No es lo mismo sentarse en un banco de la calle que subirse a la sala de reuniones del BBVA para escuchar al jefe de sus economistas, José Luis Escrivá, decir que, efectivamente, hay desaceleración pero no crisis económica: que a mediados del año que viene preveen que toque fondo, y que la recuperación será en todo caso lenta: será hacia 2012 cuando vuelvan los crecimientos al 3 por 100. Pues ya lo saben. Y eso que el BBVA presume de que sus análisis son menos optimistas que los del gobierno. Constatan que la economía española 'comienza a desacelerarse de forma intensa', y que eso se debe a tres factores: el choque financiero global, el encarecimiento del petróleo y la 'sobrerreacción bajista' del mercado inmobiliario.
El impacto a mediados de 2007 de la crisis de las hipotecas 'subprime' en Estados Unidos sobre el sistema financiero, ha causado la retracción en el crédito internacional, y eso en una economía como la española, tan dependiente de la financiación exterior en su expansión internacional, se está notando mucho. Y se va a notar más, porque ha habido un repunte de las tensiones crediticias en las últimas semanas.
En cuanto al petróleo, la economía española es particularmente vulnerable y en los últimos años está aumentando su ineficiencia energética en comparación con Europa, cuando en los noventa la acortaba e incluso9 mejoraba las medias. Esto para que el gobierno nos venda más Kyoto y más palabrería generalista mientras se incumplen los deberes elementales. Y la factura energética está gravando todos los precios al consumo mucho peor de lo previsto, sumando la inflación y el coste de la vida a los problemas estructurales y coyunturales.
Finalmente, lo que Escrivá llama 'sobrerreacción bajista' del ladrillo está siendo muy fuerte en 2007 y 2008, pero él lo valora de forma 'relativamente positiva' en tanto que la crisis internacional ha permitido que la burbuja estallara antes de que siguiera agravándose. De no haber sido por el estallido de las hipotecas 'subprime' en EEUU a mediados de 2007, promotores y constructores hubieran mantenido el alucinante ritmo y ahora el crack del sector hubiera sido incluso más brusco. 'Viene un ajuste de un par de añitos al menos, absolutamente necesario', opina este reputado experto que estuvo en el Banco de España y en el Banco Central Europeo antes de velar por la buena marcha del BBVA.
'El boom de la construcción necesitaba pararse de alguna forma; el ajuste será intenso, pero tampoco será dramático', dice. 'En algún momento del año 2009 la construcción de viviendas llegará a bajar un 20%, pero todavía no es el caso'. Es decir, que el peor aspecto de la situación no les parece a los banqueros tan malo como se dice en las barras de los bares.
'Nuestra hipótesis es que cuando se excluye el sector inmobiliario, el resto de la economía puede seguir creciendo al 2%'. Se sigue creando empleo en lo que no es construcción. La población activa sigue creciendo al 3%, y lo que sería más llamativo, todavía siguen llegando inmigrantes. Y todavía siguen encontrando curro.
¿Cómo, hemos oído bien? Pues eso dicen en la planta 24 del BBVA. Que aunque se está destruyendo empleo, se sigue creando para la mano de obra emigrante. Aumentan sus empleos y aumentan sus afiliaciones a la Seguridad Social. Escrivá y su equipo atribuyen el hecho sorprendente de que en un momento de aumento del paro, los inmigrantes lo sufran menos, a que en algunos sectores y regiones cercanos al pleno empleo, los más disponibles siguen siendo inmigrantes, y de forma menos importante a ajustes de costes que estén sustituyendo mano de obra por otra más barata. En resumen, los elementos más flexibles del mercado de trabajo, mantienen su empleo, descontando naturalmente a la construcción.
A la sensacional noticia que resulta de saber que la inmigración está superando la situación mucho mejor de lo que se pensaba y se murmura a pie de calle, hay que unir que el BBVA afirma que las empresas españolas están ganando cuotas de competitividad en Europa, cuando nosotros pensábamos lo contrario. Y que las familias están manteniendo unas tasas de ahorro en torno al diez por ciento que vienen a estar en torno a la media europea.
