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Al Qaeda celebra una década de yihad

22.08.08 | 12:33. Archivado en ¿La Cuarta Guerra Mundial?
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De China a Argelia, de Somalia a Paquistán, en todo el mundo islámico se ha registrado este verano un incremento de las acciones terroristas del yihadismo internacional inspirado por Al Qaeda, coincidiendo con el décimo aniversario de su primer gran atentado, el 7 de agosto de 1998, contra las embajadas de Estados Unidos en las capitales de Kenia y Tanzania con un balance de 223 víctimas.

Es difícil tener una visión de conjunto de esta sibilina cuarta guerra mundial. Los medios fragmentan y trivializan la información, al carecer de análisis combinados, visiones de conjunto, documentación actualizada y edición por especialistas, todo lo que distinguía al buen periodismo y que ha ido sucumbiendo en las últimas décadas bajo la marea negra del 'infotainment', la información convertida en entretenimiento al estilo de las cadenas televisivas norteamericanas.

La necrológica del periodismo coincide quizás no por casualidad por la conversión de los medios de comunicación en campo de batalla privilegiado por el alzamiento global islamista, que ha comprendido que sólo los hechos espectaculares reciben cobertura y que más vale un atentado con diez muertos que mil plegarias en la mezquita.

La ofensiva talibán-alqaedista en Afganistán, significa en estos momentos que han dado la vuelta a la partida y en este frente de la cuarta guerra mundial están ganando la batalla. La situación en Paquistán evoluciona también a su favor de forma bien peligrosa. Su reorganización en un tercer frente, el del Magreb, ha significado una continuada ofensiva en Argelia con las adopción de las tácticas bélicas aplicadas en Irak: coches bomba y mártires suicidas. En la capital de Somalia hay combates en toda regla entre los nunca derrotados islamistas y el gobierno impuesto desde el extranjero. Son acciones en diferentes frentes de batalla en respuesta al director de la CIA Michael Hayden, que el pasado mes de mayo aseguraba que la red extremista había sido derrotada en Irak y Arabia Saudí y que sus reductos en la frontera entre Pakistán y Afganistán habían pasado a la defensiva.

LA DÉCADA DE AL QAEDA

Este verano de 2008 algunos medios han conmemorado un supuesto vigésimo aniversario de Al Qaeda, partiendo de una supuesta reunión el 11 de agosto de 1988 en la ciudad fronteriza paquistaní de Peshawar en la que se habría fundado Al Qaeda. Se ha dicho que estaban presentes el palestino Abdullah Assam, el egipcio Abu Ubaida, y cómo no, Osama bin Laden, los tres forjados en una década de lucha victoriosa contra las tropas soviéticas en Afganistán. El ruso Andrei Fediashin, de RIA Novosti, afirma que a la supuesta reunión del 11 de agosto, asistían también agentes de la CIA estadounidense y los servicios secretos de Pakistán, así como el egipcio Aymán al Zawahirí y Said Imam al Sharif conocido como doctor Fadl, que desde 2004 se encuentra recluido a cadena perpetua en una prisión egipcia.

Pero tal como se cuenta en 'La Cuarta Guerra Mundial: terrorismo, religión y petróleo en el umbral del tercer milenio' (Espejo de Tinta, Madrid, 2006), 'en realidad, no se sabe si hubo un momento concreto de fundación de Al Qaeda, unos conjurados en torno a una mesa en una reunión clandestina, un acta fundacional. Quizá simplemente el término se fue imponiendo para designar al conjunto de brigadistas que orbitaban en torno a Bin Laden y se planteaban exportar la guerra santa a los cinco continentes. El nombre no apareció en las declaraciones de guerra de 1996 y 1998, ni en la reivindicación de los atentados de aquella década. Los servicios secretos británicos comenzaron a usarlo a partir de 1998 para referirse al grupo que aglutinaba Bin Laden. En realidad, ni siquiera está establecido claramente cuándo su creador usó el término por vez primera públicamente. Pero fue después del 11-S'.

