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Una simple visita a Barcelona

10.06.08 | 20:21. Archivado en Españas
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Puede que el AVE haga más por acercar Madrid y Barcelona que todos los esfuerzos de muchos partidos políticos y medios de comunicación por separarlas a base de elevar la excepción a categoría, provocar recelos y sembrar provocaciones. La semana pasada un nutrido grupo internacional de periodistas afincado en Madrid se montó en nuestro flamante nuevo tren de alta velocidad, y acudió a Barcelona invitado por las autoridades catalanas a fundar una delegación en esta ciudad de la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera (ACPE). Como miembro de la misma, vencí enfados y cuitas de índole política que me han impedido volver a Barcelona en los últimos 25 años -coincidiendo con el auge y dominio del nacionalismo en todas las facetas de la vida catalana- para forzarme a hacer un nuevo test personal e intransferible sobre el futuro: ¿Está Cataluña en vísperas de su independencia? ¿Dentro de una década habrá abandonado España? ¿Es posible que intereses e ideas parciales vayan a imponer tamaña desmesura?

Confieso que parto del convencimiento de que puede muy bien ser así, y no sólo en el caso de Cataluña, es decir que España tras realizar una pirueta circular de cinco siglos bordea una situación como la que en el siglo XV precedió a la unidad de Castilla y Aragón, agravada por las tendencias centrífugas que en mayor o menor medida crecen en casi todas las comunidades autónomas que forman el modelo español que se creó a la muerte de Francisco Franco. Los titulares de la prensa del día anterior no me auguraban una placentera estancia. Decía así El Mundo a cuatro columnas en portada: 'Campaña de la Generalitat para que los inmigrantes rechacen el español' y la diputada Rosa Díez de UPyD acababa de discursear en Las Cortes: 'Cuando se llama política lingüística a excluir el el castellano, la lengua del Estado, de todo espacio público, es una discriminación, un atentado contra la libertad y contra la igualdad'.

UN ALCALDE LLAMADO HEREU

Me subí en Atocha y me bajé en Sants tres horas después y me pareció no haberme movido. El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, cedió para celebrar la asamblea de corresponsales el histórico Salón de Crónicas del Ayuntamiento, y posteriormente se incorporó a la reunión para escuchar las peticiones de los periodistas extranjeros que trabajan en Barcelona en vistas de mejorar su trabajo. Jordi, un político joven del aparato municipal socialista, acostumbrado a tener que escuchar, habló -por supuesto, en castellano- de España y Cataluña con normalidad, insistiendo en que Barcelona es modelo de cohesión social, que desde los Juegos Olímpicos ocurren en ella cosas cada vez más interesantes todos los días, y que éste es su interés hacia los corresponsales de medios extranjeros, que expliquen Barcelona al mundo, una ciudad que forma parte de la liga de ciudades globales y que nunca ha dejado indiferente al mundo. 'Les pido ser cronistas con plena libertad de esta ciudad y les ayudaremos en sus labores'.

El alcalde Herreu tiene como director de su gabinete de prensa a Vicenç Sanclemente, un periodista de parecido talante, que fuera corresponsal de TVE en Londres, Pequín y otras plazas mundiales. Presentan un mensaje moderado y dialogante de Barcelona, lo presentaron durante un largo y cálido buffet, y me dejaron muy grata impresión.

Luego nos llevaron a un hotel postmoderno en el que los altavoces del ascensor daban instrucciones en castellano y eso -y el abundante cava Parxet de la recepción- terminó de areglarme el día. Para colmo de dichas, cayó un gigantesco aguacero sobre la ciudad todavía antesdeayer sedienta. Desde mi ventanal, veía a la izquierda la zona marítima de la ciudad, y a la derecha la Torre Agbar flanqueando a la Sagrada Familia, semioculta entre nieblas veloces y semiiluminada por grandes relámpagos. Sí que parecía convincente Barcelona. Sí que me recordaba ahora tantos buenos ratos a principios de la transición, sí que me parecía la ciudad de siempre.

INCIDENTE EN LA GENERALITAT

Al día siguiente madrugamos para visitar la Generalitat. Nos enseñaron su secular sede, sus cinco siglos de presencia, y cómo no, nos contaron su abolición en 1705 por Felipe V, el rey borbón que ganó la guerra de sucesión española al candidato austríaco que apoyaba Cataluña y media España. Estuvimos en la Capilla, que gracias al papa Pío VI puede abrirse para una gran celebración una vez al año, y allí contemplamos la sagrada reliquia del fémur de San Jordi y las casullas bordadas de seda, oro y plata que pesan veinte kilos de magnificencia. Estuvimos en el Salón de Honor decorado con frescos de los grandes hitos de la historia de España -de Lepanto a Pavía, de los Reyes Católicos a América-, bajo la lámpara de 1.800 kilos de peso que ha contemplado las alegrías de los triunfos del Barça antes de aquellas triunfales salidas a los balcones de la plaza.

Tras visitar la Sala de Gobierno donde se reúne la Generalitat, pasamos un rato en el Patio de los Naranjos escoltados por los bustos de Maciá, Companys y Tarradellas, para finalmente pasar a la cita con su sucesor actual, don José Montilla este 'president' hijo de inmigrantes andaluces siempre tan serio y circunspecto, que no esperaba que se rompiera el protocolo y tener que responder a las preguntas de los siempre imprudentes periodistas: ¿Era cierto que existía un sobresueldo en la administración judicial para los funcionarios que hablan catalán? Montilla dice que no le consta que nunca haya habido cosa semejante, que Cataluña es una tradicional tierra de acogida, que lo que quieren los catalanes es ser trilingües, que todo el mundo habla castellano pero no todos hablan catalán y mucho menos inglés, y que de eso se trata.

Bien, todo marcha de maravilla en esta mañana de viernes cuando me uno a colegas alemanes y argelinos que departen con un consejero del gobierno catalán. Se habla cortesmente de todo y de nada cuando repentinamente se encorajina y comienza a despotricar contra la 'ideología fascista de Madrid'. Yo hago como que no he oido nada, pero repite de forma rotunda la frase. Créanme, ya he tenido algunas e inoportunas broncas por este tema en actos públicos y reuniones privadas. Así que a punto estuve de dar media vuelta sin decir palabra. Pero... Nunca pierdas la oportunidad de una buena agarrada dialéctica por defender una buena causa. Así que empezamos. Él, muy retador y confiado en propia casa, se reafirmó en lo dicho, en que en Madrid reinaba la ideología fascista, en que no se trataba de ser más prudente y diplomático cuando de algo tan evidente y 'repugnante' se trataba, y ante la petición de este interlocutor de que explicara en qué pruebas y datos se basaba, enarboló como razón más que suficiente la existencia de 'periódicos como ese El Mundo y esa La Razón'.

Supondrán ustedes que la conversación ya era una discusión subida de tono. Que la alemana, el argelino y algunos colegas más nos miraban atónitos, y que yo intentaba argüir la igualdad y respeto debido a todas las opiniones dentro de la ley, y la proliferación en Cataluña de opiniones y actitudes bien intolerantes con las que sin embargo desde Madrid intentábamos no confundir al conjunto de la población.

Llegados a la máxima tensión, temeroso de que nuestra discusión comenzaba a atraer las miradas de todo el salón, afortunadamente el señor conseller cambió el discurso y apeló a su conocimiento de Madrid, a sus muchos años en la ciudad, a que todavía tiene casa en la misma y a que incluso dos de sus hijos '¡son madrileños!'. Terminamos con muchos apretones de manos y yo pude decir todo eso de que hay que esforzarse por entenderse, de que en Madrid queremos a Cataluña y que todo lo demás son tonterías. Pasó media hora y cuando acabábamos de llegar a nuestra siguiente cita, sonó mi móvil: 'Oye, mira soy fulano, por favor, tengo que pedirte que no publiques lo que te he dicho, que si lo haces tengo que presentar la dimisión'. He decidido contar el pecado sin citar al pecador. Solución salomónica que creo satisfactoria.

METAMORFOSIS DE POBLE NOU

Pero todavía quedaba un flanco en esta simple peripecia personal que cuento sin ánimo alguno de elevarla de categoría. Y fue la visita al antiguo barrio de Poble Nou metamorfoseado brillantemente en un proyecto urbanístico 'único en el mundo' -dicen sus impulsores- denominado 22@, el distrito de la innovación. El consejero delegado de la empresa que el ayuntamiento barcelonés ha creado para acometer este proyecto, Josep Miquel Piqué, nos esperaba armado de 'power point' y un discurso con predominio conceptual y expresivo en inglés. Resultaba que estábamos en el proyecto de transformación urbana más importante de Europa, una emulación vanguardista de lo que fuera aquel Plan Sardá del 'manchester catalán' cuando la revolución del vapor llegó a Barcelona. Y es que el 'housing' -lo que llamaríamos barrios dormitorios- se ha quedado obsoleto ante la sociedad del conocimiento denominada por Piqué insistentemente la 'knowledge society'. Ahora se trata del tan manoseado concepto del desarrollo por 'clusters', nudos de afinidades productivas comparables a las calles de los gremios medievales, 'un mecanismo de articulación empresarial para competir globalmente' basado por supuesto en Silicon Valley.

Es decir, en Poble Nou está pasando lo que en tantos barrios del extrarradio de todas las ciudades españolas: la antigua estructura semindustrial y obrera se hunde, y su situación vecina al centro los convierte en pasto de la especulación inmobiliaria. Pero en vez de dejar actuar al salvaje mercado a su aire, aquí han querido pilotar el cambio, y conseguir un barrio nuevo mitad residencial mitad laboral dedicado a las nuevas tecnologías, plagado de centros de aprendizaje, sembrado de viviendas de protección social y abierto a una inmigración de alta cualificación que venga a vivir y trabajar al mismo.

