Balance realista de la visita del Papa a EEUU
22.04.08 @ 18:19:44. Archivado en Papado Ratzinger, Benedicto XVI y Papado, Iglesia universal
Estuvo discreto y humilde. Contemporizador. Menos intelectual distante y más humano accesible. Aprobó el examen de la opinión pública. Habló al mundo, a su máximo dirigente, a las naciones reunidas, y consoló y aleccionó a una iglesia poderosa pero tambaleante. Ya no es el papa intelectualoide; ahora es el papa diplomático. En el Vaticano estaban preocupados: se trataba de un viaje difícil, muy delicado. Hoy reina un clima de alivio, incluso de satisfacción.
El octavo viaje internacional de Benedicto XVI, durante el cual cumplió 81 años y tres de pontificado, fue mejor de lo que se esperaba. No hubo errores, traspiés, palabras de más o palabras de menos. ¿La clave? Haber dado la cara frente al terrible escándalo de los abusos sexuales por parte de sacerdotes que golpeó a la Iglesia de ese país como un terremoto. Se temía que este vergonzoso capítulo opacaría la visita, pero el Papa lo convirtió en el hilo conductor de la misma. Lo mencionó en varias ocasiones, y además aceptó reunirse a solas, sin cámaras, con cinco de las víctimas de los abusos sexuales. Un gesto que valió más que todos los discursos para la sentimental sociedad americana. Y es que se trata de un asunto histórico: desde 1950, se calcula que más de cinco mil sacerdotes abusaron sexualmente de doce mil menores de edad. Unos 2.800 sacerdotes han sido acusados formalmente de abusos y la Iglesia ha pagado ya 2.000 millones de dólares en indeminizaciones.
"Los norteamericanos se esperaban a un hombre rígido, duro, cerebral. Pero finalmente conocieron a un Papa que también les mostró su corazón", dijo un comentarista del canal Fox News, que resumió la sensación generalizada de que la opinión pública descubrió el lado humano del Papa intelectual. "Lo que más me impactó no es que el Papa cambió a los norteamericanos, sino que los norteamericanos cambiaron al Papa", afirma Franca Giansoldati, vaticanista del diario romano Il Messaggero . "Sigo desde hace tres años a Benedicto XVI, un intelectual distante de la gente, pero es la primera vez que veo que logra superar su timidez intrínseca para dejarse llevar por la espontaneidad y el entusiasmo de la gente".
El éxito de la visita tuvo que ver también con el hecho de que no transmitió un mensaje de prohibiciones, fue muy diplomático y jamás mencionó la palabra Irak. Justamente, porque es muy conocida la posición del Vaticano contraria a la invasión de Irak y porque en plena campaña electoral mencionar la guerra hubiera beneficiado a los demócratas, el Pontífice aludió sólo indirectamente al tema, al criticar implícitamente la unilateralidad de los Estados Unidos. Logró, además, que el gobierno de Bush firmara un comunicado conjunto en el que se sostiene que la lucha contra el terrorismo no puede prescindir del respeto a los derechos humanos.
L´Osservatore Romano , el diario de la Santa Sede, habló de un "viaje histórico", aunque añadía que "es obviamente demasiado pronto para entender en qué sentido lo será". Durante una semana ocupó posición destacada en los medios de todo el mundo. Se entrevistó con el máximo dirigente planetario -aunque esté de retirada-; la ONU le abrió sus puertas; y mejoró su conexión con la iglesia estadounidense, que desde hace un par de décadas es la más importante dentro del catolicismo, tanto por su contribución económica al mantenimiento del Vaticano, como por su aportación ideológica, con un peso específico decisivo en la elección de los dos últimos pontífices.
El Papa ha desarrollado en la ONU tres ideas principales: la comunidad internacional no debe ser reino «de unos pocos», una crítica velada al unilateralismo de Estados Unidos; la libertad y la libertad religiosa son sagradas. Alusión a China y al Islam, a los países que reprimen al cristianismo; y los derechos humanos son una seria «responsabilidad» de todos los Estados. Si no se respetan, si se permite una violación de los mismos, la comunidad internacional, siempre dentro de la ONU, tiene derecho a intervenir: una defensa del llamado derecho de injerencia que ya es clásica en la diplomacia vaticana.
VALORACIONES PERIODÍSTICAS
Al término de la visita efectuada por Benedicto XVI a Estados Unidos, los editorialistas de la prensa europea hacen balance. La prueba fue superada, pero los resultados concretos son más difíciles de precisar. The Times, de Londres, dice que 'Benedicto XVI logró sin duda desembarazarse de la sombra de su carismático antecesor, Juan Pablo II, tanto en lo que respecta al contenido de sus discursos como a la forma en que los presentó. Y les demostró a todos aquellos que habían dudado de él, que es sin duda una persona más cálida y sensible que el doctrinario académico que provocó tantos titulares hace tres años'.