Así que, señores, menos catastrofismo, nos dicen, las cosas están peor pero no tan mal. 'El sistema financiero español es muy bueno, y sus niveles de rentabilidad y eficiencia, superiores a casi todos los otros'. Aunque lo diga un banco, esto sí que nos lo creemos. 'Es sólido', dice Escrivá recordando que la profunda crisis bancaria española de finales de los setenta y principios de los ochenta, con un coste cercano a 20 puntos del PIB, le sirvió para salir fortalecida, impulsar la concentración, abandonar el obsoleto modelo industrial, y reforzar la vigilancia del Banco de España, que aunque ustedes no lo sepan, es uno de los mejores del mundo, con más inspectores a pie de entidad privada que nadie, con unos 25 ocupando mesa y fisgando estadillos tan sólo en la sede central del BBVA; hay quien afirma que el banco central hiolandés cuenta con menos para todo su país.
Por tanto, tenemos buenos bancos privados y muy buen banco nacional, además de una regulación anticíclica única en el mundo, que desde 1998 realiza singulares previsiones genéricas que aumentan a medida que crecen los créditos concedidos, y que si bien ha penalizado los beneficios vbancarios en años anteriores de fuerte crecimiento, ahora permite disponer de una ratio de cobertura respecto a tasas de morosidad de un 250%, frente a la media europea de 50-100%.
Y cantando alabanzas a nuestros banqueros hemos pronunciado la palabras tabú del momento. ¿Adivinan cuál? Pues sí; se considera morosos los créditos que llevan tres meses sin pagarse. Y son sólo en estos momentos un 0'8% del total, mucho menos que en Francia, Alemania y no hablemos de Italia, donde llegan al 8%. Se doblará, pero está previsto y no es grave.
Y además, pásmense, aunque no existen estadísticas pormenorizadas, o son secretas, la tasa de morosidad de los inmigrantes en España 'yo creo que no es muy distinta a la general', nos dice Escrivá, que lo explica den el hecho de que la banca española es única en el mundo por su densidad de oficinas, que eso le permite una relación estrecha con sus clientes, que los departamentos de riesgo 'mandan mucho', que tienen capacidad de veto y que despachan directamente con los directores ejecutivos. 'Todo ello es la causa de que haya bajo riesgo en general en las hipotecas españolas y que tanto nos haya sorprendido como funcionan otros por ahí fuera'.
Si usted le pide a Escrivá que demuestre su optimismo puede responderle con los datos de las titulaciones españolas internacionales (la deuda financiera externa), 'con tasas de mora extraordinariamente bajas en comparación al resto'. España tendría un índice de riesgo del 13 (vaya hombre, no seamos supersticiosos), el Reino Unido algo más, y Dinamarca y Holanada han llegado al 18%. 'Pero la explicación de que estos países estén sanos mientras EEUU coun un 10 ha colapsado, radica en la calidad general del sistema, que puede aguantar o no niveles de carga mayores. Nuestra situación es sostenible aunque alta, por lo que ya no podemos ir mucho más allá, estamos casi al límite'.
Mensaje para navegantes, especialmente para ese portaviones llamado 'ostentóreamente' G-14, las trece grandes inmobiliarias que pugnan por reabrir el grifo cerrado de los créditos: 'Pero es que crecían a ritmos del 40% anual, era insostenible; se habían acostumbrado a ello y ahora hay que bajar. Es como reducir la velocidad en un coche, no es pararse. Hay que aconsejar al sector austeridad, tienen que adecuarse a los nuevos tiempos. Pero que no digan que se han cortado los créditos porque están creciendo al 8%'.
Ciertamente que pasar de crecimientos anuales del 4 al 1% en tan poco tiempo, es un cambio brusco, 'muy bruisco' reconoce el máximo economista del BBVA, 'por eso la alarma social. Ya no podemos absorver 600.000 emigrantes al año, ya no vamos a poder crear un millón de empleos anuales, ya no va a encontrar trabajo quien llegue a partir de ahora,y si que va a aumentar la morosidad, pero las cosas se han hecho bien, porque nuestro modelo hipotecario se ha testado ya en más de una decenas de países, y está funcionando en Latinoamérica: la situación es acotable. No es que no vaya a empeorar; pero es controlable'.
