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El Santo Grial está en Valencia

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La copa que Cristo supuestamente usara en la Última Cena no es una metáfora para ocultar secretos estilo Código da Vinci, sino un objeto bien real, labrado en un taller de Palestina o Egipto, de 17 centímetros de altura con recipiente de ágata llamada cornerina oriental, de color rojo obscuro, asas de oro y pie de concha, adornada con dos rubíes, dos esmeraldas y veintiseis perlas sobrepuestos en los siglos XIII a XIV, que se puede contemplar todos los días en la catedral de Valencia. Juan Pablo II y Benedicto XVI usaron este cáliz al celebrar sus Misas multitudinarias en sus respectivas visitas a Valencia, lo que se ha considerado un apoyo del Vaticano en favor de la autenticidad de esta reliquia. Pero jamás ha sido formulado un comentario oficial.

Janice Bennet, una periodista norteamericana y doctora en Literatura Española por la Universidad de Colorado (Estados Unidos), defiende la autenticidad del Santo Cáliz venerado en la Catedral valenciana como el que Cristo usó en la Última Cena en un libro que será presentado en el I Congreso Internacional del Santo Cáliz, que se realizará el 7, 8 y 9 de noviembre de este año, como parte de las celebraciones por el 1750º aniversario de su llegadaa España.

El congreso se subtitula 'Valencia: la ciudad del Santo Grial', y es que según la mitología cristiana, el Santo Grial es el plato, patena o copa usado por Jesús en la Última Cena, del cual se dice que posee poderes milagrosos. La relación legendaria entre el Grial, el Cáliz y José de Arimatea procede de la obra de Robert de Boron Joseph d'Arimathie, publicada en el siglo XII. Según este relato, Jesús, ya resucitado, se aparece a José para entregarle el Grial y ordenarle que lo lleve a la isla de Britania. Siguiendo esta tradición autores posteriores cuentan que el mismo José usó el cáliz para recoger la sangre de Cristo y que, más tarde en Britania, estableció una dinastía de guardianes para mantenerlo a salvo y escondido. La búsqueda del Santo Grial es un importante elemento en las historias relacionadas con el Rey Arturo (el Ciclo Arturiano o Materia de Bretaña) donde se combinan la tradición cristiana con antiguos mitos celtas referidos a un caldero divino. Otras leyendas acerca del Grial se entrecruzan con las relativas a las distintas copas antiguas que se consideran el Santo Cáliz.

El tema central del libro de Bennet es "el envío de la reliquia de Roma a Huesca" y "expone la base histórica de la tradición que habla de que en el año 254 San Lorenzo recibió en Roma del Papa Sixto II el Santo Grial para que lo protegiera de las persecuciones" por lo que el Santo "trasladó la reliquia a su tierra natal, Huesca, donde permaneció durante siglos" hasta que "fue llevado a Valencia en el año 1424 por el rey Alfonso".

La autora realiza una "minuciosa demostración de la historicidad de San Lorenzo y de los lugares y circunstancias de su vida que le vinculan al Santo Cáliz que Jesús utilizó en la Última Cena", según el equipo organizador del congreso en el que Bennet participará como ponente, y al que acudirán arqueólogos, historiadores, y distintos expertos, quienes "mostrarán las últimas investigaciones sobre la reliquia y aportarán propuestas de estudios para el futuro", afirman los organizadores.

Bennet publicó su libro en 2004, titulado “The history of Holy Chalice” –La historia del Santo Cáliz–, y califica al Santo Grial que se venera en la Catedral de Valencia como “la reliquia por excelencia”. La autora, que hizo el itinerario histórico que realizó el Santo Cáliz hasta llegar a Valencia, ha analizado durante años manuscritos originales pertenecientes a la antigua Corona de Aragón, entre otras fuentes. La obra incorpora también un análisis comparativo con fotografías del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia y de varios vasos de celebraciones palestinas elaborados con piedras semipreciosas, datados en el año 50 antes de Cristo, que se conservan en el British Museum de Londres. Las comprobaciones realizadas “evidencian el origen de la reliquia más allá de los tópicos”, según la autora.

