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Estallido tibetano contra la ocupación china

16.03.08 | 17:38. Archivado en Planeta Tierra
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Tras medio siglo de protesta pacífica que no ha servido para nada, el gobierno en el exilio del Dalai Lama llama la atención del mundo sobre su 'genocidio cultural' en el 49º aniversario del fallido levantamiento tibetano contra China de 1959. La ciudad de Lhasa sigue sitiada por el ejército y la policía china. "Sepan discernir entre los enemigos y los amigos, mantengan el orden", son los mensajes que se escuchan por los altoparlantes en la ciudad según imágenes transmitidas por la televisión en Hong Kong.

Todo indica que el Dalai Lama ha decidido recordar su causa al mundo cuando cumple medio siglo, y para ello hoy día en los medios de comunicación es imprescindible ofrendar sangre ante las cámaras. Las protestas pacíficas no sirven, así que los budistas, pacifistas por naturaleza, han impulsado un levantamiento desesperaddo en Tíbet que aunque las autoridades chinas se lo han tomado con serenidad para no caer en la provocación, podría haber causado unas decenas de víctimas. No es la primera vez que los monjes budistas se lanzan al sacrificio político, lo han hecho en Birmania, en Tailandia, en Vietnam. Pero en la cuna del Himalaya, donde se guardan las esencias de la doctrina, la acción tiene aún mayor significado.

Suficiente para que el mundo vuelva a recordar que en 1950 el Tíbet fue ocupado militarmente por China. El Dalai Lama se exilió a la India en el año 1959 con cientos de miles de seguidores y mantiene un gobierno en el exilio. China afirma que esta región del Himalaya predominantemente budista ha formado parte del país durante siglos. Durante el último medio siglo la protesta pacífica tibetana no ha servido más que para obtener solidaridades sonadas de figuras famosas occcidentales. China ha fortalecido su ocupación con medidas policiales, inmigratorias, culturales y económicas que han rozado el genocidio 'blando' pero que no han conseguido ganarse a la mayoría de la población, que sigue fiel al Dalai Lama y a su sistema religioso feudal frente al que el estatalismo confucioniano chino no representa demasiadas ventajas.

El Dalai Lama, líder espiritual del Tíbet, asegura que su país está sufriendo 'algo parecido a un genocidio cultural'. El gobierno tibetano en el exilio afirma disponer de información que confirma la muerte de al menos 80 personas en el marco de los graves disturbios vividos en el Tíbet en los últimos días. Existe un amplio despliegue militar y policial en todas las regiones del Tíbet, mientras los monasterios están siendo fuertemente vigilados.

En una rueda de prensa televisada desde Dharamsala, la ciudad india septentrional que acoge al Gobierno tibetano en el exilio, el Dalai Lama dijo que de una forma 'intencionada o no intencionada, alguna clase de genocidio cultural está teniendo lugar' en el Tíbet. Asimismo, aseguró que sus reivindicaciones no han cambiado por los últimos acontecimientos y que sigue pidiendo 'autonomía, no independencia'. También pidió la ayuda de la comunidad internacional a quien atribuyó una responsabilidad moral en la causa tibetana. El Dalai Lama tiene su residencia habitual en Dharamsala, en el norteño estado indio de Himachal Pradesh, donde se encuentra la Administración Central Tibetana en el exilio. Se calcula que la India acoge a unos 130.000 tibetanos que abandonaron sus hogares a partir de 1959.

El máximo líder tibetano denunció las trabas y restricciones que, a su juicio, las autoridades chinas imponen al desarrollo de la educación y la formación en los monasterios tibetanos y alertó del riesgo de desaparición al que se enfrenta el patrimonio cultural del Tíbet. Además, expresó su preocupación por el hecho de que las autoridades chinas hayan hecho uso de 'la fuerza' para conseguir la estabilidad y la paz en la región tibetana.

UN 10 DE MARZO DE 1959

Las protestas de varios cientos de monjes budistas comenzaron el 10 de marzo recordando el aniversario de la rebelión tibetana contra Pekín en 1959. Tibet había sido invadido y ocupado por China nueve años antes, y el ejército chino aplastó esa rebelión y provocó la huida al exilio de Dalai Lama. Junto a él salieron otros 100.000 tibetanos, mientras la fallida revuelta se cobró más de 10.000 vidas.
Otro intento insurgente se repitió 30 años más tarde, en 1989. Comenzó también un 10 de marzo y aunque el número de víctimas fue de algunas decenas, el gobierno chino declaró la ley marcial en Tibet por más de un año.

