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Tambores de guerra en la América andina

05.03.08 | 19:59. Archivado en Planeta Tierra
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La escalada de la tensión entre Colombia, Ecuador y Venezuela es tan increible como peligrosa. Estos tres países están al borde d eun enfrentamiento armado. La retórica puede convertirse en drama. El presidente colombiano, Álvaro Uribe, decidió no enviar al ejército de momento a las fronteras con Venezuela y Ecuador, respondiendo a lo que nhan hecho sus vecinos. Pero Hugo Chávez ha ordenado desde el domingo movilizar diez batallones, mientras que Ecuador decidió el lunes el envío de 3.200 soldados a la zona fronteriza con Colombia.

Todo indica que esta internacionalización de la crisis colombiana sin duda iba a producirse. El único grupo subversivo armado del continente, las FARC, tenían que convertirse antes o después en la vanguardia operativa de una nueva ofensiva 'antiimperialista', remedo trasnochado e inviable del pasado. Castro mantiene protagonismo como caudillo levantisco. Chávez demuestra ser su más aventajado alumno. Con el torrente de billetes que trae el petróleo surgen como hongos seguidores populistas e indigenistas de una nueva edición de la revolución latinoamericana. Una verdadera desgracia para el continente.

La eliminación por el gobierno colombiano del portavoz de las FARC escondido en territorio ecuatoriano, ha puesto en evidencia muy peligrosas injerencias externas que están reforzando objetivamente al grupo rebelde y le iban a permitir obtener rentas políticas y de imagen con una inminente liberación de la secuestrada Ingrid Betancourt. Eficiente información confidencial, probablemente de procedencia estadounidense, permitió a las fuerzas de seguridad colombianas impedirlo, al tiempo que eliminaba al más peligroso de sus enemigos y capturaba información muy acusatoria contra los países vecinos Ecuador y Venezuela.

El presidente Uribe anunció este martes que su país demandará ante la Tribunal Penal Internacional (TPI) a su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, "por patrocinio y financiación de genocidas". Según el director de la Policía colombiana, general Óscar Naranjo, la comunicación enviada a Reyes el 14 de febrero por el jefe insurgente Iván Márquez, quien tuvo en noviembre una reunión pública en Caracas con Chávez, señala "el financiamiento de Venezuela a las FARC con 300 millones de dólares". "Nosotros no necesitamos que nos den palmaditas en el hombro para expresarnos el pésame por nuestros muertos mientras están refugiando a los verdugos de Colombia", dijo un Uribe dolido pero enérgico.

La guerrilla colombiana de las FARC "estaría negociando material radiactivo con el fin de fabricar armas sucias de destrucción y terrorismo", declaró también este martes en Ginebra el vicepresidente colombiano, Francisco Santos Calderón. Santos Calderón lanzó las acusaciones ante la Conferencia de Desarme de la ONU, citando los primeros resultados de la investigación de los ordenadores de Raúl Reyes, numero dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), abatido el sábado en una operación del ejército colombiano en Ecuador. "Esta información, que está siendo sometida a un estricto y riguroso proceso de verificación con acompañamiento internacional, señala que con base en el poder económico que les otorga el narcotráfico, los grupos terroristas constituyen una muy grave amenaza no sólo para nuestro país sino para toda la región andina y latinoamericana", añadió Santos. El vicepresidente colombiano reclamó "la plena aplicación" de la Convención de la Organización de Estados Americanos (OEA) contra la fabricación y el tráfico ilegal de armas, municiones y explosivos, así como de la Resolución 1540 de 2004 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la no proliferación de armas de destrucción masiva.

Ecuador rompió las relaciones diplomáticas con Colombia, y Venezuela expulsó al embajador colombiano en Caracas y todo el personal de la legación, en un nuevo e inquietante giro de esta crisis regional que se viene incumbando desde hace meses y que ha estallado después de que los militares colombianos matasen a Raúl Reyes, número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y a otros 21 guerrilleros, dos kilómetros al interior del territorio ecuatoriano, donde estaban acampados al parecer en absoluta impiunidad.

