La batalla de Basora es esencial para el futuro de Irak
26.03.08 @ 17:18:42. Archivado en ¿La Cuarta Guerra Mundial?
Después de afianzar relativamente la seguridad en Bagdad y arrebatar a Al Qaeda el control de las zonas suníes, ha llegado la hora del sur en manos de los radicales chiíes apoyados por Irán, tras la retirada británica.
Pocas horas después de que el vicepresidente de Estados Unidos, Richard Bruce Cheney, visitara Bagdad y mantuviera conversaciones con el primer ministro iraquí Al-Maliki, su gobierno ha lanzado una ofensiva militar en toda regla contra el Ejército del Mahdi, las milicias chiíes radicales controladas por el ayatola Moqtada al-Sadr, que ha aprovechado la tregua de agosto de 2007 para fortalecer su dominio sobre el sur del país con capital en Basora. La mayoría de los yacimientos petrolíferos de Irak están ubicados en la provincia, desde donde se canalizan más del 90 por ciento de las exportaciones.
Maliki ordenó el ataque tras presidir una reunión con responsables militares y policiales, en la que no estuvo presente el gobernador de la localidad, al parecer en desacuerdo con el primer ministro. «El Gobierno está resuelto a restablecer la seguridad», explicó Maliki.
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, dio un ultimátum de 72 horas para que los milicianos del clérigo radical chiita Moqtada Sadr entreguen las armas. Los enfrentamientos se extendieron a Ciudad Sadr (Bagdad) y continuaron en Basora, segunda ciudad y mayor centro petrolero del país, a 550 kilómetros al sur de la capital. "No perseguiremos a los que entreguen las armas en las próximas 72 horas", afirmó el primer ministro, que desde el lunes se encuentra en Basora para dirigir la operación. "Si no deponen las armas, se les aplicará la ley", dijo el primer ministro citado por el Mando Operacional de Basora. Según la policía, 218 milicianos fueron detenidos desde que comenzó la operación. También se registraron combates por segundo día consecutivo en Kut, a 175 kilómetros al sureste de Bagdad, donde importantes efectivos del ejército iraquí avanzaban hacia las áreas controladas por el Ejército de Madhi. Asímismo, se ha informado de la vigencia del toque de queda no sólo en Kut, sino también en Samawa, Nasiriyah, Hilla y Diwaniyah, todas localidades chiítas.
En pocos meses Moqtada al-Sadr y sus milicias del Ejército del Mahdi han erigido un virreinato en la principal plaza petrolífera iraquí, de donde cada día se embarcan 1,54 millones de barriles de crudo. Controlan todas las instalaciones portuarias, usadas para el contrabando de las extracciones y de las mercancías que llegan del exterior. Ese dominio económico de Al-Sadr sobre la segunda ciudad del país la que realmente ha motivado el operativo militar de 30.000 hombres y el toque de queda decretado y dirigido personalmente sobre el terreno por el primer ministro, Nuri al-Maliki, y los titulares de Defensa e Interior.
«El contrabando de petróleo, armas y drogas afecta al desarrollo económico de la región. La ciudad experimenta, además, una campaña brutal de grupos internos y externos que matan a personalidades del mundo académico, social y religioso», justificaba la intervención el jefe del gobierno iraquí.
Al-Sadr respondió a través de la cadena de televisión Al-Yasira que «parece un campaña de seguridad, pero la verdad es que se trata de una operación política», y amenaza con un revuelta social en todo el país y con quemar los pozos petrolíferos.
'Aunque estos pozos pertenecen al pueblo iraquí, y sería una elección difícil incendiarlos, estamos examinando esta opción si el Gobierno continúa esta campaña sin justificación', dijo el jeque Hariz Azari por teléfono desde Basora. 'Existía un acuerdo previo entre 'sadristas' y las fuerzas de seguridad sobre el plan de seguridad de Basora, y hasta ayer dábamos la bienvenida a este plan si iba dirigido contra delincuentes', añadió Azari. 'Pero ahora el Gobierno ha empeorado la situación y ha hecho lo mismo que ya hizo en Kerbala y Diwaniya: dedicar el plan de seguridad a eliminar a los 'sadristas'.
EEUU apoya el gobierno democrático dirigido por los chiíes colaboracionistas de Abdelaziz al-Hakim y considera que Moqtada al-Sadr debe ser erradicado para que pueda establecerse un gobierno de unidad nacional con los suníes cada vez más predispuestos a un acuerdo justo.
Los combates son los más graves registrados en Basora desde que las tropas británicas cedieran el control al Ejército iraquí en otoño pasado. En los últimos meses, Basora se ha convertido en una ciudad sin ley después de que las tres principales milicias rivales chiíes, el Ejército del Mahdi, las Brigadas Badr del Consejo Supremo Islámico Iraquí de Abdelaziz al Hakim, y las del partido Fadhila, se hicieran dueñas de facto e impusieran sus propias normas. Se trata de 'preparar' las elecciones provinciales de octubre y controlar los gigantescos ingresos procedentes del petróleo que genera esta ciudad, considerada como el centro neurálgico de la economía iraquí.
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José Catalán Deus
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