El accidente aéreo ocurrido ayer al mediodía en Madrid está siendo rodeado de un secretismo nada conveniente. Al tener lugar en las mismas pistas del aeropuerto, se dispone sin duda de una filmación que pueda aclarar si hubo o no hubo explosión, y que haga posible a los expertos un dictamen en caliente siempre limitado a la provisionalidad. Dada la magnitud de la tragedia y las repercusiones que va a tener sobre el prestigio internacional de España, y de Madrid en concreto, y en particular sobre el sector turístico nacional, vital más que nunca en estos momentos de recesión económica, sería el mismo presidente del gobierno, o en su defecto, la vicepresidenta, quien debía ya haber aparecido ante los medios internacionales para presentar el dolor y la vergüenza nacional y una versión oficial del accidente.
Un accidente extraño e incomprensible como todos los accidentes, particularmente los aéreos, pero en este caso un poco más. Las hipótesis de sabotaje y atentado no pueden en puridad ser descartadas del todo a la vista de una serie de datos: un motor que supuestamente estalla y no sólo se para o incendia, en un avión que acaba de ser revisado en la misma pista por un supuesto problema de refrigeración. Por eso decimos que hay que desvelar cuanto antes, -en cuestión de horas, pues ya es mucho el retraso-, una explicación completa y verosimil de lo supuestamente ocurrido. Es así como se muestra responsabilidad colectiva y no en gestos rituales de suspender eventos o portar crespones.
Estos terribles accidentes no ocurren en los grandes aeropuestos occidentales. Por supuesto, nadie ni nada esta libre de un accidente, pero tampoco nada es casual del todo. Viviremos días de disculpas y exoneraciones, de inisnuaciones vagas y acusaciones directas. Luego, olvidaremos. Dentro de unos meses se conocerá el dictamente oficial de las causas, que serán técnicas y/o humanas, en un galimatías ininteligible, y tendrá poco eco. El daño está hecho.
Yo asumo con dolor y vergüenza mi parte de responsabilidad en esta tragedia ocurrida a pocos kilómetros de mi casa mientras escribía rutinariamente en el ordenador. Asumo que hace tiempo que hemos iniciado una deriva en la que cantidad es mejor que calidad, en la que no se busca la excelencia, ni el trabajo bien hecho, ni la tarea bien terminada, ni la competitividad sana, ni la competencia creativa. Asumo que estamos en la cuesta abajo de la transición inconclusa, en una pugna agotadora entre colectivos egoistas y gremios mafiados, donde se ha perdido toda noción del interés colectivo salvo en la selección de fútbol cuando gana un torneo.
Pueden resultar de mal gusto estas reflexiones en un día de luto como hoy. Discúlpenme, pero es lo que me sale del corazón. Si el dolor no nos hace reaccionar, nada podrá conseguirlo. Descansen en paz las víctimas del vuelo JK5022. Dios nos asista a todos.
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Deus, en principio agradecerte que hayas vuelto y, como siempre, con las pilas claras y cargadas. Te acompaño una reflexión, qué hubiera ocurrido si este lamentable desastre se hubiese producido vísperas a una jornada electoral?... Por otro lado hay que felicitar a todos los medios de ayuda que se han comportado fenomenal. Y por último, los que conocemos un poco de aviación, sabemos que todo queda más que registrado y rapidamente analizado. Como siempre, que Dios guarde a los inocentes.
TOTALMENTE DE ACUERDO CON SU LÍNEAS.
Yo asumo con dolor y vergüenza mi parte de responsabilidad en esta tragedia ocurrida a pocos kilómetros de mi casa mientras escribía rutinariamente en el ordenador. Asumo que hace tiempo que hemos iniciado una deriva en la que cantidad es mejor que calidad, en la que no se busca la excelencia, ni el trabajo bien hecho, ni la tarea bien terminada, ni la competitividad sana, ni la competencia creativa. Asumo que estamos en la cuesta abajo de la transición inconclusa, en una pugna agotadora entre colectivos egoistas y gremios mafiados, donde se ha perdido toda noción del interés colectivo salvo en la selección de fútbol cuando gana un torneo.
Un saludo.
Ni me parece bien hablar de sabotajes o atentados, ni me parece bien que se quiera correr más de lo necesario para esclarecer las causas de este lamentable accidente. Y por supuesto, en la autopsias ni una precipitación. Todo se debe hacer de forma rigurosa, como explicaba ayer de forma fenomenal un forense en Telemadrid.
Lo que si se puede ver es la forma distinta de enfocar las catastrofes: Esta mañana Esperanza Aguirre agradecia a los gobiernos Central, de Cataluña, Valencia, Castilla etc. los servicios prestados en temas de forenses, psicólogos etc. que la Comunidad de Madrid ¡¡ HABIA PEDIDO!! Pues bien, en la tragedia de Guadalajara no solo no se reclamo, sino que se RECHAZO ayuda de las comunidades de Madrid y Valencia, precisamente dos de las más dotadas en la lucha contra incendios forestales. Veras como esta comparación no sale en los medios.
Víctor, ¿sería tan amable de explicar este exabrupto?
Saludos, jcd
Vergüenza es lo que debería darte a ti.
Miércoles, 30 de mayo
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