Ciertamente, en abril de1988 se produce la retirada soviética, y Osama comienza a montar lo que se vendrá a llamar Al Qaeda, La Base en árabe. Se considera que el documento fundacional de Al Qaeda se publicó en el boletín Al Yihad el 14 de abril de 1988. La mayoría de sus miembros son veteranos de la guerra de Afganistán. La red establece pronto contactos en Argelia, Uzbekistán, Siria, Pakistán, Indonesia, Filipinas, Líbano, Irak, Kosovo, Chechenia, Cisjordania y Gaza. Los documentos incautados en Bosnia en 2002, ese mítico dossier encontrado en la Fundación Internacional de Beneficencia, una institución islámica, dejan claro que, una década antes del ataque contra las torres gemelas de Nueva York, él ya soñaba con “llevar a acabo una acción importante para los medios de comunicación de masas, y así generar donaciones a la causa”.

A principios de 1989, Bin Laden se traslada a su país sin que se sepa muy bien la razón. Para algunos, da por terminada la etapa afgana y piensa en lanzar la ofensiva planetaria desde su tierra natal y hasta convencer al régimen saudí si no de respaldarle abiertamente, al menos de dejarle actuar. Para otros, se busca una coartada ante la inevitable ruptura con su maestro Azzam, que será asesinado meses después. El 24 de noviembre un coche bomba activado por control remoto mató a Azzam y sus dos hijos. Desde luego, Osama parece adivinar donde va a estar el centro de tensión del mundo árabe en los próximos meses: no tardará Irak en invadir Kuwait.

La ruptura con las autoridades saudíes se produce en 1990, y marcha a Sudán en 1991, donde residirá cinco años, hasta 1996, cuando viaje a Afganistán y se instale en Kandahar. Sólo entonces, con los talibán ya en el poder, La Base pasa a la acción, y ese agosto Bin Laden emite su primera declaración de guerra, aquella que nadie tomó en serio hasta que dos años después la repitió, apoyada esta vez por unas cuantas organizaciones afines ya existentes y sobre todo por la fuerza de la destrucción, el atentado combinado contra dos embajadas africanas de EEUU que causó cientos de muertos y fue su bautismo oficial de combate.

Tal como se relata en 'La Cuarta Guerra Mundial', el 23 de febrero de 1998, se publica la declaración de ‘Guerra Santa’ contra los judíos (porque Israel ocupa los ‘santos lugares’ en Palestina) y los ‘cruzados’ (palabra que utiliza para referirse a las tropas norteamericanas establecidas en Arabia Saudí). Ahora le acompañan como firmantes Ayman al-Zauahiri, emir del Grupo ‘Yihad’ en Egipto; Abu-Yasir Rifa’i Ahmad Taha, líder del Grupo Islámico Egipcio; Shaykh Mir Hamzah, secretario de la organización ‘Jamiat-ul-Ulema’ de Pakistán, y Fazlul Rahman, emir del Movimiento ‘Yihad’ de Bangladesh.

Se trata de un documento de dos folios, que convoca el ‘Yihad’, o ‘esfuerzo del buen musulmán’ contra el cristianismo y judaísmo. Es publicada por el diario Al-Quds al-'Arabi editado en árabe en Londres, que titula en primera página: Bin Laden y otros firman una 'fatua' para 'matar americanos' donde quiera que estén. El texto completo, recibido por fax en el diario, se publicaba en página tres. Seis meses después será rubricada con el ataque simultáneo contra la embajada norteamericana de Nairobi - 12 norteamericanos y 280 keniatas muertos - y la embajada norteamericana de Dar es-Salaam, que causa la muerte de un norteamericano y 10 tanzanios.

UNA REALIDAD AÚN INCOMPRENSIBLE

Según un análisis conjunto de los 16 servicios secretos estadounidenses hace un año, Al Qaeda 'ha preservado y regenerado elementos clave de su capacidad de atacar a Estados Unidos', y eso independientemente de las incontables teorías surgidas para explicar esta nueva presencia en el panorama globalizado. Algunos expertos, como el estadounidense Peter Bergen, comparan Al Qaeda con una cadena comercial de franquicias: células locales que operan bajo el "nombre de marca" pero por lo demás actúan de manera descentralizada. Marc Sageman, disidente de la CIA, habla de una futura "Yihad sin líder", sostenida por imitadores y voluntarios, independientemente de que su núcleo dirigente central permanezca o sea eliminado.

Antes de la ofensiva yihadista actual que demuestra a las claras operatividad y eficacia, el analista y escritor Lawrence Wright enarboló la tesis de que "el islamismo se enfrenta a una rebelión en sus propias filas, una revuelta frente a la que están muy mal equipados". La Brookings Institution comulgó con la idea de una división interna a nivel de objetivos, entre los que creen que lo principal es la lucha contra Israel o los Gobiernos islámicos moderados en Oriente Próximo, y los que propugnan como objetivo frenar al chiísmo, como personificaba Abú Musab al Zarqawi en Irak. Aunque los acontecimientos han dejado obsoleto este planteamiento, este 'think tank' americano detecta también división ideológica sobre la cuestión del 'Taqfir', un precepto por el que se designa a un musulmán como apóstata y, por lo tanto, blanco legítimo de la violencia. El núcleo duro de la organización considera como enemigos a todos los musulmanes que no se adhieren a su causa, lo que otros consideran que ha dañado la imagen de la organización de cara a la opinión pública.

El estudio de la institución americana, concluía afirmando que aunque la organización de Bin Laden se ha convertido en esta última década en una formidable maquinaria terrorista, las divisiones del movimiento en tantos frentes distintos no sólo habían debilitado la organización, sino su potencial para perpetrar nuevos atentados masivos. Craso error demostrado en estas últimas semanas. Otra cosa es que efectivamente la organización no ha conseguido repetir grandes atentados en Occidente en lo que sin duda es un éxito momentáneo del rival y sus servicios de información y policiales. Según Daniel Pipes, ha habido unas dos mil detenciones desde el 11-S en Occidente de sospechosos de terrorismo islamista, 527 en Estados Unidos y 1.400 en Europa.

De la teoría de la fuerte división interna se ha hecho eco sin citarla el portavoz del PP en la Comisión de Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, que la califica de "grave confrontación", por la supuesta rivalidad entre el emir, Osama bin Laden, y su número dos, Ayman Zawahiri. De Arístegui destacaba en declaraciones a Europa Press que Al Qaeda vive "una gran convulsión" provocada también por su creciente "pérdida de prestigio" en el mundo islámico. Lamentamos disentir en todos los términos. Los existentes distintos enfoques son contradicciones secundarias; el retroceso en Irak se compensa con el avance en Afganistán y Paquistán; el prestigio en el Islam se mantiene, aunque hayan aumentado tímidamente las condenas. Y su guerra es a largo plazo, -hablan incluso de siglos- no sujeta a reveses temporales. Incluso si Al Qaeda fuera completamente aniquilada, la rebelión brotaría de nuevo aunque pasaran años y cambiaran formas.

El diplomático, autor de varios libros sobre el islamismo radical, como 'El islamismo contra el Islam' y 'La Yihad en España: La obsesión por reconquistar Al Andalus', insiste en que los rumores sobre una supuesta rivalidad entre Bin Laden y Al Zawahiri se han ido confirmando con la multiplicación de apariciones del 'numero dos' en los medios de comunicación, que denotan su "afán de protagonismo"; mientras Bin Laden apostaría por una yihad global centrada en atentar contra intereses estadounidenses, israelíes y judíos, Zawahiri abogaría según Arístegui por convertir a Europa en el "campo de batalla" de la Yihad. Tanto en la interpretación del protagonismo de Zawahiri como en el resumen de sus tesis, disentimos también. Hasta el momento la fidelidad del médico egipcio al potentado saudí es absoluta, y el reciente 'scoop' de la televisión estadounidense CBS, que afirmó tener una carta de un líder talibán que pedía ayuda médica para Zawahiri, que habría resultado herido de gravedad en alguna zona tribal de Pakistán, hipotéticamente por haber sido delatado, una vez más -y van cién- no se ha confirmado.