Fuentes oficiales chinas señalan que en estos disturbios se han registrado '10 civiles muertos y 12 policías gravemente heridos'. Sin embargo, el exilio tibetano cifra en al menos 30 los muertos y precisa que ha recibido informaciones según las cuales este número podría llegar al centenar. Los disturbios de Lhasa tienen lugar en medio de las protestas que desde el pasado día 10 protagonizan los monjes budistas y que se iniciaron para recordar el aniversario de la fracasada rebelión tibetana contra el mandato chino en 1959, que causó la huida al exilio del Dalai Lama.

En una entrevista exclusiva a la BBC, el Dalai Lama, expresó sus temores de que se produzca un baño de sangre en la región que fuera ocupada por China en 1950. Por su parte, uno de sus asesores,Tenzin Taklha, indicó que por diversas fuentes saben que entre los cadáveres que se hallaron hasta ahora, figuran los de 26 personas muertas este sábado cerca de la prisión de Dratchi, en Lhasa. Otros cuerpos habrían sido encontrados cerca del templo budista Ramoche, de una mezquita y una catedral en la capital tibetana.

En tanto la ciudad sigue bajo sitio del ejército chino que ha prohibido la presencia de extranjeros así como de medios periodísticos occidentales, por lo que se hace muy difícil verificar las diferentes versiones sobre los hechos.

Hasta la medianoche del lunes tienen de plazo los participantes en las protestas en Lhasa, capital del Tíbet para rendirse, de lo contrario recibirán un "castigo severo". Es el ultimátum del Gobierno chino a los llamados "agitadores" y a los que alberguen o escondan a los fugitivos, según el diario hongkonés 'South China Morning Post'.

Las fuerzas armadas chinas no confían en el resultado del ultimátum y buscan a los responsables de la protesta casa por casa en Lhasa. A pesar del estado de sitio, el alcalde de la ciudad, Doje Cezhug, ha asegurado que la ciudad "está en calma" y que "la situación general en el Tíbet es buena". "Nosotros no disparamos", dijo el presidente del Gobierno Regional Autónomo de Tibet, Qiangba Puncog, informó Xinhua.

La prensa oficial china, por su parte, asegura que la estabilidad ha sido restablecida gracias a las medidas "decisivas" del gobierno local. El bloqueo informativo continúa, sin posibilidad para la prensa extranjera de verificar las cifras oficiales ("10 civiles muertos y 12 policías gravemente heridos") y las del exilio tibetano, que ha confirmado al menos 30 muertos.

"Trataremos con dureza a esos criminales", ha afirmado Qiangba Puncog, gobernador del Tíbet, quién calificó las protestas de complot destinado al fracaso.

Las autoridades chinas instaron a las organizaciones no gubernamentales extranjeras a abandonar el altiplano tibetano, informan miembros de las ONG afectadas. "Todos los empleados de ONG hemos sido advertidos de abandonar Lhasa antes del lunes", dijo uno de ellos en declaraciones que publicará el diario alemán "Frankfurter Rundschau".

EL PANCHEN LAMA, CON LOS CHINOS

El Panchen Lama establecido por China, la segunda autoridad del budismo tibetano, condenó los disturbios en el Tíbet como una violación contra las creencias budistas, según un comunicado difundido por la agencia de noticias estatal Xinhua. “Los alborotadores no sólo han actuado contra los intereses de la nación y el pueblo, sino también han violado los objetivos del budismo”.

El Panchen Lama es la segunda autoridad del budismo tibetano, después del Dalai Lama, pero el actual, de 18 años, goza de escaso reconocimiento entre los creyentes tibetanos, debido a que ha crecido bajo custodia de la China comunista.

Durante una disputa con el Dalai Lama por la rencarnación del último Panchen Lama, fallecido en 1989, el gobierno chino impuso en 1995, contra la voluntad de la competente comisión de monjes, a un propio undécimo Panchen Lama, después de que la autoridad religiosa tibetana había elegido a otro joven como rencarnación del Panchen Lama. Gedhun Choekyi Nyima, de entonces 16 años, fue detenido por las autoridades chinas y vive actualmente con su familia en un lugar desconocido. Muchos tibetanos siguen considerándolo hoy en día el verdadero Panchen Lama.

LA PROTESTA EN XIAHE

Parece ser que efectivos chinos lograron retomar el control de la ciudad de Xiahe, en la provincia de Gansu, donde 3.000 manifestantes salieron a las calles cerca del monasterio de Labrang en la provincia de Gansu, gritando lemas en apoyo del Dalai Lama y pidieron la liberación del Panchen Lama, que vive bajo un virtual arresto domiciliario desde que tenía seis años.

Tras dos días de protestas antichinas protagonizadas por monjes y otros ciudadanos tibetanos una tensa calma volvió a las calles de Xiahe, patrulladas por la policía. La mayoría de restaurantes y negocios permanecían cerrados. “No hubo derramamiento de sangre”, dijo sobre las acciones del sábado. “Los monjes protestaron y la policía llegó y utilizó gases lacrimógenos para dispersarlos”. La situación hoy permanecía “tranquila”.

Las nuevas manifestaciones comenzaron el sábado y duraron hasta la puesta del sol. La policía utilizó gases lacrimógenos, pero testigos aseguraron haber oído también disparos. Tibetanos en el exilio hablaron de disparos al aire. La policía golpeó y arrestó a algunos de ellos, aseguró el Centro Tibetano de Derechos Humanos y Democracia basado en India.

En la ciudad, situada en la región del viejo Tíbet y considerada un gran centro del budismo tibetano, estallaron protestas el pasado viernes, de forma paralela a las que tuvieron lugar en Lhasa. Los manifestantes marcharon en la principal calle de la ciudad, atacando tiendas, bancos y otros edificios, contó una enfermera del hospital popular de la ciudad a DPA. No hubo heridos.

La emisora estadounidense Radio Free Asia (RFA) informó además sobre manifestaciones en la ciudad de Lithang, en el sudoeste del Tíbet, así como en Sershul en Sichuan y en el monasterio de Samye, al sur de Lhasa.

MANIFESTACIONES DE EXILIADOS

Miles de tibetanos exiliados en la India se manifestaron en las calles de Dharamsala, en el norte del país, para protestar por la muerte de al menos diez personas en los disturbios del viernes en Lhasa. 'Es difícil decir exactamente cuántas personas se manifiestan en las calles de Dharamsala, pero se trata de varios miles. Es una manifestación enorme', dijo la vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Tibetanas, B. Tsering Yeshi. El presidente del Congreso Tibetano de Jóvenes, Tsewang Rigzin, confirmó el dato tras asegurar que las marchas de hoy contaban con varios miles de participantes.

Los manifestantes protestaban por las muertes ocurridas el pasado viernes en Lhasa, la capital tibetana, así como por las 'violaciones de los derechos humanos' que se están produciendo en el Tíbet, dijo Tsering. Según la activista, los disturbios violentos que el pasado viernes sacudieron Lhasa son la consecuencia 'de la represión que las autoridades chinas llevan ejerciendo durante años en el Tíbet'.

Un grupo de unos cien monjes tibetanos exiliados en Nepal iniciaron una huelga de hambre. 'La huelga de hambre ha sido espontánea y pretende expresar nuestra solidaridad con las protestas en Lhasa y en contra de las muertes registradas', dijo el presidente de la Juventud Tibetana de Nepal y voluntario del movimiento Tíbet Libre, Thupten Tenzing. Por otro lado, las fuerzas de seguridad han detenido a 12 tibetanos frente a la oficina de la ONU en la capital nepalí por obstruir el tráfico, dijo el portavoz policial Sushil Bar Singh Thapaun, quien añadió que podrían ser liberados hoy mismo. Unos 200 monjes participaron en una marcha en la que recorrieron los lugares más emblemáticos de Katmandú portando velas encendidas y banderas tibetanas. Asimismo, entonaron cánticos religiosos y gritaron consignas como 'Tíbet para los tibetanos' y 'Larga vida a Su Santidad el Dalai Lama'.

La policía trató de impedir algunas manifestaciones que se saldaron con un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes en el que cuatro monjes fueron arrestados. El Gobierno de Nepal defiende que el Tíbet forma parte de China y controla de forma estricta las actividades de los exiliados tibetanos en contra de las autoridades de Pekín.

La Campaña Internacional por el Tíbet convocó una marcha en la capital holandesa para sumarse a las protestas en todo el mundo por las víctimas en Lhasa durante el aniversario de la fracasada rebelión tibetana contra el mandato chino en 1959, que causó la huida al exilio del Dalai Lama: acudieron medio millar de personas, que terminó en un ataque por parte de un centenar de participantes contra la embajada china en Holanda, que sufrió destrozos en su valla. Al menos dos manifestantes consiguieron entrar en el edificio, donde fueron detenidos por la Policía y luego trasladados a comisaría, explicó uno de los organizadores de la protesta a distintos medios.

El viernes, un grupo de manifestantes tibetanos protestaron frente a la embajada china en Londres.

ARGUMENTOS CHINOS EN INTERNET

El sábado aparecieron una serie de airados posts en blogs, después de que China confirmase que había muertos en Lhasa, la capital tibetana, y el actor estadounidense Richard Gere pidiera un boicot a los Juegos Olímpicos de Pekín si las autoridades reprimían las protestas con violencia. "Los occidentales creen que lo saben todo sobre China, diciéndonos que esto, aquello y lo otro está mal", escribió un bloguero, que enumeró motivos históricos justificando la inclusión de Tíbet como parte de China. "A la mayoría de los extranjeros les han lavado el cerebro en lo que concierne a este asunto", afirmó otro internauta. "Si os portáis bien, protegeremos vuestra cultura y vuestros ingresos", indicó un bloguero, dirigiéndose a los tibetanos en China. "Si os portáis mal, también nos ocuparemos de vuestra cultura... poniéndola en un museo. ¡Yo creo en la gente Han (China)!". Muchos culpaban al Dalai Lama, el líder espiritual tibetano en el exilio y ganador de un premio Nobel de la Paz, por provocar los disturbios.

En un chocante contraste con el silencio mediático durante las protestas en Tiananmen de 1989, los populares chats, listas de correo y blogs de China suponen que los ciudadanos tienen más oportunidad de expresar sus opiniones, aunque los censores se apresuren a retirar los comentarios ofensivos tan sólo horas después.

Aun así, y aunque la mayoría de las anotaciones de blogs parecían coincidir con la postura oficial de Pekín, unos pocos disentían. "No soy un gran estalinista, y no comparto la opinión de que Tíbet es parte de China. Cualquier minoría tiene derecho a elegir su propia vía de desarrollo", dijo un bloguero que afirmaba haber vivido cuatro años en Tíbet.

AUTÓCTONOS CONTRA OCUPANTES

En Lhasa, la protesta ha incluido ataques de la población autóctona tibetana contra la población inmigrante china, que goza de todas las ventajas. "La situación es muy caótica, están incendiando, coches, motos y autobuses, hay humo por todas partes y tiran piedras y se rompen ventanas", declaraba por la tarde del viernes un vecino tibetano. Los testimonios citaban peleas entre tibetanos y chinos Hui, de religión musulmana, usando piedras y cuchillos. La violencia se dirigía, sobre todo, a los chinos, declaró otro vecino. "Los Han están muy asustados, nos han recomendado no salir fuera", dijo.

Según Radio Free Asia, un antiguo aparato de la CIA que tiene un servicio en tibetano muy popular entre los habitantes de la región autónoma, la policía mató a tiros a dos manifestantes. Las circunstancias se desconocen. Fuentes hospitalarias hablan de decenas de heridos. Dos monjes se cortaron las venas y su estado es grave. Los vuelos a Lhasa se han suspendido. Como es habitual, los informes de las cadenas globales de televisión, que se pueden ver en hoteles y residencias para extranjeros en China, eran cortados en cuanto comenzaban a hablar de Tibet. La agencia oficial Xinhua, informó escuetamente de los disturbios.

Las calles de la capital tibetana estaban desiertas y a oscuras –el suministro eléctrico se había cortado- con patrullas policiales y algunos blindados apostados junto al Potala, la antigua residencia del Dalai Lama, el máximo líder del exilio tibetano, cuya popularidad en Tibet es grande.

Lhasa no había visto nada igual desde hacía 19 años, cuando Hu Jintao, hoy presidente de China y entonces primera autoridad en Tibet, decretó la ley marcial en la ciudad.

La protesta comenzó el lunes, cuando el exilio tibetano y sus partidarios en Occidente, iniciaron una campaña de acciones para divulgar su causa en vísperas de los juegos. En Lhasa, unos 300 monjes budistas salieron a la calle. Su marcha fue detenida por unos dos mil policías. Pedían el levantamiento de restricciones religiosas y la puesta en libertad de clérigos encarcelados. Los monjes pertenecían a tres monasterios de los alrededores de la capital; Drepung, Ganden y Sera. Se organizaron sentadas y algunos iniciaron huelga de hambre.

EL DILEMA TIBETANO

La ola de violentas protestas en Tibet no podía haber llegado en un peor momento para el gobierno chino, escribe Shirong Chen, de BBC desde Pekín. A escasos meses de los Juegos Olímpicos de Pekín, los líderes chinos no quieren que las protestas de los monjes se conviertan en la imagen que define al país. Muchos miembros del gobierno de la Región Autónoma de Tibet están actualmente en Pekín para asistir al Congreso Nacional del Partido Chino. Hace pocos días, el presidente chino, Hu Jintao, se reunió con una delegación del Tibet y les pidió a los asistentes que siguieran trabajando para mejorar el nivel de vida de sus habitantes y lograr la paz y estabilidad en la región.

Sin embargo, los manifestantes tibetanos parecen decididos a dejar bien claro su punto de vista, mientras los ojos del mundo están puesto sobre China en este año olímpico. Quieren expresar su protesta contra lo que consideran es una violación de China a los derechos humanos en la región y quieren más libertad, tanto religiosa como política.

El gobierno chino enfrenta un dilema y tratará de evitar una situación que haga recordar lo sucedido en Birmania en 2007. Tibet, conjuntamente con los territorios en disputa de Xinjiang y Taiwán, representan los mayores dolores de cabeza para los líderes chinos. Hasta ahora, su política ha sido aplicar la zanahoria y el garrote. El gobierno central ha destinado mucho dinero a la región, en un intento de mejorar el nivel de vida de los tibetanos. Una nueva línea ferroviaria hacia la principal ciudad de Tibet, Lhasa, ha sido elogiada por las autoridades como una prueba de que quieren trabajar por el beneficio de la gente del Tibet.

Sin embargo los tibetanos se quejan de que la inversión sólo benefició a los Han, de la etnia china, y que el efecto ha sido diluir -o incluso destruir- la cultura tibetana. El gobierno chino y el Dalai Lama han intentado sostener conversaciones para dar más autonomía a la región, pero hasta ahora no han rendido muchos frutos.

Las protestas y las rebeliones han sido una características de la vida tibetana, desde que el ejército chino ingresó a la región en 1950. La ola de protestas de esta semana coincide con el 49º aniversario del fallido levantamiento tibetano contra China de 1959, cuando el Dalai Lama se tuvo que ir al exilio. La última vez que se efectuaron protestas fue en 1989, justo antes de la represión de la Plaza Tiananmen en Pekín. En ese momento, el presidente Hu Jintao era el Secretario del Partido en Tibet y su manejo de las protestas le valió la aprobación de sus jefes en Pekín. Casi veinte años después, Hu estará ansioso de conseguir resultados igualmente rápidos para poner fin a estas nuevas protestas.

EL DALAI LLAMA A LA SUBLEVACIÓN

El propio Dalai Lama había pronunciado el viernes un discurso, inusitado por su beligerancia, para conmemorar el 49 aniversario de la gran revuelta de Lhasa de marzo de 1959, cuando, siendo casi un niño escapara a caballo de Tibet, disfrazado y escoltado por un grupo armado de guerrilleros khampas (tibetanos del oeste) equipados por la CIA.

En su discurso describió la política china como, "de represión, brutalidad, con grandes violaciones de derechos humanos, negación de libertades religiosas y politización de los asuntos religiosos". "Desde hace cerca de seis décadas, los tibetanos han tenido que vivir en un estado de miedo constante bajo la represión china". "Además de enviar a sus atletas, la comunidad internacional debería recordar estas cuestiones al gobierno chino". "China debe comportarse como un buen anfitrión olímpico, garantizando las libertades".

Desde 1959, hubo décadas de guerrilla organizada y financiada por la CIA con la bendición del Dalai Lama, que hasta 1974 recibió un sueldo mensual de 15.000 dólares directamente de la Agencia. La guerrilla fracasó -solo sirvió para endurecer la política del maoísmo en Tibet- y concluyó por completo en cuanto Estados Unidos restableció sus relaciones con Mao Tse Tung. Años más tarde, en 1989, el año de Tiananmen, al Dalai Lama se le concedió un Premio Nóbel de la Paz.

Durante todos esos años, China fracasó en Tíbet. Su política contribuyó a crear una conciencia nacional tibetana, apenas existente en los años cincuenta, cuando entró en el territorio con tres ejércitos, uno de los cuales iba mandado por Deng Xiaoping. En los ochenta, China se disculpó ante los tibetanos por sus fracasos allá, especialmente los de la Revolución Cultural. Las cosas mejoraron, pero no se llegó a una reconciliación con el exilio del Dalai Lama, clave para una normalización.