La Stampa, de Turín, considera que "para el Papa Ratzinger, el Estados Unidos religioso no es simplemente un modelo a seguir, sino que se debe corregir, una nación en la que se ora mucho pero en la que, al mismo tiempo, muchos católicos sólo están ligados a Roma por un hilo muy fino, claro signo de los rasgos de individualismo y liberalismo que han marcado la historia del país. El Papa Ratzinger ha trazado nuevos límites a los católicos de la nación más abierta y progresista del mundo, aspira a una fe y una Iglesia con sentido de tradición e integridad religiosa”. Es decir, que ha habido tirones de orejas del pastor a sus ovejas yanquis para que mantengan la disciplina y la ortodoxia.
El diario alemán Suddeutsche Zeitung comentó que el Papa utilizó un tono correcto, que se caracterizó por ser valiente, autocrítico y discreto, durante su visita a Estados Unidos, que llegó a Estados Unidos como peregrino y salió como estrella del espectáculo. “El Papa experimentó pocas veces tanto afecto y júbilo como durante su visita de una semana en ese país”: rara vez se había visto a un Benedicto XVI tan jovial y libre como durante la celebración de su octagésimo primer cumpleaños en la Casa Blanca. “El Papa consiguió tal éxito con sus propias palabras, tanto con lo que dijo como con lo que prefirió callar. Benedicto XVI confrontó valiente la crisis de su iglesia en Estados Unidos y permaneció callado y modesto en sus advertencias ante los grandes de la superpotencia. El huésped les ahorró a sus anfitriones aquellas ásperas referencias con las que Juan Pablo II condenó la invasión de Estados Unidos a Irak. En lugar de ello, Benedicto XVI hizo limpieza en su propia casa, consternado por el escándalo que desde hace seis años ocupa la atención de los 60 millones de católicos estadunidenses”.
Pero el Suddeutsche Zeitung no oculta que si bien la actitud del Papa durante su visita en Estados Unidos puede ayudar a curar las heridas, el actual sumo pontífice conocía las actas de este escándalo como ningún otro prelado, debido a su cargo al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe: vaciló mucho tiempo antes de confrontar la terrible verdad, por lo que su “arrepentimiento público” puede interpretarse asimismo como un acto de penitencia personal, interpreta el diario, que también afirma que el Papa permaneció “abstracto e impreciso” en sus misas y en sus discursos. “Incluso durante el día en que la Suprema Corte de Justicia estadunidense aprobó la inyección letal como un medio legítimo de la justicia terrestre, el sumo pontífice no dijo una sola palabra sobre el pecado de asesinato de Estado”. “Ante el pleno de las Naciones Unidas encomió la participación de esa organización en la defensa de los derechos humanos, mientras que no utilizó palabras concretas respecto a la matanza en Darfur”. “No desea ser un sumo pontífice, que como su antecesor e ídolo, se entromete de forma concreta. Quizá eso sea bueno para la vida interna de su iglesia. Pero al mundo le falta entonces una autoridad que de vez en cuando se dirija a los poderosos de la Tierra”.
Por el contrario, otro diario alemán, el Badische Zeitung, se resalta que el Pontífice 'habló claro, sin rodeos', mientras que el Der Standard, de Viena, es el más crítico: “Las disculpas a las víctimas estadounidenses de abusos sexuales son tardías. Durante años, la Iglesia intentó encubrir del modo usual el escándalo: los sacerdotes pedófilos simplemente eran trasladados por sus superiores a otro lugar. (...) A diferencia de su antecesor Juan Pablo II, en cuyo período estalló el escándalo del abuso sexual, y se negara a recibir a las víctimas, Benedicto XVI a todas luces se dio cuenta de cuán importante es admitir la culpa, incluyendo la que cabe a la Iglesia como institución. Sólo queda la duda de si ello, como ha insinuado el Vaticano, se traducirá en una modificación del Derecho Canónico. Debería ser obvio suspender de inmediato de sus funciones a sacerdotes que abusen de niños. Y lo mismo vale para aquellos que intentan encubrirlos".
OBJETIVOS CUMPLIDOS
Cuando faltaban pocas horas para el retorno del Papa, su portavoz, el jesuita Federico Lombardi, aseguró que se habían cubierto los objetivos oficiales pues 'el encuentro del Papa y el pueblo estadounidense fue de amistad, de respeto y de reconocimiento de las características positivas de este pueblo y su vocación de servicio a toda la humanidad'. Y que además 'se ha logrado la reconciliación de la iglesia católica'. Es decir, dos objetivos cumplidos: estrechamiento de lazos entre el Imperio material y el Imperio espiritual, y restañamiento de la crisis de la iglesia estadounidense debido al masivo escándalos de abusos sexuales clericales. El Papa según Lombardi pretendía prestar 'el necesario aliento a la Iglesia católica americana que ha vivido períodos difíciles, haciendo que esta triste y dolorosa experiencia del pecado, sea también un punto de partida para una renovada responsabilidad y para una gran esperanza en poder volver a dar a la sociedad americana una contribución de carácter educativo, pastoral, espiritual con plena esperanza y dignidad”.