El Gobierno de Colombia además, ha decidido denunciar a sus vecinos ante la ONU y la Organización de Estados Americanos (OEA) por "albergar a terroristas" y "violar la normativa internacional". El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, convocó para hoy un consejo extraordinario de la organización para analizar la crisis. Brasil critica a Colombia, y Estados Unidos la respalda totalmente. El ministro de Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, afirmó que la muerte de Reyes "no es una buena noticia", ya que el número dos de las FARC era "el hombre con el que hablábamos y teníamos contactos" con el propósito de liberar a Ingrid Betancourt.

Colombia ofreció "excusas" a Ecuador tras los hechos del sábado, en los que el jefe guerrillero fue abatido en un campamento instalado en territorio ecuatoriano. Pero una vez que el presidente de Ecuador calificó el ataque de "la más grave, artera y verificada agresión" a su país, Bogotá pasó al ataque. El general Oscar Naranjo, director de la Policía colombiana, ha asegurado contar con documentos incautados a Raúl Reyes que prueban la existencia de vínculos entre las FARC y Correa. En el ordenador personal del muerto habría un mensaje del ministro de Seguridad ecuatoriano, Gustavo Larrea, en nombre del presidente Correa, que dice que éste "tiene interés de oficializar las relaciones con la dirección de las FARC" y que se compromete a relevar a los mandos policiales y militares en las zonas ecuatorianas donde están las FARC, y se ofrece para ayudar en el intercambio humanitario de los secuestrados por las las FARC por guerrilleros presos.

Naranjo afirma también disponer de pruebas procedentes del ordenador del fallecido, de que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, entregó 300 millones de dólares a la guerrilla. Además, entre los documentos encontrados habría información sobre la compra de las FARC de 50 kilos de uranio y de 700 kilogramos de cocaína, por un valor de 1,5 millones de dólares. Todo ello, según el general Naranjo, permite asegurar que se estaba tramando un complot internacional para derrocar al Gobierno de Uribe, con la conformación de un "gran ejercito revolucionario", y señaló directamente a Nicaragua, Venezuela y Ecuador de ser parte de ese complot.

Horas más tarde, el ministro ecuatoriano Larrea aceptó haber visto a Reyes en enero en un país tercero para hablar de la liberación de rehenes de las FARC. Pero previamente el presidente de Ecuador, Rafael Correa, había tildado de "psicópata" y "cínico" a su homólogo colombiano: '¿Qué buscaba el Gobierno de Álvaro Uribe (al eliminar al portavoz de las FARC, Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano) y luego inventar patrañas ¿Acaso el objetivo es desestabilizar a un gobierno que se ha negado a participar en el Plan Colombia, e imponer a un títere en Ecuador?'. Gravísimas acusaciones por las que, según Correa, 'no es posible mantener relaciones con un gobierno que tan burdamente atropella la decencia, la verdad y la soberanía de estados amigos'.

Pero el Gobierno colombiano dice que no es cierto que la reunión entre el Gobierno ecuatoriano con las FARC tuviera como intención buscar la liberación de secuestrados, específicamente de Ingrid Betancourt, y resalta que el Gobierno colombiano desconocía estos contactos a pesar de que Correa siempre aseguró al presidente colombiano, Álvaro Uribe, que no adelantaría ninguna gestión con las FARC sin conocimiento y autorización del Gobierno de Colombia.

El acuerdo que estarían negociando con las FARC, según Colombia, sería un acuerdo con fines políticos, con decisiones compartidas en el nombramiento de comandantes militares en la zona y para ejercer actividades proselitistas en el Ecuador. Lo que revelan los documentos tiene más bien las características de tráfico de secuestrados con fines políticos.

Pero resulta sorprendente que Correa, que en su día al ganar las elecciones, tomó la sabia precaución de optar por la discreción exterior y distanciarse del eje Chávez-Morales, haya tomado este papel tan beligerante junto a un presidente venezolano cada vez más inquieto e irresponsable.

