La Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe ha publicado una “Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, 'Jesús. Aproximación histórica', publicado en octubre de 2007, con ocho ediciones hasta el momento. La nota llega cuando ya el teólogo vasco ha corregido sus supuestos errores en la última edición del libro, pero según el portavoz de la Conferencia Episcopal, la jerarquía quiere precisamente explicar punto por punto lo que se ha rectificado de cara a los miles de lectores que ya ha tenido el libro en su primera versión, a los que hay que “ayudar a hacerse un juicio concorde con la doctrina de la Iglesia católica”.
La 'nota aclaratoria' afirma que desde el punto de vista metodológico, tres son las deficiencias principales de la obra: la ruptura que, de hecho, se establece entre la fe y la historia; la desconfianza respecto a la historicidad de los evangelios; y la lectura de la historia de Jesús desde unos presupuestos que acaban tergiversándola.
En cuanto a las deficiencias doctrinales, las resume en seis: presentación reduccionista de Jesús como un mero profeta; negación de su conciencia filial divina; negación del sentido redentor dado por Jesús a su muerte; oscurecimiento de la realidad del pecado y del sentido del perdón; negación de la intención de Jesús de fundar la Iglesia como comunidad jerárquica; y, confusión sobre el carácter histórico, real y trascendente de la resurrección de Jesús.
La Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe asegura que 'el fin de esta Nota no es otro que despejar la confusión y las dudas, y reiterar con el autor de la Carta a los Hebreos: Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo y lo será siempre. No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el corazón con la gracia, que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese camino (Hb 13, 8-9).
La nota afirma que en la obra se asume acríticamente una ruptura entre el llamado “Jesús histórico” y el “Cristo de la fe”, dando la impresión de que la fe carece de un fundamento histórico sólido. Porque, dicen, 'si la fe de la Iglesia no tiene su fundamento en la historia, entonces el cristianismo deriva en ideología'.
También critica que se citan con igual autoridad escritos canónicos y apócrifos. 'La consecuencia inevitable es la confusión sobre el valor histórico de las fuentes empleadas, así como la asunción acrítica del prejuicio liberal que considera la fe y su formulación (el dogma) como una adulteración del auténtico dato histórico'. En el libro, de este modo, habría frecuentes referencias al carácter no histórico de muchas de las escenas evangélicas o a la dificultad para determinar si describen acontecimientos reales o invenciones de los evangelistas. 'Se podría decir -afirma la comisión- que, para el autor, la desconfianza frente al dato de los Evangelios es una condición para proceder con rigor en la investigación histórica'.
Pagola es acusado de alternar datos supuestamente históricos con recreaciones literarias inspiradas en la mentalidad actual, adoptando, además, el análisis propio de la lucha de clases para describir el entorno familiar, social, económico, político y religioso. Y se le cita afirmando: «En ningún momento [Jesús] manifiesta pretensión alguna de ser Dios... al parecer, Jesús nunca se pronunció abiertamente sobre su persona» (p. 379). 'Esta afirmación contradice el dato histórico recogido en el testimonio evangélico, custodiado y transmitido por la Iglesia apostólica. Jesús, en efecto, es Dios, sabe que es Dios y habla continuamente de ello', dice la Comisión.
Para el autor, que Jesús sea Hijo de Dios sería únicamente una afirmación «de carácter confesional» (p. 303); la respuesta a la pregunta “¿Quién es Jesús?” «solo puede ser personal» (p. 463). Presentado Jesús principalmente como un profeta, se silencia su concepción virginal, se habla de los “hermanos” de Jesús en sentido propio y real (cf. p. 43, n.11), se niega su conciencia filial y mesiánica, lse usa una explicación meramente natural de los milagros (curaciones y exorcismos). Según el autor, Jesús no tuvo intención de crear un grupo organizado y jerárquico, sino que quiso poner en marcha un movimiento de hombres y mujeres, salidos del pueblo y unidos a él, «para que ayuden a los demás a tomar conciencia de la cercanía salvadora de Dios» (p. 269). Al presentar la Resurrección de Jesús, Pagola, aunque afirma que es un hecho histórico y real, interpreta esta historicidad en un sentido que no es conforme con la enseñanza de la Iglesia, pues la entiende como algo que acontece en el corazón de los discípulos.
'Se puede afirmar que el Autor parece sugerir indirectamente que algunas propuestas fundamentales de la doctrina católica carecen de fundamento histórico en Jesús. Este modo de proceder es dañino, pues acaba deslegitimando la enseñanza de la Iglesia al carecer –según el Autor- de enraizamiento real en Jesús y en la historia. En el libro no se quiere negar esa enseñanza pero, de hecho, se muestra infundada'.
