La Asociación Budista de China, controlada por el gobierno del país, criticó a los monjes tibetanos que participaron en marzo en las protestas en Lhasa y otras zonas del Tíbet, y denuncia que han "violado los preceptos" religiosos y "deben meditar sobre sus actos". "Los verdaderos budistas son pacíficos y no usan la violencia". La asociación afirma que el objetivo real de las protestas era "sabotear los Juegos Olímpicos" y recuerda que los budistas creen en el "karma", que las malas acciones se convierten en desgracias en esta vida u otras futuras, por lo que los que participaron o instigaron la violencia "están destinados a sufrir castigo".
El 10 de marzo pasado, monjes en templos y monasterios de las afueras de Lhasa, como Drepung y Sera, comenzaron a manifestarse para conmemorar el 49 aniversario de una revuelta fallida de los tibetanos contra el régimen comunista. La Policía detuvo a varios monjes y usó gases lacrimógenos para disolver estas protestas, que continuaron durante los días posteriores. Tras ellas, el 14 de marzo, grupos tibetanos atacaron comercios y otros edificios de Lhasa, en los disturbios más violentos en la región desde 1989. China asegura que 19 personas, en su mayoría emigrantes chinos, murieron en esos incidentes, mientras que los tibetanos en el exilio afirman que la represión posterior, por parte de la Policía y el Ejército chino, causó más de 140 muertos.
Los acontecimientos han marcado quizás del quietismo a la política activa en el budismo tibetano fiel al Dalai Lama. En noviembre pasado, Bush lo recibió en la Casa Blanca. Las autoridades de Pequín protestaron enérgicamente, antes y después de aquella reunión. E igualmente enérgica fue su protesta cuando pocas semanas después, a fines de noviembre, el Dalai Lama anunció su visita a Roma e dio a entender que con gusto se reuniría con Benedicto XVI, como ya lo había hecho en el 2006 y otras nueve veces con su predecesor Juan Pablo II.
Pero a diferencia del presidente americano, Benedicto XVI se plegó a las presiones de China. La audiencia fue anulada, o más bien, se declaró que “nunca había estado en agenda”, relata el vaticanista italiano Sandro Magister. En efecto, China había amenazado a la Iglesia de Roma con bloquear los nombramientos de nuevos obispos en Pekín, Shangai, Canton, Guizhou y en otras 40 diócesis no cubiertas. El peso político en la escena internacional del Dalai Lama había crecido mucho desde hace algún tiempo. Y todavía habría crecido más en los meses siguientes. En consecuencia, un gesto amigable hacia él habría provocado las iras de China mucho más que en el pasado. Por tanto, anulando la audiencia con el Papa, la diplomacia vaticana intentó actuar en defensa de los cristianos de la China, una minoría religiosa oprimida y perseguida tanto como la otra gran minoría constituida por los budistas del Tibet, cuyo paso a la política militante – e inclusive a la acción armada – en una religión tradicionalmente definida como contemplativa e identificada con el pacifismo, es uno de los fenómenos nuevos de esta época. Es un paso que entra dentro de lo que hoy es la general evolución de todas las religiones hacia una más fuerte incidencia sobre la escena pública.
Primero Birmania y luego el Tibet han sido los teatros más evidentes del paso del budismo de posiciones quietistas y de apoyo al status quo a una acción de crítica y de transformación de la sociedad, afrontando también fuertes represiones. Pero si en Birmania los métodos escogidos han sido los no violentos, en el Tibet está ocurriendo algo diferente. La rebelión se expresa por partes con una fuerza devastadora que pone en la mira no sólo a los odiados chinos, sino también a los tibetanos que resultan favorecidos por la modernización promovida por el gobierno de Pekín.