En el agravamiento de la situación ha jugado un papel especial Hugo Chávez con sus contactos y negociaciones con un grupo que amenaza al gobierno del país vecino. Chávez quiere servirse del incidente fronterizo entre Colombia y Ecuador para desestabilizar la Colombia aliada de Estados Unidos, el principàl obstáculo a su proyecto de hegemonía amazónica, y además ocultar sus crecientes problemas internos en una oleada de demagogia patriotera. Sus contactos con las FARC son realmente una injerencia en los asuntos internos de otros país. "El ordenador de Reyes se convirtió en una fábrica de mentiras", señaló por su parte el canciller venezolano, Nicolás Maduro.

Las FARC, comenzaron siendo revolucionarios castristas pero hoy según la mayoría de los observadores neutrales es una mafia rural que se dedica a la extorsión, secuestro de civiles inocentes y narcotráfico. Mantiene cientos de personas secuestradas desde hace años, sometidas a una situación equivalente a la peor de las torturas.

Sería necesario saber si los documentos en manos de la policía colombiana son auténticos. El presidente colombiano debería ser más explícito en sus justificaciones y disculpas sobre la intervención de sus tropas en territorio ajeno. Los presidentes de Venezuela y Ecuador deberían explicar cuál es la naturaleza exacta de sus relaciones con las FARC y respetar el principio de no injerencia en los asuntos internos de otro país. El presidente Correa tiene que explicar qué hacía el número dos de las FARC en Ecuador, instalado en un campamento estable y permanente. ¿Había dado Ecuador derecho de asilo a esos hombres? Y se lo había dado armados hasta los dientes y con uniformes de campaña?

La presencia de Francia en el enredo suma preocupaciones a una posible internacionalización del hasta ayer conflicto civil colombiano. Alguien está intentando organizar una revuelta regional auténtica en el otrora patio trasero de los Estados Unidos. Da la impresión desgraciadamente de que las cosas van a ir a más.

La internacionalización del incidente, y la movilización a favor de las FARC del amplio frente 'antiimperialista' que ha venido cuajando en el último año en Iberoamérica, recibe nuevos respaldos ante las acusaciones colombianas contra Nicaragua y las tomas de posición inmediatas de don Fidel Castro.

El ex presidente cubano acusa a Estados Unidos de 'cometer un monstruoso crimen' en Ecuador, en un artículo divulgado hoy por medios oficiales, en el que asegura que 'bombas yanquis, guiadas por satélites yanquis' mataron allí a 21 guerrilleros colombianos el sábado. 'Bombas mortíferas fueron lanzadas en la madrugada contra un grupo de hombres y mujeres que, casi sin excepción, dormían. Eso se deduce de todos los partes oficiales emitidos desde el primer instante. Las acusaciones concretas contra ese grupo de seres humanos no justifican la acción'. 'A sangre fría -prosigue- nadie absolutamente tiene derecho a matar. Si aceptamos ese método imperial de guerra y barbarie, bombas yanquis dirigidas por satélites pueden caer sobre cualquier grupo de hombres y mujeres latinoamericanos, en el territorio de cualquier país, haya o no guerra'. 'Guardar silencio nos haría cómplices. Hoy a nuestro amigo, el economista y presidente del Ecuador Rafael Correa, quieren sentarlo en el banquillo de los acusados'. Castro anota que 'Correa tiene en sus manos los pocos sobrevivientes y el resto de los cadáveres. Los dos que faltan demuestran que el territorio de Ecuador fue ocupado por tropas que cruzaron la frontera. Puede exclamar ahora como Emilio Zola: ¡Yo acuso!'.

Es el segundo artículo consecutivo del ex presidente cubano dedicado a la crisis que ha llevado a Ecuador y Venezuela a romper relaciones con Colombia y desplazar tropas a las fronteras. En la nota del lunes advertía de que 'se escuchan con fuerza' en Suramérica 'las trompetas de la guerra, como consecuencia de los planes genocidas del imperio yanqui'. '¡Nada es nuevo! ¡Estaba previsto!', decía en ese primer artículo de sus 'Reflexiones' dedicado a esta crisis.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Paca Garse 06.03.08 | 23:03

    La tristemente celebre alianza de civilizaciones de zp. el socialismo de esta panda de descerebrados, lease chavez, correa etc.. etc en eso ha gastado el tiempo nuestro presidente, en hacerse amigo de estos terroristas que apoyan el terrorismo contra sus propios vecino. vaya panda de indeseables. tales para cuales.

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