la de música no es la de músico. ¿Captas el matiz?
Elphin: pues que quieres que te diga: sigo pensando que es una VERGUENZA QUE SIGA HABIENDO MILES DE PERSONAS ENTERRADAS EN FOSAS COMUNES. Una auténtica vergüenza que puedan venir neofascistas italianos o neonazis alemanes a los cementerios españoles a homenajear a sus compatriotas caidos en la guerra mientras que los miles de familiares de republicanos españoles no saben donde están enterrados sus hermanos, padres o abuelos. ¿Que a ti esto te parece GUAY? ES TU PROBLEMA Y TE RETRATA IDEOLÓGICAMENTE. El problema es que hay mucho hijo de delator. Y, si, querido, existe una carrera de historia como existe de arquitecto o medico, a ver si nos enteramos!
Es una vergüenza que en España haya gente que quiera parar la búsqueda de todos los exterminados en la guerra civil, sean de izquierdas, o de derechas. Sólo que los de izquierda en su mayor parte ya se localizaron y enterrados en cementerios.
Con todo tipo de excusas, parece que mucha gente todavía tiene cosas que esconder.
Como se ha hecho Israel,con los judíos exterminados. Hay que intentar saber qué ha pasado con cada una de esas personas borradas de la historia.
Si no, simplemente encubrimos un exterminio, y facilitamos que otra vez se pueda producir.
Lo que está haciendo Grazón es nada. Debería ser una tarea sistemática y general hasta que no quedara nadie en una cuneta.
No se sostiene la tesis de que la guerra civil fue de ricos contra pobres como algunos sostienen aquí,siguiendo las consignas marxistas.Si no ¿cómo se entiende el apoyo que por parte de trabajadores sencillos tuvo Franco?¿Y cómo se entiende la procedencia burguesa de muchos republicanos,empezando por Azaña, y de muchos comunistas?Fue la imposición totalitaria revolucionaria con sus utopías (para postre tres incompatibles entre sí) lo que generó una reacción por parte de la media población conservadora y católica (con todo el derecho de serlo) que "no se resistía a morir".Fue una cuestión de intolerancia.No hay más que leer las últimas sesiones del Congreso con las amenazas izquierdistas a todo lo que olía a derechas.Amenazas que iban en serio como se comprobó con el asesinato de Calvo Sotelo.
Un gobierno así pierde toda su legitimidad por muy votado que haya sido pues su proceder es despótico (como el de Hitler en Alemania) y creo un deber reaccionar contra este tipo de tiranías....
Pablo: me asombra que te errogues la capacidad para dar licencia de Historiador o negarla. No sabía que contábamos con la presencia de alguien con tanta sabiduría. ¿Cuál es la carrera de Historiador?
Los asesinatos de la izquierda van desde el asesinato de Calvo Sotelo a los de miles de civiles. No te autoengañes: no se trataba de grupos descontrolados, sino de grupos organizados de los partidos socialistas. Te empeñas en ver la Guerra Civil como un conflicto entre la legalidad y la sublevación, entre la democracia y el totalitarismo, y ése es el gran erro y la gran mentira. España sufrió a dos dictaduras, y había hecho firme propósito de superar las dos. Ahora la que perdió la guerra quiere ganar a un cadáver. Y pilla a la gente decente en medio. Pues no cuela
Julio:
No te dejes engañar por la histeria de algunos medios: En ningún caso Garzón pretende juzgar a nadie (eso es un invento de Pedro-J y sus compinches): lee bien la información y verás que lo que se pretende es realizar un censo de desaparecidos y gente en fosas comunes para que sus familias lo sepan. Me parece que solo un malnacido puede sentirse atacado por ello.
El tema de Carrillo lo han discutido muchos historiadores, me parece bien que tú des por buena la versión de Pío Moa pero te recuerdo que es un exterrorista y que no es un Historiador.En cualquier caso, puesto que la república desaparece en el 39 y la represión franquista en los 70, te aseguro, y es de sentido común, que hay muchos más asesinos vivos de este último bando. También queda mucha sabandija que fueron delatores o colaboradores de la policía política franquista y es aquí donde podemos encontrar la razón de que tanto periodista que no movió un dedo por la democracia se escandalice con una medida tan ...
Cualquier persona honesta ha de buscar la verdad aunque le duela.
Probablemente, si la República hubiese ganado la guerra, con el Partido Comunista por medio, la represión contra el fascismo hubiera sido tan cruel como fue la de Franco. Quizás, la historia de España hubiera visto además, una represión brutal contra los anarquista u otra guerra civil entre los varios bandos que peleaban a la vez contra Franco y entre ellos.
El ejercicio de la verdad está en reconocer que causo la Guerra Civil: España era un país hambriento, y atrasado, cuando una parte importante de los ciudadanos quisieron quitarle cuatro espigas para paliar el hambre, entonces la oligarquía llamo al ejercito, a la Guardia Civil, a los curas y a lo peor de España para que defendieran sus intereses.
Todos los muertos, por tanto, son responsabilidad de aquellos.
saludos
Joaquín
Señor Pablo, quien investigará a los muertos de izquierdas asesinados por la izquierda? y no son pocos. Estoy de acuerdo en que se juzgue a todos los responsables de aquellas muertes, pero a todos, a los de derechas qeu sigan vivos a los de izquierda qeu también lo estén, por ejemplo Santiago Carrillo
Hola José:
La ultima vez que escribí en tu blog, no fue precisamente para felicitarte. Sin embargo, tengo que reconocer que en este artículo haces una ejercicio importante de imparcialidad y buen hacer periodístico tratando de acercarte a la verdad. Felicidades.
Sin embargo, me gustaría decirle al Garzón y a todos los que defienden esto de la Memória Histórica alguna cosa.
Es demasiado tarde para andarse con cadáveres. Los republicanos que vivieron cuarenta años en el exilio, que muchos de ellos vieron morir a sus seres queridos en la guerra o en la represión posterior lo que esperaban al final del franquismo era que su lucha política se viera reconocida con la procalmación de la III República, esa hubiera sido su fiesta. No fue así, y ahora sobra toda hipocresía.
La única cosa que hoy puede remover las fosas comunes de los represaliados sería que alguien colocara en el parlamento a 30 diputados republicanos.
Saludos
Mis muertos, sus muertos, tus muertos...
Me pregunto quien buscará los 8000 asesinados por ERC/PSC pertenecientes al partido comunista POUM y a los anarquistas de la CNT durante la guerra...porque seguro que Franco no lo hizo..
Y es que en la guerra tambien hubo represaliados de izquierdas por las izquierdas y de derechas por las derechas (casi 800 falangistas presos murieron construyendo el valle de los caidos porque se negaban a aceptar el nacional catolicismo)
Pero lo realmente importante ahora es aclarar que los asesinados por los republicanos YA FUERON LOCALIZADOS, CENSADOS, ENTERRADOS COMO DIOS MANDA Y HOMENAJEADOS DURANTE EL FRANQUISMO. En su práctica totalidad los muertos franquistas no se encuentran todavía enterrados en las cunetas o en fosas comunes. Los muertos de paracuellos o los caidos de los ejércitos hitlerianos y mussolinianos en España están perfectamente localizados y enterrados y sus fanilias tienen donde ir a llevarles flores. Tanto es así que abundan los actos de homenaje de grupos neonazis en cementerios militares españoles. Aquí se trata de algo que debería ser obvios para cualquiera: no se puede permitir que todavía queden desaparecidos enterrados en las cunetas y en fosas comunes, y estos, mal que os pese, son en un 99% republicanos.
Se agradece tu esfuerzo de síntesis aunque no puedo estar de acuerdo con el sesgo que tienen tus valoraciones de que historiadores son fiables y cuales exageran (deberías decir, para ser honesto con tus lectores, que Salas Larrazabal era un militar franquista)y parece muy poco riguroso concederle alguna credibilidad a la "causa general" también franquista.
Todos los historiadores serios (exluyendo los ex-terroristas maoistas) coinciden en dos puntos:
1-Las victimas del franquismo durante la guerra fueron más numerosas y, además, están todas las victimas DURANTE el franquismo (fusilados, encarcelados y exiliados que son, no lo olvidemos, víctimas)
2-Las victimas en el bando republicano las causaban grupos descontrolados, nunca tribunales de la república condenaron a muerte a nadie. Las victimas en el lado franquista eran condenadas por un tribunal que representaba al estado franquista y con la bencición y, a veces, participación de los curas.
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Miércoles, 30 de mayo
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo