Benedicto XVI ha pedido «diálogo» y «tolerancia» para superar la crisis por la que atraviesa el Tíbet. Sus palavbras han eludido condenas o aprobaciones para ninguna de las dos partes enfrentadas. Un comunicado muy tibio que sin embargo algunas asociaciones budistas en Italia han agradecido.
«Sigo con profunda impresión las noticias que en estos días llegan del Tíbet. Mi corazón de Padre siente tristeza y dolor ante el sufrimiento de tantas personas», confesó el Papa ante doce mil peregrinos congregados en la plaza de San Pedro con motivo de la audiencia general del miércoles. «El misterio de la pasión y muerte de Jesús, que revivimos en esta Semana Santa --añadió--, nos ayuda a ser particularmente sensibles a su situación».
«Con la violencia no se resuelven los problemas, sólo se agravan»: El Papa pidió las oraciones de los creyentes para que «Dios omnipotente, fuente de luz», «ilumine las mentes de todos y dé a cada uno la valentía para escoger la senda del diálogo y la tolerancia».
En los últimos días, protestas pacíficas de los tibetanos han provocado la pérdida de vidas humanas. Dado que los medios informativos extranjeros no tienen acceso al Tíbet, es difícil hacer una evaluación de los hechos. Según la prensa oficial china, han muerto 16 manifestantes en enfrentamientos con la policía. El gobierno chino insiste en que los soldados no dispararon a los manifestantes. Los tibetanos en el exilio afirman que los muertos ascienden a 80.
Las autoridades chinas han reconocido que las protestas violentas se ha extendido a las provincias con fuerte población tibetana vecinas al Tíbet, en cuya capital Lhasa, detuvieron a 24 personas y 170 se entregaron, según la agencia oficial Xinhua. El Dalai Lama ha manifestado su predisposición a reunirse con el presidente chino, Hu Jintao, si cesa la violencia.
Según el periódico oficial Tibet Daily, las dos docenas de sospechosos fueron arrestados por "poner en peligro la seguridad nacional, golpear, destrozar, saquear y otros crímenes graves". La terminología de "crímenes graves" y "atentado contra la seguridad del Estado" alude a la posibilidad de duras condenas e incluso la pena de muerte.
La prensa extranjera tiene el acceso vetado no solamente al Tíbet sino a las provincias vecinas, como Sichuan, Gansú o Qinhai, por lo que las informaciones directas son muy difíciles de obtener.
Según testigos citados por AFP, Pekín está reforzando su contingente militar en torno a Tíbet. Por otra parte, el Dalai Lama, líder espiritual tibetano, ha expresado en una conferencia de prensa su temor a que sean "numerosas" las víctimas por la represión china: "No sabemos la cifra exacta, unos dicen seis, otros dicen cien. Me preocupa que haya habido muchas víctimas".
"He visto un convoy de al menos 200 camiones con 30 militares cada uno, por lo que cerca de 6.000 soldados están siendo desplazados en una sola jornada", ha informado Georg Blume, periodista del diario alemán Die Zeit, tras ser expulsado de la capital tibetana, Lhasa. Otro testimonio, el de un reportero de la BBC, ha afirmado que desde el oeste de China ha podido contar unos 400 vehículos militares en dirección a Tibet. Este mismo periodista ha informado de que los soldados de estos vehículos van equipados con armas automáticas con bayonetas.
Otros periodistas de la cadena pública británica han informado de la llegada de un tren con dos decenas de vehículos, camiones y coches 4x4, a la línea fronteriza entre Qinghai y Gansu. Estos reporteros han leído sobre los vehículos la frase "Fuerza de reacción rápida de la policía armada china".
La violencia desatada en las provincias de Sichuan y Gansú está estrechamente vinculada a la sucedida en Lhasa y coordinada por "el Dalai Lama y su camarilla", según fuentes gubernametales locales, citadas por Xinhua. "Los hechos no fueron coincidencia sino que estuvieron coordinados. Fueron sabotajes bien organizados y premeditados cuyo ulterior motivo es perturbar los (Juegos Olímpicos) JJ OO de Pekín, destrozar la paz y estabilidad, y dividir el país", dijo Zhang Yusheng, portavoz del gobierno provincial de Gansú.
La montañosa zona de Aba, en el noroeste de Sichuan, junto a los condados de Xiahe, Maqu, Luqu y Jone y la ciudad de Hezuo, al sureste de Gansú, sufrieron las principales protestas, reconocieron las autoridades y, en esta última, los manifestantes atacaron oficinas gubernamentales y escuelas. Según la agencia Xinhua, los disturbios acarrearon "grandes daños" a tiendas y oficinas gubernamentales chinas en el condado de Aba, en la provincia vecina al Tíbet de Sichuan, de fuerte población tibetana, confirmando oficialmente la existencia de manifestaciones violentas fuera de la región autónoma.
Miércoles, 30 de mayo
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo