Infordeus

Los peligros del fundamentalismo religioso en India

  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Las 25.000 escuelas católicas de la India han cerrado el 29 de agosto. El primer domingo de septiembre la Iglesia católica india ha convocado una jornada de oración y ayuno, con marchas pacíficas en todo el país. El motivo de las protestas es la nueva ola de violencia que ha golpeado a los cristianos en el estado de Orisa. Cada día se tiene noticia de asesinatos, de heridos, de violaciones, de asaltos a iglesias, conventos, escuelas, orfanatorios y caseríos por obra de turbas hinduistas fanáticas.

Miles de habitantes del este de India han huido de sus hogares. Un balance oficial estableció los muertos en diez, pero otras fuentes gubernamentales señalaron 16 víctimas mientras que la Conferencia Episcopal India habló de 13 muertos. Un total de 167 personas fueron arrestadas desde el domingo después de unos disturbios en los que se incendiaron 500 casas, 25 lugares de culto cristianos y decenas de vehículos, según las autoridades locales. El gobierno federal indio se declaró el miércoles "extremadamente preocupado" y dio la orden de "disparar" a 2.000 policías antidisturbios para reprimir unas "violencias" consideradas como "sin precedentes" por los obispos indios.

Según refiere el servicio de noticias de la Conferencia Episcopal de la India, miles de militantes del Vishwa Hindu Parishad (VHP) , al grito de "Matad a los cristianos y destruid sus instituciones", irrumpieron hace dos días en el centro diocesano pastoral de Cuttack-Bhubaneshwar. Lo mismo ha sucedido en un centro social en K. Nuagam, una iglesia y una residencia parroquial en Kandhamal, y una capilla en Sundergarh. Los violentos atacaron también a religiosas de la Congregación de la Madre Teresa en Bhavanipatni, y a otras de la congregación de la Preciosísima Sangre en Udayagir. Los hechos de los últimos días confirman que la convivencia entre cristianos e hinduistas en India no es tan pacífica y armónica como se piensa. Crece la intolerancia y el fanatismo hinduista y aumentan los actos de violencia contra los cristianos. Ningún gobierno occidental ha llamado la atención al gobierno indio; solamente el ministerio italiano de Relaciones Exteriores tiene previsto convocar al embajador de India en Italia para recordarle la necesidad de una "acción decisiva" para prevenir y reprimir la violencia religiosa.

Benedicto XVI exigió este miércoles el cese inmediato de los actos de violencia contra cristianos que están perpetrando extremistas hinduistas en la India. Antes de despedirse de los ocho mil peregrinos que participaron en la audiencia general, el pontífice confesó: "he recibido con profunda tristeza las noticias sobre los actos de violencia contra las comunidades cristianas en el Estado indio de Orissa, estalladas tras el lamentable asesinato del líder hindú Swami Lakshmananda Saraswati". Los cristianos han sido culpados de su muerte a pesar de las condenas del asesinato emitidas por los obispos de Orissa y de la India en general. La reacción violenta de los radicales ha provocado a partir del domingo pasado la muertre de al menos cinco personas, entre ellos una joven misionera laica, y se cuentan numerosos heridos, entre ellos varios sacerdotes. Una joven religiosa ha sido violada. Han sido también sumamente graves los daños contra centros de culto, propiedades de la Iglesia, y casas privadas, aunque por el momento es difícil cuantificarlos. Se trata del el ataque más sangriento de los últimos meses contra los cristianos.

El político italiano católico Mario Mauro, vicepresidente del Parlamento Europeo, ha pedido que la Unión Europea apoye a los cristianos que están siendo víctimas del fanatismo hinduista en la India. En un comunicado difundido desde Rímini, donde participa en el mitin anual organizado por el movimiento Comunión y Liberación, Mauro ha declarado que "la libertad religiosa es el test que sirve para medir el respeto de las demas libertades y derechos del hombre".

Mauro señala que "una vez más nos encontramos ante un ataque contra las comunidades cristianas, el enésimo episodio de una persecución que parece no terminar nunca". Según el vicepresidente del Parlamento Europeo, "la persecución de los cristianos en el mundo representa uno de los más feroces desafíos contemporáneos a la dignidad de la persona". Por este motivo, continúa diciendo Mauro, "la promoción de nuestros ideales de libertad y de justicia tiene que convertirse cada vez más en lo característico de la Unión Europea contra quien se refugia en la ideología para fundamentar su proyecto de poder".

EL SISTEMA DE CASTAS

La verdadera causa de la actual persecución contra los cristianos en la India no sería religiosa, sino que persigue otros intereses de tipo nacionalista y político, según monseñor Raphael Cheebath, arzobispo de Cuttack-Bhubaneswar (la diócesis en la que más violentos han sido los ataques contra los cristianos), al diario vaticano L'Osservatore Romano y a la agencia misionera Asianews. Según monseñor Cheenath, existen "fuerzas ultraconservadoras que usan pretextos pseudo religiosos para imponer su control a la sociedad. Existe un interés en tener a los agricultores y a los parias en un estado de sometimiento perenne".

Este nacionalismo hindú, responsable de atizar el odio contra los cristianos, es, según el prelado, "como un cáncer que corroe la coexistencia de las comunidades religiosas, principio que está en la base de la fundación de la sociedad india. Las raíces de este nacionalismo, surgido alrededor de la organización Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), inspiradora de otros grupos fanáticos, están en el nazismo de Hitler".

Uno de los fundadores del RSS, Golwalkar, era un conocido admirador de Hitler, de quien toma ideas en sus escritos, explica el prelado. "Gowalkar rechazaba la idea de la India como un Estado secular, y contraponía la idea del Hindu Rashtra (sistema Hindú), en el que no hay lugar para otras religiones".

En relación a la acusación de proselitismo, el obispo afirma que es falsa: "los católicos nunca hemos hecho proselitismo, sino que hemos dado siempre buen ejemplo con las obras asistenciales. Somos perseguidos, fundamentalmente, por nuestra actividad en favor de los más pobres". "Se quiere eliminar la Cruz, pero sus raíces son demasiado profundas, y el cáncer del nacionalismo no prevalecerá. La Iglesia será luz para muchas generaciones venideras", añade.

La sensación de los cristianos en estos momentos es de total indefensión, en un estado en que representan el 2,4 % de la población (sólo el 1% son católicos). Aunque no se trata del primer ataque contra los cristianos, el obispo denuncia que esta violencia "ha dado en esta ocasión un paso más", porque la rabia "ya no se dirige sólo contra los bienes de los católicos, sino que ahora va contra las personas". El prelado se mostró especialmente angustiado por la suerte de los niños del orfanato de Panampur, pues no se sabe si lograron salvarse del incendio provocado por los extremistas, y que ha costado la vida a la misionera seglar Rajnie Majhie.

"La joven misionera murió mientras los demás lograban salir. Probablemente su celo la empujó a asegurarse de que todos los huerfanitos hubieran salido. Los niños junto con algunas hermanas han debido esconderse en plantaciones vecinas. Pero no sabemos nada de su suerte. Rezo a Dios para que proteja estas vidas inocentes", se lamentó. Monseñor Cheebath se declara también preocupado por el estado de salud del director del orfanato, el padre Edward Sequeira, gravemente herido tras la paliza recibida por los autores del incendio del orfanato.

Otro sacerdote cuya suerte se desconoce es el padre Thomas, director del centro diocesano de pastoral, uno de los edificios destruidos por los violentos. "Se trata de un centro cuya construcción había costado muchos sacrificios a los fieles de mi diócesis. Estábamos muy orgullosos de la obra realizada", añadió el obispo.

FUNDAMENTALISMO TOTALITARIO HINDÚ

Las acusaciones contra los cristianos de hacer proselitismo y conversiones forzosas son absurdas, considera el nuncio apostólico para la India y Nepal, el arzobispo español Pedro López Quintana, que asegura que detrás de estos actos violentos "hay grupos fundamentalistas, alguno incluso apoyado por ideologías de origen nazi y totalitario, que quieren imponer un Estado fundamentalista". Estos grupos, según el nuncio, "utilizan la religión como un instrumento de manipulación. En este caso, consideran a la religión cristiana como una religión extranjera a la que hay que oponerse". "Según ellos, hay que evitar que el cristianismo se difunda en el país. Tergiversan la realidad, afirmando que los cristianos practican el proselitismo, cosa que está prohibida por la ley. Sostienen que los cristianos hacen conversiones forzadas. Hay muchísimas acusaciones absurdas", explicó.

"Si estos grupos pretenden aterrorizar para que la Iglesia abandone su misión, no lo lograrán: la Iglesia en India está resuelta a continuar su propia misión de amor, manifestando el amor de Dios a todos, particularmente a los más pequeños". El nuncio, no obstante, confía en que el diálogo y la convivencia acabarán imponiéndose "porque son algo que pertenece a la realidad de la sociedad india". "Estamos seguros, como ya sucedió tras los ataques de Navidad, que los mismos miembros de otras comunidades serán los primeros en echarnos una mano".

La presencia de los cristianos en India es muy importante en el campo asistencial y educativo, subrayó monseñor Quintana. "A veces parece que seamos una fuerza más grande, desde el punto de vista numérico, respecto a la dimensión real de la comunidad. Esto confunde a menudo a los mismos grupos fundamentalistas: creen que somos más fuertes de lo que somos en realidad".

Al parecer el asesinato, el 23 de agosto, del líder religioso hindú Swami Laxmanananda Saraswati y de cinco de sus seguidores, fue realizado por grupos armados maoístas, pero los hinduistas lo usaron como pretexto para inculpar a los cristianos y vengarse de ellos. El asesinado hacía campaña contra las "conversiones forzadas" al cristianismo de hindús de la casta más baja, los "intocables", y de miembros de las tribus, que están discriminados en el país.

El epicentro de las últimas violencias es el distrito de Kandhamal, en el estado de Orisa; los católicos son pocos, menos del 1 por ciento. Son pocas también las conversiones, tomadas como pretexto para la venganza. Lo que desata la violencia es la obra de promoción que realizan los cristianos en Orisa a favor de los tribales y de los dalit, los últimos en la escala de las castas: “Antes eran como esclavos. Ahora una parte de ellos estudian en nuestras escuelas, ponen en marcha actividades en los caseríos, reivindicando sus derechos. Y quien – también en la India del boom económico – quiere mantener intacta la vieja división en castas, tiene miedo de que adquieran fuerza propia. La Orisa de hoy es un laboratorio. Está en juego el futuro de millones de dalits y tribus que viven en todo el país”, opina el obispo Cheebath. La historia de India está jalonada de violencias interconfesionales, sobre todo entre hindúes y musulmanes.

Según el último censo, el del 2001, el 80,5 por ciento de los habitantes de la India son de religión hinduista, mientras que 13,4 por ciento son musulmanes. Los cristianos son el 2,3 por ciento. Y en Orisa son menos aún, así como en los otros estados del centro y del norte del país, los más densamente poblados. Los porcentajes más altos de cristianos están en los estados del extremo este del país, con pico del 90 por ciento en Nagaland y Mizoram, del 70 por ciento en Meghalaya, del 34 por ciento en Manipur. Pero se trata de regiones escasamente pobladas y muy atrasadas. En cifras absolutas, los cristianos tienen la presencia más consistente en la región meridional del país, en Goa, en Tamil Nadu, en Kerala. En este último estado los cristianos son el 19 por ciento y en gran parte son católicos. Allí la instrucción, también para mujeres, se precia de tener los niveles más altos de toda la India.

LA HERENCIA DE GANDHI

Vittorio E. Parsi, profesor de política internacional en la Universidad Católica de Milán, en un editorial publicado el 27 de agosto en “Avvenire”, el diario de la conferencia episcopal italiana, y reproducido por el vaticanista Sandro Magister en su blog, escribía con el título de 'Contradicciones y fantasmas que dejan sin contenido la herencia de Gandhi':

'La más grande democracia del mundo. Es esta la definición normalmente asociada a la India. Hoy sería mezquino y por tanto equivocado olvidarla, o ponerla radicalmente en discusión. Pero parece necesario interrogarse sobre la cualidad de esta democracia y sobre la dirección que está tomando.

'En la Unión india está vigente la separación de los poderes, la independencia de la función judicial, un pluripartidismo no de fachada y la prensa es libre. Pero al mismo tiempo, la corrupción muy difundida y la conducción frecuentemente mafioso-clientelar de la vida política en unos estados, unidas a la sustancial impunidad de la que gozan las acciones violentas de las formaciones extremistas, corren el riesgo de vaciar el significado concreto de la democracia india.

'De modo particular modo, causa alarma el crecimiento de la violencia sectaria, que pone particularmente en la mira a los cristianos – responsables de asistir a los dalit, los sin casta, verdadera base esclavizada del sistema piramidal sobre el cual está tradicionalmente organizada la sociedad hindú – pero también a los musulmanes y a los budistas.

'Lo que está ocurriendo en India con frecuencia e intensidad preocupante muestra el lado oscuro de la medalla de la conquista de una independencia iluminada por la acción no violenta del Mahatma Gandhi, en cuya misma parábola existencial, con su trágica conclusión, se encierra simbólicamente la carga de contradicción de este extraordinario país: desde el redescubrimiento de la cultura tradicional y de la economía de aldea, hasta la decisión de vivir como el último de los últimos, al intento de preservar la unidad y la pluralidad religiosa del antiguo Raji británico, a la muerte violenta por manos de un extremista hindú.

'A distancia de más de sesenta años de la independencia, hoy son precisamente las posiciones que quisieran una India sólo y exclusivamente hindú la que hace siempre más prosélitos. Movimientos como la Rashtriya Swayamsevak Sangh son expresión de una cultura nazistoide, que predica con la violencia la falsa ecuación entre indio e hindú, no obstante el hecho de que vivan en India más musulmanes que en gran parte de los países islámicos. Cierto, la hegemonía hindú al interior del sistema político indio ha existido siempre, pero había sido debilitada por el hecho de que los primeros protagonistas de la vida republicana, desde Nehru a Indira Gandhi, todos expresión del Partido del Congreso, se movían dentro de una visión sustancialmente laica de la política, por lo que terminaban por congelar las consecuencias más devastadoras de tal contradicción.

'Es probable que este sarcástico “espíritu del tiempo” de hoy en día en el que los fundamentalismos y el abuso político de la región parecen resurgir, aparte del viraje radical emprendido por el vecino Pakistán, hayan contribuido a alimentar el éxito de movimientos como la Rashtriya Swayamsevak Sangh y de un partido como el Bharatiya Janata. Pero – como justamente ha observado el cardenal Jean Louis Tauran – también hay en el hinduismo un impulso creciente a la intolerancia y al fanatismo, que es tanto más grave precisamente porque es muy poco conocido y muy frecuentemente negado.

'Junto a la contradicción política está la económica. India es “la oficina” del mundo, al menos en la medida que China es su “fábrica”. Es una sociedad de la que salen camadas de ingenieros angloparlantes por decenas de miles al año, pero que vive todavía en el mito gandhiano de la economía de aldea, o sea de aquella estructura osificada que quita toda esperanza, para esta y cualquier otra vida, a los “últimos” y alimenta el sistema de castas con su estela de ordinaria violencia. Los cristianos son considerados responsables de ofrecer esperanza a los “últimos”, para esta y la otra vida. Y han aceptado hacerse cargo de esta responsabilidad hasta el martirio, como ha ocurrido en Orisa.

'Un último punto de reflexión. Brasil, Rusia, India y China son considerados, junto con Sudáfrica, los grandes países que deberían balancear el exagerado poder occidental y hacer un poco más multilateral el gobierno del mundo. Es necesario iniciar una reflexión sobre el hecho de que, a excepción de Brasil, ninguno de estos países parece haber comenzado a reducir los pesados déficits de democracia interna, y las consecuencias que ello implica para la gobernabilidad internacional'.

1 comentario


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por adriana 20.09.08 | 00:02

    quiero imformacion

Sábado, 18 de febrero

BUSCAR

Editado por

  • facebook
  • twitter
  • Youtube
  • RSS

Hemeroteca

Noviembre 2011
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930    

Sindicación