¿Bonito, no? Medios de comunicación, nuevas energías, tecnologías médicas, diseño... Un 'aeropuerto innovador en medio de Barcelona', 'una clusterización del futuro', 'unos coachers de nuevas y competentes empresas'. Con algo parecido a los antiguos programas sociales que ahora son 'de integración de familias virtuales con niños digitales', de 200.000 hectáreas y 50.000 habitantes, con 130-150.000 puestos de trabajo dentro de quince años cuando calculan que 22@ sea una realidad. Y todo ello pilotado públicamente con unas inversiones modestas de partida y unos gastos cero en la actualidad, producto del mecanismo de actuación libre de los dueños del suelo privado -permiso de desarrollo en altura- a cambio de cesión de un tercio del solar al municipio para servicios y complementos. Dicen que la resistencia de los vecinos del principio se han cambiado en contento, que a los alquilados se les proporcionan alquileres equivalentes, y a los propietarios realojos en casas nuevas en el mismo barrio.

Recorrimos el distrito bastante profusamente: por todos lados se alzan grúas y hay obras de construcción. Vimos empresas grandes y medianas terminadas, vimos el parque de Jean Nouvel y la Nueva Pedrera que se montará en el suelo y un unj sólo día se levantará entera. Vimos los sistemas de galería única por donde irán todos los servicios impidiendo así el rosario continuo de apertura de zanjas, pesadilla madrileña. Vimos los sistemas clasificados de recogida de basura que eliminan contenedores y camiones. Nos hablaron de la planta de reciclaje que dará agua caliente al barrio. Mucho es todavía proyecto pendiente de traducir en realidad. Es posible que el plan no llegue a tanto como proclaman sus artífices. Pero demuestra una vitalidad y confianza de la sociedad barcelonesa ciertamente envidiable.

Todavía hubo tiempo de pasear brevemente por el Barrio Gótico y de sentarse en Las Ramblas, todo repleto de turistas. Fue una visita a Barcelona bien agradable. Comimos con vino de Rioja. Hablamos de la ampliación del museo del Prado y de la crisis del Barça. En ningún momento, me sentí incómodo. A lo mejor las cosas no están tan mal como se dice.

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5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por José Catalán Deus [Blogger] 11.06.08 | 13:40

    Ciertamente con una crónica así se corren todos los riesgos. Hacen bien en advertirlos, para eso no he ocultado nada de la trama. No conocía lo de los Poblados Potemkin pero es genial hasta la duda. Luego llegaría el acorazado Potemkin, ¿quizás otro espejismo?
    Saludos, jcd

  • Comentario por Evanescencio Otroro 11.06.08 | 11:36

    (sigue)

    era una nueva declaración de guerra de parte de los Turcos, que consideraron el periplo imperial como una provocación. Algunos historiadores han relegado este episodio de los bastidores pintados al dominio de la leyenda, pero lo cierto es que los llamados “poblados Potemkin” han hecho feliz carrera en el lenguaje proverbial para referirse a cosas y situaciones muy bien presentadas, pero tras cuya fachada de aparente excelencia se esconde una realidad no tan halagüeña o incluso francamente desastrosa.

  • Comentario por Evanescencio Otroro 11.06.08 | 11:35

    ¿Ha oído hablar de los poblados Potemkin?

    En 1787, Catalina II, emperatriz y autócrata de Todas las Rusias, emprendió un viaje triunfal por Crimea, que cuatro años antes había sido incorporada al Imperio de los Zares tras su conquista por el favorito de la soberana, el mariscal-duque Grigori Alexandrovitch Potemkin, nombrado Príncipe de Táuride en la ocasión. Éste había emprendido la colonización de la nueva provincia y, aunque había cosechado algunos innegables logros en este terreno, lo cierto es que recibió severas críticas, muchas de ellas justificadas. Para acallar a sus adversarios políticos decidió impresionar a su augusta señora, haciendo pintar inmensos paneles para ser colocados estratégicamente en el camino que había de seguir la emperatriz y que representaban muy a lo vivo paisajes con poblados prósperos que en realidad no existían. Catalina II regresó a San Petersburgo convencida de la felicidad de sus nuevos súbditos mientras Rusia lo único que obtenía era un...

  • Comentario por Elphin 11.06.08 | 09:06

    Me recuerda mucho a las crónicas que se podían leer en los 60 y 70 cuando rebaños de periodistas bienintencionados (o no) eran paseados por Moscú para contemplar los milagros socialistas y, como dice el buen daniel, escribir "de lo que se ve y conoce".
    Esos periodistas también volvían hablando de los grandes proyectos para beenficio del proletariado, y de lo sana y feliz que era la sociedad del nuevo mundo socialista.
    El nazi que trataba de engañar y envenenar a la prensa extranjera sigue por ahí, ¿verdad? Contrito y arrepentido y se va a corregir desde ya.
    Seguro

  • Comentario por daniel 10.06.08 | 21:57

    Ojala que cunda el ejemplo:

    Hablar/escribir de lo que se ve y se conoce.

    Mas vale tarde (25 años) que nunca

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