Para Lombardi la presencia de B16 en la Zona Cero 'debe ser leída en clave de esperanza, de purificación. Hemos estado en un lugar símbolo del odio, de un odio incomprensible, de un odio misterioso, muy grande, la negación de la dignidad de la vida humana. Pero, es también un lugar que recuerda mucha solidaridad, donde muchos sacrificaron sus vidas por los demás”. En cuanto a la visita a la ONU, Lombardi reconoció sus limitaciones: “Un mensaje quizás no muy clamoroso, pero extremadamente importante, justamente por su profundidad. Un mensaje que merece ser reflexionado por lo representantes de los pueblos".
Los católicos consideran el viaje positivo tanto desde el punto de vista político, como social y pastoral. Creen que ha reforzado su impacto mediático como líder espiritual de alcance universal. 'Rompe así, una vez más, el tópico interesado sobre un Pontificado de transición y cerrado a los nuevos tiempos. Muy al contrario, el Papa utiliza su excepcional capacidad intelectual para adaptar el mensaje de Cristo a los retos de la era global', dice una editorial del diario español ABC.
PODER Y DEBILIDAD DE LA IGLESIA DE EEUU
Benedicto XVI ha encontrado en Estados Unidos una Iglesia en época de tribulaciones. Los 67 millones de católicos, más practicantes que nosotros, se enfrentan a una creciente escasez de sacerdotes, están divididos sobre temas como el aborto y el control de la natalidad y conmocionados por el escándalo de los curas pedófilos. Unos 2.800 sacerdotes han sido acusados de abusos, la Iglesia ha tenido un enorme desgaste en credibilidad y en sus finanzas, ha pagado ya 2.000 millones de dólares en indemnizaciones y ante esta doble sangría ha adoptado la tolerancia cero. Una denuncia basta para apartar a un sacerdote, lo que ha provocado ya injusticias al tratarse a veces de un rumor infundado.
Ha habido una importante reunión con los dirigentes de las 220 universidades católicas del país. El tema central era de calado: ¿Deben las instituciones católicas ser neutrales en la formación que se imparte en sus aulas o han, de alguna manera, aunque sea leve, dar un tinte católico a esa formación?
Consciente de que entre los 67 millones de católicos de Estados Unidos hay 18 millones de hispanos, Benedicto XVI cerró todos sus discursos en español y abogó para que se proteja a las familias de los inmigrantes.
Pero está por verse si su gira pastoral de seis días, que terminó el domingo, imprimirá una huella perdurable. "A corto plazo, el viaje fue un éxito enorme, probablemente más allá de las expectativas de cualquiera, incluidas las del mismo Papa", dijo Russell Shaw, ex portavoz de la conferencia episcopal de Estados Unidos. "Pero todo el mundo se pregunta si el viaje va a tener un resultado significativo respecto a los grandes problemas que enfrenta el catolicismo estadounidense". Shaw duda que la visita de Benedicto XVI pueda revertir las complicaciones del catolicismo en Estados Unidos: la menor asistencia a misas, la escasez de sacerdotes, el retiro creciente de feligreses y las dificultades para atender a la población hispana en crecimiento.
En Washington y Nueva York, Benedicto XVI abordó temas como el triunfo de la verdad sobre el relativismo moral, la responsabilidad de las naciones ricas en la atención de los pobres y el deseo de los católicos de practicar su credo en público. Sobre todo, el Papa instó a sus auditorios a tener esperanza en Jesucristo. "Para mí, el eje de toda esta semana es el hecho de que se reunió con víctimas de los abusos", consideró Bill McGarvey, el director de BustedHalo.com que es una revista en línea de una orden religiosa católica. John Allen Jr., corresponsal del semanario independiente National Catholic Reporter, dijo que Benedicto XVI fue percibido como sincero y amable por las multitudes que lo alabaron. El sacerdote Drew Christiansen, director de la revista jesuita America, estimó que "el impacto duradero de la visita será la unión de los católicos como una auténtica familia en la fe".
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Ambos Papas han sido la respuesta a los retos del momento: así llegó el luchador infatigable contra el horror socialista, igual que ahora ha llegado un cerebro privilegiado del Humanismo y un gigante intelectual para ocuparse de un Occidente teóricamente racionalista, pero que ha degenerado en la ignorancia y el nihilismo.
Para años venideros habrá que elegir, sin duda, a un nuevo luchador, esta vez contra las bestias islámicas
"Benito 16: Para qué fue a Estados Unidos"
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José Catalán Deus
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