El juicio de la Congregación para la Doctrina de la Fe de Roma, sobre el modo de explicar el P. Roger Haight la resurrección de Jesucristo, bien puede aplicarse a la exposición de J.A. Pagola: «La interpretación del autor lleva a una posición incompatible con la doctrina de la Iglesia. Está elaborada sobre presupuestos equivocados y no sobre los testimonios del Nuevo Testamento, según el cual las apariciones del Resucitado y el sepulcro vacío son el fundamento de la fe de los discípulos en la resurrección de Cristo y no viceversa»
A la comisión episcopal española que vela por la pureza doctrinal, le preocupa que el autor parece dar a entender que, para mostrar la historia se debe dejar de lado la fe, logrando como resultado una historia que es incompatible con la fe. El problema no está sólo en pensar que se debe prescindir de la fe para saber históricamente quién fue Jesús (éste es un prejuicio erróneo mantenido también por numerosos exegetas que se dicen católicos), sino sobre todo –dado que el libro quiere ser una “aproximación histórica”- en reconstruir una historia, a partir de un uso arbitrario de los evangelios, que resulta incompatible con la fe. Si el “Jesús histórico” que muestra el autor es incompatible con el Jesús de la Iglesia, no es porque ésta haya inventado, con el pasar del tiempo, a un Jesús diferente del que aconteció, sino porque la “historia” que se propone es una historia falseada. El autor se sirve en esta obra de investigaciones que mayoritariamente se encuentran fuera de la Tradición, tanto por sus presupuestos metodológicos (asumidos acríticamente), como por sus conclusiones. Con lo que no es de extrañar que 'los resultados a los que llega son la derivación lógica de su punto de partida'.
Sin embargo, la comisión presidida por el cardenal García Gasco, reconoce que 'la rápida difusión de la obra demuestra que, junto a los aspectos deficientes señalados, posee otros positivos que hacen agradable su lectura. En una presentación histórica sobre la figura de Jesús 'es deseable que se armonice el rigor científico con el lenguaje sencillo y divulgativo. Sin embargo, cuando la apariencia de rigor oculta deficiencias metodológicas y doctrinales, la fluidez literaria causa confusión y siembra dudas'.
EL AUTOR YA HABÍA CORREGIDO SUS ERRORES
Éstas críticas han llevado a Pagola a añadir un nuevo capítulo explicativo y matizar algunas cuestiones en una nueva edición que debería aparecer tras el verano con el “nihil obstat” del arzobispo de San Sebastián, Juan María Uriarte.
El sacerdote y teólogo vasco se había defendido diciendo que “una cosa es el Jesús histórico y otra el Cristo de la fe. Hablar de manera confusa de todo esto me parece un retroceso, y no hace bien ni al conocimiento concreto de Jesús ni a la fe cristiana”, respondiendo a las críticas orotdoxas, expresadas especialmente por el obispo Demetrio Fernández González, de la diócesis de Tarazona.
El obispo de Tarazona, Demetrio Fernández González, escribió el pasado mes de diciembre una carta pastoral en el boletín diocesano de la diócesis expresando “su preocupación” por el contenido del libro, en la que afirma que “Me produce profunda preocupación que este libro se difunda tanto. El Jesús de Pagola no es el Jesús de la fe de la Iglesia. Se lee con gusto por el buen estilo literario de su autor, pero sembrará confusión”, para añadir que hay en su contenido “la tentación arriana”. A esa crítica, se sucedieron otras en el obispado de Tarazona.
Pagola ha declarado que con esta aproximación histórica a la figura de Jesús “he gozado mucho y he sufrido mucho. Disfrute, porque he podido conocer “de manera mucho más viva y concreta cómo era Jesús”. Y dolor, “al verme tan lejos de él y comprobar las grandes desviaciones e infidelidades de los cristianos”. “Escribir este libro me ha hecho bien, no sé si moralmente soy mejor que antes, pero sí diferente y, sobre todo, estoy en otro sitio”. Asegura verlo todo “con más claridad”, con “una libertad y una audacia para decir cosas que antes ni me atrevía” y, sobre todo, ha aprendido a “vivir desde la fe, desde el horizonte del reino de Dios, no sólo desde el horizonte pequeño de la Iglesia”. Él habla de “un proceso hasta cierto punto de conversión”: “Vivo la realidad del mundo y de la Iglesia de otra manera”, dice Pagola, que ha concedido diversas entrevistas.
El pasado 16 de junio el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, había dado el visto bueno al libro de Pagola: 'Como Obispo diocesano del autor y en sintonía con los órganos de nuestra Conferencia Episcopal, he recabado dictámenes de personas competentes y eclesiales. José Antonio Pagola ha realizado, a su luz, una relectura de su obra y ofrece en el texto un nuevo capítulo que aclara la naturaleza de su libro y el alcance y los límites de una aproximación histórica a Jesús. Amplía el último capítulo para afirmar más netamente la vinculación entre la historia de Jesús y el desarrollo de la fe católica de la Iglesia e introduce en el cuerpo del libro diversas modificaciones para disipar interpretaciones a las que podían dar lugar algunos pasajes de la primera versión. Tanto él como yo estamos agradecidos a las críticas que han contribuido a que, lejos de desnaturalizar el texto primero, el autor haya podido mejorarlo sensiblemente.