DE JERUSALÉN A VALENCIA, PASANDO POR ROMA Y HUESCA

El Santo Cáliz de la Ultima Cena habría sido traído a Valencia en el año 1416 por el rey Alfonso El Magnánimo, procedente del monasterio oscense de San Juan de la Peña, a donde había llegado la reliquia a su vez desde Roma y, antes, desde Jerusalén. El mismo monarca, en 1424, donó la reliquia a la catedral valenciana. En 1809, ante la inminente llegada de las tropas francesas a Valencia, el Santo Cáliz fue llevado a Alicante y, después, a Mallorca e Ibiza, donde permaneció hasta su regreso a Valencia en 1812. Finalmente, en 1916, el entonces Arzobispo de Valencia, Mons. Valeriano Menéndez Conde, junto con el cabildo de la Catedral acordó instalar el Santo Grial en la antigua Sala Capitular de la Seo, en lugar del relicario en el que permanecía desde el siglo XV. Durante mucho tiempo se guardó en el Aula Capitular nueva de la Catedral de Valencia, donde se le tributaba culto. Modernamente, ha sido expuesto en el Aula Capitular antigua, llamada ahora Capilla del Santo Cáliz , que es una estancia gótica del siglo XIV.

Dicen los Evangelios que, llegado el día en que había de sacrificarse el cordero pascual, Jesucristo se reunió con sus discípulos en casa del Padre de Familia, quien, según algunos comentaristas, era un noble y acaudalado varón llamado Chusa . Allí celebró la cena ritual de los judíos, tras la cual y, después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús realizó la institución de la Eucaristía, para lo cual se proveyó de pan ázimo y de un cáliz.

Según la Cofradía del Santo Cáliz,(que celebra todos los jueves un acto eucarístico con la reliquia), este Vaso de suma trascendencia no pudo ser olvidado tras la muerte de Jesús, tanto más cuanto los discípulos se reunieron varias veces en el Cenáculo. Así se explica de modo natural de el Santo Cáliz apareciese en Roma, llevado probablemente desde Jerusalem por San Pedro; existen claros indicios de que el cáliz con que los pontífices de los primeros tiempos de la Iglesia celebraron la misa en el mismo que usó Jesus en el Cenáculo. Al cabo de dicho tiempo, el emperador Valeriano desencadenó una violentísima persecución contra el cristianismo, en la que pereció martirizado el Papa Sixto II. El Pontífice, antes de morir, entregó las reliquias, las alhajas y el dinero a su diácono Lorenzo, natural de Huesca, quien también fué martirizado, no sin que antes enviara a su ciudad natal el Cáliz de la Eucaristía acompañado de una carta suya. Ocurría todo ello el año 258 o, según algunos autores, el 261.

Diversos historiadores hacen constar la permanencia de la preciadísima Copa en Huesca durante los siguientes siglos, hasta que, invadida España por los musulmanes, el obispo de Huesca, llamado Audeberto, hubo de abandonar, hacia el año 713, su sede episcopal para refugiarse, con los bienes que pudo salvar y, desde luego, con el Santo Cáliz, en la cueva del monte Pano donde vivía el ermitaño Juan de Atarés; lugar en que posteriormente se fundó y se desarrolló el monasterio de San Juan de la Peña; lugar en que surgió un núcleo de hombres esforzados que acometieron la reconquista contra los mahometanos. Tuvo esta lucha caracteres épicos, que no dejaron de ser aprovechados para la creación literaria, ya que, según reputados historiadores de la literatura, constituyen el origen o la fuente de poemas tan célebres como los de Cristián de Troyes o Wolfram de Eschenbach , con su héroe Parceval o Parzival, que es posteriormente el Parsifal de Ricardo Wagner. En todos estos poemas hay un Vaso maravilloso, al que se denomina Graal o Grial y cuya relación con el Santo Cáliz es fácil comprender.

Un documento testificado de 14 de diciembre de 1134, consigna que se custodiaba en dicho cenobio de San Juan de la Peña el Cáliz en que Cristo consagró su sangre. La portentosa reliquia, cuyo prestigio había brillado de manera tan evidente a través de los siglos, fué deseada por el rey de Aragón don Martín el Humano, quien, hallándose en Zaragoza, envió a San Juan de la Peña emisarios influyentes para que le obtuviesen el Vaso de la Ultima Cena. El documento de donación, que se conserva en Barcelona, fué otorgado en 26 de septiembre de 1399. En él se hace constar que el Santo Cáliz había sido remitido desde Roma con una carta de San Lorenzo.

A partir de entonces, la reliquia fué custodiada en el palacio real zaragozano llamado de la Aljafería. De allí pasó, durante el reinado de don Alfonso el Magnánimo, al Palacio del Real, situado junto al río Turia, en la ciudad de Valencia, donde permaneció algún tiempo. Habiendo muerto mosén Antonio Sanz, capellán mayor de la capilla regia, el rey de Navarra, don Juan, como lugarteniente de su mencionado hermano don Alfonso, dispuso, en 1424, que las reliquias y otras joyas guardadas en el Palacio del Real, pasaran, para mayor seguridad, a la sacristía de la Catedral. Con este fin se extendió en 18 de marzo de 1437 el correspondiente documento, autorizado por dignatarios y funcionarios, donde se describía "el Cáliz en que Jesucristo consagró la sangre el jueves de la Cena".

OTROS GRIALES

Pero el libro de Bennet y las afirmaciones de la Cofradía se basan en una leyenda no autentificada. Y otros varios cálices se reclaman auténticos griales de la Última Cena además del de Valencia: el Cáliz de Antioquía de la Colección Cloisters del Metropolitan Museum de Nueva York, que según la mística Anna Katherina Emerich era la armadura que protegía al cáliz verdadero; la Sacra Catina de Génova que fue llevada tras la primera cruzada a Italia. Es un plato hexagonal verde que se creía de esmeralda aunque es un cristal verde egipcio; el vaso de Nanteos encontrado en Glastonbury, al norte de Gales, que puede ser el que dio origen a la leyenda artúrica; el Cáliz de Ardag encontrado en Irlanda, que se encuentra en el museo nacional de Dublín; el Caldero de Gundestrup del museo nacional de Dinamarca, que data del siglo II ó I antes de cristo; y la Copa de Hawstone Park, y otra conocida como la Copa de Hierro.

Como añade la Wikipedia, el grial es parte de la mitología cristiana medieval, es decir que carece de referencias específicas en los textos bíblicos. Diversos elementos han entrado en la formación del mito, entre ellos; las leyendas monacales con su contenido alegórico y las referecias, precristianas, a recipientes mágicos como el cuerno de la abundancia o los calderos de la tradición céltica.

Autores posteriores identifican al Grial con la Piedra filosofal de los alquimistas, las supuestas reliquias halladas por los Templarios o una alusión velada a la descendencia de Jesús. En su mayor parte estos investigadores se vinculan a teorías conspirativas elaboradas con escasa rigurosidad histórica.

La leyenda del Grial ha fascinado a numerosos personajes históricos. El medievalista alemán Otto Rahn fue el más conocido de ellos por su vinculación con el régimen nazi. En efecto, tras haber escrito un libro sobre el tema: Kreuzzug gegen den Gral (Cruzada contra el Grial. Tragedia del catarismo) donde vinculaba al Grial con el movimiento cátaro, Rahn llamó la atención de Heinrich Himmler, jefe de la Sociedad Ahnenerbe, quien lo hizo ingresar a las SS. Disgustado con esta organización, Rahn renunció y posteriormente fue encontrado muerto (muerte oficialmente calificada de suicidio). Este episodio ha dado pie a la creencia en una búsqueda secreta del Grial por parte de la jerarquía nazi, siempre vinculada a temas ocultos.

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8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por antonio matamoros 21.05.09 | 20:03

    creo que la historia tanto biblica como medioeval cristiana debe ser respetada y desde luego que existen datos que en su monemto fueron objeto de comprobacion deben de ser tomados en cuenta , recordemos que en ses tiempo la escritura era manual y reslisada por pocos el resto era narrativo y de hecho poco presiso en lo personal si creo que todo esta del grial es real.
    gracias

  • Comentario por Fel Bla 03.09.08 | 18:44

    ¿Pero todavía quedan crédulos de estas estupidezes?

  • Comentario por Elphin 29.08.08 | 20:30

    Sí, Jalón, pero tenía trampa: se ve que por dentro estaba forrada de oro o por lo menos algo dorado. Así que, en todo caso, se trataba de un carpintero de lujo :-)

  • Comentario por jalon 28.08.08 | 15:54

    Indiana Jones enseñó que la copa propia de un carpintero era una copa de madera

  • Comentario por pepe 28.08.08 | 12:22

    Yo creo que eso de guardar reliquias es una costumbre posterior, que nada tiene que ver con los primeros momentos del cristianismo.
    Pensemos que si se juntaran todos los fragmentos de la cruz de Cristo que existen por el mundo, saldrian muchas cruces. En algunos sitios dicen que guardan también el prepucio de la circuncisión de Cristo, y hasta alguna pluma de arcángel.
    No me creo que existira ese afán coleccionista en aquellos tiempos.
    Dicho con todo el respeto a los colecionistas y amantes de reliquias.

  • Comentario por Vicent 28.08.08 | 11:54

    Así es, el santo cáliz de la cena está en la catedral de Valencia para que todos puedan contemplarlo. De todos modos, si ese cáliz no fuese el de la última cena, no pasaría nada. Importa el contenido (la sangre de Cristo) no el recipiente.

  • Comentario por José Catalán Deus [Blogger] 27.08.08 | 21:57

    Cierto, cierto, así es.

  • Comentario por Elphin 27.08.08 | 20:19

    Según tengo entendido, sólo la parte hecha de ágata tiene posibilidades de haber sido usado en la Última Cena. El pie y las asas fueron añadidos con seguridad siglos más tarde

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