También entre las organizaciones budistas que desde el exterior sostienen la causa del Tibet no todas abrazan sólo los métodos no violentos. Prueba de ello es la dificultad que encuentra el Dalai Lama, la más alta autoridad religiosa de los budistas tibetanos, en hacer respetar sus indicaciones pacifistas. El más reciente de sus mensajes a los fieles, emitido el 6 de abril desde su cuartel general de Dharamsala, en el norte de India, se concluye con este llamado a todos los tibetanos, tanto en patria como en el exilio: “Quiero solicitar a mis conciudadanos tibetanos que viven fuera del Tibet que sean más vigilantes que nunca. No deberemos comprometernos en ninguna acción que pueda incluso mínimamente ser considerada violenta. Hasta en presencia de provocaciones, no debemos jamás permitir que nuestros valores más preciosos y profundos sean comprometidos. Creo firmemente que conseguiremos el éxito siguiendo el camino de la no violencia. Debemos ser sabios, comprender de dónde nacen el afecto y el soporte para nuestra causa. Deseo repetir una vez más mi llamado a los tibetanos a fin de que practiquen la no violencia y no se alejen nunca de este camino, por grave que pueda ser la situación”.
DIPLOMACIA MUSICAL Y ECOLOGISMO RELIGIOSO
Mientras, la Orquesta Filarmónica China y el Coro de la Shanghai Opera House interpretarán en honor y la presencia de Benedicto XVI el Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart el 7 de mayo a las 18.00 horas, en el Aula Pablo VI del Vaticano. «Con esta interpretación, la música se confirma lenguaje y medio precioso de diálogo entre los pueblos y las culturas», comentaba el diario oficial de la iglesia católica, «L'Osservatore Romano». La Filarmónica China de Pekín es la orquesta sinfónica más famosa de ese país, y entre sus consultores figura Deng Rong, la hija del líder chino Deng Xiaoping (1904-1997), aquel pragmático dirigente para el que no importa que los gatos sean blancos o negros si comen ratones.
Para compensar el realismo diplomático vaticano, el mensaje del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, presidido por el cardenal Jean-Louis Tauran, que se envía anualmente a los budistas de todo el mundo con motivo de la fiesta de Vesakh, propone a los budistas conservar juntos los recursos naturales: 'El cristianismo y el budismo han promovido siempre un gran respeto por la naturaleza y enseñado que debemos ser administradores gratos de la tierra. ¿No podríamos, cristianos y budistas, en ámbito práctico hacer más para colaborar en proyectos que confirman la responsabilidad que recae sobre cada uno de nosotros? El reciclaje, el ahorro energético, la prevención de la destrucción indiscriminada de plantas y animales y la protección de los cursos de agua, hablan de una administración más atenta y también de impulsar la buena voluntad y de promover relaciones cordiales entre los pueblos. De esta forma cristianos y budistas pueden ser portadores de esperanza para un mundo limpio, seguro y armonioso".
En el mensaje titulado "Cristianos y budistas: cuidar del planeta tierra", se lee que "la tutela del ambiente, la promoción de un desarrollo sostenible y una atención particular al cambio climático son materia de grave preocupación para todos. Muchos gobiernos, ONGs, multinacionales e institutos de investigación superior, reconociendo las implicaciones éticas presentes en todo el desarrollo económico y social, están invirtiendo recursos financieros y compartiendo conocimientos en el campo de la diversidad biológica, del cambio climático, de la tutela y conservación del medio ambiente. También los líderes religiosos ofrecen al debate público su aportación, que no es solamente una reacción a las amenazas más recientes y acuciantes ligadas al calentamiento global. Sólo mediante una profunda reflexión sobre la relación entre el Creador divino, la creación y las criaturas los esfuerzos para responder a las preocupaciones ambientales no se verán comprometidos por la avidez individual u obstaculizados por los intereses de grupos particulares". El mensaje concluye con el auspicio de promover estas ideas dentro de las respectivas comunidades " a través de la educación pública y de nuestro buen ejemplo, respetando la naturaleza y actuando de forma responsable hacia nuestro planeta común: la tierra".
El Vesakh es la principal festividad budista que recuerda los tres momentos fundamentales de la vida de Buda. Se celebra durante la luna llena del mes de mayo porqué según la tradición el Buda histórico nació, obtuvo la iluminación y desapareció alcanzando el Nirvana en ese período.
Sábado, 18 de febrero
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