Uriarte cuenta que 'el autor ha contrastado todo su trabajo con dos grandes expertos, designados en diálogo con el Presidente de la Conferencia y de plena confianza de la Iglesia. Ambos han consignado su convicción de que no encuentran en el texto renovado ninguna afirmación explícita ni implícita que contravenga el núcleo esencial de la fe cristológica profesada como normativa y vinculante por la Iglesia católica. Esta es, asimismo, la convicción de un Obispo teólogo que ha examinado minuciosamente el trabajo realizado. El Censor a quien, en el ejercicio de mi responsabilidad, encargué el dictamen sobre el texto renovado afirma “con plena certeza y conocimiento de causa que no encuentra en él ninguna afirmación que se desvíe de la fe y costumbres de la Iglesia”.
'Apoyado en estos testimonios autorizados y asumiendo mi responsabilidad de Obispo diocesano del autor, dice Uriarte, he decidido, ante Dios y en conciencia, hacer mío el “Nihil Obstat” del Censor y otorgar el “Imprimatur” episcopal al texto renovado. Deberán figurar en sucesivas ediciones. Espero contribuir con ello a la integridad de la fe católica, al bien de la comunidad eclesial y a la exquisita consideración que, por tantos motivos, merece la persona del autor'.
Para sorpresa de todos, coincidiendo con la difusión de esta esta carta, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal autorizó a la Comisión para la Doctrina de la Fe a publicar una nota de clarificación sobre el libro de Pagola cuando parecía ya innecesario al haberse llegado a un acuerdo. Sin embargo, el portavoz Martínez Camino explicó que el “imprimatur” del obispo Juan María Uriarte al libro del teólogo, lo es a la nueva versión corregida por Pagola, pero no a la de 2007, y que la Nota quiere precisamente explicar por qué ha sido necesaria esa rectificación, de cara a los miles de lectores que ya ha tenido el libro en su primera versión, y a los que hay que “ayudarles a hacerse un juicio concorde con la doctrina de la Iglesia católica”.
José Antonio Pagola nació en 1937. Licenciado en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma (1962), licenciado en Sagrada Escritura por Instituto Bíblico de Roma (1965), y diplomado en Ciencias Bíblicas por École Biblique de Jerusalén (1966), es profesor en el Seminario de San Sebastián y en la Facultad de Teología del Norte de España (sede de Vitoria). Ha desempeñado la responsabilidad de rector del Seminario diocesano de San Sebastián y la de Vicario General de la diócesis de San Sebastián.
Su obra ha dado lugar a tomas de posición a favor de teólogos como José María Castillo, Juan José Tamayo y Xabier Pikaza, y a críticas representadas fundamentalmente por José Antonio Sayés.
Pagola es autor de todos estos escritos:
Lectura y reflexión sobre los textos evangélicos de la liturgia cuaresmal, Instituto de Teología y Pastoral, 1968.
Lectura y reflexión sobre los textos evangélicos de la liturgia Adviento, Instituto de Teología y Pastoral, 1968.
La resurrección de Jesús en la fe de la primera comunidad cristiana, Instituto de Teología y Pastoral, 1970.
Catequesis cristológicas, Idatz, 1975.
"Jesús de Nazaret. El hombre y su mensaje". San Sebastián, 1984. Ed. Idatz
¿Qué sabemos del Jesús histórico?, SM, 1981.
Aprender a vivir, Idatz, 1983.
La resurrección de los muertos, SM, 1983.
Buenas Noticias, Idatz, 1985.
La Eucaristía, experiencia de amor y de justicia, Sal Terrae, 1990.
Acción pastoral para una nueva evangelización, Sal Terrae, 1991.
Creer en el Resucitado, Sal Terrae, 1992.
Una ética para la paz, Idatz, 1992.
Fidelidad al Espíritu en situación de Conflicto, Sal Terrae, 1995.
Es bueno creer, DDB, 1997.
Padre nuestro. Orar con el espíritu de Jesús, PPC, 2003, 2ª ed.
Salmos para rezar desde la vida, PPC, 2004, 5ª ed.
Id y curad. Evangelizar el mundo de la salud y la enfermedad, PPC, 2005, 3ª ed.
Jesús ante la mujer, 2006
Jesús. Aproximación histórica, PPC, 2007
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Siento haber confundido Xabier por Jesús, ya está corregido. En cuanto a la referencia, proviene en origen de la bio de Pagola en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_Pagola
Saludos,
jcd
gracias por llamarme Jesús (¿el de Nazaret?) ¿De dóbde has sacado la referencia? Me gustaría saber quiín me honra así. Buen día
Miércoles, 30 de mayo
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
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Francisco Margallo
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