Ciertamente, Al Qaeda se ha convertido en un ente amorfo con muchas ramificaciones que pueden operan de forma autónoma, en coordinación o supeditadas a otras organizaciones terroristas de mayores recursos en dependencia de las circunstancias. Pero hay un nexo ideológico, unos métodos de acción y unos objetivos comunes indudables, que se mantienen por internet reduciendo al máximo los contactos orgánicos.

Recientemente, la policía española parece haber localizado en la red un manual de ocho páginas con instrucciones detalladas de cómo hacer estallar coches y avionetas cargados de explosivos. Se divide en dos partes, la electrónica y la mecánica, y tiene como objetivo "atacar estamentos militares de enemigos del Islam" sin necesidad de utilizar técnicas suicidas. En el apartado de avionetas, se detallan hasta tres formas diferentes de activarlas mediante control remoto. Se aconseja aprovechar los circuitos que tienen los aviones teledirigidos y utilizar el transmisor, el receptor y los mandos que se sustituyen por teclas; por ejemplo en el primer modo se especifica la necesidad de utilizar las señales del sistema DTMF, un sistema que utiliza la línea telefónica como línea de transmisión y que se basa en el intercambio tanto de señales como de frases verbales. Para los coches bomba se detalla la función de las antenas parabólicas, una solución debido a que su motor puede accionar los pedales del coche. Además según estas instrucciones hay que sustituir el volante por un sistema de gomas que permita una movilidad de tan solo 90 grados dividido en dos ángulos de 45 grados.

La noticia coincide con la confirmación alqaedista de que su experto en armas químicas Abu Khabab al Masri, conocido también bajo el nombre de Midhat Mursi al Sayid Umar, murió en un ataque estadunidense contra un escondite talibán en Pakistán. Al Masri dirigía el programa de Al-Qaeda de armas de destrucción masiva con el nombre clave Al Zabadi (leche agria). Planificó el frustrado atentado con armas químicas contra la capital jordana de Ammán en el año 2004. Había sido instructor en Afganistán, donde realizó experimentos con gases tóxicos en perros. A partir de esta experiencia redactó varios manuales sobre la fabricación y utilización de armas químicas y biológicas caseras. Washington había ofrecido una recompensa de cinco millones de dólares por Al Masri y considera que se trata de una baja importante para el enemigo.

PARA DOMINAR LAS TIERRAS SALVAJES

En fin, en estos días ha aparecido un renovado planteamiento teórico, el de Abu-Bakar Naji, en su libro "Governance in the Wilderness" (Edarat al-Wahsh), una especie de nuevo manifiesto para la yihad que pretende unificar estratégicamente los dispares grupos que se identifican con Al Qaeda para conseguir la victoria final contra los infieles de las tierras salvajes.

Se trata de extender la guerra a todo lugar donde vivan musulmanes, crear instituciones paralelas y organizaciones clandestinas pero no desafíos abiertos que puedan ser detectados. En todos los territorios en disputa, esas 'tierras salvajes' donde sólo los que apoyan la yihad pueden sentirse a salvo. Parece abandonarse la táctica de grandes atentados para insistir en una infinita guerrilla de acciones pequeñas que siembren el terror y el desconcierto universal. Occidente es débil, y sólo EEUU mantiene el combate. Se trata de debilitar su débil moral con un hostigamiento continuo.

La guerra sigue.


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