Escrivá no rehuye temas: la evasión fiscal española está en la media europea, y sólo destaca por el uso de billetes, ese famoso de 500€, debido a que las posibilidades de inspección en las cuentas corrientes es mucho mayor en España. El problema energético debe abordarse con urgencia primando el transporte ferroviario. Las familias españolas tienen un plus de gasto en energia debido al excesivo tráfico de mercancias por carretera. Los precios de la vivienda caen pero será un ajuste moderado, mucho mayor desde luego en segunda residencia, pero apenas notable en Madrid y Barcelona. Dice que no toda la construcción está en crisis, que los sectores comercial y público aguantan, que sólo baja el sector residencial y que sólo supone un 7% del PIB. Y frente a la creencia de que su peso real es mayor que el medible, contrapone todos los estudios del banco que vienen a demostrar que es un sector relativamente neutral y que no tira de otros sectores más que lo normal. Finalmente, con un 60% de la economía en los servicios, España está mejor situada que otros países más vulnerables por el peso de las manufacturas. Faltan sectores tecnológicos ciertamente pero somos el segundo prodcutor europeo de automóviles.
El BBVA está obligado a capear el temporal, a poner al mal tiempo buena cara y a dar ejemplo de patriotismo. Forma parte de los verdadwerosm poderes fácticos ded este país, si es que aún siguen existiendo. Su visión es la de la botella medio llena, lo cual está bien. En cuanto a la medio vacía, se ha bebido mucho y muy alegremente en estos años y todo indica que algunos quieren seguir haciéndolo. Ya se han cargado los superavits del Estado por antiguos y reaccionarios. Vamos a ver qué ocurre, pero recordemos que las estadísticas, los expertos, los titulares de los medios, y sobre todo los vicepresidentes económicos, van mucho más lentos en sus apreciaciones que las billeteras, y mucho menos que los monederos.
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El tal Escrivá no se cree ni lo que el dice,para empezar en Cataluña el BBVA no para de cerrar chiringuitos (es decir oficinas),y eso que dichas oficinas ya tenían poco personal (tres personas por kiosko).
Menudo Gurú el tal Escrivá,las crisis se detectan,pero no puede predecirse cuando acaban.
Si yo fuese el Sr.Gonzalez le diría al tal Escrivá ¿Por qué no te callas?
Saverius,estoy de acuerdo con tu comentario,Saludos.
La crisis que va a venir se parecerá, muy probablemente, a la del 29, por lo que no va a durar unos pocos meses, sino como mínimo 10 años. Por tanto, la tasa de paro llegará al 25% como mínimo, la vivienda bajará un 50% desde su techo del año 2006, varios bancos y cajas tendrán que ser intervenidos o darán de quiebra y hacia el año 2010 comenzaremos a ver la morosidad en la estratosfera.
Las deudas, tarde o temprano, hay que pagarlas, en otro caso nos espera la quiebra del sistema financiero. Un apunte, las empresas del Ibex 35 tienen una deuda el triple que sus homólogas de Francia o Alemania. Y para qué hablar de los particulares, buena parte ahogados en deuda para los próximos 30 años.
Sí, el futuro es luminoso, y el haber vivido durante muchos años por encima de nuestras posibilidades lo arreglamos en unos trimestres según el BBVA.
Confieso que me he quedado pasmado con las previsiones ultraoptimistas del BBVA, pero por otra parte, qué puede decir, ¿estimular la morosidad?
El tiempo es el juez que pone a todos en su sitio y esta vez será mucho más que otras. Para mí las previsiones de este banco son un brindis al sol y un auténtico disparate, porque nos adentramos en una crisis sistémica y en un agotamiento del modelo económico español, que ha sido hasta la fecha un modelo de locos, basado en su columna vertebral en un producto no exportable: el pisito, en una productividad ínfima y en un hipermega endeudamiento, buena parte procedente del exterior. Y todo ello dentro de una demencia muy particular de España: un Estado gigantesco, con una inmensidad de administraciones y reinos de taifas que tratan de controlarlo y dirigirlo todo, necesitando para sostener este disparate, robar al pobre ciudadano (más bien siervo) la mitad de lo que gana.
La crisis que va a venir se parecerá, muy probabl...
Miércoles, 30 de mayo
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