El descontento de la población tibetana es bastante amplio, pero desde la revuelta de 1989, las manifestaciones eran raras, porque se intentaba evitar una confrontación directa por la que en Tíbet se paga, siempre, un precio muy alto de cárcel y malos tratos. Hace dos años que Pekín y el exilio tibetano interrumpieron unas cortas negociaciones para encontrar una salida al problema. Ante la absoluta cerrazón china, el Dalai Lama pasó a aceptar una autonomía en evez de la independencia reclamada. Pero no sirivó de nada. El exilio se siente frustrado, envejece el Dalai Lama sin que su política, conciliadora dé frutos. Una nueva generación pide un activismo mas decidido y radical, no necesariamente una lucha armada que nacería condenada al fracaso.

'LA CAMARILLA DEL DALAI LAMA'

El portavoz del Ministerio de Exteriores chino Qin Gang, ha acusado a "la camarilla del Dalai", a "los grupos del Dalai Lama" de los disturbios de Lhasa. "Estamos decididos a oponernos a cualquier conspiración que intente separar a Tibet de China", ha dicho. Estados Unidos -que hace unos meses inició la emisión vía satélite de programas de televisión en tibetano en Tibet- y la Unión Europea, han apelado a China a mostrar "contención" y a retomar el diálogo con el Dalai Lama.

"Los juegos son una oportunidad inmejorable para nosotros", ha dicho un portavoz de "Tibet Libre" con sede en Londres. Este tira y afloja, apenas acaba de comenzar y subirá de tono. Es solo uno de los muchos desafíos que China afronta con los juegos; los nacionalistas musulmanes de Xinjiang, a los que se atribuyen dudosos atentados y conspiraciones, los activistas de la secta Falun gong, artistas de Hollywod -incluidos algunos que ponen música al imperialismo- que acusan a China de desmanes en Darfur, y oneges y activistas internacionales de los derechos humanos que esgrimen largas listas de atropellos completamente reales. Es difícil pronosticar qué saldrá de todo esto.

Se habla de víctimas mortales en provincias chinas vecinas a Tibet. Varias agencias de noticias reportan disturbios en varias zonas del país, especialmente las provincias cercanas a Tibet en solidaridad con las protestas en esa región. La agencia Reuters, indica que unos 200 manifestantes arrojaron bombas molotov e incendiaron una estación de policía en la provincia de Sichuan, desde donde los agentes abrieron fuego.

Por su parte el Centro Tibetano para los Derechos Humanos y la Democracia, denunció que fuerzas de seguridad china lanzaron un ataque contra el monasterio Amdo Ngaba Kirti de la prefectura de Aba, Sichuan. Según la información que no pudo ser confirmada, esto habría ocurrido luego de que tras las plegarias del domingo, los monjes hicieran flamear la bandera prohibida de Tibet y entonaran cánticos pro independentistas.

Los disturbios pueden poner en un serio compromiso al gobierno chino ya que tienen lugar a casi dos semanas de que la famosa antorcha olímpica empiece su recorrido hacia Pekín en un trayecto que contempla precisamente el paso por el Tibet.

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3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por katty aguilar 09.04.08 | 17:48

    hola soy de bolivia y estoy muy indignada con lo q paso...yo apoyo a loa tibetanos, comparto sus pensamientos y me gustaria ayudarlos si es que en algun mimento vienen a bolivia pues yi estare aki para ayudarlos....no se dejen vencer sigan adelante y cuentes cinmigo siempre.....

  • Comentario por Carlos Norberto Mugrabi 24.03.08 | 15:25

    Lo peor de la economía occidental se amalgama con lo peor de las dictaduras de estado y forman la actual China. Y lo peor de lo peor es que a casi todos, en occidente, les resulta cómodo tener 1.500 millones de esclavos que no requieren atención.

  • Comentario por Javier Pérez 17.03.08 | 01:22


    Los que defienden al régimen chino tienen razón en una cosa: que no sabemos mucho de lo que realmente pasa ahí; ahora bien, los pocos datos que llegan sobre China ponen los pelos de punta. En los últimos años he leído u oído que en China hay cada año alrededor de 20.000 ejecuciones, más de 200.000 muertos en accidentes de carretera, 400.000 muertos por la contaminación... Si estas cifras se quedan cortas, la realidad debe ser terrible, y aunque sean exageradas, es como para echarse a temblar.

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