La amplia mayoría conservadora del episcopado católico ha decidido finalmente huir de toda componenda y volver a demostrar quién manda en la iglesia española. Jugando el factor sorpresa, aparentando conformidad con el status quo de los últimos tres años, trasmitiendo tranquilidad al presidente y resignación ante la fórmula Blázquez-Cañizares, les ha bastado dar ese paso adelante del que se dudaba, para imponerse con facilidad, lo que era indudable si se decidían. Pero nombrando vicepresidente al presidente derrotado, el obispo de Bilbao Ricardo Blázquez, la CEE apuesta por la continuidad y la 'comunión' entre lo que se viene llamando conservadores y moderados
Rouco había sido recibido en audiencia privada por el papa Benedicto XVI hace tan sólo unas semanas. La decisión de la CEE demuestra un fallo tremendo de la diplomacia del gobierno socialista español, y asegura que si Zapatero repite en la presidencia del gobierno, el enfrentamiento entre católicos y laicistas va a ser continuo y agudo.
'El arzobispo de Madrid, cardenal Rouco varela, ha sido elegido presidente de la CEE': la página web de la Conferencia Episcopal acaba de confirmar la noticia que había empezado a circular apenas unos minutos antes. No habrá que esperar a la comparecencia anunciada para el mediodía en la cual iba a conocerse la identidad del elegido. Ha bastado apenas una hora esta mañana para refrendar la vuelta de quien fuera ya presidente dos veces seguidas hasta perder en las anteriores de 2004 ante el que era presidente actual, el obispo de Bilbao Ricardo Blázquez.
Según el procedimiento habitual, si en dos votaciones la persona reelegible -en este caso Blázquez- no obtenía la mayoría absoluta, quedaba excluido "definitivamente", según consta en los Estatutos de la CEE. En tal caso, las votaciones continuaban hasta que resultara elegido el nuevo presidente. No ha sido necesaria más que una.
El retorno de Rouco a la presidencia había sido descartado por algunos comentaristas, incluido éste que les habla, en función de una supuesta preferencia del sector conservador episcopal por no mandar una señal de radicalización en vísperas de las elecciones generales que pudiera ser utilizada para movilizar el voto laicista.
Pero, dado que en la asamblea plenaria de los obispos no hay candidaturas previas, los partidarios de Rouco no han podido frenar sus afanes de revisar la anomalía ocurrida en 2004, cuando Rouco perdió su tercer mandato por un voto menos de los dos tercios que necesitaba, mientras que Blázquez ganaba por sólo tres votos en mayoría absoluta simple a Cañizares: es decir, que Blázquez salió elegido con menos votos de los obtenidos por Rouco, al necesitar él mayoría simple para salir por vez primera, y Rouco mayoría de dos tercios para ser reelegido.
Ya ayer por la noche, tras la primera votaición sondeo quedó claro que el mayoritario sector 'rouquiano' estaba decidido a respaldarlo y que Rouco no se negaba a retornar, contra lo que indicaba la prudencia. En el proceso de "votaciones de sondeo" y el periodo de las "murmuraciones" que duró tres horas y media, Blázquez y Rouco resultaron prácticamente empatados.
La "votación de sondeo", llamada así porque en las elecciones de la Casa de la Iglesia no hay candidatos, se inició a las 16.30 horas. Los ujieres, dos directores -sacerdotes- de alguna de las 14 comisiones episcopales, entregaron a los obispos unas papeletas donde escribieron el nombre de su candidato.
El proceso de recuento de los votos, a cargo del vicesecretario general, Eduardo García Parrilla, estuvo fiscalizado por los dos obispos el obispo de Lugo, monseñor Alfonso Carrasco Rouco, y el obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, por ser ellos dos los más recientemente nombrados.
Una vez finalizado el recuento, Martínez Camino anunció a los presentes los candidatos que obtuvieron el mayor número de votos y se abrió -cerrando las labores del primer día de la Asamblea Plenaria- el período de las "murmuraciones", en el que los prelados comentaron las candidaturas y aunaron apoyos en favor de unos o de otros.
Esta votación, en secreto y a puerta cerrada, y las murmuraciones han llevado a los obispos a tomar una decisión en la votación definitiva de hoy. Uno de los pocos prelados que se atrevió a hacer un pronóstico, el cardenal de Barcelona, Luis Martínez Sistach, apostaba por la reelección de Blázquez "como es costumbre".
El actual 'gobierno católico' era el siguiente: presidente, Ricardo Blázquez (Bilbao); vicepresidente, Antonio Cañizares (Toledo); Comité Ejecutivo, junto a los dos anteriores, los vocales Carlos Amigo (Sevilla), Luis Martínez Sistach (Barcelona), Carlos Osoro (Oviedo) y Antonio María Rouco (Madrid), así como el secretario general, Juan Antonio Martínez Camino; y Comisión Permanente, donde además de los siete miembros del comité ejecutivo, se sientan los presidentes de las comisiones o 'ministerios' de la CEE, un total de 21 personas.
El Comité Ejecutivo es un complicado encaje de bolillos entre las distintas sensibilidades y complicidades. La Comisión Permanente, que agrupa a los presidentes de las comisiones, asume colectivamente los documentos más polémicos, como la nota episcopal última sobre las próximas elecciones. Las comisiones, o 'ministerios' de la CEE están necesitados en muchos casos de actualización y mayor dinamismo.
IMPARABLE ROUCO
Antonio María Rouco Valera, nacido en 1936 en Villalba (Lugo), es cardenal desde 1998, arzobispo de Madrid desde 1995, y fue presidente de la CEE desde 1999 a 2005, año en que se quedó tan sólo a un voto de volver a ser elegido por tercera vez consecutiva. Necesitaba dos tercios de los votos para ello y su sucesor sólo mayoría simple según los estatutos. Así que perdió con más votos que el ganador. Está extendido el rumor de que el voto que cambio de lado procedía del prelado Carmelo Borobia.
1'67 de estatura, 75 kilos de peso y nariz prominente, En un tiempo no lejano fue considerado seriamente ‘papable’, aspirante a la sucesión de Wojtyla. La visita de Juan Pablo II a Madrid en la primavera de 2003 fue un notable espaldarazo. Oficiar la ceremonia de enlace matrimonial del heredero de la Corona de España en mayo de 2004, una oportunidad mediática al alcance de muy pocos. Pero perdió por un voto su tercera reelección. Su calidad de papable se vino abajo en el cónclave de 2005, y una grave enfermedad se abatió sobre su persona. Su tiempo parecía definitivamente periclitado. Su colega Antonio Cañizares cogía el timón del conservadurismo interna y externamente.
Rouco estaba hace un año enfermo, apartado y triste. Hoy da la vuelta al ruedo con todos los trofeos en la mano, y hasta sus enemigos magnifican su poder e influencia. Menudo de aspecto (1'67 metros, 75 kilos de peso) pero de fuerte carácter, se recuperó y lo hizo insistiendo en sus principios. Los que le dieron por desautorizado en Valencia por el Papa, ahora reconocen que tiene uno de los pocos hilos directos con Su Santidad. Los que le dieron por humillado en su diócesis de Madrid, vieron como su alter ego, el jesuita Martínez Camino, era nombrado obispo auxiliar suyo contra el viento y la marea de sus críticos. Han mejorado sus homilías, vuelve al primer plano. Y tal como están las cosas, podría hacerlo también a la presidencia de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Se le considera cercano al Camino Neocatecumenal. Sus adversarios han comenzado a compararlo con el Papa Borgia, un auténtico piropo en nuestra modesta opinión.
Su madre murió cuando tenía ocho años, a los diez entró en el seminario. Teólogo, alumno de Joseph Ratzinger en Munich, un amigo de toda la vida con quien comparte en alemán su preocupación por la pureza doctrinal y las normas del Derecho Canónico. De la mano del cardenal Suquía fue ascendiendo en el escalafón hasta llegar a arzobispo de Santiago primero y de Madrid después siguiendo sus pasos. En la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española desde 1984, y en el Comité Ejecutivo desde 1993. Y comienza su proyección europea participando en los Simposios de Obispos Europeos de 1985 y 1989. Fue Relator General de la IX Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos en 1994. También del segundo sínodo europeo en 1999, donde su sombría presentación de la cultura contemporánea no gustó a los popes liberales europeos.
Tiene el mérito o el baldón de haber iniciado el giro conservador de la iglesia española después de años de vaivenes. Es miembro de dos Congregaciones de la Curia, la del Clero y la de los Obispos, así como de dos consejos, el Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos y el Pontificio de Cultura. Y forma parte de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede.
Rouco habla seis idiomas incluido el latín. Representa el post-taranconismo, se lleva bien sin exagerar con el Opus Dei. Y está en la terna del máximo poder e influencia episcopal española, con su sucesor Blázquez y su alter ego Cañizares.
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Iba un cura mayor con otro de paseo, y le dice el primero: yo voto a Rajoy, no a Zapatero, y el otro un poco sordo que no se entera, le contesta: Pero no te enteras, las elecciones las ha ganado Rouco. Que esperabas.
Quién manda en la Iglesia española?
Es muy posible que si el Cardenal Rouco sigue en la línea que ha llevado hasta ahora, y si sale el partido socialista gabador de las próximas elecciones, vamos a tener "batallas" entre ultraconservadores católicos y laicistas, ateos y apóstatas potenciales (que son muchos)y engretado Rouco con el gobierto va a iniciar un posible intento de derrocar al PSOE y la respuesta de un número de ciudadanos que ni la jerarquía católica puede sospechar.
Los riesgos son muchos, financiación, profesores de religión en la escuela pública, y hasta la denuncia del concordato.
Es recomendable que el cardenal Rouco mida muy bien sus fuerza no se lleve la sorpresa de tener menos "soldados" de los que se piensa.
Los seminarios están vacíos y el clero envejecido.
Rouco no es Tarancon, pero pudiera inspirarse más en el desaparecido cardenal, por la paz entre españoles...
La noticia "empezó a circular" cuando los periodistas al instante recibimos un sms de la CEE anunciándolo a las 10.34 h. Caramba cómo se moderniza la Iglesia.
Miércoles, 30 de mayo
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo